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¡Todos juntos en la construcción de una fuerte huelga general!
Escrito por J. A. Dias e A. P. Amaral   
Miércoles 17 de Noviembre de 2010 23:23
La huelga general del 24 de noviembre próximo, convocada por la CGTP (Central General de Trabajadores Portugueses) y la UGT (Unión General de Trabajadores) fue una decisión importante para la clase trabajadora portuguesa. Construir una huelga general fuerte, a partir de la movilización y organización en nuestros lugares de trabajo, es la principal tarea de todos los activistas en los días que la anteceden. Pero, es necesario que todos nosotros sepamos que ella, por si sola, no tendrá capacidad de impedir que el nuevo Plan de Estabilidad y Crecimiento (PEC 3), configurado en el Presupuesto del Estado para el 2011, sea aplicado. La huelga general debe ser encarada como un primer paso -importante, determinante- en la lucha contra el PEC 3. Pero no puede ser lo único.
No puede ser lo único porque los enemigos de los trabajadores son muchos –grandes empresarios, banqueros, gobierno PS/Sócrates, PSD/Passos Coelho, Comisión Europea y FMI- y están determinados a acabar de una vez con todos los beneficios sociales que aún nos quedan: escuela y salud públicas, Seguridad Social, ayuda a los más necesitados, empresas públicas, etc. Para derrotar los planos de austeridad, es necesario que nuestras formas de lucha sean cada vez más eficaces y fuertes -con movilizaciones de millones en las calles, como en Francia, con una nueva huelga general e, incluso, con una huelga general por tiempo indeterminado, para obligar al gobierno, sea él del PS o del PSD, a retroceder o dimitir, en caso que no satisfaga nuestras reivindicaciones.
En nuestro plan de luchas no debe faltar el hecho importantísimo de que no estamos solos. Así como la burguesía europea está unida para derrotarnos en esta verdadera guerra social, contamos con nuestros aliados, la clase trabajadora y los pueblos europeos. También ellos están enfrentando esta guerra en sus países. Con ellos debemos planear acciones unitarias, como una huelga general europea contra los PECs. Sólo traspasando las fronteras nacionales e internacionalizando nuestra lucha podremos realmente salir victoriosos.
Otro frente de batalla importante tiene que ver con la conquista de la conciencia de la población. El gobierno y la burguesía, a través de sus medios de comunicación, hicieron una campaña masiva para convencerla de que los recortes en los salarios, apoyos sociales, en salud y educación y el aumento de impuestos previstos en los PECs eran inevitables. Esto es, tratarán de convencer a la población de que son sacrificios necesarios para poder acabar con la crisis. Tenemos que realizar una gigantesca contra-campaña para mostrar que todo eso no pasa de una gran mentira.
Mientras nos roban salario, empleo, salud y educación, los bancos continúan aumentando sus ganancias, especulando con la deuda pública del país. Los cuatro mayores bancos portugueses aumentaron sus ganancias en el 2010: por día, cada banco ganó 4 millones de euros. Y eso no es todo: a pesar del terrorismo implementado por el gobierno y por la burguesía de que si el OE no fuese aprobado, Portugal estaría quebrado, los intereses no bajarían y vendría aquí el FMI, la realidad es que, incluso después del acuerdo con el PSD para viabilizar el OE, los intereses continúan subiendo –y la deuda pública, consecuentemente, a aumentar. Y la verdad es que el FMI no necesita venir a Portugal, porque el gobierno está aplicando la misma receta que este organismo internacional implementa.
No vamos a pagar por la crisis del capitalismo. ¡Lucharemos para que sean los ricos quienes lo hagan! Todos a la movilización como la del 6 de noviembre de los empleados públicos; la del 17 de noviembre de los estudiantes; del 20 de noviembre contra la OTAN y construyamos una fuerte huelga general. La primera de un calendario de luchas para derrotar .y no solamente protestar contra el PEC 3.
¿Por qué aumentan el déficit y la deuda pública?
En la economía capitalista, el Orçamento de Estado (Presupuesto del Estado) –OE- representa el plan anual de ingresos y gastos de un país, en una situación en que el poder político-económico pertenece al capital financiero, estadio supremo de la burguesía –la clase que posee los medios de producción. Es esta clase la que influencia, a través de sus partidos, la elaboración y ejecución del OE.
 
