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La LIT-CI y el CITO se reunifican
Escrito por SECRETARIADO DE LA LIT   
Martes 10 de Abril de 2007 00:00

Luego de más de una década de separación, la Liga Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional (LIT-CI) y el Centro Internacional del Trotskismo Ortodoxo (CITO) han decidido reunificarse en el próximo Congreso Mundial de la LIT (CI) a realizarse en marzo de 2008. En los países donde las dos organizaciones tienen grupos o partidos ya se ha iniciado un trabajo fraternal en común que está construyendo, en los hechos, el proceso de reunificación.

 

 

 

Esta decisión es el resultado de más de tres años de discusión, reuniones conjuntas,  políticas comunes sobre los principales hechos de la lucha de clases y acción unificada en los países donde existen partidos de las dos organizaciones. Ha sido un proceso franco y leal, en el que se han planteado con claridad las diferencias, siempre en la búsqueda de un programa y política comunes que nos permitan avanzar en la construcción de una organización internacional que nos acerque a la resolución del principal problema de los trabajadores y de la humanidad: una dirección revolucionaria que permita destruir al capitalismo imperialista e iniciar la construcción del socialismo con democracia obrera.

 

Nos unen acuerdos básicos hoy cuestionados o abandonados por una gran cantidad de organizaciones mal llamadas revolucionarias y trotskistas, que sucumbieron al aluvión oportunista que produjo la restauración capitalista en los antiguos Estados Obreros Burocráticos, falsamente conocidos como países socialistas, y la destrucción de ese enorme aparato controlado por el Partido Comunista de la Unión Soviética desde Moscú, que conocíamos como el aparato estalinista mundial. Estos acuerdos son:

 

  • El capitalismo imperialista es el principal enemigo de los trabajadores y pueblos del mundo. El imperialismo norteamericano, europeo y japonés, a pesar de sus diferencias, se unen para explotar y oprimir a la clase obrera y a los pueblos de La Tierra, incluidos los de sus propios países.

 

  • Estamos por la Revolución Socialista Mundial, y no hay revolución socialista si no se expropian las fábricas, la banca y el comercio a los capitalistas nacionales y extranjeros y pasan a manos de los trabajadores, y se establece un Gobierno Obrero, Campesino y Popular, es decir, una Dictadura Revolucionaria del Proletariado que funcione con democracia obrera, tal como lo hizo el régimen establecido por el Partido Bolchevique de Lenin y Trotsky de 1917 a 1924, los años épicos de la gran Revolución Rusa, el régimen más democrático que jamás haya conocido la humanidad.

 

  • Estamos por la lucha intransigente, en todos los países del mundo y en todas las organizaciones obreras y populares, por la conquista y la defensa de la democracia obrera, razón de ser de la existencia del trotskismo desde la época de la Oposición de Izquierda en la URSS, perseguida implacablemente por el régimen burocrático estalinista que suplantó la democracia de los soviets. La lucha por la democracia obrera implica una batalla sin cuartel contra las burocracias sindicales y políticas que gobiernan los organismos de masas de la clase obrera con métodos gangsteriles, que le impiden a los obreros discutir abiertamente en asambleas las tareas y las políticas contra el yugo de la explotación capitalista. La lucha por la democracia obrera significa, en últimas, la batalla por que sea nuevamente la clase obrera, con sus métodos, la que se coloque al frente de todos los explotados en la lucha contra el imperialismo y todos sus aliados, directos e indirectos, que se oponen a que el capitalismo sea sustituido por el Socialismo tal como lo concibió Marx y tal como lo llevó a la práctica el Partido Bolchevique en los primeros años de la Revolución Rusa. La lucha por la democracia obrera significa al mismo tiempo el más intransigente combate ideológico y político a todas las expresiones de la democracia burguesa que, con su parlamentarismo formal, desvía a los trabajadores de la lucha contra el capitalismo imperialista, manteniéndolo bajo la dominación política de sus enemigos de clase.

