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¡Hacer como en Francia! ¡Hacer como en Grecia! ¡Hacer como en España!
Escrito por Valerio Torre - PdAC   
Lunes 25 de Octubre de 2010 01:41
Es indudable que estamos en presencia, en Europa, de una recuperación de las luchas de los trabajadores contra las políticas que, los gobiernos (de cualquier “color”) definieron “de austeridad”, pero que, en realidad, disimulan violentos ataques a los trabajadores, a los jubilados, a los estudiantes, a las mujeres, a los inmigrantes.

Después de haber regalado millones de billones a los banqueros, los representantes de la burguesía continental descargan los costos de la crisis sobre las espaldas de las clases sometidas y determinan un claro empeoramiento de las condiciones sociales de la pequeña y pequeñísima burguesía que viene siempre más marginalizada e que está constante y progresivamente en camino a la proletarización.

En este cuadro general –sobre el cual repetidamente hemos reafirmado en nuestra web como en nuestro periódico, Proyecto Comunista– las lochas en Europa están recuperando vigor.

A partir de Grecia, los trabajadores europeos están demostrando siempre una disponibilidad más radical a salir a las calles para oponerse a las políticas antipopulares y antiobreras de los respectivos gobiernos: el otoño encima, y ya está muy caliente.
 
Francia y Grecia indican el camino
 
Rápidamente después de las vacaciones de verano, un paro general se convocó en Francia el 7 de septiembre contra la reforma de las pensiones y que registró una masiva adhesión, con 2 millones de manifestantes en las calles de varias ciudades: una protesta que se ha considerado la más grande de las 4 realizadas este año y comparables a las históricas jornadas de lucha de 1995 (contra la reforma Juppé1) y del 2003 (contra el aumento de la edad pensionable), tanto que los sondeos de opinión indicaban un porcentaje de repudio de parte de la población cerca al 70%, registrando, al mismo tiempo, el más bajo índice de popularidad del gobierno de Sarkozy.

Pocos días después –11 septiembre– les tocó el turno a los trabajadores griegos. Millones de manifestantes han protestado en Salónica contra las durísimas medidas adoptadas por el gobierno socialdemócrata de Papandreu que, ante el empréstito de 110 millones de euros obtenidos de la Unión Europea para “evitar la bancarrota”–en realidad, para evitar el peligro de desmoronamiento de los bancos franceses, alemanes e ingleses, acreedores del débito público griego– ha decidido recortar otro 20% a los salarios de los trabajadores del sector público, de proceder a la privatización del sistema de salud, de los ferrocarriles, de los puertos, del servicio postal y del agua. Allá las protestas estuvieron asociadas a centenares de camioneros que, encolumnandos en sus vehículos, han paralizado el país por 17 días (las pérdidas fueron estimadas a cerca de 1.5 millones de euros).

El 23 de septiembre los trabajadores salieron una vez más a las calles de Francia: cerca de 3 millones de trabajadores han participado en las manifestaciones en 230 ciudades contra la reforma jubilatoria (otros 300.000 en Paris). Las consignas indicaban la voluntad de un sector de los manifestantes de unificar las luchas y de extenderlas proclamando la huelga general indefinida; pero, las burocracias sindicales concertadoras han tenido, entonces, una relevante influencia sobre la mayoría de los trabajadores y, por lo tanto, impusieron manifestaciones de un sólo día, en la perspectiva de la negociación con el gobierno para suavizar los aspectos más destructivos de la reforma.

En la última semana las manifestaciones en Francia se convirtieron en cotidianas, desde Paris a Marsella, de una ciudad a otra del país, con la participación, incluso, de los estudiantes y repitiendo enfrentamientos entre los manifestantes y la policía.
 
España se radicaliza
 
En España, los trabajadores han demostrado que es posible organizar una fuerte huelga general (sin embargo, contra un gobierno de “centroizquierda”), a pesar de las oscilaciones y las continuas modificaciones de las principales centrales sindicales (CC.OO. –Comisiones Obreras; UGT –Unión General de Trabajadores) que siempre han apoyado a Zapatero. En efecto, la presión de la base, enfurecida contra la reforma jubilatoria (aumento a 67 años de la edad pensionable) y aquella del mercado de trabajo (facilidades para las renuncias) ha sido totalmente fuerte para obligar a la burocracia a convocar al paro general de 24 horas.

El 29 de septiembre pasado, España estuvo paralizada: el 70% de los trabajadores (10 millones) ha cruzado los brazos, sobretodo en el sector industrial. Las principales fábricas de automóviles se cerraron, mientras que en la industria catalana se registró un pico de adhesión de casi el 100%. En todo el país han paralizado el 65% de los trabajadores de la energía eléctrica, el 92% de los obreros municipales, el 56% de los maestros, el 79% de los trabajadores postales. Por otro lado, en todas las principales ciudades se realizaron movilizaciones masivas (100.000 en Madrid, 75.000 en Barcelona, 30.000 en Valencia) en las cuales el sindicalismo de base combativo ha sido el protagonista. La policía ha atacado violentamente a los manifestantes y se registraron heridos y apresados.

Naturalmente, las direcciones burocráticas de los sindicatos concertadores quedaron aislados ante la fuerte decisión antagonista de los trabajadores contra el “gobierno amigo” de Zapatero y han tratado de desactivar la protesta señalando la naturaleza exclusivamente sindical y no “política” de la misma, cuidándose bien del deseo de las masas por la renuncia del premier, quedando en poder de rediscutir la reforma en la mesa de negociaciones. De su lado, Zapatero se ha mostrado dispuesto a un diálogo de fachada, tratando de tranquilizas a los mercados (a nombre de los cuales gobierna) que la reforma no es modificable aunque a través de una frase de pésimo gusto: “hoy, yo he trabajado”.
 
Profundizar y unificar las luchas: ¡huelga general europea!
 
España indica la necesidad de continuar las movilizaciones unificando todas las luchas que se registraron en Europa, porque es la dimensión continental del ataque que la burguesía está descargando en los trabajadores, tratando de salvar sus ganancias. En Italia, la movilización más grande, hasta el momento, ha sido la del 16 octubre pasado, organizada por la FIOM (Federación Italiana de Obreros Metalúrgicos), una manifestación durante la cual la clase obrera ha demandado la urgencia de la huelga general. En Portugal ya se preanuncia, para el 24 de noviembre próximo, la huelga general contra las medidas del gobierno “socialista” de Sócrates.

La extensión de la resistencia de los trabajadores a la política antipopular exige, precisamente, que las luchas sean profundizadas y unificadas, evitando la tentación conciliadora, a fin de convocar a una huelga general en Europa sobre la base de un programa de reivindicaciones transitorias, en la perspectiva de un cambio radical del sistema que gobierna hoy en el viejo continente: sólo el cambio total del régimen capitalista y el surgimiento de un gobierno de los trabajadores, podrá poner fin a la injusticia contra la cual, las masas trabajadoras europeas, finalmente han comenzado a reaccionar.

Nota
1.- Alain Marie Juppé, Primer ministro de Francia de 1995 a 1997, que en junio del 95 presentó un plan de reforma de la Seguridad Social, para equiparar los regímenes especiales de jubilación de los trabajadores del Estado con el régimen privado. Ante la ola de huelgas y protestas desatadas en diversos sectores públicos, que paralizaron el país a finales de ese año, Juppé tuvo de retirar el proyecto.

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