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Ante los cierres de medios de comunicación en Venezuela PDF Imprimir Correo electrónico
VENEZUELA
Escrito por JOSÉ MORENO   
Sábado 08 de Agosto de 2009 00:00

Una medida contra los trabajadores

 

En los últimos meses hemos visto un nuevo empujón del gobierno en sus planes de control de los medios de comunicación. A la retirada de la licencia para emitir en abierto a la cadena de televisión RCTV hace dos años se han sumado ahora el cierre de 38 emisoras de radio y la amenaza de cierre a Globovisión, la cadena de televisión controlada por la oposición de derecha al gobierno. Otro proyecto para controlar los medios de comunicación ha sido pospuesto por la propia Asamblea Legislativa. La cadena privada Globovisión, como en su día la RCTV, ha sufrido un asalto por parte de militantes chavistas, aunque Chávez posteriormente ha condenado el ataque.

 

Hace dos años publicamos una declaración que ahora reproducimos ante el cierre de RCTV que consideramos que mantiene toda su vigencia. Pensamos que las actuales medidas del gobierno de Hugo Chavez son en todo semejantes a las del cierre de la RCTV en 2007, por lo que rescatan muchos de los argumentos y discusiones de aquella época.

 

En primer lugar, se confirma que el gran argumento del gobierno Chávez sobre la inminencia de un golpe como justificación para el cierre de la RCTV no era verdadero: no había amenaza alguna de golpe, tal como tampoco existe hoy. Sin embargo, Chávez repite los argumentos de hace dos años en relación con las cadenas golpistas.

 

Como decíamos en ese momento, cuando se produjo realmente el golpe de estado en el año 2002 eran necesarias medidas represivas contra los golpistas, pero cuando eran más necesarias, Chávez no las tomó. Ahora no hay ninguna amenaza real de golpe o de invasión por parte de EEUU y Chávez insiste con ese argumento para cerrar varios medios de comunicación, además de justificar los cierres con argumentos administrativos como la  expiración de las licencias.

 

Por otro lado, lo que estos dos años demostraron es que crecieron las luchas contra la explotación capitalista y muchas veces contra empresas estatales, y el gobierno reprimió o protegió la represión, tanto como sustenta sistemáticamente los ataques contra las condiciones de vida y de trabajo en el país. Desde hace años, cuando los trabajadores están en movilizaciones que no le interesan a Chávez nunca aparecen en los medios de comunicación que controla el gobierno, lo que muestra el carácter de censura que tienen los medios de comunicación oficiales. Sin embargo, algunos conflictos sí han aparecido, como el del ahora amenazado Globovisión. El cierre de Globovisión y del resto de los medios de comunicación va a significar, por lo tanto, que para los trabajadores en lucha va a aumentar el cerco mediático. No hay garantías de que en los medios de comunicación de la derecha venezolana aparezcan todos los conflictos obreros y populares, de lo que sí hay garantías es que éstos no van a aparecer en los medios controlados por Chávez y la "boliburguesía". O sea, tal como dijimos hace dos años, el cierre de la RCTV significa un ataque a la libertad de expresión y divulgación de las luchas de los trabajadores y no un ataque a los golpistas.

 

En ese sentido, pensamos que hoy, tal como hace dos años, podemos decir que los cierres de emisoras de radio y televisión no son medidas progresivas como la nacionalización del petróleo, porque son medidas que van contra la libertad de expresión de los trabajadores.

 

Por el contrario, estas medidas contra los medios de comunicación son regresivas. En un momento en que arrecia la crisis económica y comienzan las luchas obreras, estas medidas en contra de los medios de comunicación representan el plan del régimen para acallar toda oposición. Por lo tanto, son medidas que refuerzan el bonapartismo del régimen. Por eso, no sólo debemos estar en contra de cualquier medida que signifique el cierre de cualquier medio de comunicación o el recorte de radiofrecuencias, sino también denunciar el uso que hace el gobierno sobre los medios de comunicación nacionalizados.

