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Lo que Lula propone a los palestinos PDF Imprimir Correo electrónico
MEDIO ORIENTE
Escrito por Jeferson Choma   
Jueves 01 de Abril de 2010 18:27
La reciente visita del presidente Lula a Israel (la primera hecha por un jefe de estado brasileño) y Cisjordania, provocó un intenso debate sobre el papel que el gobierno brasileño pretende desempeñar en la complicada geopolítica de Medio Oriente. El debate calentó aún más luego de que Lula anunció un viaje oficial a Irán, programado para el día 15 de mayo.
 
En Brasil, la gran prensa brasileña califica la aproximación de Lula al régimen iraní y la intromisión en la cuestión palestina como “errática”. En cambio, la izquierda gubernamental exhibe el episodio como demostración de independencia de la política externa brasileña en relación a Estados Unidos. Es eso mismo?
 
Desgaste de EE UU
 
Sin embargo la política externa del gobierno de Lula sólo puede ser entendida a partir de un análisis del profundo desgaste vivido por la diplomacia de EE UU en la región. Esto es, la derrota de la “guerra al terror” de Bush, tras las derrotas acumuladas en las guerras de Oriente Medio.
 
La elección de Obama representó un cambio en la táctica del imperialismo para enfrentar la situación mundial y la lucha de las masas. Bajo la figura de Obama el imperialismo intenta aplicar su política de dominación de forma más “negociada”, a través de “consenso” y con el auxilio de instituciones “multilaterales” como ONU, OTAN, OEA, entre otras.
 
Obama, sin embargo, continúa defendiendo los mismos intereses sociales, políticos e históricos de Bush, pero con métodos más “democratizantes”. Esa política de “reacción democrática” tiene una importante colaboración en la figura de los presidentes conocidos como de “izquierda” en América Latina, en especial de Lula.
 
Sin embargo, ni el mismo Obama consigue revertir el desgaste de la diplomacia de Washington. Eso dificulta que los EE UU cumplan un papel de “mediador honesto” en las crisis de Medio Oriente. Una prueba de eso fue dada ante la reciente visita del vicepresidente de EE UU, Joe Biden, a la región. Cuando el avión de Biden aterrizó en Tel-Aviv, sus anfitriones israelíes anunciaron sus planes de construir otras 1.600 casas en los territorios ocupados de Jerusalén Oriental. El anuncio despertó la furia de los palestinos, que en este momento están en las calles enfrentando a los soldados israelíes.
 
Ante el desgaste de Washington, un rostro nuevo, el de Lula, es presentado a la cena.
 
Lo que propone Lula sobre el conflicto palestino
 
En su visita por Israel y Cisjordania, el presidente brasileño propuso la reanudación de los diálogos y criticó los nuevos asentamientos israelíes en Cisjordania.
 
“El mensaje que el presidente Lula dará al lado palestino es que lo primero que hay que hacer es unirse. Si el lado palestino no tuviere una posición coherente, homogénea, cualquier entendimiento con Israel o con quien quiere que sea estará destinada al fracaso”, dijo el asesor especial para asuntos internacionales de la Presidencia, Marco Aurelio García. Pero ¿de qué entendimiento está hablando García? ¿De la vía muerta de los acuerdos entre Israel y la Autoridad Nacional Palestina que llevaron la actual situación?
 
Es bueno recordar que fueron los Acuerdos de Oslo, firmados en 1993 por la dirección de la OLP e Israel, con la mediación de Bill Clinton, los que llevaron al fortalecimiento del Estado sionista y al deterioro de los palestinos. Los acuerdos fueron un hito en el abandono del programa original de la OLP (Palestina, laica democrática y no racista) para la aceptación de la creación de “dos Estados” (israelí y palestino), y llevó a la creación de la ANP como una superestructura colonial con una autonomía muy limitada, similar a la de los bantustanes de Sudáfrica en la época del apartheid.
 
En vez de establecer los términos de una “paz”, los acuerdos sirvieron para encubrir la expansión sin precedentes de los asentamientos israelíes en Cisjordania. Además, ofrecieron a Israel una cobertura diplomática para sus sistemáticas agresiones genocidas al pueblo palestino.
 
El gobierno brasileño, por lo tanto, no propone nada nuevo para el conflicto en la región. Al mantenerse en los marcos de los Acuerdos de Oslo, Brasil ignora los crímenes cometidos por Israel y hace el mismo juego que la actual política exterior norteamericana que también intenta reactivarlo. Así, los llamamientos de Lula por la “negociación” acaban reforzando los llamamientos del propio imperialismo para reanudar la vía muerta de las negociaciones.
 
Otro objetivo de la visita de Lula fue anunciar la aprobación del acuerdo de libre comercio entre el país y el MERCOSUR e Israel. El acuerdo tendrá validez a partir del 4 de abril y va a favorecer a muchos empresarios brasileños.
 
Los palestinos recibieron a Lula con muchos homenajes en Cisjordania, pero el acuerdo con Israel va a garantizar el apoyo económico que el Estado sionista necesita para continuar gastando en máquinas de guerra y en la política de “guetización” de los palestinos.
 
Actualmente, Brasil es el mayor compañero comercial de Israel en América Latina. El intercambio comercial de Brasil con Israel aumentó bajo el mandato de Lula. En 2002 contabilizaban US$ 440 millones, hoy la cifra es de US$ 1,6 mil millones.
 
Traducción: Jessica Barquero

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