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El fundamentalismo islámico
Escrito por SECRETARIADO DE LA LIT   
Jueves 29 de Junio de 2006 00:00
El fundamentalismo islámico

Reproducimos partes del artículo Sobre el islamismo (Angel Parras, Marxismo Vivo No 11), analizando la política que los revolucionarios debemos tener ante las corrientes como Hamas:

 

"Es un fenómeno mundial con peso de masas en países donde el imperialismo es hoy más agresivo (.) parte esencial del proceso de reorganización obrera en Oriente Medio, Asia, el  Magreb. (.) La particularidad de los países árabes o musulmanes no puede ocultar que la esencia del debate es la misma en todo el mundo: la posición de los revolucionarios frente al imperialismo".

 

Su carácter

"Las corrientes islamistas existen desde inicios del siglo XX (.) pero es, desde 1980, después de la revolución iraní, que se convierten en un fenómeno creciente en
el mundo musulmán. (.) Son las corrientes abiertamente enfrentadas al imperialismo las que han ganado más simpatías y prestigio en el movimiento de masas de los países musulmanes. Después de la bancarrota del estalinismo y del antiguo nacionalismo burgués panarabista de los años 1960-70, ocuparon su espacio en la resistencia al imperialismo y a los gobiernos proimperialistas. ¿Cuáles son sus características principales?"

 "a) Son direcciones burguesas y pequeño burguesas que se apoyan en diferentes sectores económicos y alas de la jerarquía musulmana (chiítas o sunnitas) y toman el Islam como referente colectivo frente a la recolonización imperialista. Se apoyan en el movimiento de masas, en sus movilizaciones y protestas, buscando su espacio frente a la exclusión que sufren en las colonias y semicolonias por el proceso mundial de centralización de capitales y el saqueo imperialista (.) son sectores burgueses que se enfrentan al imperialismo en la medida en que los excluyen como capitalistas.

b) Proponen ´estados islámicos´: regímenes bonapartistas y dictaduras, con manto religioso, que buscan desmontar y enfrentar todo proceso revolucionario, persiguen a los activistas obreros y juveniles y a toda corriente que no acepte sus planes políticos y sus doctrinas reaccionarias. (.) En todos los casos, por su naturaleza burguesa y teocrática, nunca son consecuentes  en la lucha contra el  imperialismo."

 

Dos criterios opuestos

"Las caracterizaciones políticas de las corrientes no se pueden determinar por su ideología, aunque ésta sea un componente de esa caracterización. Lo esencial es el carácter de clase de esa corriente, su política y su programa, lo que dicen y hacen en la lucha de
clases, su relación con el sistema social dominante, el imperialismo y su vinculación con el movimiento de masas. El elemento determinante no hay que buscarlo en la superestructura (la ideología) sino en la estructura (la lucha de clases). (.) La mayoría de la izquierda mundial utiliza un criterio de razonamiento diametralmente opuesto: la ideología es el hilo conductor de toda su caracterización y, en consecuencia, de la definición de la política. Por eso, toma tanto peso la cuestión de la religión en la definición de que son corrientes esencialmente reaccionarias y precapitalistas."

 

¿Qué política tener ante ellas?

"En la izquierda mundial, se abrió una discusión sobre la política a tomar ante los enfrentamientos entre estas corrientes y el imperialismo. Hay quienes plantean que se tratan de dos sectores igualmente reaccionarios y que la política debe ser llamar a ´la paz´. (.) Otros los equiparan al fascismo y, por tanto, hasta justifican los golpes militares contra ellos.
Muchas organizaciones sostienen que, a diferencia de las corrientes burguesas y pequeño burguesas de otros países coloniales y semicoloniales, con las corrientes islamistas no se puede hacer ningún acuerdo de unidad de acción y de lucha en el campo militar contra el imperialismo. Para esta posición el fundamentalismo islamista sólo es antiimperialista y anticapitalista porque pretende retrotraernos al feudalismo (.) y debemos combatirlos con tanta fuerza como al imperialismo.

Es una posición totalmente equivocada. Como nos enseñaran Lenin y Trotski, ante el enfrentamiento de un país más débil contra el imperialismo (.) defendemos la derrota del imperialismo y, por lo tanto, el triunfo del país agredido, independientemente de lo reaccionaria que sea su dirección y su régimen. El fundamentalismo es un fenómeno similar al nacionalismo burgués. En consecuencia,  preservando la independencia política y de clase y sin dar apoyo político a esas direcciones, llamamos a la unidad de acción con las corrientes islámicas que enfrentan al  imperialismo." (.)

"Combatimos contra esas direcciones poniendo en el centro las necesidades de la lucha de clases, la lucha contra el imperialismo y los gobiernos lacayos. Debemos desenmascarar su inconsecuencia, su palabrería, su sumisión a los intereses burgueses, su falso "igualitarismo", como parte de ese combate, y lo hacemos desde ese ángulo, el de la lucha de los trabajadores y no desde el ´combate a la religión´".

 

Las raíces sociales del islamismo

"Los medios occidentales (.) identifican sistemáticamente a millones de trabajadores y jóvenes musulmanes con el  ´fanatismo religioso´. Haciéndose eco, la mayor parte de la izquierda europea explica el fenómeno islamista por ´el atraso y la ignorancia de la gente de esos países´. Si el desarrollo islamista se basara solamente en estos factores, ¿por qué las masas no limitaron su sentimiento religioso a concurrir a las mezquitas? (.) ¿Por qué el islamismo se asocia hoy con un monumental ascenso de las luchas, la irrupción de millones en la vida política, insurrecciones y revoluciones?" (.)

"Se trata de buscar las raíces del fenómeno en su base material. Lenin decía: ´La raíz más profunda de la religión en nuestros tiempos es la opresión social de las masas
trabajadoras, su aparente impotencia total frente a las fuerzas ciegas del capitalismo.´ (.)
 "La brutalidad del imperialismo agonizante, las innumerables expresiones de la barbarie, la bancarrota del estalinismo y del antiguo nacionalismo burgués y el inagotable tesón y heroísmo de las masas, su reiterada voluntad de lucha,  explican el fenómeno del
islamismo. (.) Situar el combate contra las direcciones islamistas en el terreno de la "lucha contra la religión" no es más que acabar ayudando al imperialismo y a los ayatolás de turno. Si hubiera que resumir este debate en pocas líneas diría: el llamado fenómeno islamista surgido en las dos últimas décadas es, en esencia, una expresión distorsionada del nacionalismo. Para los revolucionarios las relaciones con estas corrientes se guían, en líneas generales, por los mismos parámetros que actuamos frente a las direcciones nacionalistas burguesas o pequeño burguesas cuando chocan con el imperialismo. El desarrollo de ese sentimiento religioso islamista entre millones de trabajadores y jóvenes del mundo tiene profundas raíces sociales y cualquier propaganda revolucionaria contra la religión estará subordinada a la tarea central: el desarrollo de la lucha de clases de las masas explotadas contra los explotadores".


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