| Abajo el Pacto del Euro |
| Escrito por Avanzada Socialista |
| Miércoles 06 de Julio de 2011 00:54 |
La huelga general que sacudió al gobierno de George Papandreou en Grecia y la jornada de grandes movilizaciones del 19 de junio en España tienen dos cosas fundamentales en común: ambas enfrentaron medidas aplicadas por los gobiernos siguiendo los dictados del llamado “Pacto del Euro” y ambas expresan la decisión de sectores cada vez más masivos de la población, con creciente participación de la clase obrera, de exigir que la crisis la paguen los banqueros y los empresarios que la provocaron.
El pasado 11 de marzo los diecisiete jefes de Estado de la zona del euro aprobaron en una reunión o Consejo Extraordinario, un Pacto para hacer frente a la grave crisis por endeudamiento público de los países. El Pacto fue ratifi cado el 19 de abril por la Comisión de Economía y Asuntos Monetarios del Parlamento Europeo y deberá ser aprobado defi nitivamente por ese cuerpo legislativo regional el 27 de junio.
Las medidas a aplicar son centralmente la rebaja de salarios y su subordinación a la productividad, la baja de jubilaciones y el recorte de todos los benefi cios sociales y presupuestos educativos y de salud, y la privatización generalizada de empresas públicas.
Este Pacto tiene tres antecedentes claves. Los países de la Eurozona acordaron avanzar en medidas de este tipo en octubre de 2008, tras la caída del banco estadounidense Lehman Brothers, que fue uno de los puntos más graves de la crisis mundial. Volvieron a ratifi car esta propuesta en mayo de 2010 como consecuencia del estallido de la crisis de la deuda griega. Y en febrero de este año Alemania exigió una nueva ratifi cación de ese acuerdo.
En particular, en febrero Alemania exigió medidas para asegurar que tanto Grecia como los otros países más afectados por la crisis (Portugal, Irlanda y España) cumplan los pagos sobre sus deudas externas. Debe tenerse en cuenta que los bancos alemanes son los que más bonos tienen de las deudas de esos países. Y muchos de esos bancos quebrarían si cualquier país queda incapacitado para pagar y decide desconocer o rebajar el valor de sus deudas.
Por eso la propuesta alemana –aprobada en lo esencial en la reunión del 11 de marzo- propone entregar préstamos a los países en crisis para refi nanciar sus deudas, a cambio de que sus gobiernos apliquen drásticos planes de ajuste como aquellos que enfrentan los trabajadores y los pueblos de Grecia y España y de todo el continente.
El rol de Alemania
Los bancos y empresas alemanes son dominantes en la economía europea. Esto se traduce, por ejemplo, en que, cuando se otorgan esos préstamos con terribles condiciones para pagar sus deudas externas a España, Portugal o Irlanda, esas decenas de miles millones de euros terminan yendo principalmente a los bancos alemanes que tienen la mayor parte de los bonos de esos países. Y cuando los gobiernos de esos países endeudados rebajan los salarios de los trabajadores griegos, españoles o irlandeses, aumentan las ganancias de las multinacionales alemanas que los explotan. Gracias a esa explotación de los trabajadores y los pueblos de todo el continente europeo –además de los de China, América Latina y África- el gobierno de la canciller Merkel puede hacer más suave el ajuste en Alemania. Y así evitar, por el momento, estallidos populares y derrotas electorales como los que se ven en el resto de Europa.
El ascenso obrero y popular sacude a todos los explotadores, sus gobiernos y su pacto
En la primavera y verano del hemisferio norte del 2010, además de Grecia, Francia, Inglaterra e Italia ya se habían visto sacudidas por movilizaciones y huelgas masivas contra los planes de ajuste. En esta primavera el epicentro de la lucha ha estado en Portugal, España y Grecia.
Un aspecto clave de todos estos procesos es que las direcciones tradicionales de las centrales sindicales y los partidos de izquierda, estrechamente vinculadas a gobiernos como el de Papandreou en Grecia o el de Zapatero en España, se han visto desbordadas por nuevas organizaciones y direcciones surgidas en la lucha. Ejemplo de ello son la Asamblea Popular de la Plaza Syntagma en Grecia y los “Indignados” españoles.
La creciente polarización de la lucha de clases está provocando un profundo desgaste de los gobiernos y regímenes capitalistas. Lo que se ha expresado en duras derrotas en elecciones generales como la de los laboristas de Brown en Inglaterra y los socialistas de Sócrates en Portugal y en elecciones municipales como la del socialismo español de Zapatero y la derecha encabezada por Sarkozy en Francia. Em Grecia Papandreou recorrió a renovar todo su gabinete frente a la huelga del 15 de junio, ante el peligro de ser derrocado directamente por la movilización.
