| El capitalismo muestra su cara deshumana y racista |
| Escrito por Pía Gigli - PdAC |
| Jueves 07 de Octubre de 2010 13:49 |
No se detiene la ola xenofóbica y racista en Europa. Desde fines del mes de agosto la noticia de la expulsión en masa de gitanos era lo que quería el gobierno de Sarkozy. Una expulsión llamada “retorno voluntario” hacia Rumania y Bulgaria, y acompañado de un mísero incentivo económico (300 euros para los adultos y 100 para los niños). Desde entonces, cerca de mil rumanos fueron expulsados, pero el proceso se inició mucho antes: 8.200 rumanos y búlgaros han sido expulsados desde el inicio del año y 11.000 rumanos han sido expulsados en el 2009. Sarkozy, jefe de un gobierno envuelto en negociados de corrupción y en un déficit de popularidad, el 28 de julio, en un discurso en Grenoble, con ocasión de la ceremonia de asunción del prefecto, había hablado de “guerra” a los extranjeros reiterando la ecuación inmigración-criminalidad, había prometido el desmantelamiento de los campos gitanos presentes en el territorio francés y la revocatoria de la nacionalidad francesa para los “delincuentes”. En realidad, el 16 de julio si verificó una revuelta en el suburbio de Villeneuve en Grenoble, en respuesta a la muerte de un joven extranjero de 24 años: una rebelión fuerte en contra de la represión policial, y entonces el 18 de julio algunos componentes de una comunidad rumana habían atacado una barraca en respuesta al asesinato de un rumano de parte de un policía.
En nombre de la “seguridad” de los franceses se han propuesto una escalada de leyes sobre la inmigración que prevén la expulsión de aquellos que “amenazan el orden público” con reiterados actos de robo o de “mendicidad agresiva”, porque permanecen sin estar ocupados en un trabajo o en un estudio, o sin disponer de recursos suficientes para el autosostenimiento, porque “representa una carga excesiva para el sistema de asistencia social”. Se trata de expulsiones incluso para los ciudadanos comunitarios.
Pero ¿dónde está la libertad de movimiento anunciada por la Unión Europea?
Esto que está sucediendo en Francia, la expulsión en masa de ciudadanos comunitarios, ha tenido el aplauso de otros gobiernos europeos. Incluso Zapatero ha justificado la operación de Sarkozy, sobretodo Maroni ha utilizado el hecho para reivindicar cierta “progenitura” de Italia en esa política anti-gitana debiendo, sin embargo, reconocer que antes de él lo hizo el alcalde Veltroni, durante el gobierno de Prodi, al iniciar el desmantelamiento de los campos gitanos, con la expulsión de gitanos e rumanos. Como no recordar la presentación de huellas digitales, y el “plan de los nómades” de Alemanno [El alcalde de Roma] que está llevando al desmantelamiento de los campos gitanos en Roma, erradicando a las familias a los nuevos barrios sin una vivienda digna. Maroni ha declarado que las expulsiones deben ser hechas en el acto aunque se confronte con los ciudadanos comunitarios y que, en ese sentido, se moverá el gobierno.
Ante las exasperantes prácticas y medidas legislativas contra los inmigrantes y gitanos, resalta toda la hipocresía de la Unión Europea: un espacio en el cual, si está prevista la libertad de circulación de los capitales y de las mercaderías con total ventaja para el capitalismo europeo, la libertad de circulación de las personas es reducida a variable, dependiendo de las exigencias de la burguesía europea y de sus gobiernos. Las fronteras pueden estar abiertas o cerradas según la línea de clase que discrimina ciudadanos del sector A de los del sector B, según los criterios dictados por el mercado de la fuerza de trabajo y según los objetivos económicos de los diferentes capitalismos europeos. Los acuerdos del Schengen muestran la verdadera cara de una Europa “fortaleza” rauda a protegerse militarmente del exterior contra la inmigración clandestina (agencia Frontex) y con la facultad de controlar las fronteras internas según las relaciones de fuerzas entre los países europeos.
La misma directiva Nº 58 del 2004, “relativa al derecho de los ciudadanos de la Unión y de sus familiares de circular y de residir libremente en el territorio de los estados miembros”, hace emerger un cuadro inquietante. Reiterando que “la ciudadanía de la Unión confiera a algún ciudadano de la Unión el derecho primario individual de circular y residir libremente en el territorio de los estados miembros”, pone de relieve siempre condiciones de más impedimentos a un ciudadano europeo: no puede residir por más de tres meses a menos que no tenga un trabajo autónomo o dependiente, o disponga de recursos económicos suficientes, de manera que no devenga en un a carga de la asistencia social o de una seguridad de salud que cubra todos los riesgos en el Estado miembro; quien permanezca por más de tres meses, tiene que presentarse para que el Estado pueda controlar su situación laboral, habitable, social y aquella de su familia.
Estas normas han sido apeladas por Sarkozy, y estas normas han violado expulsando en masa a los gitanos de Francia.
Necesitamos una respuesta de masas y de clase
¿Por qué el ataque racista es, particularmente, a los gitanos que son ciudadanos europeos?
Los gitanos son una minoría en Europa (cerca de 12 millones), en parte nómades, sin derechos. Se trata de un pueblo que fue siempre discriminado (recordemos el holocausto de cerca de 200 a 500 mil gitanos), incluso en sus países de “origen”, haciendo su repatriación en Rumania y Bulgaria creará, probablemente, ulteriores problemas sociales. La persecución en Francia y en Italia principalmente, incluso en otros países, representa, en esta fase, una de las armas que los gobiernos están usando para hacer frente a la crisis económica. Representan el chivo expiatorio sobre el cual cargarle los problemas sociales producidos por la crisis. Una crisis que, continúa a llevarse al final, pero que muestra siempre más la barbarie de este sistema ahora en descomposición. Ante el aumento de la desocupación, a la pérdida de cada derecho social y sindical, a la destrucción de las protecciones sociales, de aquello que tiene temor el capitalismo europeo y sus gobiernos es una explosión social de la cual, por otro lado, venimos avistando en países come Francia, Grecia, España y potencialmente en toda Europa. Que mejor momento para profundizar la división entre las clases explotadas, tratando de “gobernar” a aquel ejército de mano de obra en reserva que Marx, hace 150 años había previsto, a través de incentivar el racismo y la xenofobia entre los trabajadores europeos e inmigrantes, y entre los propios trabajadores europeos.
No hay atajos: por la libre circulación de los trabajadores, por la abolición de todas las leyes racistas, contra los altos costos de la crisis que pagan todos los trabajadores europeos e inmigrantes. ¡Una sola lucha!
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Traducción: Laura Sánchez |
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No se detiene la ola xenofóbica y racista en Europa. Desde fines del mes de agosto la noticia de la expulsión en masa de gitanos era lo que quería el gobierno de Sarkozy. 















