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Cronología de la revolución boliviana, 1952-1994

Escrito por Cecilia Toledo. Posted in BOLIVIA

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Síntesis de los principales hechos de la lucha de clases en Bolivia desde 1952 hasta 1994.

1952

Los mineros, armados con dinamita, derrotan el Ejército boliviano y derriban al gobierno de Torres. El MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario), asume el gobierno. Es un movimiento pequeño burgués que, con Paz Estenssoro y Juan Lechín, consigue restaurar el ejército y las demás instituciones burguesas. Durante tres gobiernos seguidos, el MNR abrió las puertas a la recolonización imperialista de Bolivia, dio alas a la burocratización de la COB y de los sindicatos, eliminó las libertades democráticas y masacró las movilizaciones obreras y populares.

1964

Las Fuerzas Armadas dan un golpe preventivo para impedir otra revuelta popular. En crisis, el MNR no logra controlar la situación. Se impone, entonces, una Junta Militar encabezada por Barrientos y Ovando y se abre uno de los peores periodos de la historia de las masas bolivianas.

1965

Las minas son ocupadas militarmente y se desarman las milicias obreras, una conquista de la Revolución de 52. Van presos los principales activistas y dirigentes y miles de obreros son despedidos. Los salarios se reducen a la mitad y la renta anual per capita cae de 150 dólares en 1950 a 80 dólares en 1968.

1967

Guevara es asesinado en Bolivia por órdenes del presidente Barrientos y del general Ovando.

1969

Golpe de estado encabezado por Ovando que intenta establecer un gobierno populista, con una política de desarrollo nacional y relativa independencia en relación al imperialismo. La brutal colonización del imperialismo norteamericano por un lado y el ascenso obrero y popular por otro, obligan Ovando a pasar de un gobierno reaccionario bonapartista con características fascistas (fue cómplice de los crímenes cometidos por Barrientos, incluyendo la muerte de Che Guevara), a un gobierno bonapartista sui generis, en el sentido dado por Trotsky (una dictadura “que puede gobernar, ya como instrumento del capital extranjero y controlando el proletariado con las cadenas de una dictadura policial, ya maniobrando al proletariado, incluso haciéndole concesiones y lograr así una cierta independencia en relación a los capitales extranjeros”, en Escritos sobre América Latina, 1938.

l970

El Congreso de la COB, en mayo, aprueba las tesis adoptadas por el Congreso de los Mineros en abril, haciendo de ellas el programa oficial de todo el movimiento obrero boliviano. En síntesis, dicen las tesis: “Nosotros, obreros de las minas, declaramos que nuestra misión histórica hoy es derrotar el imperialismo y sus lacayos nativos. Declaramos que nuestra misión es luchar por el socialismo. Declaramos que nosotros, los mineros, somos la vanguardia revolucionaria de la clase obrera boliviana... La alianza de los obreros y campesinos con los pobres de las ciudades y todas las fuerzas antiimperialistas es la garantía de la victoria”.

1971

Golpe militar instala la dictadura de Hugo Banzer, que empieza un proceso para destruir al movimiento obrero.

1975

El año empezó mal para Banzer. El gobierno vive una crisis política seria, con el llamado al golpe por parte del Coronel Ayoroa, ex-ministro de Banzer. El ex-presidente Siles Suazo vuelve clandestinamente al país. La dictadura resuelve cerrar las radios mineras, entre ellas la Pio XII, de la Iglesia, profundizando los conflictos entre el clero y el gobierno. Los mineros entran en huelga por tiempo indeterminado, exigiendo la devolución de las radios. Banzer es obligado a retroceder.

1976

En enero explota una oleada de luchas de obreros y estudiantes contra el gobierno. Todo empezó en la fábrica de zapatos Namco, a 17 km de Cochabamba. Los dueños, canadienses, deciden despedir obreros y sale una huelga. La huelga dura 15 días, la patronal negocia, pero cuando los obreros vuelven al trabajo, despiden a 900. Inmediatamente la Federación Minera y los estudiantes resuelven entrar en lucha solidaria con los obreros. La patronal retrocede. Los mineros continúan en huelga y son violentamente reprimidos por Banzer.

