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El feminismo socialista y la reconstrucción de la Cuarta Internacional
Escrito por FSP, EE.UU.   
Martes 27 de Julio de 2010 12:57
Una Internacional no se funda como una cooperativa, sino que se crea en la lucha.                    
--León Trotsky, Documentos de la Cuarta Internacional
 
I. Introducción

El Partido de Libertad Socialista (Freedom Socialist Party/FSP) acoge con gusto la oportunidad de participar en la discusión preliminar para el Noveno Congreso Mundial de la Liga Internacional de Trabajadores-Cuarta Internacional (LIT-CI). No se puede subestimar la importancia de reconstruir la Cuarta Internacional (CI). Como se reconoció durante el Primer Congreso de la Tercera Internacional, el proletariado mundial requiere de un partido mundial que pueda “generalizar la experiencia revolucionaria de la clase trabajadora… purgar al movimiento de la corrosiva mezcla de oportunismo y patriotismo social… unificar los esfuerzos de todos los partidos genuinamente revolucionarios del proletariado mundial y de esa manera facilitar y acelerar la victoria de la Revolución comunista en todo el mundo.”1 Los líderes actuales del Secretariado Unido de la Cuarta Internacional (SUCI) han demostrado que no son capaces de realizar dicha tarea y además han degenerado a tal grado que no pueden regresar al trotskismo con principios.

La discusión acerca de cómo reconstruir la CI es más urgente que nunca debido a la crisis política y económica mundial del capitalismo en aumento; al desmedido precio del petróleo y la inflación; al aumento del desempleo y la pobreza; a la disminución del cuidado médico, las pensiones y los servicios sociales; al desastre de las guerras de Irak y Afganistán; a la brutal ocupación de Palestina; y a la catástrofe ambiental que se agudiza.

Desgraciadamente, no existe una respuesta fuerte y coordinada para estos problemas por parte de la Izquierda de EEUU. Esto se debe, en su mayor parte, al hecho de que otras organizaciones trotskistas de EEUU no están dispuestas ni interesadas en colaborar y mucho menos en reagruparse. Nosotros tenemos la esperanza de que la reconstrucción de la Cuarta Internacional saque al trotskismo de EEUU de su situación petrificada y creará nuevas oportunidades para el reagrupamiento en este país. Sin embargo, en este momento, las rígidas relaciones entre los grupos de EEUU no son propias para establecer una franca discusión programática. Estas circunstancias nos hacen apreciar enormemente la oportunidad que nos ofrece la LIT de evaluar y comparar nuestro programa y nuestra praxis.

El FSP está de acuerdo, en general, con el argumento de los documentos de la LIT acerca de la reconstrucción de la CI y de las moralejas revolucionarias, así como con el argumento, en general, del documento sobre América Latina y muchas de sus demandas transicionales. Por ejemplo, estamos de acuerdo en que los dos centros de la revolución mundial son América Latina y el Oriente Medio, que ha habido una recolonización de América Latina, que los gobiernos de Lula, Chávez, Vásquez, y Morales son frentes populares que intentan controlar las condiciones revolucionarias y que la construcción de partidos leninistas bolcheviques es indispensable para el éxito de la Revolución latinoamericana. Sin embargo, notamos una deficiencia importante en el documento sobre América Latina en su tratamiento de los asuntos de los negros y de los gays y las lesbianas y en que no propone demandas transicionales para estas luchas. Esto fue especialmente obvio en vista de la atención tan completa conferida en dicho documento a las mujeres y a los indígenas.

Parece que tenemos algunos desacuerdos con la LIT sobre la necesidad de organizaciones autónomas de mujeres y los factores principales responsables de la degeneración de la Cuarta Internacional. Éstas son cuestiones que requieren una discusión más a fondo.

La diferencia más obvia e importante que tiene el FSP con la LIT con respecto a América Latina es la perspectiva de la LIT de que el capitalismo se ha restaurado en Cuba y que el régimen de Castro es una dictadura capitalista. Nosotros aún consideramos que Cuba es un estado de trabajadores desvirtuado, aunque estamos estudiando la situación más de cerca con respecto a sucesos recientes. Ésta es una cuestión extremadamente importante para los izquierdistas de EEUU debido a la función contrarrevolucionaria de los EEUU en Cuba y del impacto que los cubanos de derecha tienen en la política de EEUU.

