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Contra la ocupación militar de Bahrein PDF Imprimir Correo electrónico
MEDIO ORIENTE
Escrito por Américo Gomes e Dalton Santos - Ilaese   
Jueves 31 de Marzo de 2011 22:05
A principios del siglo XX la ocupación británica de Bahrein impidió la soberanía de ese país e incluso, no permitía que tuviera relaciones con un gobierno extranjero sin el consentimiento inglés. 

En contrapartida Gran Bretaña prometía apoyo a la dinastía sunnita de Shaikh Al Khalifa para someter a la población shiíta. 
Los británicos pasaron a usar la isla-Estado como una base para defender sus intereses regionales, particularmente durante la I Guerra Mundial. En 1932 se descubrió petróleo en Bahrein, el primer país del Golfo Pérsico en contar con esa riqueza natural. La súbita disponibilidad de reservas de petróleo, un tercio de las cuales, nominalmente controladas por el reinado del jeque, hizo que el desarrollo capitalista en Bahrein fuese acelerado, pero, de forma profundamente dependiente. La venta de su petróleo en los mercados internacionales se volvió la principal fuente de reservas del país.

Cuando Texaco y Socal formaron la Saudi Aramco en 1936, el objetivo era explotar las concesiones petrolíferas en Arabia Saudita y en Barhein. Las empresas de petróleo y el imperialismo británico sostenían al gobierno para que garantizara el envío de petróleo a la metrópoli, siendo fuente vital para su industrialización. Esta situación se mantuvo hasta 1947. En la post guerra, Gran Bretaña mantuvo su imperio "informal" en el Golfo, a través de un sistema de consejeros locales y regímenes apoyados por la fuerza militar.

La resistencia anticolonial que siguió a la post guerra en todo el mundo y la preponderancia del imperialismo norteamericano (con la correspondiente decadencia del británico) hicieron que el gobierno británico anunciase, en 1968, el fin del protectorado de Gran Bretaña en 1971. Cabría a Estados Unidos asumir el liderazgo de la defensa de los intereses angloamericanos en Medio Oriente, a partir del control del Canal de Suez.

Así, Bahrein se convirtió en “independiente”. El espacio anteriormente ocupado por la Marina Real fue cedido a la Marina de Estados Unidos, que lo transformó en Actividad de Apoyo Naval de Bahrein, sede de la 5ª Flota de Estados Unidos.

Las reservas de petróleo en la década de 1970 contribuyeron a restaurar la estabilidad política y atrajeron gran cantidad de trabajadores migrantes de la guerra civil del Líbano y del sur de Asia.

La guerra civil libanesa de 1975 también reforzó el papel de Bahrein, con el colapso de Beirut (capital del Líbano) como centro financiero del mundo árabe. Bahrein se convirtió en el centro de la nueva expansión financiera del Golfo Pérsico, originada por los petrodólares, con una fuerza de trabajo especializada y sin regulaciones fiscales.

Bahrein se modernizó con la creación de una clase media urbana y un gran número de inmigrantes de países como Filipinas, Pakistán, Egipto e Irán, atraídos por mejores salarios. Actualmente hay cerca de 200 mil extranjeros en una población de 1,2 millones de habitantes.

Se aprobó una nueva Constitución y la primera Asamblea Nacional fue electa en 1973. Esta Asamblea chocó con el jeque Isa Ibn Salman al-Khalifa con relación a la política externa (presencia naval de EEUU) y el presupuesto. Pero el mayor choque vino con la Ley de Seguridad del Estado. La Asamblea se negó a ratificar la ley patrocinada por el gobierno que permitía, entre otras cosas, la prisión y detención de personas hasta por 3 años (renovables), sin juicio.

El impasse legislativo sobre esta ley desembocó en una crisis y, el 25 de agosto de 1975 la Asamblea Nacional fue disuelta. Enseguida se decretó la Ley de Seguridad del Estado y se suspendieron los artículos de la Constitución que daban poderes legislativos a la Asamblea.

La Revolución Iraní, en 1979, tuvo profundas implicancias para la política de desarrollo social de Bahrein, por la identificación de su pueblo con el levantamiento iraní. En 1981 un golpe de estado, organizado con el apoyo de Irán, trató de derribar a la monarquía sunnita, pero fue derrotado. Para posibilitar una rápida intervención del ejército saudita frente a nuevos intentos se construyó un puente entre Arabia Saudita y Bahrein, en 1986. Este fue el camino utilizado por las fuerzas sauditas para la represión a las recientes protestas en Bahrein.

