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El partido mundial PDF Imprimir Correo electrónico
Escrito por Nahuel Moreno   
Lunes 24 de Enero de 2011 20:36
Este texto es parte de una larga entrevista a Moreno, publicada en libro con el título Conversaciones con Moreno. Ese trabajo es considerado su testamento político. El hecho de que haya dedicado todo un capítulo a la explicación de la necesidad de la Internacional muestra la importancia que él daba a la construcción de una organización revolucionaria mundial

A lo largo de su vida política usted ha dedicado enormes esfuerzos a la construcción de una organización revolucionaria mundial...

Yo diría más bien que la mayor parte de mi militancia política ha estado, sigue estando, volcada al partido mundial, a la construcción de la Cuarta Internacional.

El partido mundial es la prioridad número uno del movimiento obrero, porque existe una economía y una política mundial, a la cual están supeditadas las realidades nacionales. El imperialismo aplica una sola política, a través del FMI, a todos los países, adelantados o atrasados, que tengan deudas con la banca internacional. Y esto que decimos con respecto a la deuda externa, es cierto en todos los terrenos de la política y la economía.

La existencia de una política mundial es característico del capitalismo y, puesto que se trata de derrocar a éste, se necesita un instrumento acorde con esa realidad y esa tarea. El movimiento de masas mundial requiere distintas herramientas para cada uno de los problemas que plantea la lucha de clases. Para luchar en el terreno económico la clase obrera creó los sindicatos. No es casual que las primeras organizaciones sindicales nacieran en Inglaterra, la cuna de la revolución industrial.

Pero de la necesidad de elaborar una política mundial no se deriva necesariamente la necesidad de una organización mundial.

Justamente yo quiero demostrar lo contrario. Sigamos con el ejemplo anterior. Los obreros necesitan sindicatos para luchar por sus salarios, estabilidad laboral, etcétera, contra sus explotadores nacionales. Necesitan partidos políticos para defender sus intereses de clase. En el terreno internacional necesitan un movimiento sindical unido. Desgraciadamente, esas organizaciones se han perdido, debido a la división del movimiento obrero internacional en tendencias prooccidentales y prosoviéticas. La economía mundial exige el desarrollo de grandes organizaciones sindicales internacionales. Su ausencia significa un gran retraso para el movimiento de masas. ¿Por qué se perdió la gran huelga del carbón en Inglaterra? Debido justamente a la falta de solidaridad internacional. Una gran organización sindical mundial revolucionaria hubiera creado un movimiento de solidaridad con los mineros ingleses que hubiera sido imparable.

Por lo que acaba de decir, parece que esas organizaciones sindicales internacionales existieron alguna vez.

Efectivamente, y tuvieron mucha fuerza. Existió una internacional sindical amarilla y paralelamente a ella la Internacional Sindical Roja,[1] creada por la Tercera Internacional, que fue muy fuerte, muy bien organizada.

Imagine una organización de este tipo, fuerte y centralizada, que resuelva, porejemplo, que no sale un avión ni un barco hacia Chile, ni se descarga un solo buque chileno en puerto extranjero, hasta que se vaya Pinochet. ¿Cuánto tiempo duraría esa dictadura? Muy poco, me parece. Lo mismo con respecto a la huelga del carbón: si hubiera existido una organización capaz de impedir el envió de petróleo y carbón a Inglaterra, la huelga se hubiera ganado rápidamente.

Yo he tenido oportunidad de conversar con dirigentes del Partido Nacionalista Gallego. Ellos coinciden en la necesidad de hacer análisis internacionales y que la solidaridad es imprescindible, pero sostienen que los partidos sólo pueden ser nacionales, debido al peso de las especificidades nacionales.

¿Y quién organiza la solidaridad, o elabora el análisis internacional? Cada tarea requiere una organización específica, no creo en la espontaneidad en ese terreno. ¿Qué organismo obligó al movimiento obrero mundial a ser solidario con los mineros ingleses? Ninguno, y por eso no hubo solidaridad.

¿Qué me dice de España y de las Brigadas Internacionales, que fueron a combatir con la República contra Franco?

Justamente, en esa época existía la Tercera Internacional, que impulsó la solidaridad con la República y la formación de las Brigadas. También los trotskistas impulsaron ese proceso, lo mismo que los anarquistas. Si no, no hubiera habido Brigadas Internacionales en España.

¿La falta de solidaridad con Inglaterra no se debió al bajo nivel de conciencia del movimiento obrero internacional, más que a su falta de organización?

Los dos factores están íntimamente ligados. Si tomamos las categorías de Hegel,[2] de espíritu objetivo y espíritu subjetivo podemos decir que el espíritu subjetivo, el nivel de conciencia, se tiene que objetivar. ¿Cómo? En una organización. Son dos caras de un mismo problema. Si el obrero es consciente de que lo explotan, crea una organización para luchar contra la explotación. Es la transformación del espíritu subjetivo en objetivo: del pensamiento en acción y después organización.