 

Sobre el cierre de la RCTV en Venezuela
(Declaración del SI de la LIT-Ci del 19/07/2007)

 

En Venezuela se está produciendo un proceso de endurecimiento del régimen, a través de distintas medidas del gobierno de Hugo Chávez que aumentan su control sobre los distintos sectores de la sociedad, entre ellos los medios de comunicación. Una clara manifestación de esto ha sido el cierre de la emisora RCTV, el día 27 de mayo último. Aparentemente, ésta parecería ser una medida progresiva. Seguramente, muchos trabajadores y estudiantes la vieron con simpatía, ya que ataca a una emisora burguesa y reaccionaria, que siempre hizo campaña contra los intereses del pueblo venezolano.


Sin embargo, si la analizamos más detenidamente, veremos que esto no así. La experiencia histórica nos muestra que medidas de este tipo, aparentemente populares, terminan volviéndose, tarde o temprano, contra los intereses de los trabajadores.

Un argumento falso: "atacar a los golpistas"

Con el argumento de que el gobierno Chávez es un "gobierno popular" y que "está construyendo el socialismo del siglo XXI", la gran mayoría de las corrientes de izquierda apoyaron la medida. El principal alegato es que este era "un canal golpista", lo que es verdad. La RCTV y todas las demás emisoras privadas, controladas por burgueses millonarios, efectivamente hicieron una campaña abierta y violenta a favor del golpe de abril de 2002. Algunos inclusive llegaron al extremo de incentivar el asesinato de Chávez.
Realmente, en el momento del golpe, la medida haber cerrado esa emisora hasta hubiera sido necesaria, para evitar que continuase funcionando como correa de transmisión y vocero de la política orquestada por el gobierno de George Bush.

Pero cerrarla ahora, varios años después, cuando ya pasó el momento do golpe y no se vislumbra en el horizonte ningún peligro de una nueva tentativa golpista, es algo que no se justifica. Nada indica que habrá otro golpe en el corto plazo, justamente porque hay un acuerdo entre Chávez y la burguesía que impulsó aquel intento golpista para mantener al gobierno. ¡Inclusive, algunos de los principales burgueses golpistas están dentro del PSUV, el partido de Chávez, y se llaman a sí mismos como "empresarios socialistas"!

Es cierto que el imperialismo, la burguesía y la derecha venezolanas tuvieron la política de derrocar a Chávez a través del golpe del 2002 y, luego, del lock out económico. Pero el fracaso de estos intentos (derrotados por la movilización obrera y popular) los obligó a aceptarlo como la única alternativa para controlar al movimiento de masas. Por eso, abandonaron su línea golpista y pasaron a impulsar una política distinta: apostar a su desgaste a largo plazo para poder derrotarlo electoralmente. Las duras críticas a la medida de Chávez por parte del imperialismo, los gobiernos latinoamericanos, la prensa internacional y nacional son parte de esta política de desgaste, no de la preparación de un clima golpista.

Al mismo tiempo, el imperialismo y los grandes burgueses venezolanos comenzaron a hacer muy buenos negocios con el gobierno, como el grupo Mendoza-Polar o los nuevos "empresarios socialistas". Los banqueros han tenido en el último año un espectacular crecimiento del 38% en sus ganancias.
Pero, suponiendo que fuese verdad que Chávez cerró la RCTV para atacar a los golpistas, la pregunta es: ¿por qué no cerró las demás emisoras, que también fueron golpistas? ¿Por que no cerró la emisora de Cisneros, el mayor de los golpistas? Cisneros, el principal empresario del sector de las comunicaciones del país, dueño de Venevisión, encabezó el golpe contra Chávez y no sólo no fue reprimido sino que hoy tiene un acuerdo de hecho con el gobierno y sale beneficiado con el cierre de la RCTV, ganando los negocios publicitarios de su competencia. 

"Emisora reaccionaria": nna verdad que sirve como pretexto para atacar la libertad de prensa

El otro argumento planteado por los que defienden que el canal haya sido cerrado es que esta es una forma de liquidar una emisora reaccionaria, que transmite programación contaminada por la ideología burguesa.
Chávez llegó a argumentar que cerraba el canal no por su posición golpista, sino como un acto de censura por su programación. "Este canal trajo muchos perjuicios al país durante mucho tiempo: los antivalores, el bombardeo mediático de la violencia, el odio, el racismo, el sexo mal visto y mal entendido, la falta de respeto para con la mujer, los niños, la falta de respeto contra muchas manifestaciones de la vida social, contra los homosexuales, contra el país y el mundo, contra las personas que tiene alguna deficiencia física. ¡Esta es la razón de fondo!" (Folha de São Paulo, 5/6/07).

