| Polémica sobre publicación de las viñetas del profeta Mahoma |
| Escrito por Ruptura/FER - Portugal |
| Domingo 05 de Febrero de 2006 00:00 |
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La publicación de viñetas en periódicos europeos satirizando la figura del profeta Mahoma, en particular el qué presentó al profeta con un turbante en forma de bomba, provocó manifestaciones de protesta por todo el mundo islámico. Millares de musulmanes hicieron concentraciones delante de las embajadas de Dinamarca, país en el cual las caricaturas habían sido divulgadas por primera vez, o de otros países europeos, como Francia, e incluso de instituciones norteamericanas, revelando su indignación por la difusión de esas imágenes. Muchas embajadas y representaciones diplomáticas han sido apedreadas y/o incendiadas durante las protestas. Delante de la rebelión, los gobernantes europeos y casi la generalidad de los partidos, también los de la izquierda, han condenado la violencia de los manifestantes, atribuyéndola a manipulaciones de sus gobiernos, y han defendido la publicación de las viñetas en nombre de la libertad de expresión. Así ha sido, esencialmente, la posición defendida por el Bloque de Izquierda de Portugal, vía declaración del diputado Fernando Rosas en la Asamblea de la Republica, divulgada en el sitio oficial del partido. Discrepamos completamente con esta posición por las siguientes razones: 1. En primer lugar, no se puede dejar de contextualizar la publicación de las viñetas: ocurre en un momento de guerra, es decir, de la agresión militar del imperialismo norteamericano, pero también europeo, contra países islámicos. No podemos olvidarnos de que ellos tienen millares de soldados norteamericanos y europeos en Irak y en Afganistán. No podemos olvidarnos de que la ONU y la Unión Europea apoyaron el embargo económico que facilitó la ocupación de Irak y, ahora, conducen la provocación que abre camino a una nueva agresión militar, esta vez, en Irán. No se puede hablar de las viñetas sin mencionar los 60 años de la brutal ocupación militar de Palestina hecha por Israel, bajo bendición del autodenominado "mundo occidental". Es a servicio de esta agresión imperialista que las viñetas fueron publicadas. "Europa y Estados Unidos se han empeñado en una guerra contra Irak y necesitan convencer a sus ciudadanos que esa guerra es justa, que ha sido emprendida contra sujetos agresivos, coléricos y crueles. Esto se ha hecho en todas las guerras. Durante la Segunda Guerra Mundial alemanes y japoneses aparecían en caricaturas, en la cinematografía, en la prensa, en la radiodifusión, como horribles engendros del odio y la maldad. Se creaba así una imagen negativa que predominaba sobre cualquier raciocinio. Es lo que se está haciendo ahora: hay que montar una cadena de reflejos condicionados que permitan una retaguardia de opinión favorable a la guerra." escribe en la web Rebelión el periodista y escritor cubano Lisandro Otero. "Donde hay guerra, hay propaganda de guerra. El cuadro sucio y repugnante de los austríacos en las imágenes de la propaganda italiana en la guerra de 15-18; o de los americanos negros y salvajes de la propaganda alemana en la Segunda Guerra Mundial, y también de los judíos carrancudos de la nariz adunca en la iconografía fascista y nazista. Sirve para ennoblecer a una parte, deshumanizando a la otra, para crear y hacer sentido común a la categoría del ' enemigo ', el cuál lo es, necesariamente, por ser deshumano, y por el cual no se puede sentir ninguna piedad humana. Es necesaria una fuerte dosis de trivialidad para que una gran cantidad de gente acabe interiorizando la categoría de 'enemigo', analiza Vauro, dibujante del periódico italiano Il manifesto. Y continúa: "el dibujo de un Mahoma feo y barbudo con una bomba lista para explotar en el lugar del turbante no es nada más nada menos que la representación gráfica de esta trivialidad, de un tópico hábilmente construido e inducido en el imaginario de una opinión pública que si desea convencerla de la justeza de la guerra de modo que, así, no si oponga a ella. En lo último, es propaganda guerrera consciente o ' inconscientemente ' producida y utilizada por estar, como estamos, en guerra. No tiene nada que ver con la libertad de opinión, ni mucho menos con la sátira. Trivialidad, lugares comunes y sátira son términos irreconciliables. La propaganda de guerra es negra, tétrica, mortífera; la sátira es chiste, y también escándalo, porque se burla de un poder en sus aspectos sagrados; no porque comulgue con sus delirios y homicidios militares". 