| Grecia al borde del colapso: El fantasma de la recesión mundial asoma |
| Escrito por Ronald León |
| Martes 20 de Septiembre de 2011 01:27 |
La crisis económica global del sistema capitalista está demostrando una importante agudización. Después de un relativo y ficticio lapso de “recuperación” de la economía mundial (producto de los más de 25 trillones de dólares que los principales gobiernos imperialistas entregaron a los grandes bancos y empresas para evitar su quiebra directa en 2007-08), ahora la crisis se expresa en el impresionante crecimiento de las deudas pública de Europa, producto de aquella primera acción de salvataje.
Este fenómeno afecta, en principio y con más contundencia, a los eslabones más débiles de la Unión Europea (UE), a saber, Grecia, Irlanda y Portugal, pero amenaza con extenderse hacia otros países más fuertes como España y hasta Italia.
El FMI admite la posibilidad de recesión
Las previsiones se vuelven pesimistas, el escenario se ensombrece y el castillo de naipes de la aparente “recuperación” de 2009-10 empieza a tambalear. En un documento reciente, el FMI admitió una desaceleración en las expectativas de crecimiento de varios países centrales. Para este organismo, se prevé un crecimiento global de tan sólo un 4% este año y un 4,2% en 2012, frente al 4,3% y 4,5%, respectivamente, previsto en sus cálculos preliminares de agosto. Por ejemplo, en la zona del euro el FMI reduce su estimación de crecimiento al 1,7% en 2011 y al 1,3% en 2012, frente al 1,9% y 1,4% anteriores. Para los llamados “países emergentes”, los llamados BRICs, las previsiones también fueron revisadas y marcan un crecimiento de 6,5% este año y el 6,2% el próximo año contra el 6,6% y 6,4% previsto en junio.
Para Estados Unidos se prevé un crecimiento de 1,6% este año y 2% el año que viene. En cuanto a España, la estimación de agosto fijaba en el 0,7% el crecimiento para 2011 y en el 1,3% el próximo año. Además el FMI rebajó las previsiones de crecimiento de Francia e Italia.
Si bien las economías de los países centrales y “emergentes” aún crecen, la dinámica es claramente negativa. La economía mundial se empieza a desinflar y las probabilidades de llegar a una recesión son cada vez más mayores. Tanto es así que la propia directora del FMI, la francesa Christine Lagarde, advirtió recientemente que el mundo está a punto de caer en una nueva recesión económica, pues “las opciones de los gobiernos y los bancos centrales son menores que en 2009 porque ya han disparado gran parte de su pólvora”. Y tiene razón, pues será difícil conseguir más “pólvora” para seguir “rescatando” no sólo a empresas sino a países enteros, como fue en el 2008 (sólo para rescatar el sistema financiero europeo, el FMI asegura que se precisan 200 mil millones de euros). Entonces, como salida urgente, Lagarde plantea que los europeos deben “ajustar sus programas de austeridad a una situación que cambió”, en el marco de “considerar medidas para impulsar el crecimiento”, léase, recuperar la tasa de lucro de las grandes empresas y bancos imperialistas atacando con todo a la clase trabajadora europeas y a los pueblos del mundo.
El apriete imperialista en Grecia....
Los “ajustes” que propone la Troika (el FMI, la Comisión Europea y el Banco Central Europeo) no son otros que duros ataques a los derechos conquistados y al nivel de vida de clase trabajadora europea. La política del imperialismo es, como sabemos, que los trabajadores paguen los costos de la crisis que generaron los capitalistas.
En el caso de Grecia, país al borde de la quiebra y sobre el cual se discute si debe o no permanecer dentro de la zona euro, la situación política la marcan, por un lado, la “guerra social” del imperialismo y, por otro, la resistencia obrera, popular y de la juventud.
El programa de ajuste que aprobó el parlamento heleno en junio contempla un aumento de la presión fiscal sobre el pueblo, privatizaciones, despidos masivos en el sector público y reducción de la inversión en cuestiones sociales. En lo que respecta a la cuestión impositiva, se prevé un aumento brutal de los impuestos que debe pagar el pueblo (sobre todo el IVA) que subirán este año a unos 2.300 millones y, en 2012, esto ascenderá a 3.380 millones. En cuanto a las privatizaciones, el Estado prevé ingresar 50.000 millones de euros hasta 2015 por la venta de empresas públicas, entre ellas los correos, agua potable, telefónicas y sectores portuarios. Además, se tiene previsto reducir en más de 5.000 millones derechos sociales y un aumento en las contribuciones a la seguridad social. En total, con todo este paquete, el gobierno griego se comprometió a ingresar algo más de 78.000 millones hasta 2015, siempre hablando en euros.
