| Las urnas reprueban al gobierno de Sócrates y le dan victoria despreciable a la derecha |
| Escrito por Ruptura/FER - Portugal |
| Lunes 31 de Enero de 2011 02:06 |
Si los grandes derrotados en las elecciones presidenciales del 23 de enero fueron el candidato apoyado por el PS y el Bloque de Izquierda, Manuel Alegre, y el gobierno de Sócrates, no se puede decir que la derecha y su candidato, Cavaco Silva, hayan obtenido una gran victoria.
Por el contrario, a pesar de haber conseguido su reelección, esta se dio en el marco de una abstención récord -53,3%- y de un número de votos inferior al registrado en las elecciones presidenciales de hace 5 años. En las elecciones del domingo último, Cavaco Silva perdió más de medio millón de votos en comparación con la anterior. Además: el resultado en votos del candidato de la derecha (PSD/CDS-PP) es lo más bajo de una elección presidencial después del 25 de abril.
La abstención récord, sumada a una votación despreciable al candidato vencedor, además del aumento de los votos blancos y nulos, sugieren una lectura política: hay un evidente descrédito en el régimen y en sus candidatos e, incluso, el candidato vencedor no es depositario de la confianza de la mayoría de los electores. Por el contrario, en relación al número total de electores, Cavaco Silva tuvo apenas el 23.16% de los votos. La abstención es la que ganó, y lo hizo por mayoría absoluta. Y la derecha, por más que cante victoria, no consiguió capitalizar el descontento de la población con el gobierno PS/Sócrates y sus PECs. Justamente, porque viene cogobernando con Sócrates, para imponer recortes de salarios y beneficios sociales, aumento de impuestos y la privatización de las empresas del estado, todo eso para permitir el pago de la deuda pública, asegurando así una gigantesca transferencia de recursos hacia los banqueros y los grandes capitalistas.
Alegre y el gobierno PS/Sócrates
Manuel Alegre, sin ninguna duda, fue el gran derrotado de la noche electoral. Además de no conseguir forzar una segunda vuelta, perdió en porcentaje y en número de votos en comparación con la elección presidencial de hace 5 años. En aquella elección, él se presentó como un candidato independiente, en tanto que su partido, el PS, apoyaba otra candidatura, la de Mario Soares. Al presentarse como un candidato crítico al gobierno del PS/Sócrates y sin tener su apoyo, Manuel Alegre en el 2006 consiguió más de 1 millón de votos, el 20.74% de los electores.
En las elecciones presidenciales del domingo, ocurrió justamente lo contrario: Manuel Alegre fue apoyado por el gobierno PS/Sócrates, teniendo al primer ministro y otras figuras claves de su gobierno participado de comicios del candidato. Resultado: Manuel Alegre vio reducida su votación a 831.959 votos, el 19,75% de los electores.
La derrota de Manuel Alegre sólo puede ser explicada por el hecho, elemental, de que los electores, inclusive muchos de los que votaron en el 2006, no lo hicieron esta vez, porque él era el candidato del gobierno de Sócrates. Del gobierno que está penalizando al pueblo trabajador con planes de austeridad para salvaguardar los intereses de la banca, de los grandes empresarios y del imperialismo europeo. Al contrario de la idea que el Bloque de Izquierda defendió, Manuel Alegre no era ni un candidato independiente ni representaba una alternativa de izquierda a Cavaco Silva. El era el candidato apoyado por el gobierno de Sócrates y, por eso, el pueblo trabajador no votó por él.
La responsabilidad del fracaso de Manuel Alegre debe ser atribuida, así, al apoyo del PS y de su gobierno a su candidatura y, también, al propio candidato, en la medida en que aceptó ese apoyo. Negarlo, como lo hizo el coordinador del Bloque de Izquierda, Francisco Louçã, en la noche electoral, no pasa de un ejercicio retórico para encubrir un error político. Para justificar el apoyo del BI al mismo candidato apoyado por el PS, la dirección del partido afirmó que esta candidatura no sería la candidatura del gobierno de Sócrates. El desastre electoral de Manuel Alegre muestra que la mayoría de la población -y bien- no concordó con eso.
Alternativa a Cavaco Silva
Al contrario de lo que también afirmó el coordinador del Bloque de Izquierda en la noche electoral, Manuel Alegre no era el candidato que mejores condiciones tuvo de presentar una alternativa a Cavaco Silva. La votación recibida por Fernando Nobre (casi 600 mil votos), sin apoyo partidario, y José Manuel Coelho (189 mil votos), un político conocido solamente en Madeira, independientemente de la poca consistencia política de ambos, así como los votos en blanco y nulos (votación récord con más de 250 mil votos), lo comprueba. Esos dos candidatos, así como el candidato del PCP, ocuparon, simultáneamente, el espacio de oposición al gobierno de Sócrates y a la candidatura de la derecha. Sumados sus resultados, obtuvieron más del 25% de los votos, una votación superior a la de Manuel Alegre.
Esa votación demuestra la existencia de un espacio político de oposición al gobierno y a la derecha que podría haber sido ocupado -e, incluso, garantizado una segunda vuelta- por la izquierda. En esas elecciones un sector de la izquierda, el Bloque de Izquierda, no se presentó de forma independiente, con su propio candidato y, por el contrario, apoyó al mismo candidato del gobierno de Sócrates. Un gobierno que aplica una política de derecha, al bombardear los derechos de los trabajadores, al sumir al país en la recesión y en el desempleo, al destruir el Estado social y al abrir camino hacia la entrada en el país del Fondo Monetario Internacional (FMI).
La candidatura de Manuel Alegre en el 2011 fue un factor de confusión política, de división de la izquierda y de la oposición al gobierno y, al final de cuentas, acabó por ayudar a la victoria de Cavaco Silva. La población la rechazó porque la identificó, correctamente, como la candidatura de Sócrates. De esa forma, la clase trabajadora, la juventud y la población pobre del país no tuvieron una alternativa creíble para contraponer a la derecha y al gobierno en estas elecciones presidenciales.
Es necesario sacar lecciones de estas elecciones, para que podamos construir una alternativa realmente de izquierda a los embates políticos que se avecinan, contra los PECs de Sócrates y Passos Coelho.
Traducción: Laura Sánchez
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