Efectivamente, se trata de una emisora reaccionaria, que propaga la nefasta ideología burguesa y defiende valores e intereses opuestos a los de la clase trabajadora, en particular de las mujeres trabajadoras y pobres, de los niños y de los oprimidos. Según Chávez, y las organizaciones que lo defienden, este sería un motivo para no permitir que la RCTV continúe en el aire. Pero esto no es más que un pretexto: todas las emisoras de Venezuela (y no sólo la RCTV)  son dirigidas por la burguesía o por el gobierno y todas propagan ese mismo tipo de ideologías.

Las verdaderas razones de la medida del gobierno Chávez

Pero si el golpe no es el motivo del ataque a la RCTV, dado que dicho golpe no existe, ni está siendo preparando, ni tampoco es la ideología burguesa de ese canal de televisión, ya que ella no es exclusiva de la RCTV, cabe entonces que nos preguntemos: ¿cuales son los verdaderos motivos de este ataque a la RCTV?

La respuesta está en lo que decimos al inicio de esta declaración: "En Venezuela se está produciendo un proceso de endurecimiento del régimen, a través de distintas medidas del gobierno de Hugo Chávez que aumentan su control sobre los distintos sectores de la sociedad, entre ellos los medios de comunicación".  Prueba de esto es que, cuando Chávez asumió, el gobierno controlaba sólo un canal de televisión, en Caracas y ahora controla seis. Otra prueba mas reciente: todos los institutos de medición opinión pública han publicado resultados que indican que, según la encuesta, entre el 65% y el 80% de los venezolanos se oponen al cierre de RCTV. Chávez respondió sancionando a los institutos de opinión (a los dos más importantes le suspendió la licencia por dos días). Su argumento, en esta oportunidad fue el "violación tributaria".

Esta política de Chávez en el terreno de las comunicaciones acompaña su estrategia en el terreno político. Por ejemplo, Su llamando a construir el PSUV tiene como objetivo controlar a todos los sectores de la sociedad, en especial a los trabajadores. Por eso, exige que todas las organizaciones obreras entren a dicho partido y los que no lo hacen son acusados de "contrarrevolucionarios"). Junto con eso, declaró que debe terminarse la "autonomía" de los sindicatos y centrales sindicales. Esto significa que las organizaciones de los trabajadores deberán someterse a las decisiones del PSUV, es decir, a las decisiones del gobierno Chávez

No es la primera vez que en América Latina ocurre un caso como el de la RCTV

La medida tomada por Chávez contra la libertad de prensa, hecha con el pretexto de atacar a un canal golpista o reaccionario, ha provocado mucha confusión en las filas de la izquierda, incluso en aquellos sectores que, desde posiciones revolucionarias, se oponen al gobierno. Muchos de estos sectores, en función de un justo afán de luchar contra al imperialismo y la burguesía golpista, acaban apoyando al gobierno Chávez en su embestida contra la libertad de prensa. Una ofensiva que hoy se realiza contra un sector de la burguesía pero mañana será contra los trabajadores que tengan la osadía de oponerse al gobierno. Esta confusión se debe, en gran medida, a que hay muchos sectores de vanguardia que están sorprendidos y creen que las medidas tomadas por Chávez  tienen un carácter inédito. Pero eso no es así

El General Perón, en la Argentina, para aumentar su control totalitario sobre los trabajadores, expropió el diario La Prensa, propiedad de un sector de la oligarquía, en el año 1951. Los argumentos usados por Perón fueron los mismos que usa Chávez en la actualidad y también hubo un sector de la izquierda que apoyó esa medida. Sin embargo hubo un sector del movimiento trotskista, dirigido por Nahuel Moreno, que no se dejó engañar por el discurso demagógico de Perón y se opuso firmemente a ella. Esto no le impidió, tiempo después, exigir al gobierno que entregara armas a los trabajadores para enfrentar a los golpistas que lo acabaron derribando, en 1955.