Las ingresos del OE proveen de los impuestos pagados por los trabajadores y las empresas y de los empréstitos bancarios. Los gastos están constituidos por los salarios de los empleados y funcionarios públicos y de los políticos, por gastos de funcionamiento del aparato de Estado y de los servicios públicos, y por la amortización de la deuda y pago de los respectivos intereses.
Cuando los ingresos son inferiores a los gastos, hay un saldo negativo, o déficit. Al admitirse el déficit, se admite, automáticamente, la deuda pública. Entonces, ¿cómo puede el Estado hacer frente al exceso de los gastos sin contraer préstamos de la banca, nacional e internacional?
Déficit en el OE implica, entonces, emisión de deuda pública. Cada año que pasa se saca una parte de esa deuda, pero es necesario recordar que ella crece con el pago anual de los respectivos intereses. Estos representan ganancias para los bancos, y son una gran porción de lo que es pagado por los estados.
¿Cuándo los déficit excesivos eran normales…?
La cuestión del déficit, sólo en apariencia, tiene una racionalidad puramente económica. Medidas de contención del déficit o de gasto son una expresión de las necesidades del capital en un determinado momento. Por ejemplo, en los años 1960-70, la economía de armamento era uno de los pilares esenciales del sistema, y los gastos de los Estados que hacían las guerras eran, de tal manera, elevados que los déficits llegaban a alcanzar ¡el 11%! Pero ningún gobierno o institución de la burguesía se preocupaba en imponer límites a la reducción del déficit: ellos eran necesarios para las empresas armamentistas.
El déficit de Portugal, en los años de la guerra colonial, fue muy alto, pero estaba fuera de cuestión para la burguesía portuguesa e internacional parar la guerra para… ¡“equilibrar las cuentas públicas”!
Conquistas sociales y salario diferido
Otro elemento importante es que, por vía de la lucha de la clase trabajadora, el Estado burgués fue obligado a aceptar conquistas sociales, principalmente a partir de la post 2ª Guerra: es el llamado “Estado social”. En Portugal, él sólo fue planteado en la secuencia de la Revolución de abril de 1974.
Subsidios vacacionales, reforma de pensiones y de invalidez, subsidio de desempleo, servicio nacional de salud, generalización de la escuela pública, etc.- todos estos beneficios fueron conquistados por los trabajadores cuando la burguesía estaba más débil, viéndose obligado el aparato de Estado a aceptarlos… ¡contra su voluntad!
Pero el Estado social es, apenas, la suma de los salarios diferidos de todos los trabajadores de un determinado país, o sea, expresa la “entrega” de una parte de nuestros salarios al Estado para que tengamos derecho a la reforma, al socorro en la enfermedad y en el desempleo, a la educación para nuestros hijos, etc. No olvidemos que tanto los ingresos del Estado como las ganancias de la patronal proveen de la única fuerza que crea riqueza, la fuerza de trabajo humana. 
Atacar derechos y salarios para garantizar las ganancias del capital
El capitalismo, en su fase actual, atraviesa una grave crisis debido a la caída de la tendencia de la tasa de ganancia (ver Ruptura nº 108). Por eso, trata de contrarrestar este fenómeno destruyendo las fuerzas productivas (desindustrialización, desempleo), aplicando cada vez más capitales en la especulación (ganancias inmediatas y astronómicas), apropiándose de las empresas y servicios públicos (privatizaciones, destrucción de los servicios públicos “no rentables”) y exigiendo de los gobiernos cada vez más beneficios directos, como exención de impuestos y beneficios fiscales. Y, ahora, atacando directamente los salarios de los trabajadores (recortes brutales).
Tal como hacen los restantes gobiernos europeos, el gobierno portugués pone la máquina del Estado al servicio de las necesidades de los capitalistas. Todos recordamos los miles de millones de euros que canalizó para los bancos en el 2008, en medio de una crisis mundial. Desde entonces, los bancos recuperaron sus ganancias, no crearon más puestos de trabajo y no contribuyeron en ninguna recuperación productiva del país. Y, el OE del 2011 -que baja los salarios de los empleados públicos y aumenta los impuestos sobre los reformados y a la clase trabajadora- mantiene los emolumentos a esta casta parasitaria, por la vía de la continuidad del aval del Estado al tema de la deuda producida por la banca, y por la creación de una tasa ridícula del 0,01 al 0,05% del impuesto sobre los depósitos de los bancos -y no sobre sus ganancias (o sea, son los depositantes quienes la pagan).
Todos recordamos como los diferentes gobiernos PS (Partido Socialista), PSD (Partido Socialdemócrata) y CDS (Centro Democrático Social) justificaron el “exceso” de dispensa pública causada por las empresas nacionalizadas y privatizaron la mayoría de ellas. Después de más de 20 años de privatizaciones, la dispensa del Estado no disminuyó y las empresas privatizadas redujeron puestos de trabajo y despidieron a decenas de miles de trabajadores. Y el OE del 2011 continúa este programa destructivo con un paquete de privatizaciones que rendirá 1.870 millones de euros.
Es la misma política que vienen implementando hace años, siempre invocando el déficit y siempre aumentando el déficit. Siempre prometiendo equilibrio en las cuentas públicas y nunca lo alcanzan. No nos engañemos: la burguesía no tiene ninguna solución para la crisis en que está sumergida, a no ser continuar con la destrucción de la clase trabajadora y sus conquistas, y exigir del gobierno de turno que aumente los gastos públicos a su favor.
 
Traducción Laura Sánchez  

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