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Ante el resultado de las elecciones del 26S: PDF Imprimir Correo electrónico
VENEZUELA
Escrito por UST - Venezuela   
Lunes 11 de Octubre de 2010 23:03
La única salida es la construcción de una alternativa independiente, clasista y socialista
 
Las recientes elecciones parlamentarias constituyen un acontecimiento político que encierra muchos elementos de análisis que nos permiten entender el estado de la lucha de clases en el país, siendo estas un “reflejo distorsionado”. La intención de este artículo es iniciar una discusión sobre los resultados de las pasadas elecciones del 26 de setiembre y las perspectivas que se abren a partir de estas.

La “holgada victoria” del Chavismo
 
Los representantes del oficialismo, y el propio Chávez, han salido en todos los medios calificando los resultados del proceso electoral como una “holgada victoria” sobre la oposición, afirmando que “si bien no se llegó a la mayoría calificada de 2 / 3, definitivamente el PSUV y el gobierno salen fortalecidos del proceso”. Desde la UST consideramos que al contrario los resultados expresan claramente un desgaste del gobierno en su relación con las masas que en esta ocasión implicó un crecimiento notable de la derecha organizada en la autodenominada “Mesa de Unidad Democrática” (MUD).
 
A pesar de la diferencia en los escaños ganados, que es de 36 a favor del chavismo, y de que el PSUV ganó las votaciones del Parlatino, la diferencia de votos entre la coalición del PSUV y la “oposición” es apenas de aproximadamente 100.000 votos. Si comparamos con el total de votos de las elecciones presidenciales de 2006 (7.309.080), los poco más de 5.400.000 votos marcan un retroceso de casi dos millones de votos. Porcentualmente el 62,84% de los votos validos favorables al oficialismo en aquella elección se han visto reducido a apenas un 50,4% de los votos validos, en las recientes elecciones, es decir un retroceso de casi doce puntos porcentuales. Igual dinámica, aunque en menor medida, observamos si comparamos con la votación obtenida en la oportunidad del referendo revocatorio de 2004 (55%) y las elecciones regionales de 2008 (52%).
 
Esta diferencia es sumamente pequeña, e incluso hay que agregar que solamente fue de 100.000 votos a pesar de que el PSUV utilizó todo el aparato estatal para hacer campaña, utilizando hasta el cansancio la figura de Chávez para "promover" a los candidatos (Los de Chávez para la asamblea), y movilizando a hacer campaña “bajo presión” y en ocasiones amenazando con retirar beneficios a quienes reciben ayuda de las misiones, y a los trabajadores del estado y de las “empresas socialistas”.
 
Voto castigo y crecimiento electoral de la oposición, el chavismo abre las puertas para un reacomodo de la derecha opositora
 
La reaccionaria derecha opositora venezolana, por lo demás antidemocrática, pro patronal y antiobrera ha venido recuperando espacio electoral. Esto se evidencia al comparar el porcentaje de apenas 36,9% de votos validos obtenidos en las elecciones de 2006, con la dinámica en las elecciones posteriores: 48% en las regionales de 2008 y aproximadamente 47% en las del 26 de septiembre.
 
Consideramos que el espacio que ha ganado la derecha se explica centralmente por la propia política y el programa que ha venido sosteniendo el chavismo durante los últimos años. En primer lugar, y a pesar de algunas tibias medidas llevadas a cabo, el nivel de vida de las mayorías venezolanas ha venido sufriendo un importante deterioro: los salarios han seguido perdiendo “poder adquisitivo”, como consecuencia de pírricos aumentos fraccionados del salario mínimo de 20% en los años 2008 - 2009; y de 25% el año actual, frente a inflaciones acumuladas que cerraron para 2008 y 2009 en 30,9% y 25% respectivamente, mientras que hasta agosto de 2010 alcanza 19,9%, lo que deja claro que dichos aumentos no alcanzan ni siquiera para recuperar las pérdidas salariales causadas por ese flagelo llamado inflación. A esto debemos sumar el atraso y congelamiento de la discusión de convenciones colectivas en el sector público. Otro elemento es el desempleo que ha aumentado, situándose ahora, según los índices más conservadores, por encima del 8%, combinándose esto con un crecimiento del empleo informal y precario que hace que millones de venezolanos no puedan acceder a productos básicos. Lo anterior está enmarcado dentro de la crisis económica, que desde el 2008 y hasta el día de hoy ha sido “resuelta” por el gobierno poniendo su peso y su costo, sobre las espaldas de la clase trabajadora.

Los cierres de empresas, planes de “austeridad”, y miles de despidos que se siguen anunciando hoy solo van a agravar esta situación. Podemos mencionar también los recortes del gasto público y social, que se han traducido en el deterioro de los servicios públicos sobre todo en salud y educación, la falta de recursos para las misiones sociales, y la crónica escasez de productos en las redes de comercialización de alimentos estatales.
 
En segundo lugar las elecciones expresan un franco rechazo contra la abundante corrupción en la gestión gubernamental. Ejemplos de esto los encontramos entre otros en casos como el de PDVAL, la empresa estatal de distribución de alimentos dentro de la cual se pudrieron más de 122 toneladas de alimentos importados beneficiando a una amplia red de funcionarios gubernamentales, permaneciendo esto en la impunidad y sin que se vislumbre ningún castigo para los culpables.
 
