| Electores votan al PSD para sacar a Sócrates |
| Escrito por Ruptura/FER |
| Martes 14 de Junio de 2011 11:29 |
El resultado de las elecciones legislativas en Portugal reflejó aquello que vemos en toda Europa: quien estuvo en el poder, es derrotado. Después de los Laboristas, en Inglaterra, del PSOE, en España, de Merckel, en Alemania, y de Berlusconi, en Italia, está vez le llegó el turno al gobierno del Partido Socialista pagar por las medidas de austeridad draconianas impuestas al pueblo portugués.
Luego de masacrar el sistema nacional de salud, la educación (castigando muchísimo a los maestros) y los jubilados, y después de los recortes a los empleados públicos y a los subsidios sociales y del aumento del desempleo, era obvio que el desgaste del gobierno de José Sócrates se traduciría en las urnas.
De esta forma, fue menos por convicción y más para castigar al PS, que una gran porción de los electores votó por el PSD en estas elecciones. Votar al PSD y elegir a Pedro Passos Coelho fue la manera en que el pueblo encontró para sacar del poder al PS de Sócrates. Tanto es así que, a pesar de obtener una gran victoria, el PSD no obtuvo la mayoría absoluta. Para eso, deberá unirse al CDS –Centro Democrático Social- (que creció un punto porcentual, menos de lo que indicaban los sondeos y de lo que Paulo Portas pretendía) para hacer cumplir los planes de ataque a la clase trabajadora que la troika exige de la burguesía portuguesa.
El resultado de la izquierda
En la izquierda, la CDU –Coalición Democrática Unitaria- prácticamente mantiene la votación: descendió ligeramente la cantidad de votos, pero subió, también ligeramente, en porcentaje, ganando un diputado más. El Bloque de Izquierda registró una severa derrota. Cayó de 9.82% (16 diputados), en el 2009, a 5.18% (8 diputados). Un resultado aún peor del que tuvo en el 2005, cuando obtuvo 6.35% de los votos y la misma cantidad de 8 diputados.
Los magros resultados de la izquierda –y muy especialmente, el desastre del Bloque- se explican por varias razones: en primer lugar, al presentarse separados, el Bloque y el PCP, no crearon una alternativa fuerte y creíble que consiguiese dar confianza a sus posibles o tradicionales electores, de que habría otra forma de sacar al gobierno del PS/Sócrates que no fuese votando por el PSD. O de que habría otra salida para la crisis que no fuese aceptar a la troika y su plan de austeridad, como repetían la burguesía, sus partidos y sus medios de comunicación.
En el caso del Bloque, el apoyo a Manuel Alegre, el mismo candidato de Sócrates a las presidenciales de este año, fue por causas más profundas que muchos de sus electores desistieron de votar a su partido. En algunos casos, perdieron la confianza en el Bloque, en otros se desmoralizaron o buscaron otras alternativas. Por eso, no es inadmisible suponer que muchos electores, que podrían haber votado por el Bloque de Izquierda, acabaran por abstenerse, votar al PS o hasta al PSD.
Un tercer elemento, que ayuda a explicar el hecho de que la izquierda no haya conseguido imponerse como una alternativa creíble a la crisis y a la austeridad, tiene que ver con la tregua social que acabó por imponerse después del 12 de marzo, con la gigantesca manifestación de Geração à Rasca. Al no dar continuidad a impulsar la lucha de los trabajadores y de la juventud, cuyos marcos en el último período fueron la huelga general del 24 de noviembre último y el movimiento de Geração à Rasca, el PCP, la CGTP y el Bloque de Izquierda, fracasaron rotundamente. El ánimo y la voluntad de luchar contra los PECs de Sócrates acabaron, en gran medida, por desviarse hacia el proyecto electoral o fueran neutralizados por la desmoralización emanada por la falta de alternativa.
