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La importancia del trabajo revolucionario entre las mujeres

En esta sección de nuestro site, usted podrá encontrar textos importantes sobre
la cuestión de la mujer y también conocer nuestras posiciones sobre los grandes
temas que involucran la lucha de la mujer por su emancipación. Sus opiniones y
sugestiones serán muy bienvenidas.
En todos los grandes movimientos revolucionarios
de la historia, las mujeres siempre tuvieron una participación importante. La
gran revolución rusa de octubre de 1917 comenzó con una huelga de las operarias
textiles de Petrogrado. Una de las mayores jornadas internacionalistas que los
trabajadores ya realizaban fue la lucha por el derecho de voto, que movilizó
mujeres de varias partes del mundo, haciendo marchas, discursos en los actos
públicos y sufriendo el peso de la represión. Las numerosas luchas por los
derechos humanos que ocurrieron en todo el mundo, en diferentes épocas, siempre
tuvieron a las mujeres en su primera columna.
Toda esta historia gloriosa, repleta de actos de
coraje y determinación política, hoy prosigue en muchos países, pero la
dirección política del movimiento está en las manos de la llamada Marcha
Mundial de Mujeres, un aglomerado de ONGs y organizaciones reformistas,
burguesas y socialdemócratas, que actúan básicamente bajo la bendición de la
ONU. Una dirección que está asociada a los gobiernos de frente popular y que
vota todas sus políticas contra los trabajadores. Con la recolonización de
nuestros países por el imperialismo, cada vez más las mujeres sólo tienen como
alternativa el trabajo precario, sin ningún derecho laboral, o en las maquilas,
donde hay trabajo esclavo y las mujeres están muriendo. Las reformas de los
gobiernos frentepopulistas, como Lula, eliminaron derechos históricos de las
mujeres, como a licencia por maternidad y las guarderías en los lugares de
trabajo.
La lucha por la legalización del aborto, para
evitar que millares de mujeres mueran o queden con secuelas graves, es urgente,
así como la lucha contra la violencia doméstica y la transformación de la mujer
en objeto sexual, en esclava del hogar, en responsable por el trabajo
doméstico, que la embrutece y la aparta de la producción social. Las mujeres
hoy están más ilusionadas que nunca, pensando que los gobiernos
socialdemócratas, al estilo del PT en Brasil, van a resolver sus problemas con
las políticas asistencialistas. Es preciso alertar a las mujeres pobres y
trabajadoras, de la ciudad y del campo, que el capitalismo, en ningún lugar del
mundo, no tiene nada que ofrecerles. Recuperar el marxismo en la lucha de las
mujeres en todo o mundo, recuperar la visión de clase de su opresión y
explotación y, sobre todo, explicar pacientemente a las mujeres trabajadoras y
pobres, de la ciudad y el campo, que sólo la revolución socialista podrá
apuntar el camino para su emancipación, es necesario y urgente para intentar
recuperar la militancia femenina, para replantear, en los marcos de la
revolución socialista, todo el potencial revolucionario de la lucha por la
liberación de las mujeres, la mitad más oprimida y explotada de la clase
trabajadora mundial.
Como apuntó Lenin, sin la participación efectiva
de las mujeres será imposible hacer la revolución socialista. Conscientes de
esto, las direcciones reformistas y burguesas hacen todo lo posible para
apartar a las mujeres trabajadoras y pobres de la lucha contra el capitalismo.
Se esfuerzan al máximo para sacar el carácter político, el carácter de clase de
la lucha de las mujeres, resaltando que es una "cuestión de género", que puede
ser resuelta en el capitalismo. Al no apuntar como su enemigo principal al
imperialismo y al capitalismo, la dirección mundial de las mujeres hoy trabaja
conscientemente para substraer y debilitar las fuerzas revolucionarias. La
visión de que la cuestión de la mujer es un "problema de género" es nefasta,
porque lleva a las mujeres a una política reformista, policlasista y a confiar
en el capitalismo.
Hoy, infelizmente, sólo los marxistas
revolucionarios les decimos con claridad a las mujeres que su opresión está
íntimamente ligada a la explotación capitalista, y que sólo la lucha contra la
recolonización de nuestros países, la explotación de nuestras riquezas y de
nuestra mano de obra podrá resolver su situación. Somos los únicos que
mostramos claramente que la miseria, la degradación humana, la barbarie en que
viven millones de mujeres en el mundo es la fuente mayor de su opresión, y que
las mujeres trabajadoras tienen que luchar de forma independiente de las
mujeres burguesas, tienen de llevar sus luchas al seno de la clase trabajadora
por el socialismo.
Lo que más viene movilizando a las mujeres es la
lucha contra los efectos del ALCA y los TLCs, y de la recolonización, que se
traducen en desempleo, precarización, pérdida de derechos históricos. El
desempleo masculino, la superexplotación de los hombres también es fuente de
opresión para las mujeres. Eso las coloca al lado de los hombres de la clase
trabajadora en la lucha contra el capitalismo y los planos de colonización del
imperialismo.
Las experiencias del trabajo en el ámbito
internacional muestran que existe un gran espacio para la agitación y la
propaganda revolucionarias entre las mujeres. Muestran también que ellas
demoran más para entrar en la lucha, por causa de la opresión, pero son
sensibles a los ataques del capital y a los efectos de la barbarie, y cuando
deciden luchar son aguerridas y decididas.
A partir de los años 80 hubo un aumento
significativo de la participación de las mujeres en los sindicatos, en las
huelgas. Este movimiento dejó claro la importancia de la creación de
secretarías de la mujer en los sindicatos, como forma de aglutinar a las
compañeras, hacer despuntar una vanguardia y formarse políticamente. Las
secretarías también cumplen un papel fundamental en la sistematización del
programa de reivindicaciones específicas de las mujeres para ser integrado al
programa general de la clase trabajadora.
Obviamente, este proceso no se da de forma igual
en todos los sindicatos y tampoco es un proceso tranquilo. Por el contrario, en
general, choca contra el machismo que envenena a la clase trabajadora y que
debe ser combatido sin tregua.
La intervención de la LIT en el sentido de
incentivar la discusión y la militancia sobre la problemática de la opresión de
la mujer tiene también el propósito de combatir las desviaciones machistas que
puedan existir en nuestras filas. Hacemos nuestras las palabras de Lenin: "no
se pode llamar revolucionario un militante que tenga preconceptos y actitudes
machistas".
Cecília
Toledo
Comisión de Mujeres de
la
LIT-CI
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