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Unidad de la izquierda contra el FMI
Escrito por Ruptura/FER   
Miércoles 13 de Abril de 2011 21:27
Sólo un gobierno de izquierdas contra los planos del Fondo Europeo y el FMI puede sacar al país de la actual crisis y de la subsiguiente guerra de austeridad que pesa sobre la amplia mayoría de la población que trabaja.

1. La baja en el rating de la deuda portuguesa y de la propia banca por las agencias de información, la última semana, precipitó el ya previsible pedido de intervención del FEEF (Fondo Europeo de Estabilización Financiera) y del FMI, por el gobierno. Después de decir que no  lo haría, Sócrates acabó por ceder a la presión de la banca, que se vio prácticamente impedida de seguir su actual sistema de financiamiento vía el Banco Central Europeo (BCE). Esta decisión traerá costos pesados a los trabajadores y a la mayoría del pueblo portugués, porque, a cambio de empréstitos, el FEEF y el FMI exigirán un nuevo plan de austeridad, como viene sucediendo en Grecia e Irlanda, los primeros países en accionar ese mecanismo.

2. La intervención del FEEF/FMI ya está comprobada también en esos países y no sirve ni para hacer descender los intereses exigidos por el mercado para la compra de títulos de la deuda -mecanismo responsable del descomunal aumento de la deuda pública portuguesa a partir del 2008/2009- ni, por lo tanto, para reducir esa misma deuda. Por el contrario, la intervención del Fondo Europeo y del FMI acabará por hundir más la economía del país, volviéndola más dependiente de los recursos externos, destruyendo lo que resta del tejido productivo y provocando una profunda recesión. Ganan, con el FEEF y el FMI en Portugal, justamente los que defendieron el accionar de ese mecanismo: la Banca portuguesa y extranjera, especialmente la alemana y la francesa, detentadoras de la mayor parte de los títulos da deuda del sector público y privado de Portugal, Grecia, Irlanda y España, los países que enfrentan ahora la llamada "crisis de la deuda". El FEEF y el FMI sirven también -y este objetivo es el más estratégico para la burguesa europea- para imponer, de forma radical, la destrucción de lo que resta de Estado Social en esos países.

3. Ante el pedido de intervención del FEEF/FMI hecho por el gobierno de Sócrates, la población queda entre dos grandes mentiras: la primera es la de que este pedido de intervención (llamado eufemísticamente de "ayuda") fue inevitable, que fue hecho por el bien de Portugal, que se habría hundido sin él. Esta es la mentira que dicen los periodistas, politólogos, economistas y por el PSD y el CDS-PP. Del lado del PS/Sócrates hay una segunda versión mentirosa para justificar el pedido de intervención, al decir que la aprobación del PEC 4 habría evitado esa alternativa, lo que no sucedió debido al golpetazo del PSD. La verdad es que todos ellos concordaban con la venida del FEEF/FMI, pero el PS no quería cargar el peso de esa iniciativa – cuyos efectos dramáticos en la vida del pueblo se sentirán rápidamente, lo que tendrá consecuencias electorales – y tratan de responsabilizar al PSD por eso. El PSD, por su parte, argumenta que la responsabilidad debe apuntar al gobierno del PS. Al fin de cuentas, son ambos partidos (PS y PSD) los responsables de que hayamos llegado a este estado de cosas, pues gobiernan Portugal, alternadamente, hace más de 30 años.

4. El BE (Bloque de Izquierda) y el PCP critican el pedido de intervención, señalan correctamente los efectos negativos que traerá para los salarios, las pensiones, el empleo y la economía portuguesa, de una forma general, pero no tienen una política para enfrentar esa decisión. Desde el punto de vista de la política, no llaman, lamentablemente, a una gran movilización contra el FEEF/FMI. Por el contrario, encauzan la insatisfacción y la desconfianza de los portugueses casi exclusivamente hacia el voto de las próximas elecciones legislativas. Desde el punto de vista programático, tampoco alguno de los dos pide la suspensión del pago de la deuda pública pero sí, en el caso de BE la realización de una auditoria a la deuda total (pública y privada) y, en el caso del PCP, la renegociación de la deuda pública. Auditar, como propone BE, es correcto pero, como en medicina, es urgente suspender la gangrena para, ahí sí, hacer el diagnóstico. La inversión del procedimiento podrá llevar a la muerte del enfermo, en este caso, la economía portuguesa.

