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La inflación castiga a los venezolanos
Escrito por UST   
Jueves 16 de Julio de 2009 00:00

La realidad venezolana está hoy en día marcada por el flagelo de la inflación, la cual se ubica para el cierre del primer semestre del año en curso en un 10, 8%, siendo la variación de la misma en junio de 2009 de 1,8 (según datos del BCV y el INE), superando la acumulación inflacionaria de los primeros seis meses del año en más del triple las tasas registradas en varios países de la región como Chile (-0,8%), Ecuador (2,86%), Colombia (2,22%), Uruguay (2,82%), Bolivia (-0,62) y Perú (0,03%); lo que posiciona la inflación venezolana como la más alta de América Latina.

 

El índice general de inflación anualizada (periodo junio del 2008 a junio de 2009) por su parte se ubica en el orden del 26%, mientras que la inflación anualizada en el rubro específico de alimentos acumula una tasa de 24,8%, teniendo este rubro una inflación acumulada en lo que va de año de 4,5%; a este respecto el Ministro de Finanzas Alí Rodríguez Araque durante un breve viaje a Nueva York en fecha 27/06/2009, ha declarado, en entrevista concedida a periodistas y publicada por la cadena global en fecha 28/06/2009: "la inflación cerrará el 2009 en alrededor de 28% y permanecerá alta en el año 2010, hasta que Venezuela sea capaz de reducir su dependencia de los alimentos y bienes importados". De igual manera en la misma entrevista manifestó: "Venezuela no descarta devaluar su moneda pero el Gobierno está consciente del impacto que esa medida tendría en los ya altos índices de inflación del país".

 

Pese a estos anuncios del Ministro de Finanzas, algunos analistas sostienen que el índice de precios podría culminar el 2009 entre 35% y 40%. Tal afirmación merece ser considerada si recordamos que en fecha 22 de junio de 2009 mediante Gaceta Oficial Nº 39.2005, el gobierno ha informado de un incremento del 47% y el 33% en el azúcar y la leche respectivamente.

 

A estos aumentos debemos sumar los anuncios de incrementos realizados a través de la misma Gaceta Oficial en rubros como quesos: blanco duro (8,2%), blanco semiduro (4,2%), paisa (16%), amarillos (en promedio incrementaron sus precios un 3,5%), harina de maíz precocida (31,4%), arroz (34%), sardinas enlatadas (147%); también se sacaron de la lista de productos regulados las caraotas, arvejas, lentejas y sardinas frescas quedando sus precios liberados por lo que partir del mes de julio los consumidores comenzarán a percibir el alza en estos productos.

 

Igualmente, tal y como se había anunciado previamente, los precios de la carne que comercializa la red Mercal fueron ajustados. Los cortes de primera subieron 61,76% al pasar de 6,53 a 10,56 bolívares fuertes el kilo, mientras que la de segunda aumentó de 4,14 a 6,69 bolívares fuertes hecho que forma parte de la dinámica mediante la que la red Mercal ha venido subiendo los precios de los 14 productos subsidiados que expende, los cuales experimentarán a lo largo del año incrementos de hasta 70% respeto al monto pagado hasta ahora.

 

Todo esto significa un fuerte golpe a los ya deteriorados salarios de los trabajadores venezolanos, quienes en un gran porcentaje perciben el salario mínimo (879,30 BsF.) que ni tan siquiera alcanza para cubrir la cesta alimentaria que según el INE se ubica en 919 BsF. mientras que organismos como el CENDAS, afirma que asciende a 1.686 BSF; independientemente de cuál sea el método de medición ambos coinciden en que el salario mínimo no logra cubrir los mínimos requerimientos de alimentación.

 

El aumento salarial del 10% otorgado en mayo de 2009, no logro recuperar las pérdidas salariales ocasionadas por una inflación que en 2008 cerró en 30,9%, mientras que el aumento complementario de 10% previsto para septiembre ya ha sido consumido por la inflación acumulada en lo que va de año, con lo que en la práctica los trabajadores venimos arrastrando desde hace largo tiempo pérdidas salariales no recuperadas.

 

Pese a que las cifras oficiales indican que el desempleo alcanza el la cifra del 7%, otro elemento que se ha convertido en azote para los trabajadores venezolanos es el incremento del número de despidos tanto en las instituciones y empresas del sector público como en el sector privado. Varias instituciones del Estado como el SASA (que pasó a llamarse INSAI) y FUNDACOMUNAL, han salido de casi la totalidad de su nómina al producirse la fusión de los ministerios de los cuales dependían con otros ministerios, otras como el CONAC incluso han desaparecido. De igual forma la compra de las contratistas de PDVSA en el estado Zulia ha dejado sin empleo a un gran porcentaje de trabajadores, siendo el destino de los que han corrido con mejor suerte el ser incluidos en las nóminas de cooperativas para pasar a tener empleos totalmente precarizados, recientemente, en fecha 24/06/2009, ochocientos trabajadores tercerizados de PDVAL fueron desincorporados a nivel nacional, el día 15/07/2009, el Sindicato Unitario Organizado de Trabajadores de la Administración de Justicia (Suontraj), denunció el despido de ciento veinte trabajadores tribunalicios en distintos juzgados e indicó que la meta es llegar a mil, el 08/07/2009 fueron despedidos injustificadamente 38 trabajadores de la empresa SERVIFLETES, mientras que el 04/03/2009 fueron despedidos cuarenta y tres trabajadores de PETROCASA, aparte de todo esto, en todo el país,  cada día se hace más evidente el incremento del número de trabajadores que acude a las inspectorías del trabajo a solicitar reenganches o realizar el cálculo de sus prestaciones sociales, a razón de haber sido despedido injustificadamente de su empleo en algún organismo público o empresa privada.

 

Frente a este panorama, la Unidad Socialista de Los Trabajadores (UST) denuncia el problema de la inflación, el incremento y liberación de precios de los alimentos de la cesta básica y los despidos masivos de trabajadores como un flagrante intento de descargar la crisis sobre los hombros de los trabajadores y el pueblo pobre.

 

Además exige al gobierno Chávez: aumento general e inmediato de sueldos y salarios, incremento del salario mínimo de manera tal que este se equipare con la canasta básica del INE (el doble de la canasta alimentaria de ese mismo organismo), ajuste salarial del 5% a cada 5% de aumento de la inflación y congelación inmediata de  los precios de alimentos y servicios básicos.

 

Igualmente desde la UST exigimos, otorgamiento de garantías para la estabilidad laboral de los trabajadores cumplimiento inmediato e incondicional del decreto de inamovilidad laboral, cese de los despidos en los organismos públicos y empresas públicas y privadas, reducción de la jornada laboral a 36 horas semanales sin desmedro del salario y fin de la tercerización y precarización comenzando por las empresas estatales y los servicios públicos.

 

Por último hacemos un llamado a los trabajadores y organizaciones sindicales, clasistas y luchadoras así como a las organizaciones políticas revolucionarias y a las organizaciones populares a movilizarse en torno a un plan de lucha que entre otras incluya las reivindicaciones y exigencias citadas arriba.

 

Aumento general e inmediato de sueldos y salarios, implementación de la escala móvil de salarios.

 

Salario mínimo equivalente a la cesta básica del ine

 

Congelación inmediata de precios.

 

Reducción de la jornada laboral a 36 horas semanales sin perjuicio del salario

 

No más despidos

 

Por un encuentro nacional de trabajadores unitario y clasista que vote un plan nacional de luchas

 

Unidad Socialista de Trabajadores (UST)

Sección Venezolana de la Liga Internacional de Trabajadores (LITCI)


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