| El escándalo de Irlanda |
| Escrito por Corriente Roja |
| Martes 14 de Diciembre de 2010 11:23 |
Prepararse para la ofensiva inminente
En el mismo momento en que en Portugal se desarrollaba la mayor huelga general de su historia (silenciada por la prensa), la crisis irlandesa entraba en pleno apogeo.
Irlanda es, hasta la fecha, la expresión más cruda de la crisis capitalista y de la guerra social desatada contra los trabajadores en la zona euro. El Estado irlandés, cuando estalló la burbuja inmobiliaria, se hizo cargo de la deuda, enorme e incobrable, que sus bancos, conchabados con una docena de constructores amigos del Gobierno, habían creado. La arrojó después sobre las espaldas de los trabajadores y los más pobres, mediante un drástico plan de austeridad que lo convirtió en el alumno aplicado de la UE. Pero en poco tiempo, en una espiral letal, la recesión provocada por el plan de choque, ha empujado a los bancos a la quiebra abierta. Y ahora, ante la quiebra bancaria, viene el “rescate”.
El objetivo del “rescate” de Irlanda es asegurar que los acreedores (principalmente bancos alemanes, británicos y franceses) se embolsen unos beneficios del escándalo, al precio de una brutalidad desconocida: despido de 25.000 empleados públicos, bajada de un 12% del salario mínimo, recorte del 10% de las pensiones, alargamiento de la jubilación de los 66 a los 68 años, subida del IVA del 21% al 24%, nuevos impuestos (agua y vivienda) y más cargas fiscales a las rentas más bajas, subida de las matrículas universitarias y drástico recorte de las prestaciones sociales, que afectan al subsidio de desempleo, las bajas laborales y las ayudas familiares. Eso sí, el impuesto sobre beneficios, el más bajo de Europa, seguirá en el 12,5%.
El “contagio”
El estallido de la crisis irlandesa ha “contagiado” rápidamente a Portugal, al Estado español y, menos, a Italia. El contagio a Portugal se ha dado justo cuando el Parlamento estaba aprobando su tercer plan de austeridad, contra el que se ha levantado en masa la clase trabajadora. El Financial Times ve inevitable que Portugal se acoja en breve a un plan de rescate similar y Citigroup y otros portavoces del capital financiero señalan al Estado español como el siguiente, lo que amenazaría, además, al euro y a la propia UE.
Zapatero: “No me temblará el pulso”
En los círculos gubernamentales y financieros españoles se ha desatado la histeria. Mientras los portavoces gubernamentales gimen que “España no es Irlanda ni Portugal”, las acciones del Banco Santander y el BBVA han caído un 12% en una semana y el precio de la deuda española se ha disparado como nunca. Zapatero se ha reunido con la “crème” del gran capital español y, dispuesto a inmolarse a su servicio, se ha comprometido solemnemente a que “no le tiemble el pulso, ser firme, rápido y contundente”. Su gran argumento es que hay que calmar a los “mercados”. Pero estos tienen nombres y apellidos. Aquí son los Botín y los 36 grandes empresarios que le acompañaron, es la banca alemana y francesa, son los fondos especulativos y las grandes multinacionales, son la UE y el FMI. Son los que se están forrando como nunca a costa del empobrecimiento masivo de los trabajadores y los pueblos.
Zapatero (que acaba de recibir un mazazo en las elecciones catalanas) ha reafirmado que para el primer trimestre de 2010 estará lista la reforma de las pensiones (incluida la jubilación a los 67) y la de la negociación colectiva (decisiva para aplicar masivamente la reciente reforma laboral), mientras prepara un plan B con fuertes recortes a los servicios públicos y las prestaciones sociales, entre los que se apuntan los sueldos y plantillas públicas, como reclaman representantes de la patronal como Rosell. Mientras tanto, sigue la recesión, continua aumentando el paro y la precariedad, las familias que no cobran ningún sueldo llegarán en 2011a dos millones, se aceleran los desahucios, bajan los salarios y la inflación sube al 2,4%.
Reagrupar al sindicalismo combativo para la lucha por una nueva huelga general
El aparato dirigente de CCOO y UGT ha mantenido un pesado compás de espera desde el 29-S, con el fin de enfriar y desmoralizar a los millones que salieron a la lucha, y se ha limitado a convocar una manifestación al cabo de tres meses, sin abrir perspectiva alguna, mientras implora al Gobierno alguna concesión para reiniciar un diálogo social imposible y acude a negociar ¡sobre los dineros de la Formación Contínua!
Pero el esfuerzo de los millones de trabajadores/as que participaron el 29-S no puede ser malogrado, ni sus esperanzas decepcionadas. Hay que unir todas las fuerzas para plantar cara y obligar al Gobierno a dar marcha atrás, para poner en marcha un plan de lucha que incluya la convocatoria de una nueva Huelga General y el mantenimiento de la protesta masiva hasta que retire los planes. Un plan que exige unir las fuerzas con los trabajadores portugueses, franceses, griegos…en una huelga general europea contra la UE y los gobiernos, en defensa de una salida obrera a la crisis.
Reagrupar al sindicalismo combativo es clave para avanzar en este camino e ir levantando un referente al aparato burocrático de CCOO y UGT. |
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