Estamos de acuerdo en que las políticas de Cuba de construir el socialismo en un solo país y de la coexistencia pacífica con el capitalismo eventualmente causarán el colapso del estado de trabajadores cubano si antes no es transformado por la presión de las masas. Aunque hay una burocracia privilegiada en el poder que ha limitado la expansión de la democracia de los trabajadores, y que ha encarcelado a muchos disidentes políticos a lo largo de los años, no estamos de acuerdo en que Castro carecía del apoyo popular a tal grado que tuvo que recurrir a la represión general para permanecer en el poder.

La revisión del FSP de su postura sobre Cuba es sólo una parte de un esfuerzo mayor por analizar los desarrollos revolucionarios en el hemisferio occidental. En 2006, realizamos una investigación integral del surgimiento antiimperialista en América Latina y de su importancia para la clase trabajadora de EEUU. Nuestro análisis completo de esta cuestión se presenta en la Resolución Política del 2006 del FSP, Un hemisferio indivisible: la Revolución Permanente y el Neoliberalismo en América (presentado en español e inglés en www.socialism.com). Como lo sugiere el título, la resolución concluye que las revoluciones de EEUU y América Latina están inextricablemente ligadas:

Los explotados y oprimidos de la parte meridional de nuestro hemisferio—asediados por gobiernos corruptos, por alumnos de la Escuela de las Américas y mercenarios de EEUU, por la OMC y el FMI y los embajadores de EEUU auspiciados por la CIA—no pueden resolver sus problemas por sí solos pues la maldad que tienen que soportar y contra la cual luchan tiene sus raíces en el norte. De igual forma, los trabajadores de EEUU no podemos resolver nuestros problemas solo debido a la naturaleza global del capitalismo y su mercado. Compartimos el camino, de igual forma que los pueblos de América del Norte, Centro y Sur, y del Caribe convivimos inclusive dentro de las fronteras de EEUU. En el ámbito social, igual que en el ecológico, no existen las soluciones nacionales a nuestros problemas; las encontraremos conjuntamente o sufriremos por separado.

La inexorable necesidad de soluciones internacionales nos lleva, una vez más, a la inexorable necesidad de un partido internacional viable que logre la solución fundamental – la revolución mundial.

II.   La reconstrucción exitosa de la Cuarta Internacional requiere un programa trotskista y una orientación correcta con respecto a la cuestión de la mujer.

El FSP está de acuerdo en que el fundamento de una internacional revitalizada es la teoría marxista básica, las lecciones de la Revolución rusa y el programa político adoptado por los primeros cuatro congresos de la Tercera Internacional liderados por Lenin y Trotsky, así como los documentos en base a los cuales se fundó la Cuarta Internacional.

Éstos incluyen: el Programa de Transición; la teoría de la Revolución Permanente; la defensa del derrocamiento internacional del capitalismo y la creación de instituciones de gobierno de la clase trabajadora; la política de lucha de clases en los sindicatos comerciales por la democracia y contra los falsos líderes estalinistas y burocráticos; la construcción de frentes unidos bajo el liderazgo de la clase trabajadora así como la oposición a los frentes populares. El programa también incluye la oposición a las guerras imperialistas, el apoyo a las revoluciones coloniales y al derecho a la autodeterminación de las naciones y nacionalidades oprimidas. También cuenta con una fuerte orientación y reconocimiento del potencial y liderazgo revolucionarios de la juventud y de los más oprimidos, sobre todo de las mujeres.

Este programa es muy similar al que se usó para fundar el FSP, el cual se utiliza hasta la fecha, con especial énfasis en la importancia de la cuestión de la mujer. Consideramos que nuestra perspectiva de la emancipación de las mujeres y de su función de liderazgo en la revolución, el cual llamamos Feminismo Socialista, tiene sus raíces en el trotskismo ortodoxo y es una expresión de la Revolución Permanente.