Esto signifi ca un grave peligro también para Alemania y para todos los explotadores europeos y sus gobiernos. Lo que los ha salvado hasta ahora de un estallido general es el freno de las direcciones sindicales y de izquierda tradicionales. Son estas las que han evitado hasta ahora que se dé lo que hace falta para terminar con el ajuste y obligar a los capitalistas a pagar la crisis: huelgas generales en todos los países y una movilización continental coordinada, hasta derrotar el pacto del euro.
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Cerca de 300 mil personas marchan em España contra la crisis
De la redacción de Opinión Socialista, periódico del PSTU de Brasil*
El llamado “18-J” fue mayor que el “15-M”.
Las protestas se radicalizan y ya se habla de “huelga general”
En Madrid la gente salió de los barrios y en el camino formaron seis grandes columnas hasta el Neptuno (monumento en la plaza Cánovas del Castillo), juntando seguramente más de 100 mil personas. En Barcelona, esta vez, 100 mil fueron a las calles según los periódicos. En todo el país es posible que hayan protestado más de 300 mil personas.
La protesta fue visiblemente mayor que la manifestación de 15 de marzo y el “15-M”, y esta vez hubo una composición más popular que estudiantil en la movilización e, incluso, con mayor participación obrera.
Convocado en las asambleas de los barrios, no solo por el 15-M, sino también por organizaciones sociales, sindicales y políticas que ya venían enfrentando los planes del gobierno y denunciando el papel cómplice de la *CCOO y *UGT, el 19-J incorporó con más peso reivindicaciones más obreras, como que los “*capitalistas paguen por la crisis” y la exigencia de huelga general, incluida en el manifi esto leído en el Neptuno.
Una de las seis marchas vino de Vallekas, un barrio obrero, y traía al frente un cartel que decía “Marcha contra la crisis y el capital. Que los capitalistas paguen por la crisis” y un coche de sonido con la leyenda “Vallekas con la Huelga General”.
Las reivindicaciones democráticas siguen teniendo mucha fuerza: “lo que llaman democracia no lo es”, “no, no, no nos representan”, “contrato de un día para la monarquía”, “quiero un apartamento, como el del príncipe”, siguen siendo consignas abrazadas por la multitud.
Comienzan, sin embargo, a aparecer diferencias y los límites del sector que fue la dirección del 15-M y que aún continúa dirigiendo, aunque en los barrios tenga menos control. Incluso porque la base social se hace más popular. Este sector, que está en la “Democracia Real Ya” y los de las redes sociales y organizaciones como Attac defi enden reformas dentro del actual “Estado de Derecho”, mientras las manifestaciones siguen y se chocan con esa postura.
La semana que pasó, en Barcelona, los Indignados cercaron el parlamento y atacaron a los políticos que votan los cortes sociales que exigen los capitalistas de toda Europa. Y los gobiernos pasaron a tener una política de criminalización del movimiento. Sectores “pacifi stas” de la dirección, en vez de denunciar la criminalización, condenaron la supuesta violencia de los manifestantes.
No se debe caer en provocaciones, ni protagonizarlas. Y a veces hay infi ltrados de la propia policía, o incluso sectores más exaltados del movimiento. Pero, violencia, como decía un cartel en Madrid, es el salario que no alcanza para llegar a fi n de mes, violencia son los recortes sociales votados por los diputados, violencia es la precariedad laborales y los desalojos de vecinos aplastados por las hipotecas.
Esta vez la manifestación protestaba también contra el Pacto del Euro, que debe ser aprobado el 27 de junio. Este “Pacto” representa una nueva ronda europea de contra-reformas y recorte de derechos de los trabajadores en favor de los banqueros. Una respuesta en la búsqueda de una salida capitalista para la crisis, que solo se profundiza, como quedó demostrado con lo sucedido en Grecia.
*Con informaciones de Mariúcha Fontana, desde Madrid
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Por una salida obrera a la crisis griega
Por Gabriel Massa
La plaza Syntagma (Constitución) en la capital griega, Atenas, está ocupada desde hace casi un mes por decenas de miles de personas autoconvocadas, organizadas a través de una asamblea popular. La asamblea llamó a toda la ciudadanía a apoyar la huelga general –la tercera del año y la quinceava en los últimos 12 meses- convocada el 15 de junio por las dos centrales sindicales más importantes del país: la Adedy, que agrupa a los empleados estatales, y la Confederación General de Trabajadores de Grecia (GSEE) que agrupa a los trabajadores de empresas privadas.