2. Es en nombre de la libertad de opinión y de prensa que los gobiernos de la Dinamarca y demás países de la Unión Europea dicen que no pueden intervenir en la publicación de las viñetas. Esta es, también, la opinión revelada por el diputado del Bloque de Izquierda, al decir que el estado danés "no puede ser responsabilizado por los derechos de la prensa de su país". No es verdad. Todos sabemos que no existe la libertad de prensa, y Dinamarca no es una excepción a esta regla. No es la opinión de los periodistas, ni de los trabajadores en general, ni de los partidos políticos de izquierda que predominan en las principales agencias de comunicación, sino la de sus propietarios, empresarios entusiastas y de sus intereses, generalmente dueños de grandes corporaciones. Es el caso del diario Público, de Portugal, propiedad del grupo Sonae, o del SIC y del Expresso, ambos de la Impresa. La libertad de expresión en Portugal, y en todos los demás países, es, esencialmente, la libertad del discurso de sus dueños, los capitalistas. Son ellos los que determinan lo que debe o no ser trasmitido. Pero hasta la misma libertad de esos caballeros tiene ciertos límites, límites esos que, algunas veces, constituyen una conquista de la lucha de los trabajadores y de la izquierda, como la legislación antirracista y antixenofoba adoptada en algunos países, incluso en la Dinamarca. En diversos países europeos se prohíbe, por ejemplo, negar el holocausto judío, hasta, poner en duda los muertos y los métodos empleados en el exterminio. En Dinamarca, el código penal pune con multa o detención a quienes hacen declaraciones racistas o xenófobas. Es decir, el gobierno danés podría, sí, haber impedido, o por lo menos hecho difícil y demostrado su oposición con la divulgación de las viñetas. Esto porque las viñetas en cuestión son racistas y xenófobas porque asocian una religión, la musulmana, y una cultura, la del Islam, simbolizada en el profeta Mahoma, al terrorismo. Una asociación extremamente útil a los gobiernos de la Unión Europea , como el de Dinamarca, que apoyan la ocupación militar de países musulmanes. El Bloque de Izquierdas, de acuerdo con la declaración del diputado Fernando Rosas, también considera la publicación de las viñetas "una inútil provocación xenófoba, promovida por un periódico conocido por sus posiciones de extrema-derecha ", pero les defiende su libertad de expresión. 3. Pero si la declaración del Bloque de Izquierda defiende la libertad de expresión de un periódico de extrema-derecha de Dinamarca, no lo hace en lo referente a las manifestaciones de las protestas de los pueblos islámicos. Por lo contrario, les condena como violentos. "Aquellos que discrepan y se sienten ofendidos deben expresarse por el libre derecho de contestación, a través del derecho a la manifestación pacífica, a través del recurso del juzgado si entiende que existe un acto criminal, pero siempre a través de la libertad ". Porque, según el diputado, "ésta es la frontera de la democracia". El pueblo a quienes sugiere inocentemente, el diputado que vaya al juzgado a quejarse contra las viñetas (en lugar de actuar como "fanáticos" y incendiar embajadas) esta atacando a los ejércitos de los Estados Unidos y de Unión Europea. Y ese mismo pueblo sabe exactamente que en verdad, no existen tribunales democráticos donde dirigirse y llevar a países de la UE o al EE.UU. al juzgado y son esos mismo insurgentes los que se están enfrentando a los gobiernos dictatoriales y a los ejércitos de ocupación. No hay democracia y libertad en Afganistán o en Irak ocupados; no hay democracia y libertad en Palestina ocupada por Israel. Las humillantes imágenes de Abu Ghraib y de la cárcel de Guantánamo no dejan dudas. Consideramos la publicación de las viñetas una provocación dirigida contra las naciones musulmanas llevadas por la prensa reaccionaria, xenófoba y defensora de los intereses económico-militares de su propia burguesía imperialista. La reacción de los pueblos musulmanes en Arabia Saudita, Pakistán, Indonesia, Libia, Líbano, Afganistán, Siria, Irán, entre otros países donde se han dado levantamientos populares, es absolutamente legítima y debe contar con nuestro total apoyo. Es una reacción violenta, sí, pero incomparablemente menos violenta que la agresión de la cual son víctimas. Es la reacción del odio en contra de las bombas que matan a su gente, contra las torturas que martirizan a sus hijos, contra una propaganda de la guerra que les desea mostrarles como terroristas. Al revés de aquellos que se solidarizan con Dinamarca y la Unión Europea , por el hecho de haber tenido sus representaciones atacadas o amenazadas, debemos decir claramente que no estamos de acuerdo con ello. Nuestra solidaridad es de clase y está del otro lado de la barricada, junto con el pueblo islámico, junto con la resistencia iraquí y palestina, en su lucha contra los ejércitos de ocupación y su propaganda de guerra. Ruptura/FER, 15 de febrero de 2006 |
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