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El triunfo de los trabajadores petroleros marca el camino
Escrito por FRENTE OBRERO SOCIALISTA   
Martes 25 de Agosto de 2009 00:00

La rebelión de los trabajadores petroleros culminó con un resonante triunfo. Pedían 25% de aumento. Luego de 19 días de huelga consiguie.ron 24,5% y el pago de los días caídos.

La sureña provincia de Santa Cruz de los Kirchner re unió todos los ingredientes de la crisis argentina: el saqueo de los recursos del subsuelo por las multinacionales empobrece a una de las regiones más ricas del país; los trabajadores del petróleo reclaman un aumento salarial; el apoyo de una multisectorial que exige la renacionalización del petróleo; un burócrata provincial del gremio

petrolero (Hector "Chaco" Segovia) que encabezó el paro, tanto para fortalecerse ante la base como para sostenerse en su disputa con la conducción de la fe deración sindical nacional; el gobernador de la provincia (Daniel Peralta), acusado por los Kirchner de llevarlos a la derrota en las últimas elecciones del 28 de junio, que intentó recuperar terreno com un apoyo demagógico al reclamo de los trabajadores.

La lucha de los petroleros golpeó de lleno en el "bolsillo", no solo de las multinacionales, sino de los propios Kirchner y sus amigos directos, como Ezkenazi, socio de Repsol-YPF con un 15% del paquete accionario.

Ganaron gracias a la unidad, la contundencia, los piquetes masivos, la forma en que convencieron a los carneros de que no trabajen, a que confiaron en su lucha, sin aceptar la conciliación obligatoria ni "me diaciones" del gobierno, quemando los telegramas de despido. Los propios dirigentes del conflicto tuvieron que consultar todo en asambleas, porque de lo contrario los petroleros los "pasaban por arriba".

Con ingredientes distintos pero contenidos similares podríamos describir el re ciente plan de lucha metalúrgico o la anterior sucesión de paros bancarios por el salario, o las batallas en defensa de su fuente de trabajo de los trabajadores de General Motors Rosario, de Paraná Metal de Villa Constitución, de la ex papelera Massuh o la pelea de las asambleas vecinales de setenta localidades cordilleranas contra las mineras.

En este mismo marco de crisis se inscribe el despido de 160 trabajadores en la planta de Kraft-Terrabussi de General Pacheco, enfrentado por los trabajadores con un paro total y cortes de la Ruta Panamericana o la lucha de Tatsa con toma de fábrica. También está la dura lucha de los trabajadores de Mahle de Rosario contra el cierre de la fuente de trabajo y la movilización de los trabajadores de Bosch (en este caso con el respaldo del cuerpo de delegados de la UOM San Martín) contra la decisión de la empresa multinacional de irse de la Argentina.

El saqueo del país y el ataque a los trabajadores y el pueblo por las multinacionales sólo puede llevarse a cabo con la complicidad del gobierno kirchnerista, de toda la oposición patronal y de la burocracia sindical: su bandera es la defensa de la propiedad privada de las fábricas, las finanzas, los campos y los recursos em manos de los "inversores" internacionales. Aunque los Kirchner y la burocracia sindical intenten disimularlo avalando algún reclamo popular Y aunque la oposición patronal acuse al gobierno y los sindicatos de ser los causantes del desastre.

La única salida de la crisis que puede favorecer al país, a los trabajadores y al pueblo argentino es la que proponen los petroleros patagónicos y la multisectorial que los apoya: aumento de salario para cubrir las necesidades actuales, defensa de los puestos de trabajo sin aceptar el derecho patronal a despedir ni cerrar las fábricas.

Lo mismo vale para los despidos, suspensiones y cierres de fuentes de trabajo. Hay que rodear de solidaridad a los trabajadores de Kraft-Terrabussi, Mahle, Bosch y todos los que luchan en defensa de sus puestos de trabajo. Y para proponer una solución de fondo: expropiación de las grandes multinacionales dueñas de las fábricas y su nacionalización bajo control delos mismos trabajadores. Ningún patrón tiene derecho a cerrar la fábrica y dejar obreros en la calle. Que deje la fábrica, que los obreros sabrán ponerla a funcionar.

Al mismo tiempo no bastan las declaraciones de apoyo de la CGT a los trabajadores de Kraft-Terrabussi o la movilización del cuerpo de delegados de laUOM San Martín junto a los compañeros de Bosch.

Moyano, Yasky, la CGT, la CTA y todos los dirigentes sindicales tienen que ponerse a la cabeza de un gran plan de lucha por el salario y las jubilaciones, en defensa de las fuentes de trabajo amenazadas y para imponer una ley que prohíba los despidos y suspensiones.


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