5. Pero, hay un hecho nuevo en la realidad, extremamente positivo para los trabajadores y la mayoría del pueblo portugués: BE y PCB, después de tantos de espaldas a la situación, por fin se abrieron al diálogo. Saludamos esa iniciativa incluso porque fuimos de los pocos que hace más de cinco años, internamente en el BE y en el país, insistíamos que era la única salida para romper con la alternancia de más de lo mismo, de gobiernos PS o PSD que vienen manejando al país. Hasta aquí no era esta la trayectoria del BE: erróneamente, y con nuestra total oposición, apoyó a Manuel Alegre, el mismo candidato del primer ministro José Sócrates, a la presidencia de la república en las últimas elecciones. En cuanto al PCP, ni quería oír hablar de alianzas con el Bloque. Sólo por esa razón, por la división instalada en la izquierda, José Sócrates, como advertimos en ese entonces, pudo ganar las elecciones legislativas del 2009, aunque sin mayoría. Sin embargo, a pesar que ahora es positivo que el BE y el PCP finalmente inicien un curso de unidad, tememos que sus objetivos no estén en la unidad que tanto todo el país y la izquierda necesita. Tememos, no sin razón por la experiencia de lo que pasó en los últimos años, que estos partidos pretendan sacar dividendos electorales del inmenso prestigio que resulta de los deseos de una unidad amplia de la izquierda que concretizarlo en los hechos. ¿Por qué decimos esto? Porque, de la reunión del 8 de abril, no salió una propuesta para avanzar con la unidad, en el sentido de concretar, desde ya para las próximas elecciones del 5 de junio del 2011, un programa y un gobierno alternativo que trabe una guerra social que un próximo gobierno de derecha o del PS o, incluso, del PSD y el PS juntos con el CDS, va a llevar a cabo contra el país trabajador.

6. En ese sentido, el encuentro entre el BE y el PCP fue una gran decepción para todos los que juzgan necesaria la convergencia de esas dos fuerzas políticas en una plataforma que presente una propuesta de gobierno de izquierda al país. En las declaraciones que dieron a la prensa al final del encuentro, Francisco Louçã y Jerónimo de Sousa no señalaron ninguna iniciativa concreta en el sentido de continuidad del entendimiento entre los dos partidos, más allá de ocasionales reuniones que se realizarán en los próximos meses. Si ambos, como afirmaron, juzgan necesario un gobierno de izquierda en el país para derrotar las políticas de derecha del PS, PSD y CDS, ¿por qué, entonces, no dieron algún paso para ello? En nuestra opinión, y quisiéramos estar equivocados, no hay predisposición de ninguna de las partes para romper la rutina de los acuerdos parlamentarios y los intereses específicos de cada máquina partidaria y atreverse a una salida unitaria, en base a un programa de izquierda. Y eso es una verdadera tragedia para el país y para la clase trabajadora. Mantenemos nuestra propuesta de realización de un Congreso de las Izquierdas, para aprobar un programa que saque al país de la crisis, combata el desempleo y la recesión y mejore la vida de quien trabaja. Ese programa debería ser presentado al país, ya para las próximas elecciones, por el BE y el PCP. Sólo una propuesta de gobierno alternativo de la izquierda (BE, PCP, socialistas y otros independientes que no se ven a sí mismos en planes de austeridad y recortes salariales), anclado en la lucha popular contra los PECs y el FEEF/FMI, lograría dar una esperanza de cambio real a la población y permitiría quebrar la eterna rotación PS/PSD. Sólo un gobierno de izquierda contra los planes del FMI puede sacar al país de la actual crisis y de la subsiguiente guerra de austeridad que pesa sobre la inmensa mayoría de la población que trabaja.

7. Para revocar el pedido de intervención del FEEF/FMI y todos los efectos perversos que provocará en la vida de los trabajadores portugueses; para revocar los PECs; para acabar con las Parcerias Público-Privadas (PPP –Asociaciones Público-Privadas), comenzando por renegociar una por una a favor del erario público; para exigir la suspensión del pago de la deuda externa, seguida de auditoría de la misma; para imponer al sistema financiero el pago de impuestos; para acabar con el trabajo precario y los falsos recibos verdes; para reducir las horas de trabajo que cree puestos de trabajo y mejorar las condiciones de vida de la población; para aumentar el salario mínimo y las pensiones más bajas; para nacionalizar los sectores esenciales de la economía, como la Galp, y permitir, así, la reducción del precio de los combustibles; para, por último, llevar a la práctica un programa de izquierda que saque al país de la recesión y proporcione mejores condiciones de vida para todas las "gerações à rasca", es necesario un gobierno de las Izquierdas. No es posible, con el FMI y el FEEF ya instalados en Portugal, postergar más esta decisión.

¡Fuera el FMI y el Fondo Europeo de Portugal!

¡Por la suspensión del pago de la deuda externa!

¡Por un gobierno de las Izquierdas!

CE de Ruptura/FER

8 de abril del 2011
 
Traducción Laura Sánchez
 

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