| ¿Qué tipo de democracia necesitamos? |
| Escrito por PT PARAGUAY |
| Lunes 31 de Agosto de 2009 00:00 |
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La negativa de Fernando Lugo, a último momento y después de haberlo anunciado, a suscribir el texto del "acuerdo democrático" propuesto por el Presidente del Congreso Miguel Carrizosa, desató una fuerte polémica y otra crisis en las alturas del poder político. La negativa de Fernando Lugo, a último momento y después de haberlo anunciado, a suscribir el texto del "acuerdo democrático" propuesto por el Presidente del Congreso Miguel Carrizosa, desató una fuerte polémica y otra crisis en las alturas del poder político. Lugo alegó que no firmó porque el texto de Carrizosa no incluía el concepto de "democracia participativa" y restringía el poder de decisión de la población sólo al voto, enmarcado dentro de una "democracia representativa". En el acto de cierre de las tibias "jornadas de luchas por los cambios" del EUP-Congreso Popular - que no fueron sino unas jornadas de apoyo al gobierno- el presidente criticó además la "democracia de maquillaje" y la "democracia burguesa" y abogó nuevamente por la "participación ciudadana" en el actual "proceso de cambios". La derecha tradicional, que firmó en pleno el documento, los gremios empresariales y la prensa masiva bramaron contra estas declaraciones y afirmaron haber encontrado "la prueba" de un supuesto proyecto de izquierda y autoritario, inconstitucional y alineado al "socialismo del siglo XXI" que encabezaría Fernando Lugo. Por ende, algunos sectores de derecha, retomaron sus intenciones de impulsar un juicio político a Lugo. La izquierda luguista, por su parte, vio en la actitud y en la retórica de Lugo, un necesario y renovado justificativo para reafirmar su apoyo político al ex -obispo. En este sentido el PCP, consecuente con esta línea oficialista, celebró lo que considera: "una toma de posición del Primer Mandatario a favor del pueblo" y "el relanzamiento del programa de cambios progresistas" al sostener que "los comunistas apoyamos plenamente esta postura del Presidente Lugo"[1]. El cinismo sin límites de la derecha La derecha tradicional -entiéndase la ANR, el PLRA, el UNACE, el PPQ, todos los gremios empresariales y los poderosos medios de comunicación masivos- hacen una demostración irritante de cinismo e hipocresía al pretender colocarse como los "defensores" de la "democracia" en el Paraguay. A estos sectores, conservadores y corruptos, sólo les interesa la "democracia" en la medida que ésta le garantice condiciones propicias para hacer buenos negocios y amasar jugosas fortunas. En caso de ver amenazada su dominación, la derecha nunca tuvo ningún impedimento para impulsar golpes e implantar dictaduras militares que liquiden las libertades democráticas conquistadas mediante la lucha del pueblo. Nuestra historia reciente, a través del oviedismo, así lo ha demostrado. ¿Lugo defiende una democracia real para el pueblo? Fernando Lugo dice defender la "democracia participativa" y con frases como "con la ciudadanía, todo; sin ella, nada", trata de dar a su gobierno una imagen de apertura e inclusión. En el marco de la "anormalidad" del gobierno burgués que encabeza, precisa de dar este tipo de señales o guiños - aunque no pasen de la mera retórica- a la izquierda y al movimiento social, a fin de mantener su apoyo y ganar cierta estabilidad política. Es verdad que la actual democracia es una democracia para los ricos. Es verdad que es una democracia burguesa y, por lo tanto, al servicio de la minoría explotadora. Sin embargo, la posición del presidente Lugo no es más que un discurso con palabras que suenan bien. Es parte de un interminable zigzag discursivo para seguir manteniendo apoyo político y un margen propio de maniobrabilidad. Toda la actuación de Lugo, los hechos materiales concretos durante su primer año de gobierno no hicieron sino fortalecer a "esta democracia" de la minoría. Las meras palabras no tienen el poder de cambiar la realidad. Y en política lo que cuenta son los hechos y no la mera enunciación de lindas palabras. Es más, cuando se dan verdaderos intentos de "participación", de la cual Lugo se declara defensor, como las movilizaciones, las ocupaciones de tierra, las huelgas o luchas en general, el gobierno de Lugo se comportó como un fiel defensor de la "institucionalidad democrática" y el "respeto