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Año bicentenario, crisis estructural y la necesidad de la segunda independencia PDF Imprimir Correo electrónico
VENEZUELA
Escrito por Leonardo Arantes, UST – Venezuela   
Lunes 26 de Julio de 2010 00:05
Artículo publicado en la revista de la LIT, Correo Internacional n° 1 (Tercera Época), en mayo de 2010.
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El 19 de abril de 2010 se han cumplido 200 años de la declaración de la independencia en Venezuela, gesta histórica que marcó el inicio de todo un movimiento independentista en Latinoamérica. 

Dos siglos después al respecto afirmamos, basándonos en los criterios desarrollados por el marxismo revolucionario y sobre todo por los enunciados por Nahuel Moreno, que Venezuela, pese a la retórica oficialista de soberanía e independencia, continua siendo una semicolonia del imperialismo, esto en virtud del carácter dependiente de su economía de uno o varios países imperialistas, principalmente EE.UU, y de los pactos y acuerdos suscritos por el país que cercenan parcialmente su soberanía.

Este carácter semicolonial hace que los inevitables efectos de la crisis económica mundial del capitalismo se agudicen sobremanera, ejemplo de esto son las enormes tajadas que las transnacionales imperialistas se llevan de la renta petrolera como consecuencia de los convenios de constitución de empresas mixtas suscritos por el gobierno Chávez con estas, y a través de las cuales se convierten en dueñas de un porcentaje de las reservas petroleras y gasíferas del país y pasan a usufructuar un porcentaje de las ganancias producto de la exportación petrolera, principal fuente de ingresos del país, lo que lleva al gobierno a reconducir el presupuesto y aplicar recortes en el gasto público y sobre todo en el social.

Es por eso que la lucha por la segunda independencia del país conserva hoy una total vigencia, y sólo puede ser llevada adelante por un gobierno obrero y verdaderamente socialista.

Una Crisis en Todos los Niveles
 
La situación que atraviesa el país es sencillamente de crisis, esta es tan amplia y profunda que debemos tener cuidado de no estar usando este término como un eufemismo, la misma no se limita al ámbito económico, en el contexto de la producción y las finanzas, sino que también se manifiesta como una crisis social y política.

El Estado de la Economía y la Crisis Energética

Luego de un lustro continuo de crecimiento la economía venezolana se contrajo 3,3% en 2009; la crisis económica mundial provocó un descenso en los precios del petróleo cotizándose el mismo actualmente en un promedio de 70$, e igualmente una caída en las exportaciones petroleras de 3,6% con respecto al año anterior, esto, aunado a los recortes en la producción acordados como política de la OPEP y al porcentaje de las ganancias que se llevan las transnacionales produce un fuerte deterioro de los ingresos que el Estado recibe vía exportación petrolera.

Las exportaciones no petroleras al cierre de 2009, descendieron 44% con respecto al 2008, y las exportaciones hacia EE.UU. cayeron 45,34 en el mismo periodo, por su parte la importación de alimentos se elevó a más de 80%.

En el ámbito de la producción la actividad petrolera registró una caída de 7,2% en 2009 respecto al 2008, la actividad no petrolera se contrajo un 4%, en el cuarto trimestre de 2009, registrándose en este contexto las mayores caídas en las áreas de servicios de transporte (-16,9%), comercio (-13,9%), manufactura (-6,9%), minería (-4,8%), construcción (-3,5 por ciento), y servicios inmobiliarios (-2,8%). Gremios de la burguesía como Conindustria afirman que desde 1998 hasta 2009 el parque industrial se redujo 36%, mientras que el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), reconoce una reducción del mercado laboral de 17% en 2009 en comparación con el año anterior.

Por su parte la inflación que en 2009 cerró en 25,9%, acumula 5,7% en lo que va del año 2010, cerrando en el mes de marzo en 2,4%, presentando los rubros más sentidos por la población pobre, como alimentos (3,5%), bebidas no alcohólicas (3,7%), servicios de vivienda (4,3%), servicios médicos (2,8%) y servicios hospitalarios (3,2%) niveles de inflación más altos que el promedio general.

