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La construcción de la IV Internacional “es el trabajo más importante de mi vida”
Escrito por L. Trotsky   
Martes 03 de Agosto de 2010 02:21
Sigo pensando que el trabajo en el que estoy empeñado, a pesar de su carácter extremadamente insuficiente y fragmentario, es el más importante de mi vida; más que el de 1917, el de la guerra civil o cualquier otro.

Para expresarme con mayor claridad, diría lo siguiente. Si yo no hubiera estado en Petrogrado en 1917 la revolución de octubre se hubiera producido de todas maneras, con la condición de que Lenin estuviera presente en la dirección. Si ni Lenin ni yo hubiéramos estado en Petrogrado, no hubiera habido revolución de Octubre: no me cabe la menor duda de que la dirección del partido bolchevique la hubiera impedido. Si Lenin no hubiera estado en Petrogrado, dudo que yo hubiera podido vencer la resistencia de los dirigentes bolcheviques. La lucha contra el “trotskismo” (es decir, contra la revolución proletaria) hubiera comenzado en mayo de 1917 y el desenlace de la revolución hubiera estado en duda. Pero, repito, con la presencia de Lenin, la revolución de octubre hubiera triunfado. En términos generales lo mismo podría decir de la guerra civil, aunque en su primera etapa, sobre todo en la época de la caída de Simbirsk y Kazan, Lenin vacilaba, acosado por las dudas. Pero fue sin duda un estado de ánimo pasajero que no confesó a nadie a parte de mí.

Por eso, no puedo decir que mi trabajo fue 'indispensable' ni siquiera en el período entre 1917 y 1921. Pero ahora mi trabajo es 'indispensable', en todos los sentidos. En esta afirmación no hay la menor soberbia. El derrumbe de las dos internacionales ha planteado un problema que ninguno de sus dirigentes está capacitado para resolver. Las vicisitudes de mi destino personal me han colocado frente al problema y me han dotado de una gran experiencia para abordarlo. No queda nadie sino yo para llevar a cabo la misión de armar a una nueva generación con el método revolucionario, sobre las cabezas de los dirigentes de las internacionales Segunda y Tercera. Y coincido plenamente con Lenin (mejor dicho con Turguenieve) en que el peor de los vicios es tener mas de cincuenta y cinco años! Necesito por lo menos cinco años más de trabajo ininterrumpido para asegurar la sucesión.
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Fuente: Diario de Trotsky en el exilio, 1935

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