| Una generación europea con el futuro hipotecado |
| Escrito por Gloria Trogo - PSTU |
| Martes 14 de Septiembre de 2010 00:24 |
La reciente crisis económica que estalló en el 2008 tuvo fuertes consecuencias en la vida de los jóvenes trabajadores. Entre el 2007 y el 2009, 7.8 millones de jóvenes fueron despedidos. A inicios del 2010, 80.7 millones de jóvenes estaban sin trabajo. Es lo que demuestra el documento de la OIT -Tendencias Mundiales del Empleo para la Juventud para el 2010.
La relación entre el aumento del desempleo y la crisis económica es evidente. En los años pre-crisis (entre el 2000 y el 2007) cerca de 191 mil jóvenes fueron despedidos por año en el mundo. Sólo en el 2009, ese número llegó a 6.7 millones. El mismo documento llama la atención sobre el hecho del índice de desempleo entre los jóvenes que aumentó más en los países desarrollados. Los países ricos tienen apenas el 10% de los jóvenes del mundo. Incluso contabilizó el 45% de aquellos que perdieron sus empleos entre el 2007 y el 2009. Eso se relaciona directamente al hecho de que el epicentro de la crisis está en los países imperialistas, en un primer momento en los Estados Unidos y, más recientemente, en Europa.
La publicación del Instituto Internacional de Estudios del Trabajo revela que la tasa media de desempleo juvenil es, hoy, tres veces superior a la tasa de adultos, afectando en mayor grado a los jóvenes de bajo nivel escolar. Algunas tendencias indican los efectos de una tasa tan alta de desempleo: en primer lugar, el creciente aumento de jóvenes que no estudian y ni siquiera trabajan. En segundo lugar, el aumento de empleos precarios e informales. Y, por último, el aumento -especialmente en los países de la Unión Europea- del riesgo de pobreza entre los jóvenes, que hoy es mayor que entre los adultos homólogos.
Dentro de este contexto, Europa vive una situación particular; la tasa de desempleo entre los jóvenes es la mayor registrada que las estimadas regionales que están disponibles. Alcanzó el 17.7% en el 2009 en las economías desarrolladas y en la Unión Europea. En comparación con los años pre-crisis, la tasa aumentó el 3.5% en Europa. Esos son los mayores aumentos anuales de la tasa de desempleo ya registrados en la región. En Francia la tasa pasó del 17% al 24%. En Grecia fue de 24% a 30%. España es el caso más grave y expresa datos alarmantes; el desempleo alcanza al 40% de los jóvenes. El documento de la OIT afirma, incluso, que en los países desarrollados y en Europa la tasa de desempleo en la juventud es la cuarta mayor del mundo. Sólo pierde en los países de Europa que no están en la Unión Europea, en el norte de Africa y en el Oriente Medio.
El enorme impacto sobre la economía en los países desarrollados sólo puede ser explicado por la naturaleza de la crisis actual. No se trata de algo pasajero. Es lo que afirmaron los propios banqueros en la reunión patrocinada por el Banco Central (Fed) norteamericano que se desarrolló la semana pasada. "Nosotros vamos acarrearlo para salir de eso", fue lo que dice Thomas Hoenig, presidente de la Fed de Kansas City. Una de las principales medidas usadas hasta ahora por los gobiernos de todo el mundo para combatir la crisis, cual sea, fue la inyección de dinero público en la economía, que ya enfrenta críticas de los propios burgueses. Michael Mussa, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional, dice que los bancos centrales, con sus tentativas tan agresivas de controlar los altibajos de la economía, pueden tener enfermo al paciente para que sus remedios funcionen. Esa medida es apenas un paliativo, no resuelve estructuralmente la crisis. Para superar de una vez la crisis, es necesario quemar capital y ampliar significativamente la tasa de explotación; eso significa pérdida de derechos y conquistas, fábricas cerradas y millones de despidos. En el crecimiento económico, los empresarios y banqueros ganan dinero, en la crisis quieren que los trabajadores acarren con las consecuencias y paguen la cuenta de la crisis con sus salarios y derechos.
La recuperación coyuntural en curso no significó un aumento significativo de los empleos. Un estudio hecho por el Instituto Internacional de Estudios del Trabajo alerta sobre el atraso que existe entre la recuperación económica y la recuperación de los empleos. Raymond Torres, uno de los autores del estudio alerta que la política de recorte de costos, presente en los planes de austeridad, puede mejorar la balanza fiscal en el corto plazo, pero corre el riesgo de perpetuar el empleo precario a largo plazo.
El tiempo para conseguirse un nuevo empleo también aumentó significativamente. El llamado desempleo de larga duración es caracterizado después de 52 semanas o más sin empleo. España registra el mayor aumento de este índice, que pasó de, aproximadamente, el 12% al 24% entre los jóvenes. "Nunca habíamos visto números así en un espacio tan corto de tiempo y tememos que los últimos años hayan creado una generación perdida de jóvenes que, difícilmente, conseguirán volver al mercado de trabajo en condiciones ideales", afirmó Steven Kapsos, uno de los autores del levantamiento de la OIT.
Los jóvenes trabajadores están pagando la cuenta más alta de una crisis provocada por los capitalistas. El proletariado europeo dispone de un nivel de vida muy superior a la de los países subdesarrollados. Son conquistas que se están perdiendo desde la década del 70, pero estamos ante un ataque cualitativamente distinto para los trabajadores. Aplicar los planes de austeridad y quitar los derechos sociales es una condición indispensable para que la burguesía sustente la frágil recuperación que está en curso.
Por eso, el desempleo éntrelos jóvenes no es algo secundario. Se trata de una lucha del capital para que una nueva generación se adapte a vivir mucho peor que sus países. Ciertamente, habrá efectos de largo plazo sobre una juventud que llega al mercado de trabajo enfrentando una tasa de desempleo del 40%, como es el caso de España. El propio documento de la OIT habla de generación perdida. Ya existen indicios del aumento de riesgos sociales asociados con el desánimo y la inactividad prolongada.
El estallido de la crisis económica será decidido por la lucha de clases. No existe sólo una salida. Es lo que muestran las grandes movilizaciones que ocurren en Grecia, más recientemente en Francia y en otros países de Europa. El próximo 29 de septiembre se realizará una huelga general en España. Cabe a la juventud aliarse a los trabajadores sumando la rebeldía típica de los jóvenes con la fuerza estratégica de los obreros para colgar, al cuello de los capitalistas, la crisis que ellos mismos crearon.
* Gloria Trogo pertenece a la Secretaria Nacional de la Juventud del PSTU.
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Traducción: Laura Sánchez |
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La reciente crisis económica que estalló en el 2008 tuvo fuertes consecuencias en la vida de los jóvenes trabajadores. Entre el 2007 y el 2009, 7.8 millones de jóvenes fueron despedidos. A inicios del 2010, 80.7 millones de jóvenes estaban sin trabajo. Es lo que demuestra el documento de la OIT -Tendencias Mundiales del Empleo para la Juventud para el 2010.