En tercer lugar consideramos que este desgaste se explica también por los ataques desde el gobierno a las libertades democráticas de los trabajadores y trabajadoras. Ejemplos de esto los encontramos en las presiones y amenazas recibidas por los funcionarios públicos y trabajadores de empresas del Estado para afiliarse obligatoriamente y hacer campaña por el PSUV. Igualmente encontramos estos ataques en los múltiples casos de criminalización de la protesta, en muchos casos mediante la represión directa y en otros mediante la represión selectiva, el encarcelamiento de dirigentes sindicales, indígenas y populares y los despidos y amenazas de despido contra dirigentes que siendo trabajadores de la administración pública o empresas estatales se atreven a realizar algún tipo de acción en defensa de sus derechos laborales.
 
Finalmente a nivel regional el llamado “voto castigo” contra la corrupción y la mala gestión gubernamental fue sumamente claro, al punto de que en ocasiones los votos lista sacaron hasta un 60% mientras que los votos nominales no llegaron a un 15%, como en el caso de algunos circuitos de Sucre y Anzoátegui.
 
Un par de aclaraciones importantes
 
De ninguna manera consideramos que la situación sería mejor si estuviera en el poder la MUD. Claramente los ADECOS-COPEYANOS y demás políticos burgueses reciclados solamente critican la corrupción y se llenan la boca de “crítica democrática” como una forma de ganar caudal electoral. Al contrario, y ya lo demostraron en el pasado, de estar en el gobierno se encargarían desde el principio de desmantelar las conquistas que la clase trabajadora ha ganado mediante huelgas y en las calles en estos últimos años, y se encargarían de aplicar planes de hambre y medidas antiobreras como lo hicieron en todos los años que estuvieron al mando del Estado.
 
Por otro lado, sabemos que hay miles de trabajadores y activistas honestos que reivindicándose chavistas luchan a diario desde los sindicatos, las comunidades y sus centros de trabajo por conquistar mejores condiciones para las mayorías venezolanas, exponiendo en ocasiones su propia vida. Reconocemos el trabajo de estos luchadores y luchadoras a quienes consideramos compañeros indispensables de lucha. La responsabilidad es de la dirección del PSUV, del propio Chávez y de la burocracia gubernamental, quienes sostienen un programa y una política claramente burguesa, que lejos de plantear una salida socialista en los hechos descarga (al mejor estilo de los gobiernos imperialistas y de los gobiernos burgueses de los países semicoloniales) los efectos de la crisis económica sobre los hombros de los trabajadores y el pueblo venezolano y que, a pesar de lo que se dice, sigue construyendo un país cada vez más dependiente de su renta petrolera y por lo tanto del imperialismo, fomentando por otro lado la construcción de una nueva “boliburguesía”. Más allá de la retórica este programa de ninguna forma tiene planteada una salida socialista para los trabajadores.
 
¿Qué podemos esperar los trabajadores de la nueva conformación del parlamento?
 
Consideramos que este parlamento entrante de ninguna forma va a resolver los problemas de la clase trabajadora venezolana. Reivindicaciones de la clase trabajadora como el régimen de retroactividad de las prestaciones sociales existente hasta 1997, la reducción de la jornada laboral, la escala móvil de salarios, entre otros por los que hemos luchado como la reforma de la Ley orgánica del Trabajo, es evidente que no serán aprobados sin la organización y movilización independiente de las masas venezolanas.
 
Esto no se debe a que el PSUV no llegó a la mayoría absoluta de 2/3, es más, consideramos que eso hace poca diferencia. ¿Sino cómo nos podemos explicar que teniendo una aplastante mayoría desde el 2005 el oficialismo no hizo aprobar ninguna de las reformas arriba mencionadas, como la reducción de la jornada que ha sido promesa constante del chavismo?

Construir una alternativa clasista e independiente

La tarea más urgente es construir una alternativa clasista, socialista, independiente y democrática.
 
Consideramos que la única forma de luchar contra el avance de la derecha es la construcción de esta alternativa, y de ninguna forma la defensa incondicional de las acciones del gobierno del PSUV. Por el contrario este apoyo incondicional a la dirección de Chávez y el PSUV, que hoy el grueso de la izquierda sostiene, más bien facilita las condiciones para el reacomodo de la derecha opositora como claramente lo demuestra el resultado de las recientes elecciones.
 
Una salida socialista implica hoy luchar por la inmediata reducción de la jornada, de lo contrario seguirá creciendo el desempleo. Implica prohibir los despidos. Implica que ante una amenaza de cierre de empresas se expropie ésta sin pagarle un centavo del dinero del estado que los mismos trabajadores hemos producido con nuestro sudor. Implica nacionalizar las empresas mixtas, mediante las cuales hoy se llevan las transnacionales buena parte de la renta petrolera que le pertenece al país. Implica la nacionalización de toda la banca. Implica un programa de industrialización serio que permita el desarrollo de una industria venezolana que cree trabajo y que permita luchar contra el carácter dependiente de nuestro país.
 
La UST, sección venezolana da la Liga Internacional de los Trabajadores, se pone al servicio de esta lucha, al servicio de construir esta unidad alrededor de un programa revolucionario desde las luchas cotidianas, desde nuestro accionar en los sindicatos, y demás organizaciones populares, y desde la movilización, única herramienta que tiene la clase obrera para enfrentar el programa del gobierno que hoy nos tiene en las puertas de un mucho peor escenario para los trabajadores.
 
Desde nuestra organización no nos consideramos “la alternativa acabada”. Sin embargo tenemos la claridad de que sin un partido revolucionario, que levante como mínimo el programa que mencionamos por fuera de la burocracia y el gobierno, no podremos lograr imponer estas conquistas. Y desde hoy estamos dando la lucha por construirlo.
 
Llamamos a todas aquellas personas y organizaciones que levantan las banderas de la revolución socialista, a que se acerquen a nosotros y nosotras para construir con nosotros esta alternativa, esta salida socialista y para defender las conquistas de la clase trabajadora que hoy están bajo clara amenaza.
 

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