Volviendo un poco a la posición de los nacionalistas gallegos —y no son los únicos que piensan así, ellos sostienen que el peso de las especificidades nacionales obliga a los partidos nacionales a mantener una independencia de criterio político, no a someterse a una organización internacional.

Yo no niego la importancia de las especificidades nacionales, ni que los partidos deben conservar su independencia de criterio. Ahora, se trata de determinar qué es lo decisivo. Si el mundo es una suma de especificidades nacionales, donde la Argentina es diametralmente opuesta al Uruguay, Uruguay a Brasil, éste a México y así sucesivamente, es decir, no existen rasgos comunes y los países no forman parte de una totalidad mundial, entonces la internacional no puede ni debe existir.

¿Cuál es la realidad? Exagerando un poco, podemos comparar al mundo y los países con un país y sus provincias. Cuando analizamos la realidad argentina la consideramos una totalidad, no una suma de situaciones provinciales. La Argentina es dominada por un Estado nacional, no por Estados provinciales.

La situación mundial no es exactamente así, ya que los Estados nacionales existen y tienen profundas diferencias. Pero lo característico de la dominación capitalista es la existencia del sistema mundial. Tan es así que se habla de ciclos económicos y políticos mundiales. Por ejemplo, cuando el capitalismo tuvo necesidad de una gran producción de azúcar, los países del Caribe y también el norte de Brasil se volcaron a la producción de azúcar, aparecieron grandes ingenios azucareros. La revolución europea de 1848 fue un proceso único que abarcó a todo el continente. Otro ejemplo: antes del capitalismo no hubo guerras mundiales.

Para los marxistas, el hecho científico primero y decisivo es la existencia del sistema económico, político y social capitalista mundial, al cual están supeditadas las especificidades nacionales. Dicho de otra manera, lo nacional es una expresión específica del sistema mundial.

El internacionalismo proletario surgió en respuesta a un problema objetivo, no es algo inventado por Marx en su escritorio. El Manifiesto Comunista publicado en 1848, es un documento de obreros emigrantes, las ligas obreras europeas, que se encontraban sumergidas en un proceso de ebullición revolucionaria. Eran alemanes, franceses, belgas, ingleses, italianos...

En 1863 surge la Primera Internacional, fundada por dirigentes sindicales de distintos países, quienes llaman a Marx a colaborar. En Inglaterra había muchos obreros inmigrantes, entre ellos alemanes, quienes recibían salarios muy bajos. Esto les creaba problemas a los obreros ingleses, que se quedaban sin trabajo debido a esa mano de obra barata. En Francia existían problemas similares. Los dirigentes obreros de esos países se reunieron, descubrieron que tenían problemas comunes que requerían una organización internacional. Es decir, el problema en Inglaterra no se resolvería con el enfrentamiento entre obreros ingleses y alemanes sino con la unidad de ambos proletariados y los de todo el mundo contra el enemigo de clase común.

Para nosotros, el máximo crimen, la máxima traición de la burocracia estalinista fue la disolución de la Tercera Internacional, exigida por sus aliados Churchill y Roosevelt.

Esto es lo que explica que el imperialismo todavía no haya sido derrotado. La Segunda Internacional existe, pero no es una verdadera internacional sino una federación de partidos socialdemócratas, defensores del sistema capitalista. La Tercera Internacional y la Internacional Sindical Roja fueron oficialmente disueltas por el estalinismo. Con ello se borró la necesidad de la internacional de la conciencia de las masas.

Hoy día los internacionalistas somos una ínfima minoría en el movimiento de masas mundial. Los trotskistas somos los únicos que reivindicamos la necesidad indispensable de contar con una organización sindical y una organización política internacional, un partido mundial centralizado.

Hace setenta u ochenta años todos los obreros de vanguardia reivindicaban la internacional. En la Primera estaban los anarquistas, los marxistas, los proudhomistas,[3] los tradeunonistas ingleses. Cuando se fundó la Segunda, todas las corrientes del movimiento obrero menos los anarquistas participaron en ella. No es que los anarquistas hubieran dejado de ser internacionalistas, simplemente siguieron en la “Primera”.

El estalinismo quebró esta tradición a la vez que elabora la teoría del socialismo en un solo país.[4]Según ellos, la URSS derrotaría al imperialismo en la competencia económica; por lo tanto, no se necesitaba un partido mundial para elaborar el programa y las tácticas del movimiento obrero. Jrushchov decía que en veinte años el poderío de la URSS superaría al de Estados Unidos.

