| Hay que parar la jubilación a los 67 años y decir no a la reforma laboral |
| Escrito por CCOO - España |
| Viernes 05 de Marzo de 2010 01:59 |
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El Gobierno, en medio del aplauso de
Han anunciado esta medida cuando el paro va a subir este año hasta los 5 millones; cuando hay 1.200.000 familias con todos desempleados; cuando el 40% de los jóvenes no tiene trabajo. En lugar de anticipar la edad de jubilación para facilitar el empleo a los parados, quieren exprimir a los trabajadores hasta los 67 años. Estas medidas tienen un único beneficiario: la banca, las aseguradoras y los inversionistas extranjeros.
En medio del descontento provocado por estas medidas, Zapatero presentó el documento base para la nueva reforma laboral y la justificó en nombre de la “creación de empleo” y de que “no habrá pérdida de derechos”. Pero la realidad muestra que faltan a la verdad.
Rechazamos esta “negociación” porque, más allá de las palabras, los verdaderos objetivos de esta reforma son la bajada general de salarios, el abaratamiento del despido y más precarización laboral. Lo decimos:
1 - Porque en el texto del Gobierno no hay un solo indicio de cuántos puestos de trabajo, cuándo y dónde se van a crear. Peor aún, una de sus primeras consecuencias el recorte del gasto público es la reducción del empleo público, pues sólo cubrirán 1 de cada 10 puestos que queden vacantes.
2 - Porque cada vez que hablan de reformas para el empleo… ¡comienzan por los despidos! Su propuesta es incentivar el contrato de “fomento de la contratación indefinida”, que rebaja la indemnización a 33 días por año. Y también apuntan al “mejor” uso de las “causas objetivas”, para reducir la indemnización a 20 días.
3 - Porque el contrato a tiempo parcial que quieren incentivar significa más precariedad y traerá una bajada general de salarios. En un país que no llegamos ni a mileuristas ¿quién va a vivir con 450 ó 500 euros? La jornada, además, quedaría a libre disposición del empresario para “adaptarla al proceso productivo”. Con esta propuesta no se combate el paro, no se reparte el trabajo y, en cambio, se reducen los salarios y se reparte la miseria. Cuando se trata de conseguir lo contrario: una reducción general de la jornada para repartir el trabajo entre todos, sin pérdida de salarios, que es una reivindicación histórica del sindicalismo de clase.
Por todo esto, decimos NO a la Reforma laboral, que también pretende abrir a las ETTs los sectores que le faltan (construcción, administración pública o sanidad) y entregar a las Mutuas patronales el control de las bajas por enfermedad, que tratan como “absentismo laboral”.
Opinamos que los dirigentes de CCOO y UGT no tienen derecho a negociar en nuestro nombre este nuevo latrocinio, máxime cuando al mismo tiempo el Gobierno quiere retrasar la jubilación a los 67. No se puede separar la negociación de la reforma laboral y la de las pensiones.
Llamamos a los dirigentes de CCOO y UGT a que rechacen frontalmente el plan del Gobierno y la patronal y, junto al resto de fuerzas sindicales, fijen un plan que prepare las condiciones de una Huelga general si el Gobierno no cede.
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