| Los sandinistas vuelven al gobierno. ¿Adónde va Nicaragua? |
| Escrito por JEFERSON CHOMA |
| Viernes 17 de Noviembre de 2006 00:00 |
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El ex-guerrillero y candidato del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Daniel Ortega, venció en las elecciones presidenciales en Nicaragua, en el primer turno. Con el 91,48% de los votos es De acuerdo con la ley nicaragüense, para proclamarse presidente en el primer turno, el vencedor precisa obtener el 40% de los votos válidos, o más del 35% con una ventaja del 5% sobre el segundo candidato más votado. El Consejo Supremo Electoral de
Polarización
La campaña electoral expresó la profunda polarización social existente en el país. Nicaragua es una de las naciones más pobres de América Latina, junto con Haití y Honduras. La pobreza extrema afecta a 5,2 millones de nicaragüenses. De los niños con menos de 5 años, cerca del 35% sufren de desnutrición. El desempleo afecta al 53% de la población. La miseria y la pobreza extrema son las ruedas propulsoras del enorme flujo de inmigrantes nicaragüenses que van ilegalmente a los Estados Unidos en busca de un "futuro mejor".
El "preferido" de Washington
La derecha se presentó dividida a las elecciones, lo que acabó favoreciendo a Ortega. Sus candidatos principales fueron Eduardo Montealegre, de Montealegre era el nombre preferido por Washington, ya que él trabajó para diversos bancos norteamericanos. Desde 1990, después del fin del gobierno del Frente Sandinista, participó de los gobiernos de derecha que lo sucedieron, y ocupó el cargo de ministro da Hacienda. En esta época, Montealegre fue responsable por la emisión de bonos que endeudaron el país en más de 400 millones de dólares. Montealegre también estaba ligado al actual presidente, el latifundista Enrique Bolaños. El sandinismo también se dividió. El Movimento de Renovación Sandinista (MRS), uma ruptura del FSLN, llevó como candidato a a la presidencia a Edmundo Jarquín, un antiguo funcionario del Banco Interamericano de Desarrollo, que recibió el 6,44%. Su principal
Intervención imperialista
Después de haber sido derrotado en tres elecciones consecutivas, el ex-líder guerrillero Daniel Ortega despuntó como el candidato favorito luego de asumir un discurso de "candidato de los pobres" y prometer la realización de programas sociales compensatorios como el "hambre cero" y el "desempleo cero". El imperialismo intervino claramente durante todo el proceso electoral, intentando chantajear a la población diciendo que la elección de Ortega seria un "desastre para Nicaragua". La desconfianza de los EE.UU. con relación a Ortega reside en su pasado de luchas contra el imperialismo, durante la revolución sandinista. Pero Ortega, hoy con 60 años, intentó aparecer como un candidato "confiable" al imperialismo, moderó su discurso diciendo que "estaba dispuesto a mantener buenas relaciones" con Washington, se comprometió a mantener las políticas de libre comercio e hizo alianzas con sectores de las tradicionales oligarquías del país, sectores de
Derrota final
El boicot económico impuesto por los EE.UU., la acción de los "contras" y la negativa de la dirección sandinista a expropiar al conjunto de la burguesía, llevó a la derrota de la revolución nicaragüense que había despertado tantas pasiones en la izquierda latinoamericana. Aprovechándose del desgaste del FSLN, el imperialismo articuló y financió la candidatura de Violeta Chamorro, que fue electa presidente en 1990.
¿Adónde va Nicaragua?
La victoria de Ortega se inserta en el marco de la situación revolucionaria latinoamericana que produjo una ola de gobiernos de Frente Popular, es decir, de coaliciones entre partidos de izquierda y burgueses. Al igual que otr0s Frentes Populares, Ortega combina un discurso de "combate a las desigualdades", prometiendo implementar políticas sociales compensatorias, como Los trabajadores da Nicaragua, con su larga experiencia revolucionaria, no deben depositar ninguna confianza en el gobierno Ortega, que ya los traicionó en el pasado. La lección de la revolución sandinista muestra que sólo la lucha directa de los trabajadores y las masas, independiente de la burguesía puede llevar a la construcción de una sociedad justa e igualitaria. Una sociedad socialista.
De las trincheras a los palacios
La campaña de Ortega muestra de forma incuestionable las profundas transformaciones políticas ocurridas en el FSLN desde su salida del poder en 1990. Y sirve como un ejemplo de la rendición de los ex-guerrilleros que abandonaron las trincheras y pasaron a defender al régimen demo En 1963, Ortega se unió a la lucha armada contra la dictadura de Anastasio Somoza. Miembro del Frente Sandinista de Liberación Nacional, participó del levantamiento que derribó a Somoza, en 1979. Luego de la revolución fue coordinador de En aquellos años, partidos y grupos trotsquistas de todo el mundo iniciaron una campaña de solidaridad y apoyo a la revolución nicaragüense. El colombiano José Juan Sánchez, integrante de La revolución expropió las tierras y las propiedades industriales de la familia Somoza (cerca del 40% de la economía del país), nacionalizó bancos y aseguradoras, inició una campaña de alfabetización y la reforma agraria. En 1984, Ortega fue electo presidente con el 60% de los votos. Durante toda la década de Sin embargo, la dirección sandinista, a pesar de luchar heroicamente contra Somoza, se rehusó a avanzar en medidas que apuntasen al socialismo. Se negó, por ejemplo, a expropiar al conjunto de la burguesía, dejando intacta una importante base social para la actuación y el fortalecimiento de los "contras". En esa época, la dirección sandinista lanzó la política de "reconstrucción nacional" junto con la burguesía. Preguntado sobre los riesgos de la incorporación de representante de la burguesia al gobierno, un representante sandinista respondió que "no se corría ningún riesgo". De esta forma impidió que el pueblo nicaragüense siguiese adelante con la expropiación de las tierras y las fábricas de los explotadores. Para avanzar en dirección al socialismo era preciso expropiar sin indemnizaciones de las empresas y latifundios, el desconocimiento de la deuda externa, la distribución de tierras y la adopción de un orden revolucionario basado en los consejos obreros y campesinos. Los sandinistas también se rehusaron a adoptar medidas que permitiesen la
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