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Venezuela y la crisis del chavismo PDF Imprimir Correo electrónico
VENEZUELA
Escrito por Redacción   
Miércoles 07 de Abril de 2010 23:53
Las graves dificultades económicas enfrentadas por el país, después de la crisis económica mundial, sumadas a la mega-desvalorización del Bolívar Fuerte (moneda local), además de la renuncia de importantes ministros y chavistas “históricos”, huelgas y manifestaciones obreras y el retorno de las protestas estudiantiles, componen el actual escenario político del país.
 
Las crisis anteriores ocurrieron en el marco de un curso de ascenso del chavismo y fueron resueltas a través de desenlaces victoriosos que ofrecieron a Chávez el apoyo de las masas populares y de la clase obrera. Hoy, por el contrario, es cada vez mayor la desilusión y el escepticismo de los sectores pobres de la población, además de la ruptura de sectores de la clase trabajadora con el gobierno.
 
Incluso históricos defensores de Chávez, como Heinz Dieterich, el ideólogo del llamado “socialismo del siglo 21”, pasaron a criticar abiertamente al gobierno. “La política del Presidente no ha construido institución alguna que se pueda llamar socialismo del siglo 21”, dice Dieterich que completa: “Nada de lo que se hace en Venezuela es diferente de los mercados en Europa. Los programas sociales son muy positivos, pero nada de esto es socialista” (Correspondencia de Prensa 25/3).
 
¿Pero cuáles son las razones que llevan a antiguos chavistas a criticar y hasta incluso a romper con el gobierno? ¿Por qué aumenta la desilusión entre los trabajadores con la “revolución bolivariana”? Una primera explicación viene de la actual situación económica del país.
 
Venezuela y la crisis
 
En el inicio de la crisis económica mundial, Chávez declaró que el “socialismo del siglo 21 inmunizaría el país”. Nada más lejano de la realidad. De toda América del Sur, Venezuela fue el país más afectado por la crisis. En el 2009, la economía venezolana registró una caída de 3.3%, mientras que la economía mundial registró 1.1%. En América Latina la caída fue de 1.8%.
 
La respuesta de Chávez a la crisis no fue muy diferente de las acciones realizadas por otros gobiernos mundo afuera, o sea, tirar el peso de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. En enero, Chávez anunció la mega-desvalorización del Bolívar Fuerte para “combatir” a la más alta inflación de América Latina, que registró casi 26% en 2009, según datos oficiales. La desvalorización arrasó aun mas los salarios de los trabajadores, ya corroídos por la inflación.
 
Por otro lado, la medida fue muy bien recibida por los capitalistas. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la “desvalorización de la moneda es un buen paso para Venezuela”. El presidente de la federación industrial venezolana dijo que “el ajuste cambiario protege a la mayoría del pueblo venezolano”. La razón que esos señores aplaudan la desvalorización es simple. La mega-desvalorización impuesta por Chávez disminuyó drásticamente los salarios pagados a los trabajadores lo que, por tanto, aumentará las tasas de lucro de los empresarios. De esta forma, las multinacionales que siguen explotando al país (como los accionistas de las “empresas mixtas” como PDVSA, la estatal del petróleo venezolana) van a gastar solo la mitad de dos dólares que usaban antes para pagar a los obreros. El “excedente” será remitido a sus matrices fuera del país.
 
A los efectos de la crisis se suman los verdaderos descalabros administrativos practicados en la economía e infraestructura del país. Rico en petróleo, Venezuela depende de la importación de casi todo, hasta de alimentos. La producción de electricidad, a pesar de los inmensos rendimientos del petróleo, continúa siendo una verdadera calamidad. A pesar de ser uno de los mayores productores de energía del planeta, hasta hoy el abastecimiento de electricidad en Venezuela es interrumpido por “apagones”.
 
Al contrario de lo que dice Chávez, Venezuela no estaba inmune a las crisis porque el gobierno no alteró el régimen de propiedad del país. Al mantener el capitalismo, las crisis económicas profundizan aun mas la miseria de los trabajadores.
 
Violencia, represión y corrupción
 
Si el “socialismo del siglo 21” de Chávez no inmunizó al país de la crisis, el tampoco impidió el aumento de la corrupción y de la degradación social.
 