En este marco, frente a la acuciante situación en Grecia y el agravamiento de la crisis, Christine Lagarde dijo de forma contundente: "Se necesita una acción colectiva, drástica y ya". La alta funcionaria imperialista enfatizó que "Lo realmente importante es llamar atención de los Gobiernos porque se necesita una acción colectiva, drástica y ya". Y continuó insistiendo: "Aplicar medidas es la única manera de convencer a mercados y socios".
Ante el llamado del FMI, no tardaron las inclinaciones de cerviz y las respuestas sumisas. El primer ministro griego, Yorgos Papandreu, declaró "Llegaremos hasta el final con los ajustes". Ante una reunión de empresarios, aseguró que “Grecia cumplirá con su palabra y estamos decididos a aplicar las decisiones del 21 de julio. Y llegaremos hasta el final".
El gobierno helénico desea, de esta forma, dar una señal clara de sumisión a Alemania, Francia y las demás potencias imperialistas, de que cumplirá con sus compromisos asumidos. A cambio, la Eurozona ofrece a Grecia un nuevo rescate de 160.000 millones de euros, tras los 110.000 millones del primer paquete de ayuda de mayo de 2010.
Este mecanismo de “prestar” dinero a Grecia es sólo para garantizar que este país siga pagando la deuda a la banca internacional, especialmente a Alemania y Francia, pero con intereses más altos. Es sabido que la deuda de Grecia, que equivale a un PBI y medio del país, es impagable. Sin embargo, el default (cesación de pagos) causaría un efecto dominó que perjudicaría a la banca europea y estadounidense, además de aumentar la desconfianza y colocar en jaque al propio euro.
Lo concreto es que el país de Mediterráneo, con estas medidas, está siendo colonizado por las potencias centrales de Europa.
...Y en Portugal
En el mismo sentido, el FMI presiona a Portugal a aplicar planes y medidas de austeridad el año que viene por 1.000 millones de euros. Al igual que su homólogo griego, el gobierno de Pedro Passos Coelho pone todo su empeño en demostrar que Portugal será un buen alumno de la troika internacional y que no es Grecia. Dijo el mandatario portugués: "Estamos preparados para tomar las medidas adicionales que sean necesarias para cumplir los objetivos del programa económico, y mantendremos una política de diálogo con el FMI, la Comisión Europea y el BCE". Esto ocurre el marco de una segunda entrega del paquete de ayuda a Portugal de 3.980 millones por parte del FMI, que elogia elocuentemente la fidelidad de Passos Coelho. Con este nuevo desembolso, Portugal recibió hasta ahora unos 10.430 millones en el marco de un préstamo total prometido de 78.000 millones en tres años.
La calle hierve en Atenas
La clase obrera europea, en especial la griega, corre el riesgo concreto de que su nivel de vida y sus condiciones laborales desciendas a los de un país semicolonial. El desempleo oficial pasó del 11,7% al histórico 16,6% en el último año. Esto significa que un 30,5% de los jóvenes y un 35,8% de mujeres están en la calle.
Desde el 2010 que la clase trabajadora viene enfrentando los planes entreguistas de Papendreu en las calles, con manifestaciones y varias huelgas generales. En los últimos días, nuevamente se dieron choques entre la juventud trabajadora y la policía en las calles de Atenas. La represión dejó un saldo de más de 700 personas heridas, presentando contusiones y heridas (181 de urgencia), además de 43 detenidos.
Y es así. La resolución de la crisis depende una batalla campal entre las clases. Todo indica que estamos delante de una dinámica general descendente, es decir, que tendremos unos 10 a 15 años de crisis, con posibles “recuperaciones” parciales y nuevas caídas bruscas. La lucha de clases dará la palabra final en esta polarización entre la ofensiva capitalista que se viene intensificando y el proceso de resistencia de los trabajadores europeos. |
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