| Delirante lectura de los luguistas sobre las seis horas |
| Escrito por PT - Paraguay |
| Martes 29 de Junio de 2010 02:25 |
En el tema de la jornada laboral de seis horas del funcionariado público, que traduce la posición sobre los derechos adquiridos de las trabajadoras y los trabajadores, las izquierdas luguistas usaron las mismas “lentes” socialdemócratas que vienen tomando con mucho cariño.
Su visión sobre los sucesos sociopolíticos viene pintada por su curso oportunista, que se expresa en un desbocado luguismo, es decir, en su apoyo político al reformismo burgués presidido por “el compañero Fernando”, como le llaman aquellos que alardean patéticamente su cercanía.
Hay que resaltar, antes que nada, que todas las izquierdas luguistas “apoyan” las seis horas. No hacerlo sería una apostasía política y por lo tanto impresentable para cualquier organización que se tilde de izquierdista. Y se manifestaron públicamente luego de semanas en que el tema inundaba la coyuntura, y con una evidente vacilación, inseguridad en dicho apoyo y de clara claudicación al gobierno de Lugo que, dicho sea de paso, mostró siempre una clara postura contra los derechos de los trabajadores.
Por ejemplo, el Partido Comunista Paraguayo (PCP) no se posicionó contra el posible veto de Lugo, ni le exigió que promulgue la ley y, luego que éste vetó, no hubo condena del mismo. Y todo esto aún cuando el PCP se precia, en su comunicado, de ser “parte inseparable de la clase obrera y del pueblo”. Una parte inseparable que no pasa de meras palabras sin contenido real. El PCP anda inseparable, es verdad, pero de Lugo y su gobierno. Y le es “fiel en las alegrías y en las penas…”, aún en sus medidas antiobreras.
El Partido Convergencia Popular Socialista (PCPS), por su parte, en su pronunciamiento “La recuperación de la clase obrera no pasa por las seis horas solamente”, insinuando una polémica absurda y señalando algo evidente como que 1+1=2, apoya el respeto al derecho adquirido de las seis horas, pero con el estilo enredado y contradictorio que le es propio.
Por ejemplo, afirma que Lugo “no debería vetar” la ley, aún cuando los parlamentarios la sancionaron para agudizar un choque entre trabajadores y trabajadoras estatales y su gobierno a los fines de tumbarlo. ¡Es increíble! ¿No debería vetarla, acaso, porque es un derecho adquirido y porque sería violatorio de las conquistas de los trabajadores? ¿No debería acaso exigírsele que “no vete” y hasta condicionar algún apoyo político de sus respectivos partidos en función de la promulgación de la ley o el veto?
Y Lugo vetó la Ley
¿Acaso salieron a condenar el veto del gobierno de Lugo? ¿Acaso salieron zumbando las izquierdas a alertar a tiempo y destiempo que el veto de Lugo es la chispa para el “golpe” que estaban anunciando? ¿Acaso Lugo, además de antiobrero, es suicida ya que con su veto se puso la soga al cuello haciendo cándidamente el juego a los parlamentarios de derecha que querían “enemistarlo” con el sector público?
La fiebre luguista lleva a un agudo delirio a estas izquierdas. ¡Es sorprendente y nefasto el nivel de deformación política que provoca el programa reformista y “ciudadano” basado en la “conciliación de clases”!
Funcionariado público es parte de la clase trabajadora
La lucha de las trabajadoras y los trabajadores del Estado viene potenciando su organización en sindicatos y viceversa. El sector público hace parte de la clase trabajadora. Y esa comprensión es central y fundamental para la política.
Su desprestigio ante el pueblo trabajador es, en gran medida, comprensible. En efecto, el servicio público, en general, ha sido pésimo a causa de la perversión propiciada por los largos años de gobiernos del Partido Colorado y las administraciones políticas pro-capitalistas, incluyendo el actual gobierno de Lugo.
Pero ceder a esa presión de la “opinión pública” y alimentada en los últimos años por los neoliberales privatistas, o sólo enfatizar el “peso” colorado entre las y los trabajadores del Estado -y todo para capitular a Lugo y sus medidas antiobreras-,
configura un nuevo craso error de las izquierdas luguistas.
La clase trabajadora y su recuperación
La recuperación de la clase obrera pasa, entre otras muchas reivindicaciones, por la preservación de los derechos adquiridos del funcionariado público.
Pasa también por la reorganización sobre nuevas bases programáticas y políticas del sector público que en alianza con la clase obrera, campesina y demás sectores populares, deben construir una nueva central sindical, tomando en consideración el profundo deterioro y descomposición de las existentes.
Los señalados son caminos de recuperación de la clase pero que no agotan, ni mucho menos, todo lo que se necesita para una total recuperación, expansión y protagonismo decisivo. Lo que sí queda claro como el agua limpia es que con las posturas de las izquierdas, más arriba señaladas, no hay recuperación posible, sólo mayor postración, confusión y desmoralización de la clase, tanto del sector público como privado.
El camino de la independencia de clase, sembrado y regado con las luchas por las necesidades sentidas, abre potencialmente el camino hacia el horizonte socialista que a su vez profundizará y consolidará la independencia de clase. Esta es una lucha política esencialmente, y no meramente, sindical aunque tome esa forma por la necesidad de ampliar la base social de lucha contra los capitalistas, su Estado y sus gobiernos.
La franca pelea política contra el Partido Colorado y los demás partidos burgueses, así como contra el “gubernismo” actual de las izquierdas, es la fuente fecunda de la recuperación de la clase trabajadora.
Fuente: El Socialista n° 162, Junio 2010 |
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