Ciertamente, en un discurso durante el Segundo Congreso Mundial de las Mujeres Comunistas celebrado en julio de 1921, León Trotsky rindió tributo al liderazgo revolucionario de las mujeres:

Y generalmente hablando, en el movimiento laboral mundial la mujer trabajadora se encuentra más cerca precisamente de la sección del proletariado representada por los mineros de Alemania central… o sea, la sección del movimiento laboral que es la más retrógrada, la más oprimida, la más miserable de las miserables. Y justo por eso, en los años de la colosal revolución mundial esta sección del proletariado puede y debe ser la más activa, la más revolucionaria, y la de más iniciativa en la clase trabajadora.
 
Naturalmente, la pura energía y la pura presteza para atacar no son suficientes pero al mismo tiempo, la historia está llena de casos tales como éstos: que durante una época más o menos prolongada previa a la revolución, dentro de la sección masculina de la clase trabajadora, sobre todo entre sus extractos más privilegiados, se acumula una excesiva cautela, un excesivo conservadurismo, demasiado oportunismo y demasiada adaptabilidad. Y la reacción a su propia retrogradación y degradación que ponen de manifiesto las mujeres, esa reacción, repito, puede desempeñar un papel colosal en el movimiento revolucionario en su totalidad.

--Los primeros cinco años de la Internacional Comunista

Trotsky ahondó en la función clave de las trabajadoras en el Programa de Transición:

Las organizaciones oportunistas debido a su naturaleza misma concentran la mayor parte de su atención en los estratos superiores de la clase trabajadora y por ende ignoran tanto a la juventud como a las mujeres trabajadoras. El debilitamiento del capitalismo, sin embargo, le inflige los golpes más duros a la mujer como asalariada y como ama de casa. Las secciones de la Cuarta Internacional deberán buscar bases de apoyo entre los estratos más explotados de la clase trabajadora; por ende, entre las mujeres trabajadoras. Ahí se encontrarán reservas infinitas de devoción, altruismo y buena disposición para el sacrificio.

--El Programa de Transición

A los miembros del FSP nos alegra saber que la LIT está tomando una postura de principios contra el sexismo y la violencia doméstica dentro de la organización, aun a expensas de perder una sección afiliada nacional. Ésta es una muestra de integridad y seriedad políticas.

El FSP se enfrentó y resolvió un reto similar justo un año después de que se fundó cuando hubo una ruptura porque un líder varón se rehusó a responder política y personalmente ante el partido por haber maltratado a su esposa. Una reducida mayoría se ciñó al leninismo y al feminismo y, durante una breve temporada después de la ruptura, el FSP fue un partido constituido sólo por mujeres. Esto cambió gradualmente a medida que una generación de hombres más jóvenes y progresistas comenzó a unirse al partido.

Es trágico que la mayoría de los trotskistas se hayan demorado tanto tiempo en reconocer y discutir el maltrato de las mujeres en las llamadas organizaciones de vanguardia. En realidad, ha habido una epidemia de maltrato. Además del maltrato físico y emocional, durante años ha existido el sexismo, el cual ha provocado que mujeres radicales comprometidas se alejen del movimiento.

De hecho, el sexismo ha mermado y distorsionado la herencia de Lenin, de Trotsky y del movimiento socialista revolucionario. Hemos sido testigos de la degeneración de grupos trotskistas que se sustentaban en los estratos privilegiados de la clase trabajadora de EEUU. Éste es un asunto de particular importancia en un país imperialista donde los capitalistas tienen la capacidad de sobornar a la aristocracia laboral con base en los privilegios y prejuicios de raza y sexo.

El no haber adoptado la cuestión de la mujer también tuvo un impacto importante en el Secretariado Unido de la Cuarta Internacional (SUCI). El “pablismo” no es la única explicación de la degeneración de la Cuarta Internacional. Hay otras razones complejas, entre otras, el acomodo del SUCI al centrismo político y al chovinismo masculino del Partido Socialista de los Trabajadores (PST) de EEUU, su orientación hacia la burocracia laboral, su oportunismo para tomar atajos para procurarse la influencia de las masas, y su sexismo.