El desempleo o empleo informal (que afecta a la mitad de la población) provoca una onda de violencia en la capital Caracas. La ciudad es hoy considerada la segunda mas violenta de las Américas. La explosión de violencia es una prueba de que las políticas asistencialistas ni siquiera fueron eficaces para enmascarar la degradación social.
 
Por otro lado, la “revolución bolivariana” ha sido muy gentil con los nuevos sectores enriquecidos. Los llamados “boliburgueses” ya son los nuevos ricos de la burguesía del país. Como se enriquecieron a la sombra del gobierno, frecuentemente están envueltos en escándalos de corrupción, como fue el caso de Arne Chacón, hermano de Jesse Chacón, ministro y figura histórica del chavismo que participó con Chávez de la sublevación militar de 1992. Arne Chacón se convirtió de la noche a la mañana en un millonario propietario de bancos y estaba asociado a otro “boliburgués”, el empresario Ricardo Fernández.
 
Cuando cerrábamos esta edición de Opinión Socialista renunciaba a la vicepresidencia del PSUV el General Alberto Millar Rojas. Consultado al respecto de su apreciación de los primeros meses del 2010, el general de reserva respondió que la situación es pésima: “Todo lo que está ocurriendo no es sano para el proceso revolucionario. Estamos abandonando el internacionalismo, que es característica de las revoluciones, a cambio de un nacionalismo pequeño-burgués que no representa las expectativas de la sociedad”, sentenció. Müller Rojas también dejo claro que en el PSUV hay muchos burgueses. “Sí, ellos existen (los burgueses-nota de traducción) porque su forma de vida lo demuestra” (Diario Panorama, 28 de marzo de 2010).
 
Represión a los obreros
 
La experiencia con el chavismo también avanza en la clase obrera. En los dos últimos años, los trabajadores, especialmente los obreros industriales, han protagonizado luchas que fueron duramente reprimidas por el gobierno o por pistoleros. Varios dirigentes fueron asesinados por la policía.
 
En enero del año pasado, dos obreros, un de Mitsubishi y otro de la empresa Macusa, abastecedora de asientos para la montadora, fueron asesinados por la policía del Estado de Anzoátegui, gobernado por el PSUV, en una tentativa frustrada de desocupación de la empresa japonesa tomada por los operarios en huelga.
 
Hoy los obreros de Mitsubishi luchan contra más de 200 despidos efectuados por la fábrica con el aval del Ministerio de Trabajo. La mayoría absoluta de los despedidos son activistas ligados al sindicato u obreros lesionados. En setiembre del año pasado fueron dispensados mas de 150 obreros. Solamente en las últimas dos semanas otros 49 fueron echados. 
 
Se estima que actualmente, en todo el país, casi 2.400 activistas del movimiento obrero, popular y estudiantil están siendo procesados judicialmente. Algunos ya fueron condenados, como Rubén Gonzalo, dirigente sindical de Ferrominera Orinoco (empresa ferroviaria vinculada al complejo industrial de la CVG –Corporación Venezolana de Guayana), que está en prisión domiciliaria desde el año pasado por encabezar una huelga por mejores condiciones de trabajo, salud y por aumento de salario
 
La política de la oposición burguesa
 
El imperialismo y la oposición de derecha, al contrario de lo que la izquierda chavista afirma, no están preparando un golpe militar contra el gobierno. Apuestan al desgaste de Chávez en las elecciones legislativas de setiembre.
 
La reacción del gobierno frente a la crisis solo fortalece a la derecha. Chávez tiene una postura cada vez más autoritaria, apresando representantes y candidatos de la derecha. Con la izquierda chavista capitulando directamente al gobierno, la oposición de derecha es quien capitaliza la crisis venezolana. El movimiento estudiantil, que salio a las calles a enfrentarse con el autoritarismo de Chávez, es dirigido por corrientes de derecha.
 
Una salida independiente
 
La confrontación de sectores de la clase obrera con el gobierno podrá aumentar. Chávez intenta transferir la crisis para la clase trabajadora, disminuyendo el salario, el empleo y atacando las condiciones de trabajo.
 
Más de una década de régimen chavista no significo ningún cambio estructural en el país, tampoco lo llevará a una “transición al socialismo del siglo 21”. Por eso, la única salida para los trabajadores venezolanos es la construcción de una alternativa obrera, independiente de los patrones y del nacionalismo burgués de Chávez.
 
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