| Larcade: La fuerza obrera y popular obligó al gobierno a negociar |
| Escrito por FOS - Argentina | |||
| Domingo 28 de Febrero de 2010 00:56 | |||
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El martes 9 de febrero en Palabras más, palabras menos... El hecho es que, intimado a fines de enero por el Ministerio provincial, el intendente frenó su furiosa embestida y fue obligado a iniciar negociaciones para destrabar este largo conflicto. Muchos hechos, muchas acciones obligaron a este “cambio de actitud” de las autoridades municipales y atrajeron la atención de las provinciales que largos meses simulaban ignorarlo.La lucha que el intendente y sus secretarios “decretaban” como derrotada no sólo se mantuvo sino que creció y se extendió, conquistando la más amplia solidaridad nacional e internacional.
La lucha no se tomó vacaciones
El receso de las fiestas y las ausencias por vacaciones de la mayoría de los trabajadores no impidieron que continúen las asambleas con buena y hasta masiva participación como la del 6 de enero, cuando las bases indignadas, al grito de “¡Qué se vayan!”, obligaron a irse a los policías enviados por
Días después, se realizó la reunión del Bauen donde se dieron cita decenas de dirigentes de importantes luchas, agrupaciones políticas, medios de prensa alternativos y una numerosa delegación del hospital que resolvieron una serie de acciones, como el emocionado “aguante” a los suspendidos, el día
Todas estas fueron importantes acciones victoriosas que impusieron por primera vez que el conflicto de este hospital del lejano “tercer cordón” apareciera en las páginas de la prensa nacional mostrando que la lucha del Larcade no se tomó vacaciones. Enero culminó con la combativa movilización del
La convocatoria de CICOP al paro del 11 de febrero
Sus principales dirigentes, junto a delegaciones de otros hospitales participaron y hablaron en los actos y movilizaciones que se realizaron en San Miguel, Pero sólo la convocatoria al paro provincial para el pasado 11 de febrero, con la perspectiva de un marzo de paritarias estatales, sumada a la presión creciente de los pacientes del Larcade, los obligó a sentarse a negociar y hacer propuestas que no fueran inaceptables, como las primeras de “trasladar a los médicos a hospitales provinciales”. Sin embargo, la decisión tomada por los dirigentes de CICOP de suspender el 9 por la noche, el paro convocado para el 11, ante “lo que puede considerarse como la apertura de una negociación sobre bases sólidas para resolver el conflicto”, nos parece totalmente equivocada. La asamblea del Larcade reunida el 10 de febrero, que vio el inicio de las negociaciones como un avance, también se pronunció en desacuerdo con la decisión de CICOP de suspender el paro convocado por considerar que, de haberlo mantenido, se podría haber cerrado la negociación el propio miércoles 10 en mejores términos. Aún así la asamblea votó mantener la lucha en forma unificada con CICOP y el Sindicato Municipal, a la espera de recibir las bases de acuerdo por escrito y llamar a nuevas asambleas. Entre los trabajadores del Larcade creció la confianza en las propias fuerzas. Pero a la vez alertan “¡No bajar la guardia!”. No se engañan creyendo que el conflicto ya está resuelto. Saben a quién enfrentan y que el enemigo no está derrotado.
El derrotado fue el derrotismo Desde el comienzo del conflicto los trabajadores soportaron amenazas, chantajes y presiones de todo tipo de parte de la dirección del hospital y del gobierno municipal. Enfrentaron a la patota que se había instalado en el hospital una noche de octubre. Tuvieron que exigir el retiro de la policía en la asamblea del hospital… Se enfrentaron también suspensiones, demandas penales, pedidos de captura y allanamientos, además de sumarios que dictaminaron cesantías. Fue duro sobrellevar el temor de quienes están trabajando contratados en condiciones precarias, “mensualizados” y se sienten indefensos ante un gobierno arbitrario que usa métodos mafiosos. Pero lo más difícil y doloroso fue enfrentar el escepticismo de quienes, no sólo agacharon la cabeza y se sometieron al autoritarismo sin fundamentos ni razones, sino que pregonaron el derrotismo desde el seno de la propia conducción sindical de los profesionales para justificar su traición, actuando como agentes directos del gobierno en el hospital. Hoy queda claro que sus “argumentos” eran burdas trampas para debilitar la lucha. Hoy el derrotismo fue derrotado. La lucha sigue hasta lograr los objetivos.
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El Intendente se sentó a negociar