El salario mínimo actual de 1.064, 25 Bs. (que se incrementará a 1.225 Bs. el 01/09/2010) apenas alcanza para cubrir la canasta alimentaria calculada por el INE en 1.056,73 Bs. pero que otros organismos de medición como el CENDAS ubican en 1.949,47; este mismo organismo afirma que la canasta básica alcanza en marzo de 2010 los 5.065,38 Bs. El reciente incremento de los precios de diversos productos regulados incluidos en ambas canastas permite asegurar que las mismas seguirán en ascenso. Otros rubros que han sufrido incrementos son las tarifas de transporte de pasajeros y los servicios de agua y electricidad.

La crisis energética que atraviesa el país, el gobierno afirma costará unos 4.800 millones de dólares superarla. El discurso oficial intenta hacer responsable de la misma a la sequía, pero lo cierto es que esta es el resultado de un fuerte proceso de desinversión en el sector iniciado en los gobiernos de la cuarta república y continuado por el gobierno Chávez y de la ausencia de un plan coherente de generación de energía termoeléctrica en un país con inmensas reservas petroleras, ejemplo de esto son los hechos de que las plantas de la estatal Cadafe principal industria eléctrica del país producen apenas a un 19,8% de su capacidad instalada y que más del 80% de la energía eléctrica consumida en el país es generada por centrales hidroeléctricas.

En el aspecto de las finanzas, el panorama no es más alentador: las reservas internacionales que en enero de 2010 se encontraban en 32.185 millones de $, se redujeron a fines de marzo a 29.547 millones de $, consecuencia en parte de la política del gobierno de adjudicar dólares mediante la emisión de bonos de deuda, a fin de bajar la cotización del dólar paralelo. Sólo hasta mediados de enero se quemaron 140 millones de dólares de las reservas internacionales, no consiguiendo sin embargo bajar los precios del dólar paralelo, el cual en la actualidad se cotiza a un promedio de 6,5 Bs. igual consecuencia de esta política es el incremento del endeudamiento interno en 74% saldando en 53,1 millardos de bolívares para 2009, siendo que en 2008 cerró en 30,5 millardos de bolívares.

La deuda externa, pese a ser el gobierno un puntual pagador de la misma se elevó 32%, al pasar de 46 mil 652 millones de dólares a 61 mil 626 millones de dólares. Esto viene a reafirmar el carácter semicolonial del país y la necesidad de la ruptura con el imperialismo.

Para finalizar la política económica del gobierno Chávez, está plagada de medidas antipopulares y de concesiones estratégicas a la burguesía, inclusive la imperialista, entre ellas podemos mencionar el llamado “Reimpulso Productivo” de 2008, las “Medidas Anticrisis” de 2009 (aumento del IVA de 9% a 12%, reducción del gasto público, incrementó del endeudamiento interno a través del otorgamiento de bonos a la banca privada y aumentó pírrico del salario mínimo en un 20%, en dos partes) y el ajuste de 2010 con devaluación de la moneda, y creación de fondos de ayuda para la burguesía nacional.    

Una Aguda Crisis Política
 
Luego de varios años de creciente popularidad, el 2007 marco un punto de inflexión en la relación del chavismo con las masas, la cual aceleró su deterioro, el anuncio del lanzamiento del PSUV como pretendido partido único de la revolución rompió la unidad monolítica del chavismo, comenzaron los roces con las organizaciones políticas que reivindicándose chavistas no adhirieron al PSUV, las más importantes de ellas el PCV, PPT y PODEMOS, esta última que aportaba una mayor cantidad de votos y militantes que las otras fue la primera en salir de las filas del oficialismo, ubicándose rápidamente en la oposición de derecha.

La consolidación del PSUV como partido y aparato electoral no salvo al oficialismo de la crisis política y del desgaste de su relación con las masas, la derrota en el referéndum de 2007 por la reforma constitucional aceleró la crisis de un proyecto bonapartista sui generis que pretendía acentuar las características de ese tipo de régimen.

Las luchas intestinas y disputas al interior del PSUV y a nivel del gobierno en general se evidencian en los constantes reajustes en las alturas de este; las más recientes expresiones de esta crisis comienzan a mostrase con la renuncia del vicepresidente ejecutivo y uno de los hombres fuertes del chavismo, Ramón Carrizales y su esposa Yubiri Ortega Ministra de Ambiente, hecho que se produce en medio de rumores de discrepancias con Diosdado Cabello otro hombre duro del régimen; luego vinieron las destituciones de Ángel Rodríguez, hasta entonces Ministro de Energía Eléctrica y Eduardo Samán quien se desempeñara como Ministro de Comercio pese a ser ambos fieles ejecutantes de las directrices presidenciales.

