| Manifestación de Geração à Rasca: ¿el comienzo de un nuevo 25 de abril? |
| Escrito por Ruptura-FER |
| Jueves 17 de Marzo de 2011 03:23 |
Las manifestaciones de Geração à Rasca[1], realizadas en varios puntos del país reunieron, según la prensa, entre 180 y 280 mil personas, en su mayoría jóvenes. Fue la mayor manifestación popular desde el 25 de abril, de cuya organización quedaron afuera partidos y sindicatos, lo que determinó su carácter más irreverente y democrático. Todos podían manifestarse sin ninguna restricción, al contrario de lo que sucede muchas veces.
La impresionante adhesión a esta protesta debe ser atribuida a la inmensa frustración de una generación –o mejor dicho, y como se comprobó por la presencia en las manifestaciones, generaciones– ansiosa de empleos dignos, salarios decentes y oportunidades de realización personal. De esa frustración, compartida no sólo por la juventud licenciada, sino también por
la juventud de los barrios de la periferia de Lisboa, Porto, Coimbra y Braga, hijos de familias pobres cuyos padres, ex obreros, se vieron despedidos por el cierre de las fábricas; hijos de ex agricultores, que abandonaron los campos con la destrucción de la agricultura portuguesa; hijos o nietos de inmigrantes, víctimas también, en el caso de los negros, del racismo y de la violencia policial.
La adhesión a la protesta se debe, también, a la enorme rebelión contra el gobierno de Sócrates, que todo lo ha hecho para empeorar, aún más, la situación de la mayoría de los portugueses, en especial de la juventud. Los PECs (Pacto de Estabilidad y Crecimiento) sólo han aumentado el desempleo, la precariedad y destruido las conquistas preservadas del 25 de abril, como la salud y la educación públicas y la Seguridad Social, en tanto se preservan las ganancias de los bancos y de los grandes empresarios. Por eso, los miles de manifestantes gritaron consignas contra el gobierno -e, incluso, ahora también contra el PSD (Partido Socialdemócrata), el aliado del gobierno en la aprobación de los PECs- y cargaron banderolas (como la que decía "Esta es nuestra Moción de Censura") y carteles para exigir sus derechos, entre los cuales está el derecho a una vida feliz.
Pero hay también otra razón de lo sucedido en la manifestación del 12 de marzo, tal vez determinante para explicar su combatividad, alegría e irreverencia -características presentes en las manifestaciones acontecidas en la revolución que siguió al 25 de abril- esta fue una manifestación profundamente democrática, en el sentido de que no fue controlada, como dijimos anteriormente, por ninguna organización, fuese partido o sindicato. Ahí reside su fuerza pero ahí también se puede ver su debilidad. Eso porque organización no significa necesariamente burocratización. Organizar significa planear la revuelta de forma de potenciar su eficacia. Significa tener objetivos concretos y reivindicaciones claras contra el desempleo y la precariedad.
¡Reivindicaciones para acabar con el trabajo precario! ¡Fin de los recibos verdes y paso a planilla de todos los trabajadores! ¡Fin de las etapas no remuneradas! ¡Impuestos a los bancos, no al recorte de los fondos de la enseñanza! ¡Suspensión del pago de una deuda que ahoga a todo el país y no para de aumentar el número de desempleados! ¡Nacionalización de la Galp (petrolera de capitales nacionales) para reducir el precio de los combustibles!
Si no hay organización, la protesta de Geração à rasca corre el riesgo de morir en el intento, lo que representaría el desperdicio de una gran oportunidad de cambiar la realidad. Es necesario organizar a los jóvenes precarios de los call-centers, escuelas y empresas donde trabajan; es necesario que el movimiento cree coordinaciones regionales y a nivel nacional, amplias y democráticas, en las cuales se planeen nuevas acciones y formas de ampliar aún más el movimiento.
Es necesario organizar esa protesta de forma democrática para que pueda proseguir con más trabajadores y jóvenes. Las razones que llevaron a la juventud a las calles atacan al conjunto de la sociedad portuguesa. Eso significa que es posible aglutinar a más personas, jóvenes y no tan jóvenes, en las calles; y significa también que es posible combinar varias formas de protesta: una huelga general con manifestación popular como la de este 12 de marzo.
Todos los que participaron de las movilizaciones en Lisboa, Porto, Braga o Faro, y en otras ciudades del país, habrán sentido que algo comenzó a cambiar. En todas esas manifestaciones había una alegría contagiante, el deseo de no parar de marchar por la ciudad gritando consignas y la sugestión de que todo eso recuerda al 25 de abril y al actual levantamiento de los pueblos árabes. El día 12 de marzo ganamos la convicción de que es posible cambiar las políticas para el país; que es posible cambiar de gobierno; que es posible para los jóvenes, trabajadores y estudiantes tomar el destino en sus manos.
[1] Geração à rasca: generación desesperada, sin futuro. El periódico El Pais de España le ha traducido como "generación en apuros".
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Las manifestaciones de Geração à Rasca















