| Maputo: la rebelión del hambre |
| Escrito por Ruptura/FER - Portugal |
| Lunes 06 de Septiembre de 2010 22:17 |
El día 1º de septiembre, ya los sms estaban circulando para convocar a la huelga en Maputo (capital de Mozambique) contra el aumento de los precios del pan, del agua y de la electricidad; un representante del gobierno rememoró a María Antonieta.
En entrevista en Radio Mozambique, en el programa “Café de la mañana”, el ilustre personaje apeló a los oyentes para que, en sustitución del pan, comieran batata dulce. Ignorancia y prepotencia caminan, como sabemos, muchas veces de las manos. Horas después, la policía y el ejército del mismo gobierno jefaturado por el Frelimo disparaban sobre la multitud desarmada.
Eran hombres, mujeres y niños de la periferia miserable de la capital mozambiqueña, que salieron a manifestar su rebelión contra el aumento de precios de productos esenciales, que los condenarán a pasar aún más hambre- Las calles fueron bloqueadas, se incendiaron neumáticos y carros, se levantaron barricadas, tiendas saqueadas, en tanto que una multitud se dirigía a pie al centro de Maputo.
El gobierno del Frelimo produjo, en números provisorios, sólo en el primer día de rebelión, 10 muertos, entre los cuales hubo niños, más de 200 heridos y casi 150 apresados. Durante las protestas, un hombre filmó la primera movilización hacia la sede del Partido del Frelimo, en la avenida Angola, como disparaban contra los manifestantes. Fue la reacción violenta de un gobierno corrupto y dictatorial, comandado por el Fondo Monetario Internacional y al frente de uno de los países más pobres del mundo. Según las Naciones Unidas, 46,8% de la población mozambiqueña vive en una situación de pobreza extrema, superior al promedio del continente africano y sólo superado por países como Afganistán, Sierra Leona o Guinea. Los elevados índices de crecimiento económico, verificados en los últimos años, por encima a veces del 5%, ha beneficiado exclusivamente a la élite, burocrática y empresarial, ligada al Frelimo, y las empresas extranjeras que explotan la mano de obra barata y las riquezas del país.
Una protesta legítima
"El sentimiento que hoy recorre los barrios populares del Gran Maputo es el de una incertidumbre global, en cuanto al futuro y a la propia subsistencia y, produce en el poder político, la sensación de que sus dificultades se volverán irrelevantes para los poderosos y de que no existen canales por donde las protestas y las necesidades puedan ser canalizadas de manera eficaz”, escribió en el periódico “Público” el profesor Paulo Granjo, de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de Lisboa.
"Mozambique pasó, al final de la guerra civil, de un régimen socializante y paternalista a una política ultraliberal que enfrentó el aumento del desempleo con las élites económicas, coincidentes o ligadas a las élites políticas. Enfrentó también la erosión del control local de la población, a través de instituciones partidario-estatales que, cometiendo abusos, también podían canalizar las necesidades y reclamos populares", analizó el artículo.
En otro reportaje, también del periódico “Público”, un participante de la rebelión, de profesión albañil, y activista de organizaciones civiles, explicaba sus razones: "Estamos contra el aumento del costo de vida; es una protesta legítima. Yo vivo con menos de 50 meticales –moneda de Mozambique- (cerca de 1 euro) por día. Si la manifestación existe es porque las personas no están contentas. Somos explotados injustamente". Y prosigue: "Nosotros votamos por ellos (Frelimo), pero el Frelimo no es el que hoy está en el poder. El Frelimo siempre quiso dar lo mejor al pueblo, desde los tiempos de Samora Machel. ¿Y los actuales dirigentes no sienten pena de esta gente que está sufriendo cada vez más?".
Todo indica que no. Para el ministro del Interior del gobierno presidido por Armando Guebuza, el mismo que se llena la boca llamando al pueblo "maravilloso", la rebelión es una acción de “criminales, aventureros, malhechores y bandidos ". Incluso el portavoz de la Renamo (Resistencia Nacional de Mozambique), la principal fuerza de oposición, sin dejar de criticar la violencia de la policía, no se abstiene en condenar los saqueos.
Los asesinos están uniformados
De acuerdo con varios testimonios, la rebelión habría comenzado en el barrio de Benfica, una zona periférica de Maputo, y en poco tiempo, se extendió a las avenidas Mozambique y Acuerdos de Lusaka, las dos principales vías de entrada a la capital, y hacia Beira, la segunda ciudad más importante del país.
