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Basta de impunidad para Israel PDF Imprimir Correo electrónico
MEDIO ORIENTE
Escrito por Secretariado Internacional de la LIT(CI)   
Martes 01 de Junio de 2010 17:52

La masacre realizada por el ejército israelí contra la flotilla que llevaba ayuda humanitaria a la franja de Gaza ha mostrado una vez más la verdadera cara del Estado de Israel. 

El ejército sionista realizó un abordaje en aguas internacionales a los barcos que transportaban 10 mil toneladas de ayuda humanitaria (cemento, alimentos medicinas, juguetes y libros) y 750 activistas (miembros de ONG's, pacifistas, periodistas, escritores y parlamentarios europeos). Entre los participantes se encuentra Heydi Epstein, de 85 años, sobreviviente del Holocausto judío, que lucha contra la agresión a los palestinos desde que los sionistas perpetraron la masacre en los campamentos de Chabra y Chatilla en 1982.
 
Los tripulantes se defendieron con palos del ataque de los soldados israelíes de élite, pertrechados con armamento sofisticado, que asesinaron a al menos 12 activistas.
 
La desvergüenza de Israel no tiene límites: han acusado a los activistas de ser miembros de Hamas y de Al Qaeda (poniendo un signo igual a las dos organizaciones), han declarado que tuvieron que disparar en legítima defensa (cuando eran ellos los que estaban asaltando en aguas internacionales) y que actuaron contra la flotilla porque Israel estaba siendo amenazada. 
 
Para Israel el que un grupo de personas de 60 países quiera paliar un poco el sufrimiento del pueblo palestino es una grave amenaza a su seguridad. La llegada de una flotilla humanitaria es considerada por Israel una provocación y les legitima a asaltarlos en aguas internacionales y a abrir fuego contra los activistas. La franja de Gaza sigue después de más de un año cercada por el ejército israelí y su colaborador egipcio, impidiendo la entrada de ayuda humanitaria, de alimentos, de medicamentos de materiales de construcción para reparar los destrozos producidos por los bombardeos a la población civil, de finales de diciembre de 2008, que produjeron más de 1400 muertos y que convirtieron en escombros un 20% de las viviendas.
 
Israel con este ataque ha demostrado al mundo que para ellos no tiene ningún valor la legalidad internacional aunque haya sido esa legalidad de las Naciones Unidad, la que le ha legitimado su existencia hasta el día de hoy. Esa legalidad, que ellos se saltan cuando lo ven necesario, es la que ha llevado al exilio a millones de palestinos y a vivir cercados por muros y en la miseria a los que sobreviven en la franja de Gaza y Cisjordania.
 
Esta masacre mostró también que el Estado nazi-sionista de Israel está dispuesto no solo a exterminar al pueblo palestino sino a todo aquel que ose ayudarle, así sea solo llevándoles alimentos para que no perezcan de hambre.
 
La propuesta de la creación de un Estado Palestino en los territorios de Gaza y Cisjordania que se viene proponiendo desde hace décadas, y que Obama retomó al asumir como presidente de EEUU, como solución al conflicto, no solo es irrealizable porque dejaría a los palestinos sin su tierra y a merced de Israel, sino que además porque Israel no está dispuesto ni siquiera a esto.
 
La nueva masacre por último muestra que no hay solución pacífica para Israel. A los activistas de la flotilla, les responde son fuego y muerte. Hay que recordar que no es la primera vez que activistas internacionales que se oponen al genocidio que realiza Israel son agredidos. Así ocurrió con la activista judía norteamericana Rachel Corrie que se oponía pacíficamente a la destrucción de casas de palestinos y fue aplastada por una excavadora israelí, siete años atrás. Con su nombre se ha bautizado uno de los barcos que todavía están por llegar con la ayuda humanitaria.
 
Es una vergüenza que haya acuerdos comerciales preferenciales como los que tienen el Mercosur y la Unión Europea con Israel. Países como Brasil y su presidente Lula, que dicen apoyar a los palestinos, compraron armas y a aumentaron el intercambio comercial con Israel en los últimos meses. Es hora ya de exigir a todos los gobiernos del mundo que cierren sus embajadas en Israel y que dejen de reconocer y comerciar con el Estado asesino de Israel. Hay que imponer el boicot a todos los productos israelíes e impedir el comercio con los asesinos.
 
Llamamos a las organizaciones obreras, a los sindicatos, a realizar el boicot a Israel como antaño se hizo contra la Sudáfrica del Apartheid. No podemos esperar a que los gobiernos lo lleven a cabo. Los trabajadores de todo el mundo podemos conseguirlo, impidiendo que se transporte ningún tipo de mercancías de o hacia Israel.
 
Hay que denunciar la hipocresía de los gobiernos de EEUU y de la Unión Europea (hay muchos heridos y algunos muertos europeos entre las víctimas del ataque israelí) o de la misma ONU, que lamentan las muertes pero no condenan a Israel. Se dedican a exigir a los mismos autores de la masacre la investigación de los hechos. Pero los hechos son incontestables: los israelíes asaltaron con armas de fuego en aguas internacionales a una flotilla de activistas que llevaban ayuda humanitaria asesinando e hiriendo a decenas de personas.
 
La ONU, que está al servicio del Imperialismo para quien lleva 70 años apoyando sus agresiones militares, no ha condenado los hechos actuales y las “condenas” anteriores, cuando las hace a Israel, no han sido más que meras declaraciones sin ningún resultado práctico.
 
Es hora de obligar al gobierno de Hosni Mubarack de Egipto a que abra inmediata, total y definitivamente las fronteras que cuida en favor de Israel y que están permitiendo el bloqueo y el hambre del pueblo palestino. No basta con que abra por unas horas o pocos días el puesto de Rafah para el paso de ayuda humanitaria o de algunos enfermos. El pueblo de Gaza tiene derecho a que puedan moverse, entrar y salir de su tierra, así como el paso de todo tipo de mercancías sin las restricciones que les impone el gobierno israelí.
 
Los pueblos árabes están exigiendo hace tiempo a sus gobiernos que dejen de conciliar y negociar con Israel, que deben dejar de reconocer al Estado de Israel, que los que mantienen relaciones diplomáticas deben romperlas de forma inmediata. Es necesario todo el apoyo al pueblo palestino contra los que los masacran a diario.
 
El gobierno turco retiró a su embajador en Israel y suspendió las maniobras militares conjuntas que tenía previstas con Israel. Varios de los activistas que fueron asesinados por las tropas sionistas, así como el barco donde se produjeron las muertes, eran de nacionalidad turca. Hay que exigirle a Erdogan, presidente de Turquía, que rompa definitivamente con Israel, al que hasta ahora estaba dando cobertura entre los países musulmanes.
 
Es hora de luchar para acabar de una vez con esa lacra que hay en la humanidad llamado Estado de Israel, un Estado racista y genocida. Solo con la destrucción del Estado de Israel podrá construirse la paz en Palestina. No hay nada que negociar con Israel sino su propio fin. Los palestinos tienen derecho a recuperar su país. Así se podrá levantar una Palestina laica, democrática y no racista.
 
¡Hay que acabar de una vez con el Estado de Israel!
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