al imperio de la Ley", reprimiendo con brutalidad a todos quienes salieron luchar o, utilizando la palabra mágica del momento, a "participar". Oposición frontal a todo atajo de la derecha para sacar a Lugo Nosotros hacemos, y proponemos a los movimientos sociales y a la izquierda en general, el construir una oposición de izquierda al gobierno de Lugo y no un alineamiento a él ni apoyar sus medidas. En ese marco, expresamos nuestra categórica oposición a todo intento de golpe o juicio político contra Fernando Lugo que pueda impulsar la derecha tradicional. De esta forma, salimos en defensa de un principio democrático básico que sostiene que sólo el pueblo, y nadie más que el pueblo, tiene la potestad de decidir si un gobernante se queda o se va. El modelo de democracia que defendemos Siempre hemos luchado en contra de esta falsa democracia y la hemos denunciado porque está al servicio de los poderosos. Es una "democracia" donde se convoca al pueblo cada cinco años a entintar el dedo para que luego sean los empresarios y latifundistas quienes gobiernen y legislen en contra de los intereses populares. También siempre nos hemos posicionado, y lo seguiremos haciendo, contra cualquier intento de cercenar las libertades democráticas que el pueblo conquistó y contra regímenes autoritarios, basados en golpes y dictaduras militares. La democracia que nos interesa a los trabajadores de la ciudad y del campo es la que podamos ejercer directamente desde nuestras organizaciones en el poder-administración del Estado. La democracia que defendemos es una democracia de clase; es una democracia de y para las mayorías obreras, campesinas y populares, que tiene como principios la revocabilidad de los cargos en todo momento y que los salarios de los dirigentes y funcionarios no deben superar el de un trabajador calificado. Una democracia infinitamente superior a cualquier "democracia" capitalista por estar al servicio de los intereses de la mayoría de la población. Para ello, la clase trabajadora debe luchar por su propio gobierno, régimen y modelo de Estado, sin explotadores ni opresores. Debemos luchar por nuevo orden en donde la democracia sea un mecanismo que garantice la participación de los organismos de la clase trabajadora y del pueblo en las decisiones del gobierno. Esto sólo se logrará un gobierno obrero, campesino y popular que inicie la construcción de la sociedad socialista. Ni el gobierno ni la derecha pretenden una democracia real para la clase trabajadora Este modelo de democracia, a favor de los intereses y las luchas de la clase trabajadora, no es defendido ni por la derecha tradicional ni por el presidente Lugo y sus aliados. La supuesta polarización entre "democracia representativa" y "democracia participativa" es falsa porque ambos "modelos" se encuadran dentro de este Estado burgués y del mantenimiento del capitalismo como sistema económico y social. Esto es tan así que, tanto la derecha tradicional como Lugo y la izquierda oficialista[2] colocan a la Constitución Nacional, madre de toda la legislación burguesa, como la que ampara sus respectivos conceptos. Lo que nadie dice -y con razón- es que el pueblo trabajador, bajo esta "democracia" establecida en ésta Constitución, en la que tanto Lugo como la derecha dicen apoyarse y defender, no participa en nada dentro de todo el ordenamiento político, económico y administrativo del país. Desde el Partido de los Trabajadores (PT) llamamos a todas las organizaciones sociales y a los demás partidos de izquierda a mantener su absoluta independencia política frente a la derecha y al gobierno de Lugo-PLRA. Instamos, asimismo, a exigir juntos el fin de las represiones, apresamientos y persecuciones a la lucha social efectuada por el gobierno y la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente, libre y soberana, que cambie estructuralmente las bases económicas, sociales y el régimen político del país, partiendo del poder político de los explotados y oprimidos. Comité Ejecutivo Nacional [1] LUGO Y LA SOBERANÍA POPULAR, firmado por la Comisión Política del Partido Comunista Paraguayo. Asunción, 15 de agosto de 2009 [2] En el manifiesto del PCP anteriormente citado se expresa: "Lugo se pronunció abierta y claramente a favor de la democracia representativa, participativa y pluralista, consagrada en la Constitución Nacional" |
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