Cuando los precios del petróleo cayeron en la década de 1990, las protestas contra el desempleo culminaron en una oleada de rebeliones entre 1994 y el 2000. Conocida como la “intifada de Bahrein”, sólo terminó después de la aprobación de una nueva constitución, la Carta de Acción Nacional. Se instituyó la monarquía constitucional (Emirato) compuesta por dos consejos: el consultivo, formado por “especialistas” oriundos de la dinastía real, totalmente nombrados por el Emir, y el consejo de representantes, escogido por el voto popular, pero sin poder en los hechos. Estas reformas políticas no llevaron a Bahrein a ser una democracia, pero permitirían la existencia de una oposición.

La importancia estratégica de Bahrein
 
Yemem y Bahrein son los menores productores y poseen las menores reservas probadas de petróleo de Medio Oriente. Aún así, la producción y el refinado del petróleo corresponden, aproximadamente, al 60% de las exportaciones y al 60% de las reservas del país. Comparadas con las reservas de Arabia Saudita, sin embargo, Bahrein casi no tiene petróleo.

Pero Bahrein tiene gran importancia estratégica para el imperialismo, en primer lugar porque cobija a la 5ª Flota de Estados Unidos, con 6.000 militares, posicionada frente a Irán a través del Golfo, y cerca de Arabia Saudita, el mayor productor de petróleo del mundo. Esta flota, armada de destructores y otros navíos de guerra, puede atacar Egipto al oeste, o Kazaquistán, en la frontera con Rusia, y a China por el este.

Además, a su lado está el Arco de Qatar, bajo las aguas del Golfo Pérsico, compartido entre Irán y Qatar. Esta es una megaestructura geológica, denominada South Pars (Irán) y North Dome (Qatar), que contiene un campo gigante de gas condensado. Es el mayor campo de gas del mundo.

La rebelión de Bahrein
 
La revuelta en Bahrein comenzó durante los festejos del 10º aniversario de la Carta de Acción Nacional, el 14 de febrero. El régimen entró en pánico y el Emir ordenó que cada familia recibiese mil dinares (equivalente a 2.600 dólares) para “festejar” el aniversario. Pero el soborno no funcionó. Ni siquiera el gesto del emir de liberar a 450 presos políticos.

Por último, el Estado desencadenó un ataque violento e instaló el terror para impedir que el movimiento de protestas creciera rápidamente y depusiera al régimen, como resultado de la revolución que asola al mundo árabe.

La policía usó gas lacrimógeno y balas de goma el 14 de febrero. Al día siguiente disparó sobre el funeral de un manifestante muerto el día anterior. En respuesta, manifestantes tomaron el control de la Plaza de la Perla en Manama, capital del país.

El día 16, las protestas aumentaron. El 17 la policía atacó la ocupación de la Plaza de la Perla, causando cientos de heridos y decenas de muertos. El gobierno impuso el Estado de Emergencia.

Hoy, las armas de Gran Bretaña y de EEUU sostienen la represión en Bahrein, como en el reino saudita. Si la monarquía de Bahrein cayera, la crisis del imperialismo norteamericano se intensificaría. Arabia Saudita puede perder a su aliado “menor”, y su población puede comenzar a construir sus propias protestas.

Los militares de Bahrein, apoyados por tanques y vehículos blindados, asumieron el control de gran parte de la capital después que cientos de policías fuertemente armados dispararan contra la población desarmada. En Bahrein, la policía está compuesta por extranjeros que muchas veces no hablan árabe. Estos golpean, apresan, torturan y disparan a los manifestantes sin pensarlo dos veces.

Arabia Saudita invade Bahrein bajo las órdenes de Estados Unidos
 
El actual momento de la revolución árabe es, aún, más preocupante para el imperialismo, pues ahora llega con fuerza a los países del Golfo, donde se encuentran las mayores reservas de petróleo y los países más dedicados al sostenimiento de la matriz energética imperialista.

Por eso Arabia Saudita y sus asesores del Consejo de Cooperación del Golfo (Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes) enviaron 1.000 militares, 500 agentes de seguridad y blindados para transporte de tropas a Bahrein, el 14 de marzo, para apoyar a la monarquía, después de un mes de protestas contra Al Khalifa.

