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Por los derechos de la mujer trabajadora - Una tarea del conjunto de la clase obrera
Escrito por FOS - Argentina   
Viernes 11 de Marzo de 2011 01:10
El pasado 30/11 comenzó a discutirse en el Congreso Nacional un proyecto para legalizar la interrupción del embarazo hasta la semana doce de gestación. La discusión pública de las reivindicaciones femeninas es una conquista, continuidad del triunfo logrado con la aprobación del matrimonio y de la adopción de niños para parejas gay.

Dicha apertura tiene que ver con la crisis mundial de la Iglesia Católica, la difusión de los casos de pedofilia entre sus filas y de su apoyo a regímenes nefastos; con las luchas de los trabajadores y sectores oprimidos en todo el planeta.

Pero estos avances no evitan que continúen y se profundicen los ataques contra la mujer trabajadora. El capitalismo en crisis se ensaña con los sectores más frágiles: inmigrantes, mujeres, indígenas.

El maltrato que sufren las jóvenes obreras es emblemático. A menudo se encuentran en el callejón sin salida de estar embarazadas y trabajar por contrato. Si optan por tener su hijo las agencias en inmoral acuerdo con las empresas las echan a la calle. Si, como es común, no pueden vivir sin ese pobre ingreso, el sistema las coloca en el riesgo de vida que significa un aborto inseguro. Trabajo precario y aborto ilegal son dos caras de esta triste moneda con que la patronal controla nuestras vidas, incluso hasta la elección del momento de la maternidad.

En Argentina los sufrimientos femeninos no cesan aunque tenemos una presidenta mujer.

Lamentablemente los intereses que Cristina K defiende no son los nuestros. La recuperación económica de la era kirchnerista se apoya en el trabajo precario. El propio estado cuenta con miles de docentes universitarios “ad honorem” (¡sin sueldo!) y empleados contratados en todas las dependencias.

Tampoco se conmueve con las estadísticas de muerte o mutilación de obreras y jóvenes por abortos sépticos. Con su negativa a la legalización protege el negocio de las “ilegales”, lujosas, clínicas aborteras. Se coloca así en la vereda de la derecha y de la Iglesia.

La pelea por incluirnos en los convenios no puede esperar. Tenemos que debatirlo en todos los trabajos. Ya que la mayoría de los precarizados somos mujeres, podemos tomar la delantera y convocar a nuestros compañeros para exigir juntos a los gremios y centrales de trabajadores.

Pero esa pelea y la salarial son el terreno para ganar a los varones para el aborto legal, las guarderías, jardines maternales y demás reivindicaciones de la mujer trabajadora. La cultura machista impone que las mujeres tenemos que arreglarnos solas para resolver esas cuestiones. No debe ser así: son necesidades de la familia obrera y como tales, tareas de toda la clase que pueden lograrse con la movilización conjunta.
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Fuente: Lucha Socialista nº 217, Publicación del FOS-Argentina

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