Sintomático del sexismo del SUCI fue su rechazo de los concilios de mujeres durante el XI Congreso Mundial en 1979. Esto ocurrió en una época en que miles de mujeres radicales exigían y establecían concilios de mujeres en el Partido Comunista y el Partido Socialista en Francia y en el Grupo Marxista Internacional en Inglaterra. Mientras que el SUCI aceptó el feminismo adoptando una resolución en la “Cuarta Internacional y la Lucha por la Liberación de las Mujeres,” esbozada por Mary Alice Waters del PST, fue sólo una farsa y no fue respetado en la práctica. El mismo Congreso adoptó la postura del PST de EEUU de una hostilidad implacable a la formación de concilios de mujeres dentro de los partidos afiliados, poniendo de manifiesto el sexismo durante ese proceso con declaraciones como las siguientes:

Dado que generalmente se establecen con el propósito específico de discutir sólo los problemas internos, los concilios de las mujeres no pueden crear un curso de acción para resolver las contradicciones internas…

Crean problemas para las mujeres con resultados nocivos; agudizan la frustración y la desorientación política tanto de los camaradas como de las camaradas y con frecuencia fomentan, en lugar de evitar, el que las mujeres abandonen la organización.

--Resolución sobre las Concilios Internos de Mujeres

En lugar de convertirse en una fuerza de atracción de la izquierda para miles de mujeres socialistas y comunistas decepcionadas, el SUCI se convirtió en lo opuesto; rechazó la advertencia del experto teórico trotskista y líder del FSP, Murray Weiss:

El movimiento trotskista se debería acercar resueltamente a estas mujeres revolucionarias en batalla cuyas acciones representan un importante cambio de dirección para la clase obrera. . . . Este ejército de obreras iracundas podría derrocar a los líderes burocráticos y llevar a cabo la histórica tarea de organizar una insurrección masiva, popular y armada que pueda terminar con el dominio capitalista.

--Tesis sobre la crisis de la Cuarta Internacional

En una resolución del XI Congreso de la CI en 1979, feministas socialistas mexicanas del Partido Revolucionario de Trabajadores destacaron que existía un riesgo mínimo de que las mujeres latinoamericanas, quienes experimentaban una intensa opresión de clase y sexual, adoptaran la teoría feminista “radical” en el sentido de que los hombres son la causa de su opresión y que, por lo tanto, la opresión de las mujeres se podía eliminar sin una revolución socialista. Sin embargo, también advirtieron que existía el peligro opuesto de que:

… la falsa teoría de que la liberación de las mujeres se logrará casi automáticamente después de la revolución socialista, de que las mujeres no padecen a causa de una opresión específica, y que por lo tanto no es necesario que se organicen independientemente, como es necesario para todos los sectores oprimidos, para poder luchar eficazmente contra su opresión. Esta teoría, que cuenta con muchos partidarios en la izquierda latinoamericana, e inclusive entre las militantes, será un obstáculo no sólo para la autoorganización de las masas de mujeres latinoamericanas sino también para el desarrollo de su conciencia de clase en su más amplio sentido. En lugar de que impida las divisiones en la clase trabajadora, según se presume, fortalece la división actual de la clase entre los miembros de la primera y la segunda categoría, entre hombres y mujeres.

--Contribución acerca de la opresión específica de las mujeres en América Latina, sus luchas, y la orientación de la Cuarta Internacional
Comisión de Mujeres del Partido Revolucionario de Trabajadores

III. Nuestra concepción y praxis del Feminismo Socialista

El Partido de Libertad Socialista se identifica como feminista socialista porque es lo que mejor describe lo que somos. El Feminismo Socialista es el ala izquierda del movimiento feminista y el ala feminista del movimiento socialista. Es una ideología adoptada por hombres y mujeres que están de acuerdo en que las mujeres y demás grupos oprimidos no pueden lograr su liberación sin el socialismo, y que los socialistas no pueden liberar a la clase trabajadora de sus cadenas sin un programa feminista y sin el liderazgo de las mujeres.

