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Corriente Roja entrevista a activista sirio
Escrito por Corriente Roja   
Viernes 03 de Junio de 2011 02:23
“La unión con otros pueblos árabes o no árabes que estén sumergidos en un proceso reivindicativo de libertad (sea libertad civil o económica) es una necesidad”

Página Roja:
¿Que está pasando en Siria?
 
Abdel: Aunque desde el régimen se apostó a que la ola de revueltas democráticas que sacudió el mundo árabe no llegaría a Siria, finalmente la mecha prendió. Desde la ciudad de Deraa hasta el último rincón de la geografía Siria se vienen sucediendo las protestas pacíficas de miles de personas. El hecho de manifestarse en Siria supone jugarse la vida literalmente. Con la Ley de Emergencia, el Régimen secuestraba, encarcelaba y torturaba sin dar explicación alguna. Ahora los disparan sin pudor alguno llegando a dejar los cadáveres pudrirse en la calle durante días.
 
Los tanques han asediado ciudades enteras una tras otra, cortando la luz y el agua e impidiendo que lleguen suministros. Como si de una guerra se tratase, el régimen ha decidido llevar hasta las últimas con-secuencias su brutal represión. A sabiendas de la tibiez internacional y de la falta de prensa en el país se sienten con carta libre para continuar con la matanza. Llevan más de 1000 muertos y aun así no han conseguido parar la revolución.
 
Todos tenemos en mente lo que pasó en Hama en los ochenta, sin embargo esta vez la historia es diferente y el final, confiamos en que sea totalmente distinto.
 
PR: ¿Es una conspiración, como plantea el régimen de siria y algunos sectores de la izquierda? o, es un hecho parte de todo el proceso revolucionario del medio oriente y del norte de África?
 
Abdel: La auténtica conspiración es el apoyo que está recibiendo Bachar el Assad de muchos países, incluso de los que parecían supuestos enemigos. La tragedia para el pueblo sirio es la complicidad explicita de ciertos países y grupos (Irán y Hezbola) mezclada con el interés que tienen Israel, Turquía y buena parte de Occidente en que las fronteras Sirias sigan siendo dóciles aunque sea a costa de la libertad de su pueblo.
 
Todos los dictadores en cuyos países ha habido revueltas han achacado las mismas a conspiraciones, en algunos casos estas acusaciones han sido esperpénticas, como fue el caso de Libia.
 
La culpa de que su pueblo se levante frente a la injusticia siempre es de algún factor externo y nunca una consecuencia del hartazgo al que las distintas sociedades árabes han llegado. La demostración de que es posible librarse de unas dictaduras que parecían invulnerables al paso del tiempo, prendió una mecha que se extiende como la pólvora.
 
El proceso iniciado en Túnez es imparable y no hay duda de que supone un antes y un después en el statu quo de la región. Los miembros del régimen Sirio, también son conscientes de ello por eso están usando toda clase de desinformación y estratagemas.
 
Por un lado dicen que oirán al pueblo al tiempo que sus tanques pasan de una ciudad a otra. Prometen apertura y reformas mientras en la calle luchan por aplastar la revuelta con puño de hierro. A sus vecinos no paran de amedrentarlos con el caos que supuestamente vendría el día después de marcha. Y a la comunidad internacional le enseñan la imagen de un joven presidente ilustrado atado por la vieja guardia.
 
Es todo mentira. Bachar el Assad es el último y principal responsable de cada una de las muertes que sus matones han llevado a cabo. No hay voluntad alguna de apertura porque de sobra ellos mismos saben, que el pueblo no les quiere y que cualquier oportunidad de echarlos será sin duda aprovechada.
 
PR: ¿Que alternativas planteáis y que estáis haciendo, como comunidad siria extranjera en Madrid, para apoyar al pueblo sirio en su revolución y al conjunto de las revoluciones del medio oriente y del norte de África?
 
Abdel: He de reconocer que en este aspecto me siento bastante frustrado. Hay muchas acciones que se podrían poner sobre la mesa, pero no hay una organización lo suficientemente estructurada como para llevar a cabo acciones más allá de las protestas que se están realizando en frente de la embajada Siria (esquina Huertas con Paseo del Prado) todos los domingos al mediodía.
 
Ciertamente somos pocos, aun así he de agradecer la labor que se está realizando por parte de la comunidad Siria en España ya que aun siendo poca gente se está consiguiendo mantener una concentración por semana de forma constante.
 
Pero como el ritmo de la represión por parte del régimen es alto, algunos de nosotros consideramos que debemos subir el tono de nuestra acción. Informar más de la situación, pedir ayuda a otros grupos y por supuesto protestar por la actitud del gobierno español ante la matanza que el régimen de Al Assad está perpetrando, buscando una firme presión que obligue al embajador a dimitir y a la UE a llevar a Bachar el Assad frente al Tribunal de la Haya por los crímenes contra la humanidad que su régimen ha perpetrado.
 
No solo nosotros en este caso esperamos que el estado español y la UE prioricen en su política exterior los derechos humanos frente a los intereses geoestratégicos y los negocios. Son muchos los pueblos que han, están o estarán en pie de guerra frente a la injusticia que viven y cuyos expatriados o simpatizantes en Europa deben buscar la manera de apoyar desde la distancia sus alzamientos.
 
En este aspecto la unión con otros pueblos árabes o no árabes que estén sumergidos en un proceso reivindicativo de libertad (sea libertad civil o económica) es una necesidad. Las revueltas en el mundo árabe no se quedan ahí, hoy miles de españoles toman la calle exigiendo una auténtica democracia que los represente. Estoy seguro de que si España estuviese realmente representada la actitud que ha mostrado el gobierno es-pañol hacia el Assad y hacia otros dictadores de la región sería totalmente distinta. Por ello esa lucha también es nuestra lucha.
 
Tal vez deberíamos todos los que estemos interesados en organizar algo conjunto en Madrid converger en Sol para proponer acciones concretas y de paso que se nos vea como parte de un resurgir democrático que puede transformar el mundo.
 
Mucho está aún por hacer y a veces resulta abrumador abordarlo. Sin embargo el sacrificio de los valientes que cada día se juegan la vida en la revolución siria nos da fuerza y nos empuja hacia una lucha que no podemos ni debemos dejar de lado. No permitiremos que toda esta sangre haya sido derramada en balde.

Fuente: Página Roja nº 4, Mayo 2011

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