Esta ideología provocó un salto hacia atrás en la conciencia del movimiento obrero, que retrocedió de golpe al periodo anterior a la revolución de 1848 y la aparición del Manifiesto Comunista.

En pedagogía se llama analfabeto funcional a la persona que aprendió a leer y escribir en la escuela primaria y luego perdió ese conocimiento por no ejercitarlo. Podemos decir que el movimiento obrero mundial sufre de analfabetismo funcional en el terreno del internacionalismo proletario debido al estalinismo. El partido mundial, la única herramienta política que puede derrotar al imperialismo, aparece ante la vanguardia obrera como una idea utópica, peregrina, una expresión de deseos.

La principal base de sustentación de la teoría del socialismo en un solo país se ha revelado falsa, puesto que los Estados obreros no han podido alcanzar al imperialismo en el terreno del desarrollo tecnológico y la producción. Por esa vía, entre otras, se confirma una vez más que la herramienta indispensable para liquidar el capitalismo no es la competencia tecnológica y económica de los Estados obreros con el imperialismo sino el partido mundial, la Internacional, que enfrente políticamente al imperialismo, movilizando a los trabajadores de todo el mundo. Mejor dicho, se requieren dos Internacionales íntimamente ligadas: una sindical y otra política.

Ahora, habría que agregar que esto no niega las especificidades nacionales. Nos oponemos a que la dirección internacional le ordene a los partidos nacionales cómo tienen que actuar, qué política deben aplicar...

Que es cómo actúa el estalinismo, ¿verdad?

El estalinismo es lo opuesto de una internacional. La URSS, como gran potencia, mantiene y financia a partidos en todos los países del mundo que sirven a sus intereses y aplican la política que ella les dicta. Una Internacional actúa como un partido: realiza congresos donde los delegados de los partidos nacionales discuten y votan una orientación política.

Vea el caso del PC argentino, que apoyó explícitamente el golpe de marzo del 76 y el gobierno de Videla.[5] Yo no puedo creer que todos los miembros del PC argentino y los millones de activistas obreros que simpatizan con la URSS a nivel mundial concordaran con esa política, de apoyar a la dictadura que torturó y mató a miles de militantes, incluso del propio PC. Lo hizo porque es un partido que depende de un Estado burocrático y hace lo que le ordenan. La URSS en todo momento mantuvo excelentes relaciones diplomáticas y comerciales con la dictadura.

Sin embargo, para muchos, el internacionalismo es eso, un Estado dicta su voluntad a los partidos que simpatizan con él. Por ejemplo, hace poco hubo una reunión de partidos comunistas latinoamericanos en La Habana. ¿No es eso una especie de internacional? ¿Es sólo una fachada?

No es lo uno ni lo otro: es una reunión de embajadores, similar a lo que hace Reagan cuando viaja a Europa y se reúne con sus embajadores y los líderes de los partidos proyanquis.

La reunión de los PC no es una internacional: si las cuestiones se resuelven por unanimidad, no es un partido obrero ¿Hubo alguna resolución que se aprobara por mayoría, no por unanimidad? ¿Leyó en algún periódico que haya habido fuertes discusiones? No, fue simplemente una reunión de agentes del Ministerio de Relaciones Exteriores de la URSS, donde éste explicó y después dictó su posición a todos los asistentes.

La internacional, como la concebimos nosotros, se caracteriza por la existencia de profundas diferencias, justamente porque es mundial. No puede ser de otra manera, en una reunión de delegados de países distintos, que reflejan distintas culturas, tradiciones, incluso idiomas. La unanimidad en esas circunstancias es imposible.

El desarrollo de la revolución es desigual de país a país, ¿verdad? Esto provoca un desarrollo desigual de los partidos nacionales, secciones de la internacional.

Así es.

Supongamos que en un país por ejemplo Bolivia, estamos en condiciones de avanzar a la toma del poder, justamente cuando no existe una internacional fuerte...

¿La pregunta es si tomamos el poder o no?

La pregunta es si la toma del poder en un país depende de la construcción de una internacional muy fuerte.