Como lo expresan las citas anteriores, la esencia del Feminismo Socialista es una parte integral y la continuación del trotskismo ortodoxo. La liberación de las mujeres está inextricablemente ligada a la cuestión de la Revolución Permanente y viceversa. Es una tarea democrática burguesa inacabada que sólo la revolución socialista puede desempeñar. A lo largo de siglos de lucha, las mujeres – “las esclavas de esclavos” como las llamó el revolucionario irlandés James Connolly – han sido el sostén de muchas luchas realizadas por los trabajadores y los pueblos colonizados contra el imperialismo de EEUU y el capitalismo mundial. Como escribió el camarada Weiss:

Por consecuencia, la emancipación de las mujeres depende de la marcha hacia adelante de la revolución permanente y de su inminente victoria sobre el sistema de lucro. Lo contrario es igualmente cierto: La revolución permanente se detendrá totalmente sin la inercia de la pujante lucha de las mujeres por la igualdad.

--La revolución permanente y la emancipación de las mujeres

Algunos trotskistas equiparan erróneamente el Feminismo Socialista con el feminismo burgués. (Por ejemplo, Alan Woods de la Tendencia Marxista Internacional ha escrito un extenso artículo titulado “El marxismo y el feminismo”.) Como feministas socialistas, nosotros argüimos que la liberación de las mujeres sólo se puede lograr por medio del derrocamiento del capitalismo. Por otra parte, los líderes pequeño-burgueses de las organizaciones reformistas (como la Organización Nacional de Mujeres/NOW en los EEUU) confían en que el Partido Demócrata es el único camino para el cambio en la condición de las mujeres. Aunque desaprobamos los continuos esfuerzos de la NOW para acorralar a las mujeres en un frente popular con los demócratas, sin embargo trabajamos con ellos en frentes unidos para defender y ampliar los derechos de las mujeres. En este proceso, hacemos demandas transicionales para radicalizar el movimiento de derechos de las mujeres y para atraer a las mujeres al socialismo. Como Lenin le expresó a Clara Zetkin en 19202:

El movimiento de mujeres comunistas en sí debe ser un movimiento de masas y una parte de los movimientos de masas generales; y no sólo del proletariado sino de todos los explotados y oprimidos, de todas las víctimas del capitalismo o de la clase dominante.

Debemos contar con nuestros propios grupos para que trabajen con ellas (las mujeres). Métodos especiales de agitación y formas especiales de organización. Éste no es un feminismo burgués; es una conveniencia revolucionaria práctica.

--Lenin sobre la cuestión de la mujer
 
El feminismo socialista, a diferencia del feminismo burgués, está basado en la orientación hacia los más oprimidos. Es un programa que une a la clase trabajadora – una clase de por sí dividida por el sexismo, el racismo, la homofobia y la xenofobia. Las mujeres se encuentran en una situación única para superar dichas divisiones pues ellas son el sector más oprimido de todos los demás grupos oprimidos y comparten la experiencia común de ser discriminadas por ser mujeres. La liberación de las trabajadoras que sufren múltiples tipos de opresión por su clase, raza, orientación sexual, nacionalidad y etnicidad sólo se puede lograr por medio de la lucha por la liberación de todos esos grupos y de la clase trabajadora en su totalidad – es una lucha que están destinadas a dirigir. La fundadora del FSP, Clara Fraser, comentó acerca de esta teoría del liderazgo de los múltiplemente oprimidos en un discurso de 1989:

Si uno es doble o triplemente explotado, si uno corre un riesgo cuádruple, uno va a estar mucho más motivado. Uno tendrá muchas más razones de actuar y eliminar el sistema. Y uno tendrá mucha determinación y energía y convicción e ira, lo cual lo sostendrá en momentos difíciles.

Los múltiplemente oprimidos serán los primeros en rebelarse y le infundirán los ímpetus y la dirección y la fuerza al cambio revolucionario.

--Opresiones: la conexión capitalista y la solución socialista

El feminismo socialista es internacionalista por naturaleza. Al igual que los trabajadores, las mujeres de todo el mundo cuentan con una comprensión básica de su opresión común y sus demandas por la libertad son con frecuencia, aunque no siempre, las mismas. Esta cuestión común crea lazos de solidaridad. La doble opresión de las minorías raciales y sexuales de todas las culturas agrega más niveles de opresión y hace más fuertes dichos lazos. Las líderes que luchan en un país inspiran a las mujeres que luchan en otros países, al igual que los trabajadores de todo el mundo se inspiran los unos a los otros con su desafío a los patrones y a los gobiernos corruptos.