1977

Faltando solo tres días para terminar el año, cuatro mujeres de mineros, acompañadas por sus 14 hijos, llegaron a La Paz. Eran las compañeras de José Pimentel, preso hacia un año y medio, y de Roberto Paniagua, René Flores y Andrés Lora, activistas despedidos en la huelga de 1976. Después de hablar con el arzobispo, ellas empezaron una huelga de hambre exigiendo del gobierno amnistía general e irrestricta, la reincorporación de los mineros y demás trabajadores despedidos por causas político-sindicales, la vigencia de los sindicatos ilegalizados y la retirada del ejército de los centros mineros. La huelga de hambre se convirtió en un detonante del movimiento de masas y del odio contra Banzer. El 30 de diciembre, 25 personas se juntan a la huelga de hambre. El 6 de enero, ese número ya se había multiplicado por diez: 250 personas hacían huelga de hambre en las iglesias, escuelas y redacciones de periódicos de cuatro ciudades bolivianas, con enorme repercusión en todo el país.

1978

Todo el país entra en movilizaciones callejeras, huelgas de mineros y trabajadores de las fábricas de La Paz y Cochabamba, reorganización dos sindicatos, asambleas masivas y marchas estudiantiles, campesinos repudiando el gobierno. La unidad en la lucha entre los trabajadores mineros y obreros de las fábricas ponía a Banzer frente a una huelga general de todo el país. Acorralado, decide retroceder y da amnistía a los presos políticos y la reintegración de todos los activistas despedidos, con pago de los salarios perdidos y la libertad de 150 detenidos durante la huelga de hambre. La dirección de la FSTMB (Federación de los Trabajadores Mineros) sale de la clandestinidad y los demás sindicatos readquieren la legalidad.

1980

En 1980, Hernán Siles Suazo, de centro-izquierda, es electo presidente, pero es impedido de asumir por un nuevo golpe liderado por el general Luis García Meza, depuesto en 1981. Generales ocupan el cargo hasta 1982, cuando asume el presidente electo, Siles Suazo.

1982

Aquel que quedó conocido como “Septiembre Rojo”, fue el punto álgido de la movilización obrera y popular hasta entonces ya vista en Bolivia. El distrito minero de Huanuni empieza una huelga general por tiempo indeterminado que se expande rápidamente por todo el país. Los mineros fueron secundados por los obreros de Cochabamba y marchas callejeras. La COB decreta huelga general y en el día siguiente es convocado el Congreso electo en 1980. Cae la dictadura militar de García Meza. El 3 de octubre, Siles Suazo y Paz Zamora son electos presidente y vicepresidente respectiva- mente por el Parlamento. El 8 de octubre, Siles regresa al país del exilio, y es recibido calurosamente por 200 mil manifestantes. El 10 de octubre, asume el nuevo gobierno. Casi un mes después, el 6 de noviembre, decreta un paquetazo económico que profundiza la miseria y la explotación de los trabajadores bolivianos.

1983

Las masas bolivianas no dan tregua al gobierno. Se instaura, en la práctica, una verdadera dualidad de poderes en Bolivia. Organizados por la COB, los trabajadores organizan huelgas, los campesinos de Potosí, Oruro y La Paz bloquean las carreteras, en todo el país se Cuestiona al gobierno.

1985

Una huelga general de 16 días organizada por la COB pone el gobierno de Siles Suazo contra la pared. Diez mil mineros armados con dinamita ocupan la capital, La Paz, mientras el ejército, dividido y vacilante, no se anima a reprimir. Pero, la burguesía consigue, mediante una trampa electoral, derrotar al movimiento. Ni Lechín, dirigente histórico de la COB, ni otra fuerza política obrera representada en la COB quiso encabezar la derribada de Siles e imponer un gobierno de los trabajadores, de los campesinos y del pueblo. Desorientadas, las masas se van a las elecciones y votan mayoritariamente en los partidos burgueses. Con un fraude declarado, sube al poder el gobierno reaccionario de Víctor Paz Estenssoro, líder del MNR, apoyado por el conjunto de la burguesía.

