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Congreso sanciona prohibición del aborto
Escrito por CECÍLIA TOLEDO   
Viernes 01 de Diciembre de 2006 00:00

Daniel Ortega, del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) acaba de ser electo presidente de Nicaragua y una de sus primeras medidas, incluso antes de asumir, fue un ataque brutal a los derechos de las mujeres. En acuerdo con el actual gobierno, acaba de declarar ilegales todos los tipos de aborto en el país. La medida fue aprobada en el Congreso nicaragüense por 52 votos a favor, ninguno en contra y 9 abstenciones. Los representantes de los dos mayores partidos del país, la Alianza Liberal y el Frente Sandinista de Liberación Nacional se unieron y garantizaron la votación. A ley aprobada incluye sentencias de prisión para las mujeres que se hagan un aborto y para todos aquellos que las ayuden en este procedimiento. Los autores de la ley querían que la pena fuese de 30 años de prisión, pero esa cláusula no fue aprobada. Actualmente, las mujeres que se hacen un aborto y todos los que las ayudan son sentenciados a una pena máxima de seis años de prisión.

 

Los opositores al derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo, entre ellos los líderes de la Iglesia Católica (que es muy influyente en Nicaragua) hicieron un lobby para presionar al Congreso antes de las elecciones presidenciales, realizadas el pasado 7 de noviembre. De acuerdo con la agencia de noticias Reuters: "Centenares de personas protestaron del lado de afuera de la Asamblea Nacional, en la capital" contra la ilegalización del aborto el día anterior. Entre los manifestantes, estaba la activista Xiomara Luna, que dijo: "Ellos están forzando a las mujeres y jóvenes a morir.  Ellos no son pro-vida  sino pro-muerte".  Un mes antes, en octubre, miles  de personas participaron de una marcha contra el aborto en Managua, organizada por la Iglesia y otros grupos.

 

Antes, Ortega mantuvo la ley de Somoza. Ahora ni siquiera eso

 

Hasta la legislación de la época de la dictadura Somoza era más blanda. En Nicaragua, el aborto era legal si tres médicos diagnosticaban que la vida de la gestante corría peligro, o si la gravidez era resultado de una violación o un incesto. Pero solamente si la mujer tenía el consentimiento del marido y otros familiares. Ahora, hasta ese permiso, bien mezquino y que poco resolvía el problema de muchas mujeres, fue eliminado por la nueva ley. Este retroceso tuvo el aval de tres de los cuatro principales candidatos a presidente, inclusive Daniel Ortega. Según el periódico Los Angeles Times: "En setiembre, Ortega firmó una declaración escrita por los líderes evangélicos declarando que las leyes del aborto existentes en Nicaragua son un 'pretexto para legalizar todos los tipos de aborto'".

 

La posición del líder del FSLN sobre el aborto es coherente con su actitud sobre la cuestión tomada a mediados los dos años 80, cuando él estaba en el poder. Se produjo un debate público en Nicaragua sobre la necesidad de rediscutir la legislación que databa de la época de la dictadura de Somoza, prohibiendo prácticamente todos los casos de aborto. La ley fue mantenida intacta por el gobierno del FSLN, aunque había llegado al poder, en 1979, por medio de una insurrección popular que derribó Somoza. El gobierno del FSLN mantuvo esa legislación a pesar de que miles de mujeres mueren todos los años o quedan con graves secuelas debido a abortos inducidos.

 

El día 26 de septiembre de 1987, en un acto organizado por la Asociación Nicaragüense de Mujeres, Ortega expresó su punto de vista. Dijo que, debido a la pequeña población de Nicaragua, en relación con su territorio, y la "política genocida" de la que el país era víctima por parte de los EEUU, "los que estaban en el frente luchando contra esa agresión eran hombres jóvenes. Una forma de destruir nuestra juventud es promover la  esterilización de las mujeres en Nicaragua o llevar adelante una política de aborto." Para Ortega, "el problema es que es la mujer quien reproduce. El hombre no puede cumplir ese papel". Algunas mujeres, dijo, "aspiran a ser liberadas" y deciden no tener hijos. "Una mujer que hace eso, niega su propia continuidad, la continuidad de la especie humana". El acto fue cubierto por el periódico The Militant, que informó que las declaraciones de Ortega causaron gran revuelta entre las mujeres y que, al final, Ortega fue cercado por muchas de las participantes que expresaron su repudio.

 

El periódico The Militant también informó que, en 1989, la Asociación Nicaragüense de Mujeres planeaba presentar un proyecto de ley en la Asamblea Nacional para legalizar el aborto y penalizar las violaciones y la violencia contra la mujer. Sin  embargo, las líderes da Asociación fueron presionadas por el FSLN a no hacerlo, argumentando que levantar temas como el derecho al aborto, contra la violencia hacia mujer y contra las violaciones podrían crear confusión e perjudicar a los candidatos da FSLN en el período electoral. Una breve declaración de la delegación del FSLN en la Asamblea Nacional, en agosto de 2006, confirma esta vieja posición: "Nosotros somos un partido a favor de la vida. Por eso, reafirmamos nuestro respeto, promoción, desarrollo y protección de las vidas de los hombres y mujeres. y, consecuentemente, somos contrarios al aborto."

 

De acuerdo con el Ipas, grupo norteamericano de derechos reproductivos, en los últimos tres años, sólo fueron hechos 24 abortos autorizados en Nicaragua, mientras se estima que se hacen unos 32.000 abortos ilegales cada año. Las tasas de mortalidad materna e infantil en Nicaragua están entre las más altas de la región, y los abortos clandestinos contribuyen con el 16 por ciento del total de muertes maternas.

 

Las mujeres de Nicaragua, que lucharon con las armas en la mano, en 1979, contra el dictador Somoza, y que depositaron su confianza en el Frente Sandinista, ahora tienen una prueba más de cómo esa dirección se pasó, con armas y bagajes, del lado de la burguesía y de las multinacionales. "Quiero dar seguridad al sector privado, a los inversores nacionales y extranjeros", declaró Ortega al vencer en las elecciones. Una nueva demostración de que su gobierno no tendrá ningún compromiso con los trabajadores y el pueblo de Nicaragua. Por eso, a las mujeres nicaragüenses sólo les resta retomar el camino de la lucha por sus derechos y los de todos los trabajadores, exigiendo que esa ley infame, que coloca a Nicaragua en la retaguardia de todo el continente, sea derribada. En todos los otros países latinoamericanos, inclusive en Brasil, el aborto sólo es permitido en casos de riesgo de vida para la madre y cuando la gravidez es resultado de una violación. En toda América Latina, el aborto solo es completamente legal en Cuba y Puerto Rico. Es preciso luchar por la legalización en todos los otros países para que las mujeres que así lo deseen puedan hacerse un aborto en hospitales públicos, con toda seguridad, única forma de acabar con la mortandad materna que crece cada día en nuestros países.


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