También existe otro caso similar, ocurrido en México, en 1938 En ese país, el gobierno de Lázaro Cárdenas comenzó una campaña contra la "prensa reaccionaria", con el objetivo de cerrarla. Esta política fue apoyada y alentada por el Partido Comunista y los sindicatos que influenciaba.  Este gobierno había tomado medidas contra el imperialismo mucho más profundas que las aplicadas por Chávez y la prensa reaccionaria lo atacaba en forma permanente. Sin embargo, León Trotsky, el gran revolucionario ruso, que entonces residía en México y que destacaba el carácter "altamente progresivo" de las medidas tomadas por Cárdenas, no se dejó engañar por su campaña de Cárdenas contra la prensa reaccionaria.

Escribiendo sobre la situación, alertaba el verdadero carácter de clase de esas medidas contra la libertad de prensa. Para él, aunque la campaña estuviera dirigida inicialmente a "doblegar la prensa reaccionaria. las consecuencias últimas serán principalmente soportadas por la clase obrera. (.) Tanto la experiencia histórica como teórica prueban que cualquier restricción de la democracia en la sociedad burguesa es, en último análisis, invariablemente dirigida contra el proletariado" (León Trotsky, Escritos, Tomo IX, Pág. 605).

Con respecto a los dirigentes sindicales del Partido Comunista que respaldaban y alentaban los ataques a la prensa reaccionaria, dijo en ese mismo artículo:  "Cualquier 'dirigente' de la clase obrera que arma al gobierno burgués con medios especiales para controlar a la opinión pública en general y a la prensa en particular, es, precisamente, un traidor. En última instancia, la agudización de la lucha de clases obligará a las burguesías de cualquier tipo a llegar a un acuerdo entre ellas mismas; aprobarán entonces leyes especiales, todo tipo de medidas restrictivas y toda clase de censuras 'democráticas' contra la clase obrera. Quien aún no comprendió esto debe dejar las filas de la clase obrera.".


¿Y si el gobierno de Chávez fuese socialista?

Posiblemente, muchos de los que lean esta declaración nos dirán: "Lo que Trotsky escribió  es válido para los gobiernos burgueses pero Chávez lucha contra el imperialismo y la burguesía. Su gobierno representa el 'socialismo del siglo XXI'". Quien razona de esta forma está equivocado porque considerara  al gobierno burgués de Chávez como "socialista". En realidad, el "socialismo del siglo XXI"  de Chávez no se diferencia en nada del reformismo del siglo XX.

Trotsky decía que "los reformistas sólo hablan de socialismo en los días de fiesta". En los actos y discursos, Chávez habla del socialismo, de Lenín y hasta de Trotsky. Pero, en su política cotidiana, cumple religiosamente sus compromisos con el imperialismo, mantiene los medios de producción en manos de los capitalistas, negocia la entrega de las reservas de petróleo con las grandes multinacionales y su gobierno se apoya, fundamentalmente, en la principal institución del Estado burgués: las Fuerzas Armadas.

Además, quien razona de esta forma, se equivoca doblemente porque considera que el hecho de ser "socialista" le daría a Chávez el derecho de censurar a la prensa reaccionaria de la burguesía. Trotsky, que fue uno de los máximos dirigentes de la Revolución Rusa, tenía una posición opuesta. Para él, el hecho de que la clase obrera hubiera tomado el poder y expropiado a la burguesía no justificaba el cercenamiento de la libertad de prensa para la propia burguesía:

