| El pueblo y la juventud egipcia expresan su odio hacia el Estado de Israel |
| Escrito por Ronald León - PT Paraguay |
| Martes 13 de Septiembre de 2011 23:32 |
Movilizaciones en Egipto son duramente reprimidas por el gobierno provisorio.Hace pocos días, en el marco de una multitudinaria movilización popular contra la Junta Militar que asumió el poder tras el derrocamiento del dictador Mubarak, miles de trabajadores y jóvenes egipcios se dirigieron hasta la embajada de Israel en ese país. Estando allí la rodearon, derribaron con martillos comunes uno de los muros de 2,5 metros, llegando algunas decenas de manifestantes a ingresar en el predio diplomático. En esta acción, cuyas imágenes recorrieron el mundo, murieron tres personas, otras mil resultaron heridas y hubo más de 400 detenidos.
La radicalidad de la protesta fue tan grande, que el embajador israelí, Yitzak Lebanon, se vio obligado a huir del país con el resto del personal de la embajada y sus familias. Esta lucha es altamente progresiva y forma parte de las masivas movilizaciones que vuelven a la escena en la emblemática Plaza Tahir, donde las masas cuestionan con cada vez más fuerza a la Junta Militar, exigiéndole celeridad en la realización de las aspiraciones democráticas del pueblo que derribó a la dictadura de Hosni Mubarak y firmeza en los juicios contra el ex dictador y demás personeros del gobierno depuesto.
La revolución egipcia continúa
Esta dinámica de luchas demuestra de forma contundente que el proceso revolucionario egipcio sigue abierto, como parte de la revolución árabe de conjunto, siendo impulsada por la tremenda conquista democrática del pueblo libio contra la dictadura de Gadafi. El pueblo egipcio expresa, además, su legítimo odio hacia el Estado nazi-sionista de Israel que, desde 1948, efectúa de forma criminal una usurpación y un genocidio contra el pueblo palestino a la vez que ataca a todos los pueblos árabes, incluido Egipto, de la mano de los EUA. Este odio se acentuó con el asesinato de policías egipcios en la frontera con Israel, en represalia a unas acciones anteriores de grupos que partieron de Egipto y atacaron patrullas y ómnibus israelíes.
Las masas egipcias no olvidan que fue la dictadura de Mubarak la que firmó, en 1979, los acuerdos de paz con Israel, pactos que el actual gobierno militar provisorio encabezado por el mariscal Mohamed Husein Tantaui se rehúsa a anular. Es más, rápidamente el gobierno provisorio egipcio se aseguró que el acuerdo seguirá intacto. La cuestión es simple: el gobierno pos Mubarak es tan pro-imperialista y tan pro-sionista como aquel. Una ruptura con Israel implicaría, automáticamente, una ruptura con los EUA, que anualmente subvenciona a las FF.AA. egipcias con más de 1.500 millones de dólares anuales, además de formar y suministrar material a los militares. Esto convierte al ejército egipcio en la fuerza extranjera mejor pagada y equipada por el principal amo imperialista, después de la israelí. No es casual, entonces, la desconfianza hacia este gobierno y que las masas, durante las manifestaciones, marchen gritando "el pueblo quiere la caída del mariscal", en alusión a Tantaui.
Un gobierno servil al imperialismo
Durante y después de la manifestación contra la embajada sionista, los líderes de las principales potencias se apresuraron a condenar los hechos. El presidente de los EUA, Barack Obama, expresó su "preocupación" y urgió al gobierno de Egipto que garantice la seguridad de la embajada israelí. Líderes de la Unión Europea se pronunciaron en el mismo sentido. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, calificó los hechos de "muy graves" y de "violación rotunda de las normas internacionales", diciendo que fue un "incidente serio que podría haber sido peor si los agitadores hubieran logrado atravesar la última puerta y herir a nuestra gente". De hecho, mientras los manifestantes furiosos golpeaban sus martillos contra el muro de la sede diplomática, el ministro de defensa israelí, Ehud Barak, emitió un comunicado anunciando que había pedido a Estados Unidos ayuda para proteger la Embajada.
En el mismo sentido de estos líderes imperialistas, las FF.AA de la Junta Militar egipcia, en actitud servil, reprimieron con todo la manifestación antisionista. Con gases lacrimógenos y balas de fuego enfrentaron a las masas intentando despejarlas, faena que les resultó muy difícil, pues los manifestantes estaban enardecidos demoliendo el muro, quemando autos y hasta amenazando atacar una comisaría cercana.
Las masas colocan en crisis al principal gendarme del imperialismo
La verdad es que, fundamentalmente por causa de la revolución árabe, Israel no pasa por sus mejores momentos. Los sionistas tienen crisis en sus relaciones con Turquía, donde las relaciones bilaterales se han sido reducidas al mínimo, a causa del bloqueo de Gaza y el ataque israelí a la llamada Flotilla de la Paz, compuesta mayoritariamente por barcos de origen turco, que llevaba ayuda humanitaria para Gaza el año pasado. Egipto, histórico aliado suyo y uno de los dos países árabes con los que mantiene un tratado de paz (junto a Jordania), pasa por un proceso revolucionario en donde las masas no ocultan su simpatía por la causa palestina y su odio hacia los sionistas, con más razón probablemente por el reciente incidente fronterizo en el que murieron cinco policías egipcios. Incluso hasta en la ONU se discute si en las próximas semanas se reconocerá al Estado palestino, lo cual, incluso con lo limitado y tramposo que puede tener ese reconocimiento, sería un hecho que acentuaría el relativo aislamiento de Israel.
Las masas árabes están dando una lección a todos los pueblos del mundo, están mostrando el camino hacia la liberación de los explotados y oprimidos del yugo imperialista. La fuerza del proceso es tal que están cuestionando no sólo al imperialismo y a sus agentes directos, las dictaduras-monárquicas de la región, sino al propio gendarme de los EUA en aquel punto del planeta: el Estado nazi-sionista de Israel. |
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Movilizaciones en Egipto son duramente reprimidas por el gobierno provisorio.