El 15 de junio hubo movilizaciones multitudinarias en las principales ciudades del país. En Atenas miles de manifestantes bloquearon el Parlamento para impedir que se avanzara en la votación del nuevo plan de ajuste y de privatizaciones que propone el gobierno de George Papandreou, el primer ministro del Partido Socialista (Pasok). Y resistieron a la dura represión lanzada contra ellos por la policía y provocadores de civil.
Entre las consignas más coreadas en la plaza se escuchó: “Nos quedamos con los puertos y la compañía de electricidad pero pueden vender el prostíbulo parlamentario”; “Nos quedamos en la plaza, llévense sus provocadores y váyanse”; “Renuncia, renuncia, renuncia”. A la policía le gritaron: “Si tienen honor y son griegos vuelvan sus escudos policiales al otro lado para ayudarnos a asaltar el parlamento”; “Les pagan moneditas para apalear a la gente”.
Papandreou, agente de los banqueiros
Papandreou, a pesar de que representa a un partido que se dice socialista viene aplicando obedientemente los planes ordenados por la Unión Europea, el Fondo Monetario Internacional y, fundamentalmente, los grandes banqueros. En su edición del 16 de junio, The Economist (una revista de las más infl uyentes de la burguesía mundial) publicó una extensa nota sobre el principal banquero europeo, el jefe del Deutsche Bank alemán, Josef Ackermann, donde decía: “No es ningún secreto qué intereses fi nancieros defi ende Ackermann: los de los bancos. Por ejemplo ha insistido en que aliviar la carga de la deuda griega sería un inmenso error. Tal jugada –una reestructuración en la jerga bancaria- implicaría pasar a pérdida parte de la deuda de Grecia, que ahora representa más del 140% de su producto bruto interno, la postergación de pagos y una rebaja de tasas de interés”.
“¿Qué tendría eso de tan malo? Bancos europeos, incluyendo los alemanes como el Deutsche Bank, tienen muchos miles de millones de euros en bonos del estado griego, y los bancos perderían mucho si se reestructura esa deuda. Por el momento, la solución de Europa para Grecia es, esencialmente, la de Ackermann: más dinero de rescate y más austeridad, lo que según algunos economistas solo permite ganar tiempo, sin ofrecer ninguna esperanza de recuperación”.
Según el Banco de Conciliaciones Internacionales, los bancos españoles actualmente poseen 600 millones de dólares de deuda griega, los bancos italianos tienen 2,6 mil millones, los bancos británicos tienen 3,2 mil millones, los bancos franceses tienen 19,8 mil millones, los bancos alemanes tienen 26,3 mil millones. Por eso, Ackermann no quiere que Grecia se declare en cesación de pagos ni negociar una reducción de la deuda de 340.000 millones de dólares, y exige que el pueblo griego pague la crisis que provocaron los mismos banqueros.
Justamente esa es la política de Papandreou: pedir más préstamos para seguir pagando la deuda impagable. Ahora quiere aplicar nuevos aumentos de impuestos, rebajas salariales y recortes de servicios públicos, más la privatización de los puertos, compañías de electricidad y otras empresas públicas, condición que imponen el FMI y el Banco Central Europeo para otorgarle nuevos.
Por una salida obrera y popular que desconozca la deuda
Está claro que ni Papandreou ni el mayor partido de oposición, Nueva Democracia, de derecha, pueden dar una salida a favor de los trabajadores y el pueblo griego.
Por su parte, las conducciones de las centrales sindicales, ligadas al Pasok, aunque han llamado a los 15 paros nacionales contra el ajuste, hasta ahora se niegan a la única salida de fondo posible: exigir la renuncia de Papandreou y todo el gobierno e imponer, con el apoyo de los millones que paran y se movilizan, su propia salida a la crisis.
La única salida es que las centrales sindicales y la Asamblea Popular de Syntagma tomen en sus manos el gobierno, para aplicar un plan al servicio de los trabajadores y el país. Plan que tendría que comenzar por el desconocimiento de la deuda externa impuesta por los banqueros, la salida de la zona del euro dominada por ellos y la ruptura con el FMI. Siguiendo por la nacionalización de todas las empresas públicas privatizadas y las principales palancas de la economía para ponerlas al servicio de las necesidades de los trabajadores y el pueblo.
Para enfrentar las inevitables represalias por parte de los gobiernos imperialistas, las centrales sindicales griegas y la Asamblea Popular deberían promover una gran movilización de los trabajadores y la juventud francesa, de los “Indignados” españoles, del pueblo inglés e italiano y de todos los países europeos que se vienen movilizando contra el ajuste, para derrotar a los banqueros y sus agentes en todo el continente. contra los planes de ajuste. En esta primavera el epicentro de la lucha ha estado en Portugal, España y Grecia. |
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