 

  • Estamos contra todos los gobiernos de Frente Popular como los de Lula, Evo Morales y Tabaré Vásquez. Todos esos son gobiernos de la burguesía que están aplicando los planes del imperialismo y de las burguesías nacionales. Estamos igualmente en contra de los gobiernos nacionalistas burgueses como los de Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador y Ortega en Nicaragua, que bajo el falso disfraz del enfrentamiento con el imperialismo y del socialismo del siglo XXI, no tienen otro objetivo que preservar la explotación capitalista y desviar la movilización de la clase obrera y las masas trabajadoras. En la lucha contra esos gobiernos combatimos las políticas de todas las organizaciones que se reclaman del movimiento obrero pero que de hecho se colocan del lado de la burguesía capitulándoles. Combatimos por tanto las políticas de la Social Democracia y de los viejos Partidos Comunistas estalinistas que los sustentan. Combatimos igualmente a las corrientes que, como el lambertismo y el mandelismo del Secretariado Unificado de la Cuarta Internacional, han renunciando a la tradición leninista y trotskista al integrarse al gobierno burgués de Lula.

 

  • La clase obrera es el sujeto de la revolución socialista y es su tarea ganar como aliados al campesinado y al pueblo trabajador. Para nosotros mantienen toda su vigencia las viejas consignas de los fundadores de la Primera Internacional: !La liberación de los trabajadores es obra de los mismos trabajadores! y !Proletarios del mundo uníos!

 

  • Para cumplir con estas tareas es necesaria la construcción de un Partido Mundial de la Revolución que funcione con centralismo democrático; que haga de la clase obrera el centro de su acción; que tenga como razón de ser la lucha por el poder en cada país y en el mundo, para que sea la clase obrera la que tenga el control del Estado; y que haga de la teoría revolucionaria una de sus principales herramientas para definir el programa y las consignas. Es decir, un partido leninista de combate para destruir el capitalismo imperialista, que se oponga y le dispute la conciencia y la dirección de los trabajadores a los llamados "partidos anticapitalistas", que bajo su palabrería "socialista" ocultan su verdadera intención de renunciar a la lucha abierta de clases contra los gobiernos burgueses y contra el imperialismo.

 

 Estamos por la derrota militar de los ejércitos de ocupación en Iraq y por el triunfo de la resistencia del pueblo iraquí. Nos colocamos del lado de quienes están por la derrota  militar de los ejércitos de las Naciones Unidas y por el triunfo de la resistencia popular en Afganistán. Exigimos el retiro inmediato de las tropas de las Naciones Unidas y de la OTAN, que son tropas imperialistas, de Kosovo, de Haití y de todos los países intervenidos bajo excusas "humanitarias".

 

Llamamos a los trabajadores y a los pueblos de Venezuela, Brasil, Bolivia, Uruguay, Ecuador, Nicaragua y Argentina a abandonar toda ilusión en los gobiernos de sus países y a enfrentar sus planes con la movilización. Todos esos son gobiernos burgueses a los que hay que derrotar para terminar con la explotación capitalista.

 

Llamamos a la clase obrera a mantener total independencia de los estados, los gobiernos y los partidos de la burguesía y a que construya su propia herramienta política: el Partido Revolucionario Internacional.

 

Por todo lo anterior hacemos un llamado urgente a todos los partidos y grupos revolucionarios -sean o no trotskistas- que estén por estos principios básicos y por la política que de ellos se desprende a que unifiquemos nuestras fuerzas en la tarea de reconstruir la Cuarta Internacional fundada por Trotsky en 1.938, como respuesta a la degeneración estalinista que ha llevado, en últimas, a la restauración capitalista en la URSS y en todos los demás Estados Obreros, incluida China. El llamado es a que construyamos conjuntamente un Partido Mundial que se dote de un programa revolucionario, que funcione con centralismo democrático y que tenga como objetivo la destrucción del capitalismo imperialista y la construcción de una sociedad socialista.

 

La reunificación de la LIT (CI) y el CITO es un primer paso en ese sentido, en la medida en que es parte de la reconstrucción de la LIT que fundó Nahuel Moreno con el objetivo final de reconstruir la Cuarta Internacional.

 

San Pablo, marzo 12 de 2007


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