Como en el 5 de febrero del 2008, en la rebelión contra el aumento del precio de los transportes, las “placas", autocarros que transportan a los habitantes de los suburbios hacia el trabajo, no funcionaron. La adhesión a la huelga -en Mozambique, sinónimo de rebelión popular- convocada en la víspera a través de sms, ha sido casi del 100%. Los miles de manifestantes se dirigieron, a pie, recorriendo kilómetros, para alcanzar a la “ciudad de cemento”, donde está el poder.
Desde Maputo, João Vaz de Almada, relata al periódico “Público”: "Labullade la multitud es, cada vez, más sonora y la cadencia de la marcha se intensifica, señal que la masa se aproxima rápidamente a la plaza (Plaza de la Organización de la Mujer Mozambiqueña). Momentos antes, tres vehículos cargados de policías, portando ametralladoras AK 47, toman posiciones a lo largo de la plaza. La multitud llega al local y la tensión aumenta, en la medida que crecen las consignas que claman por justicia. Los tiros de aviso resuenan. El descontrol entre los policías es grande, y la masa, cada vez más vociferante, entra en la Avenida Vladimir Lenin, tomando la dirección del centro de la capital. Ahora las órdenes aparecen claras: nadie puede pasar a las calles. Rápidamente todo se precipita y los disparos, exclusivamente de la policía, toman las más variadas direcciones, con dos de ellos dejan un cuerpo ya cadáver y otro en estado grave, que acaba por ser socorrido por la Cruz Roja. La masa, así, retrocede, regresando de donde venía. En el alquitrán quedan decenas de zapatos, que el pánico dejó atrás".
"(...) Bajo la agitación y algunos tiros, corremos hacia el local. Llevaban a un niño que estaba herido", revela un transeúnte. "Esto es fuego real. Ustedes tienen que escribir que la policía está matando al pueblo inocente e indefenso". En tanto sucedía eso, otro sector popular nos empuja hacia otro lado de la calle, en dirección a un niño que ya era cadáver, cubierto con una manta. De su lado izquierda quedaron sus libros del colegio. Del lado derecho, una enorme mancha de sangre testimonia la brutalidad del disparo. “Le dispararon aquí, en la cabeza", grita una mujer indignada, en tanto levanta el improvisado sudario. "Se llamaba Helio y tenía 11 años; regresaba de la escuela cuando fue atacado".
(...) La policía vuelve a la ofensiva y el pueblo, que estaba junto al cuerpo de Helio, trata de encontrar refugio entre las pequeñas habitaciones de los bloques de casas que, por falta de dinero, no terminaron de ser construidas. La indignación crece. "¡Queremos justicia! ¡Los asesinos están uniformados! ¡Esto no es una bala perdida. Una bala perdida no termina en la cabeza!".
"La lucha continúa"
Al día siguiente, 2 de septiembre, la rebelión continuó, convocada, otra vez, por más sms. Más represión, más muertos y heridos. Nuevas barricadas y neumáticos incendiados. Más de 100 jóvenes que bloquearon la avenida Acuerdos de Lusaka en la víspera, a enfrentar los tiros de la policía, gritaban "Un pueblo unido, jamás será vencido".
La lucha del pueblo mozambiqueño, contra la opresión y los atropellos del gobierno totalitario del Frelimo, es legítima y debe tener el apoyo de los trabajadores de todo el mundo. Ella se expresa en la rebelión de estos últimos días, pero también en la huelga de los estudiantes del Instituto Superior de Ciencias y Tecnología de Maputo contra el aumento de las mensualidades, realizada el 31 de agosto, y otras manifestaciones de protesta.
La rebelión no es violenta, pero sí el hambre que gobiernos corruptos, lacayos del imperialismo, quieren imponer a la población para mantener sus ganancias.
¡Población pobre de Mozambique, estamos con ustedes!
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Fuente: Ruptura/FER - Portugal
Traducción: Laura Sánchez |

El día 1º de septiembre, ya los sms estaban circulando para convocar a la huelga en Maputo (capital de Mozambique) contra el aumento de los precios del pan, del agua y de la electricidad; un representante del gobierno rememoró a María Antonieta. 