El resultado electoral del Bloque de Izquierda comprueba que su dirección toma opciones equivocadas y debe reconocerlo convocando a una convención extraordinaria, donde sus militantes puedan debatir las razones de la derrota y aprobar un plan de luchas contra la troika y el nuevo gobierno de derecha.
Una triste victoria
Así, los grandes vencedores acabaron por ser el PSD y la CDS, que dejaran a Sócrates cocinarse a fuego lento, haciéndolo caer al mismo tiempo de tomar el poder. La burguesía actuó en el momento preciso: después de la gran manifestación de Geração à Rasca, que mostró que Sócrates no conseguiría profundizar los planes de la troika sin grandes protestas sociales, dio luz verde a sus partidos para hacer caer al gobierno, canalizando el descontento hacia las elecciones.
Los grandes derrotados de estas elecciones fueron Sócrates y su PS que, a imagen de Zapatero y de Merckel, acabaron por ser víctimas de la voluntad de cambio del pueblo, y el BI, que al tener una política aproximada a la del PS, fue fuertemente castigado.
Pero el gran derrotado fue el pueblo portugués, que votó por su próximo verdugo. Lo que espera a los trabajadores portugueses es dramático y puede alterar sus condiciones de vida a niveles terribles, con salarios de miseria, desempleo crónico, reformas tardías y un Estado Social inexistente.
Y, ¿de quién es la culpa? ¿Del pueblo, que votó por la derecha? No, ciertamente que no. El pueblo, los trabajadores y la juventud quieren cambiar de vida, como mostró la huelga general de noviembre, como mostró la manifestación del 12 marzo, como muestran los ferroviarios, como muestra la juventud que acampó en el Rossio (plaza principal de Lisboa, a donde concurren las manifestaciones) por una "Democracia Verdadera, Ya". La culpa es de sus direcciones que no se pusieron a la altura de los acontecimientos y no presentaron una alternativa.
Trágicamente, el día 5 de junio, no se vislumbró, en la boleta electoral, un recuadro en el que hacer la cruz y que realmente garantizara que las cosas iban a cambiar. Esta política llevó a un resultado desastroso permitiendo, a los partidos que firmaron el memorándum con la troika, disputar el poder sin una alternativa viable en el otro lado.
La salida es no bajar los brazos y seguir el ejemplo de los griegos, que luchan sin parar contra los planes de austeridad del FMI. La salida es continuar la lucha y salir a las calles el 19 de junio, atendiendo a la convocatoria del movimiento "Democracia Verdadera, Ya".
La vida, las políticas y el poder no se deciden solamente en las urnas, sino en la lucha social. Fue en las calles que se derrotó a Sócrates, fue en las calles que se hicieron las revoluciones que cambiaron, verdaderamente, las vidas de las personas. A través de las luchas populares, de las huelgas, de la ocupación de las plazas, de la firmeza contra los planes de austeridad es posible derrotar las políticas de derecha, sean ellas rosas, naranjas o amarillas, tengan mayoría absoluta o no.
Llamamos a la organización democrática de la clase trabajadora en torno de sus luchas, ¡para decir NO a los recortes en los salarios y en las pensiones, a los recortes en la atención de salud y en la educación! ¡Llamamos a la unión de todos los sectores de la clase trabajadora con la juventud desempleada y precarizada para derrotar las políticas del FMI, ahora vestidas de naranja amarillado! ¡Exijamos un referéndum, como en Islandia, para que sea el pueblo el que decida si debemos o no pagar la deuda externa! ¡Exijamos la suspensión del pago de una deuda que nosotros no creamos y cuyo pago sólo trae recesión y miseria para la mayoría de la población! ¡Luchemos para expulsar de Portugal a la troika y su política de austeridad que arruina al país!
¡Abajo el plan de la troika de hambre y miseria!
¡FMI y troika, fuera de aquí!
¡Suspensión del pago de la deuda externa!
¡Por un referéndum como en Islandia!
Traducción Laura Sánchez |


