Pero sin duda las más notorias expresiones de esta crisis son en primer lugar la renuncia al PSUV de Henry Falcón gobernador del Estado Lara y quien fuese el más votado en las elecciones regionales de 2008, y la renuncia al mismo partido de su Vicepresidente Nacional Alberto Müller Rojas al parecer por inconformidades con las orientaciones y composición militante del partido. Las venideras elecciones parlamentarias hacen prever una agudización de las contradicciones y de las disputas de aparato por las candidaturas a los cargos de la Asamblea Nacional.

Al exterior de las fronteras del PSUV, el chavismo se encuentra peleado con la oposición de derecha, las relaciones con el PCV no son las mejores y con el PPT son pésimas conduciéndose de forma casi inevitable a la ruptura de las mismas, además el chavismo nunca ha logrado controlar a la clase obrera que ha sido quien ha mostrado siempre mayores signos de independencia y continua movilizada desde 2002 (con la diferencia que ahora se moviliza en función de sus intereses de clase y no en defensa del gobierno como en 2002 – 2003), y en el movimiento estudiantil siempre ha sido minoritario.  
 
La Situación Social

El deterioro de la situación social es dramático, más de 6 millones de personas devenga apenas un insuficiente salario mínimo y el desempleo ha vuelto a repuntar ubicándose para febrero de 2010 en 8,6, mas esta cifra no muestra la realidad en todo su contexto debido a que 6.200.000 habitantes se encuentran laborando en el sector informal (y a estos el gobierno los cuenta como empleados) lo que representa un 48,1% de la población económicamente activa.
En cuanto a la situación de la vivienda, Según datos que maneja la Comisión de Vivienda de la Cámara Venezolana de la Construcción, solamente 26% de las familias venezolanas tiene capacidad de ahorro adquirir una vivienda.

Por su parte, la oferta de bienes, refleja según la encuestadora Datanálisis, índices de escasez de 17,4%. El deterioro de los servicios públicos (agua, electricidad, gas, telefonía) también es creciente y las misiones sociales, política social compensatoria bandera del gobierno, vienen sufriendo cada vez más recortes presupuestarios.  

La Reacción de las Masas y la Criminalización de la Protesta

Frente a toda esta situación de malestar las masas reaccionan con movilización, en 2009, según datos de organizaciones de derechos humanos como Provea y Espacio Público, se reportaron 3200 manifestaciones sociales, un incremento de 105% con respecto a 2008, de estas 1000 correspondieron a manifestaciones laborales tanto en el sector público como privado (58% más que en 2008), son emblemáticas las movilizaciones de los trabajadores del sector automotriz y de las empresas básicas de Guayana.

El gobierno a su vez reacciona criminalizando la protesta obrera y popular, en primer lugar haciendo aprobar un conjunto de leyes represivas que de manera tácita limitan el derecho a huelga y a la protesta y castigan con penas de cárcel a los organizadores y participantes de las mismas, pudiendo mencionarse entre ellas la Ley de Soberanía Alimentaria y la Ley de Defensa de las Personas en el Acceso a Bienes y Servicios.

Pero la cuestión no se reduce al terreno de la legislación el gobierno aprovecha su casi absoluto control de las fuerzas represivas, entes administrativos, fiscales y tribunales para despedir de sus empleos, imponer medidas cautelares, abrir procesos judiciales, y encarcelar manifestantes.

Actualmente hay en Venezuela más 2000 personas detenidas o sometidas a juicio por manifestar en defensa de sus reivindicaciones laborales, sociales o políticas. La mayoría de ellos activistas obreros y dirigentes campesinos. Se estima que 88 dirigentes sindicales han sufrido violación en sus derechos, y 473 fueron despedidos por realizar acciones sindicales. Resaltan los casos del dirigente sindical de Ferrominera Rubén González y del cacique de la etnia yukpa Sabino Romero, detenidos ambos por realizar manifestaciones en defensa de sus derechos.

No obstante todo este cuadro represivo, las manifestaciones sociales no cesan, movilizaciones por servicios, vivienda, empleo, protestas de comerciantes informales, tomas de empresas y huelgas en defensa de convenios colectivos, aumento de salario, defensa del empleo, se suceden día a día, como expresión de una situación revolucionaria que no se cierra.

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