El feminismo socialista fomenta y abraza el liderazgo de las mujeres en nuestro partido y lo construye y apoya en los movimientos de masas generales; reconoce que las mujeres ya son líderes de sus familias, sindicatos, comunidades, etc. y con frecuencia son expertas en el estilo cooperativo de liderazgo, a diferencia del patriarcal.

La orientación del FSP hacia las mujeres y los más oprimidos hace posible nuestro liderazgo y participación efectivos en los movimientos y atrae al partido a los mejores elementos. El resultado es la representación de las mujeres y de los más oprimidos en nuestro partido y en los organismos de liderazgo sin tener que recurrir a cuotas.

El liderazgo feminista dentro del partido combinado con el trotskismo crea una fuerte dinámica basada en la colaboración y el trabajo de equipo y no en las destructivas pugnas burocráticas de poder. El FSP se concentra en formar a líderes de ambos sexos, no en destruirlos.

A diferencia del SWP en la década de 1970, el cual se orientó hacia la burocracia laboral y los trabajadores varones privilegiados, el FSP luchó para abrirles las puertas del movimiento laboral a las mujeres, los negros y demás minorías raciales y étnicas, gays y lesbianas, inmigrantes, y radicales.

También peleamos (y a veces ganamos) importantes batallas sindicales a nivel local, estatal y nacional. Entre éstas están: el pago equitativo por hacer el mismo trabajo; la libertad de expresión para los trabajadores en el trabajo; los derechos de inmigrantes; la oposición a los tratados de libre comercio; la acción afirmativa en el trabajo para mujeres, negros y demás víctimas de la discriminación en el pasado; la terminación del embargo contra Cuba; los derechos reproductivos; el apoyo a un partido de trabajadores; la terminación de las guerras y ocupaciones imperialistas; el derecho a la libertad y privacidad de asociación; y la movilización masiva contra nazis y supremacistas blancos.

Tuvimos éxito en defender nuestro derecho a ser radicales en el trabajo y fuera del mismo – y, por consecuencia, logramos conseguir el importante apoyo del movimiento laboral y de otros movimientos de masas. Durante este proceso establecimos un precedente judicial que protege a los partidos revolucionarios y a otras organizaciones y movimientos laborales de tener que revelar a los tribunales burgueses de los EEUU sus listas de miembros y sus minutas de reuniones.

El FSP fue uno de los primeros grupos marxistas en presentar un análisis teórico de las raíces histórico-materiales de la opresión gay en el esfuerzo capitalista por mantener la familia nuclear patriarcal y burguesa como fuente de reproducción de la fuerza laboral y como bastión de la dominación masculina. También fuimos los primeros en exigir que los sindicatos apoyaran los derechos civiles y laborales de los trabajadores gays y que los defendieran contra los prejuicios de los religiosos y los neofascistas.

Como revolucionarios, los miembros del partido luchamos por la liberación humana. Esto significa que todas las manifestaciones de prejuicios son preocupación de todos los camaradas. Los hombres heterosexuales blancos de nuestro partido tienen las mismas probabilidades que los camaradas de color o gays de luchar por la justicia racial y los derechos de los gays en sus sindicatos. Esto ocurre en otras cuestiones tales como los derechos de las mujeres y los inmigrantes. Nosotros no relegamos estas cuestiones a comités especiales o a grupos especiales dentro de la organización.

Por otra parte, somos conscientes de que es posible que los grupos minoritarios dentro del partido quieran formar concilios para entrenar a sus líderes y para ayudar a guiar al partido en cuestiones claves. Un grupo de este tipo es el Concilio Nacional de Camaradas de Color (NCCC), que forma nuevos líderes, evalúa la situación de los esfuerzos por la liberación racial, aconseja al partido acerca de su intervención en los movimientos de gente de color, y ayuda a nuestra organización a garantizar que los problemas raciales se resuelvan de manera oportuna y justa.