1986

Paz Estenssoro desata una serie de ataques a los trabajadores. Son despedidos miles de mineros de la estatal COMIBOL (más de 20 mil sobre un total de 32 mil trabajadores) y otros miles de funcionarios públicos, y viene un ajuste salarial brutal. Esa derrota del movimiento obrero y popular permitió a la burguesía llenar el vacío de poder que se había mantenido, con altibajos, durante todo el gobierno de Siles Suazo. Estenssoro consigue, así, controlar la hiperinflación y Bolivia pasó a ser el “modelo de estabilización económica”, obtenida gracias a una parálisis casi total de la economía. Casi dos mil establecimientos industriales fueron cerrados y la producción de estaño (principal rama de la economía) cayó de 26.773 toneladas en 1982 a 8.200 toneladas en 1987. Juan Lechín es derrotado y deja la dirección de la Federación de los Mineros.

1987

Los mineros empiezan a revertir su derrota. Una poderosa movilización de amas de casas mineras, que hacían marchas diarias en La Paz logra que Paz Estenssoro suspenda los nuevos despidos de los trabajadores del sector. Rápidamente, campesinos y profesores incrementan el ascenso. Juan Lechín deja la dirección de la COB, y en su lugar entran los comunistas, liderados por Simón Reyes.

1988

Una larga huelga de petroleros termina derrotada, por responsabilidad del Partido Comunista, en la dirección de la COB. Los sectores de producción quedan bajo ocupación militar. La derrota atrasa pero no detiene el movimiento de masas. Nuevamente, campesinos, profesores, mineros y estatales entran en lucha.

1989

Simón Reyes y los comunistas son derrotados y dejan la dirección de la COB, y las bases de la Confederación Sindical Única de los Trabajadores Campesinos (CSUTCB), separan de la dirección a Genaro Flores, un burócrata histórico. Con la salida de Lechín, Reyes y Flores, la burguesía pierde sus tradicionales palancas de Control sobre el movimiento de masas. El MNR pierde las elecciones presidenciales. Jaime Paz Zamora (MIR) asume el poder, sin haber conseguido unir toda la burguesía alrededor de su gobierno.

1990

Huelgas nacionales de profesores y mineros, amenaza de bloqueos de carreteras y caminos por parte de los campesinos, huelgas de hambre; huelga de todo el pueblo de Potosí, inmensas caminatas y movilizaciones en Potosí y Oruro culminan en una manifestación de Primero de Mayo con mas de 50 mil personas en La Paz, contra el gobierno mirista. Jaime Paz Zamora había resuelto entregar la exploración de la inmensa salina de Uyuni, con gran concentración del valioso litio, ubicada en Potosí, al monopolio norteamericano Lithco, por medio de un contrato directo, sin licitación pública. La decisión provocó un verdadero levante popular y Paz Zamora tuvo de revocar la medida.

1993

Gonzalo Sánchez de Lozada (conocido como Goni), vence las elecciones, en medio a un clima de denuncias de corrupción y fraude. En el gobierno, lanza una ofensiva contra los trabajadores, despidiendo dos mil ferroviarios. La resistencia fue tan fuerte que se vio obligado a reincorporar una parte de los despedidos y reconoció públicamente que había “cometido un error”. De ahí en adelante Goni no pudo recuperar la confianza de la población la burguesía lo criticaba por el retraso en la política de privatizaciones. Pero logró aprobar en el Parlamento tres leyes que atacaban duramente el ya paupérrimo nivel de vida de las masas bolivianas: la Ley de Capitalización (privatización), la Reforma Educacional y la Ley de Participación Popular, que municipalizaba escuelas y hospitales.

1994

En septiembre, La Paz amanece tomada por campesinos que protestaban contra un nuevo ataque del gobierno a los cocaleros. La chispa de la movilización que llevo miles de campesinos de la región del Chapare, en Cochabamba, hacia la capital, fue la operación “Nuevo Amanecer”, con la cual el gobierno empezó a militarizar el Chapare con la excusa de perseguir narcotraficantes. El objetivo real era expulsar los campesinos de esa región y entregar sus tierras, bajo control militar, a los empresarios privados. En respuesta, los campesinos organizaron la Marcha por la Coca, por la Vida y por la Soberanía, en dirección a La Paz. Morales, el principal dirigente de los productores de Coca del Chapate, fue preso, junto con otros dirigentes sindicales. Pero la dirección de la COB, en su mayoría socialdemócrata, se apresuró en hacer un acuerdo con el gobierno, haciendo que los cocaleros aceptasen promesas y generalidades.