Sin embargo, incluso desde el punto de vida de los intereses de la dictadura del proletariado, prohibir los periódicos burgueses o censurarlos no es, ni mucho menos, un 'programa', un 'principio' o un ideal establecido. Medidas de esa naturaleza sólo pueden ser un mal temporario e inevitable. (.) Cuando llega al poder, el proletariado puede ser forzado, por algún tiempo, a tomar medidas especiales contra a burguesía, si la burguesía asume una actitud de abierta rebelión contra el estado obrero. En este caso, restringir la libertad de prensa es una medida que camina junto con las otras medidas empleadas durante una guerra civil. Naturalmente, si alguien se ve forzado a usar artillería y aviones contra el enemigo, no puede permitir que ese mismo enemigo mantenga sus propios centros de información y propaganda dentro del campo armado del proletariado. Sin embargo, también en este ejemplo, si las medidas especiales se amplían al punto de convertirse en un padrón permanente, acarrearían, en sí mismas, el peligro de volverse incontrolables y de que la burocracia obrera consiga un monopolio político que sería una de las fuentes de su degeneración. Las verdaderas tareas del estado obrero residen no en colocar una mordaza policial sobre la opinión pública sino, al contrario, en libertarla del yugo del capital. Esto sólo puede ser hecho colocando los medios de producción, incluyendo la producción de la información pública, en las manos de toda la sociedad. Dado este paso socialista fundamental, todas las corrientes de opinión pública que no se hayan levantado en armas contra la dictadura del proletariado deben tener la oportunidad de expresarse libremente. El deber del estado obrero es volver accesibles para ellas, en proporción a su número, todos los medios técnicos que requieran, como máquinas impresoras, papel y transporte. Una de las principales causas de la degeneración del aparato del estado es el monopolio de la prensa por parte de la burocracia estalinista, que amenaza reducir todas las conquistas de la Revolución de Octubre a la ruina total.

El combate a la prensa reaccionaria

Cuando Chávez decide arremeter contra la libertad de prensa, la mayoría de la izquierda habla de un golpe inexistente como argumento para defender al gobierno y a una de sus medidas más reaccionarias. Al actuar así, le hace un pobre favor a la causa del socialismo ya que dejan la justa lucha por la libertad de prensa en manos del imperialismo y los sectores más reaccionarios de la burguesía venezolana y latinoamericana.

Los trabajadores son los primeros interesados en combatir a toda la prensa reaccionaria pero no a costa de atacar la libertad de prensa. En este sentido, otra vez nos apoyamos en Trotsky: "Es esencial emprender una lucha incansable contra la prensa reaccionaria. Pero los obreros no pueden permitir que el puño represivo del estado burgués substituya la lucha que ellos libran por medio de sus propias organizaciones y de su propia prensa. Hoy, el estado puede aparecer bondadosamente dispuesto con relación a las organizaciones operarias; mañana el gobierno puede caer, y caerá inevitablemente en las manos de los elementos más reaccionarios de la burguesía. En este caso, cualquier legislación restrictiva que exista será lanzada contra los obreros. Solamente aventureros que apenas piensan en las necesidades del momento serían incapaces de tomar en cuenta este peligro."

Nos hemos extendido en citar las opiniones de Trotsky porque consideramos que ellas tienen total actualidad. Los trabajadores venezolanos seguramente no conocen estas opiniones. Sin embargo, posiblemente por instinto de clase, muchos de ellos han llegado a una conclusión parecida. Eso es lo que explican que la amplia mayoría de la población venezolana que, según todas las encuestas, aún apoya al gobierno Chávez, cuestiona sus medidas contra la libertad de prensa. Ahora sería necesario que la mayoría de la izquierda, en especial la que se reivindica trotskista, haga lo mismo.


San Pablo 19 de junio de 2007
Secretariado Internacional
de la LIT-CI (Liga Internacional de los Trabajadores - IV Internacional)

 

Un mes después escribíamos sobre el cierre de la RCTV, en otro artículo sobre el chavismo: 

El fin de la concesión de esta emisora y su incorporación a la red gubernamental de medios generó una fuerte polémica. La LIT-CI se opuso a esta medida, alertando que, en última instancia, estaba dirigida contra la libertad de expresión de la clase obrera. Recibió muy duros ataques de varias corrientes de izquierda, basados en el carácter golpista y reaccionario de sus anteriores directivos. Este debate hoy puede "bajarse a tierra" claramente. Recientemente, ha habido varias luchas obreras duramente reprimidas por el gobierno y todos los medios gubernamentales (incluida la ex RCTV) silenciaron tanto los hechos como la voz de los trabajadores en lucha. Entonces, la pregunta a responder es muy sencilla: ¿aumento la libertad de prensa de la clase obrera con esa medida? ("¿Avanza el socialismo o el control sobre las masas?", 26-08-07)


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