Al día siguiente, el gobierno de Bahrein declaró el estado de emergencia por 3 meses y autorizó a los militares "a tomar las medidas necesarias para restablecer la seguridad nacional". El 16 de marzo las fuerzas de seguridad del gobierno realizaron una violenta represión contra los manifestantes en la capital de la nación, con tanques, blindados, transportadores y helicópteros, en la que mataron por lo menos a dos personas e hiriendo a centenas.

El Secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, visitó Bahrein el 11 de marzo y el 12 se reunió con el rey Hamad Bin Isa al-Khalifa y el príncipe heredero Salman Bin Hamad bin Isa al-Khalifa. Ambos recibieron entrenamiento en el ejército británico, en la extinguida escuela militar Mons Officer Cadet, y después en el ejército de Estados Unidos, en Kansas.

Gates, jefe del Pentágono y ex-director de la CIA, avaló lo que llamó "reforma real” en el país, dándola como modelo para toda la región. Dos días después del viaje de Gates, la fuerza militar saudita ocupó el país.

La invasión de Bahrein es parte del plan para estabilizar toda la región contra los procesos de movilización revolucionaria. Al revés que Túnez y Egipto, donde los socios militares de EEUU tomaron el poder, el imperialismo no puede correr riesgos en Bahrein

Pero no obstante la invasión saudita la revolución árabe no fue sofocada. Un día después, miles de manifestantes ocuparon la embajada de Arabia Saudita para demostrar su oposición a la intervención.

En un gesto destinado a someter a los manifestantes, las fuerzas del gobierno arrasaron el gran monumento en el centro de la Plaza de la Perla, el viernes 18 de marzo, símbolo de la resistencia. La plaza permanece ocupada por fuerzas del régimen, aunque las manifestaciones prosiguen en otras partes de la ciudad.

Frente a la represión al proceso de la revuelta popular, los trabajadores de Bahrein reaccionaron con una ola de huelgas en casi todos los sectores económicos, a partir del 20 de Marzo.

Incluso sin que los dirigentes sindicales hayan convocado a una huelga general, cerca del 70% de los trabajadores de Bahrein fueron a la huelga, con la adhesión de cientos de miles de manifestantes en las calles de la capital contra el régimen del rey Hamad al-Khalifa.

Trabajadores del sector de construcción civil, de la aerolínea Gulf Air, de la industria de energía y del sector público; la refinería, que puede procesar 250.000 barriles de petróleo por día (bpd), operó con una capacidad de apenas el 10%, de acuerdo con un portavoz del sindicato. Miles de manifestantes ocuparon gran parte del distrito financiero de Manama, levantando barricadas para defenderse de los ataques de la policía.

La Federación General de los Sindicatos del Comercio de Bahrein (GFWTUB) dijo que la huelga continuaría hasta que las fuerzas de Arabia Saudita y de los Emiratos Árabes Unidos se retiren del país, pero la huelga terminó el día 22 de marzo. La federación sindical representa a más de 60 sindicatos y es una aliada leal de la monarquía de al-Khalifa.

El otro lado de la ocupación militar en Medio Oriente
 
Cayó la máscara del gobierno de Estados Unidos, que dice lanzar un ataque contra el régimen de Libia de Gaddafi bajo el pretexto de defender los “derechos humanos", pero apoya e impulsa a la dinastía Al-Khalifa, en el poder desde 1873, cuyo gobierno tiene la forma de una dictadura comandada por el primer ministro Khalifa Bin Salman Al Khalifa, tío del actual emir, hace 40 años. No por casualidad, él es el hombre más rico de la familia real y uno de los mayores burgueses de Bahrein.

La verdad es que el gobierno de EEUU está con miedo de que la revuelta de las masas en Bahrein, que ya llegó a Siria y Jordania, alcance a su gran aliado en el Golfo, Arabia Saudita, principal exportador mundial de petróleo.

Ya están ocurriendo protestas en Arabia Saudita, en Kuwait y en Irak, en solidaridad con la revuelta en Bahrein. También hubo una demostración de más de 600 personas en Londres el domingo 20 de marzo, para condenar la violencia contra manifestantes en Manama. 

Traducción: Laura Sánchez

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