Además del movimiento laboral, el trabajo de masas más importante del FSP ha sido su función en construir las Mujeres Radicales.

Feministas marxistas del FSP y estudiantes del movimiento contra la guerra de Vietnam fundaron las Mujeres Radicales (RW) en 1967. Su propósito era contrarrestar el agobiante sexismo en el movimiento contra la guerra y “demostrar que las mujeres podían actuar políticamente, aprender y enseñar teoría, administrar una organización, desarrollar un liderazgo propio y enfocar la atención del movimiento y de la comunidad en la tristemente ignorada cuestión de los derechos de la mujer – que las mujeres podían lograr lo anterior por sí solas”, según escribió la co-fundadora de RW Gloria Martin años después. Hoy día, es la única organización política activa de mujeres radicales en los EEUU entre docenas fundadas durante los años 60 y 70.

A lo largo de varios años, las RW han evolucionado de ser una organización estudiantil independiente a una organización de masas feminista socialista de la clase trabajadora. En 1973, las RW se afiliaron con el FSP sobre la base de un programa político común, pero ha mantenido su independencia organizacional y su carácter de organización de masas operando sobre la base del centralismo democrático.

Muchas de las mujeres que se unen a Mujeres Radicales se convierten posteriormente en líderes del FSP mientras que otras que no desean formar parte de un partido combativo de vanguardia están entre nuestras mejores y más leales partidarias. Las dos organizaciones colaboran en varias campañas, proyectos y eventos educativos fortaleciendo de esa forma la efectividad de ambas.

El desarrollo y éxito de RW es un reflejo de la relación dialéctica entre el respeto a la autonomía de una organización de mujeres independiente y del trabajo interno para ayudar a desarrollar el liderazgo de sus miembros y a educar acerca de la necesidad de un partido revolucionario de vanguardia.

En general, el FSP apoya el derecho de todos los grupos oprimidos a organizarse de manera independiente del partido y a construir movimientos de masas para luchar por sus derechos democráticos bajo el capitalismo. Al mismo tiempo, el FSP los exhorta a unirse al frente unido de la clase trabajadora contra sus enemigos comunes. Negarles a los más oprimidos el derecho a organizarse para lograr reformas parciales es condenarlos al sufrimiento constante hasta después de la revolución.

IV. Conclusión

Como trotskistas en el seno del imperialismo de EEUU, tomamos en serio nuestra responsabilidad de construir un partido revolucionario de masas en EEUU pues sin el mismo todo intento de construir el socialismo en el mundo será mermado y destruido eventualmente. Sin embargo, debido al seccionamiento del trotskismo en una multitud de grupos rivales, y en ausencia de un esfuerzo de reagrupamiento con principios a escala internacional, nos ha sido muy difícil construir una organización de masas.

La crisis de liderazgo en el movimiento trotskista internacional ha creado un vacío en el cual el Partido Comunista (PC) de EEUU ha sobrevivido a pesar del desplome de la Unión Soviética. Además de esta situación, existen los nexos del PC con la burocracia laboral y la credibilidad que obtiene por medio de su asociación con la Revolución cubana; esto explica el porqué este cadáver continúa viviendo y respirando. Por supuesto, éste no es el único obstáculo en el camino para construir un partido de masas pero ilustra la crisis del trotskismo mundial que la LIT intenta elucidar en sus documentos previos al Congreso. Consideramos que éste es un paso valiente y necesario para construir un revitalizado y democrático partido bolchevique internacional centralizado. Celebramos los esfuerzos de la LIT en este sentido y será un placer para nosotros continuar con las discusiones acerca de la función que el Feminismo Socialista tiene que desempeñar en este proyecto.

--15 Julio de 2008

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1.    Manifiesto de la Internacional Comunista a los Trabajadores del mundo, adoptado por el Primer Congreso de la Internacional Comunista el 6 de marzo de 1919.

2.   Zetkin cita los comentarios hechos por V.I. Lenin durante una discusión acerca de la tendencia política de las “Tesis sobre los métodos de trabajo con las mujeres del Partido Comunista” que estaba preparando para el Tercer Congreso de la Internacional Comunista.

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