Yo diría que la construcción de los partidos nacionales y la internacional es un proceso combinado. En primer lugar, para intervenir en la lucha de clases es indispensable partir de un análisis correcto de la situación nacional. La tarea de hacer ese análisis y elaborar la política y lo que llamamos la “línea” del partido —es decir, la combinación de tareas y consignas que proponemos para movilizar a las masas y construir el partido— es tarea en primer término del partido nacional. Pero ese análisis sólo puede ser completo en el contexto de una apreciación correcta de la situación internacional: ¿cómo comprender la situación argentina sin tener en cuenta la situación de conjunto del continente latinoamericano y la política del imperialismo yanqui? No es casual que en nuestros congresos partidarios la discusión de la situación mundial preceda al punto nacional en el orden del día. Pues bien, es aquí donde la organización internacional aunque sea pequeña y débil como la LIT,[6]cumple un papel indispensable, al recoger las experiencias y opiniones de militantes y dirigentes de muchos países. El análisis siempre va a ser más amplió, más rico, que el que pueda elaborar un partido nacional, por brillantes que sean sus dirigentes.
Ahora, el otro aspecto de la combinación que mencionaba al principio, es que la internacional sólo puede lograr un salto cualitativo en su fortalecimiento y crecimiento a partir de la conquista del poder por alguno de sus Partidos. Un triunfo del trotskismo en cualquier país estaría abajo una serie de prejuicios, en primer término el que sostiene que la internacional es innecesaria. Honestamente creo que ningún partido trotskista —y recordemos que estamos hablando del partido que aspira al socialismo con democracia obrera— puede tomar el poder sin la ayuda política y teórica de la internacional, por pequeña y débil que sea. Así se daría por tierra con esa idea profundamente errónea, nefasta, de que la internacional es sólo un adorno, no la necesidad política más profunda del movimiento obrero internacional.

Por otra parte, el ejemplo de un gobierno trotskista provocaría un impacto colosal, al imponer la democracia obrera, con libertades de todo tipo. Ese gobierno otorgaría mayores libertades obreras que cualquier Estado, burgués u obrero burocrático.

Esos dos hechos despertarían un enorme entusiasmo en la clase obrera mundial, y la internacional se transformaría, ¡por fin!, en una organización de millones de trabajadores.

Usted dice, entonces, que la internacional cumple principalmente un papel de elaboración política. ¿Puede o debe la dirección internacional intervenir en la vida de los partidos nacionales?

No sólo de elaboración política sino también de organización de campañas internacionales, como la solidaridad con las grandes luchas obreras —desde la guerrilla salvadoreña a la huelga minera inglesa y la lucha antiburocrática de Solidaridad polaco— o la política de unidad de las masas de los países dependientes contra el pago de la deuda externa.

Para responder a su pregunta, considero que en esta etapa la internacional no debe intervenir en los partidos nacionales. Tal vez más adelante será distinto, cuando exista una gran internacional, con una dirección muy prestigiada y cuyos partidos tengan el poder en varios países.

Por el momento debe intervenir, y con toda energía, en las discusiones políticas, pero sería un error muy peligroso que la dirección internacional cambiara a la dirección de un partido o impusiera una política nacional. Lo nacional es un aspecto específico de lo internacional, pero conserva un grado de autonomía muy grande.


[1] La Federación Sindical Internacional (llamada “amarilla”) agrupaba a los sindicatos dirigidos por los partidos socialdemócratas europeos. Desapareció durante la Segunda Guerra Mundial. La Internacional Sindical Roja fue creada por la Tercera Internacional —y disuelta junto con ella— para agrupar a los sindicatos fundados por los comunistas en oposición a la burocracia reformista.
 
[2] Georg Hegel (1770-1831), filósofo y lógico alemán, ejerció una profunda influencia sobre Marx en el terreno de la lógica.
 
[3] Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865) fue uno de los primeros teóricos del anarquismo. Sus ideas tuvieron gran aceptación entre los obreros en el siglo XIX.
 
[4] La teoría del socialismo en un solo país, formulada por Stalin para sustentar su abandono de la revolución internacional, sostiene que la URSS, en razón de su extensión y riquezas naturales, es capaz por sí sola de “alcanzar y sobre pasar” el desarrollo de los países capitalistas más avanzados y llegar al socialismo.
La teoría marxista sostiene, por el contrario, que si bien el primer paso es la conquista del poder y la expropiación de la burguesía en los Estados nacionales, sólo se llegará al socialismo mediante un gran desarrollo de las fuerzas productivas, lo cual requiere la conquista del poder a nivel mundial y la abolición de las fronteras nacionales. De esa manera, el gran desarrollo económico, científico y tecnológico, hoy patrimonio de un puñado de países, llegaría al planeta entero.
 
[5] Cuando Videla asumió la presidencia, el periódico del PC argentino comentó: “Las formulaciones del general Videla constituyen un programa liberador, que compartimos. El general Videla pide comprensión. La tendrá. Corresponde que todos los sectores patrióticos de nuestro pueblo, recogiendo el llamado presidencial, participen en la reorganización democrática” (Tribuna Popular, 8/4/76).
 
[6] El Movimiento al Socialismo es organización simpatizante de la Liga Internacional de los Trabajadores (Cuarta Internacional), de la cual Moreno fue uno de los fundadores y dirigentes. La LIT (Cl) fue fundada en 1982 para luchar por la superación de la crisis de dirección de la Cuarta Internacional.

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