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Cristina Kirchner: De fiesta con los patrones y dura con los obreros
Escrito por PSTU - Argentina   
Jueves 22 de Septiembre de 2011 01:50
El 19 de agosto, Día de la Industria, se reunió en Tecnópolis una multitud de empresarios junto a CFK. Se esperaban 800, fueron más de 1.200.

El entusiasmo por las enormes ganancias que están obteniendo con el “modelo nacional y popular”, la necesidad de asegurar esas ganancias ante el agravamiento de la crisis mundial y el aplastante resultado electoral a favor de la Presidenta, son la explicación para que se superaran las mejores expectativas del gobierno.

Estuvieron todos, desde el presidente de los industriales, hasta el oligarca Biolcatti, de la Sociedad Rural, pasando por todos los sectores empresarios, tanto nacionales como extranjeros. Unos felices, porque sus ganancias baten todos los récords, otros buscando una mejor parte en la torta a repartir, porque a pesar de que ganan más que nunca, quisieran ganar mucho más. Todos reconociendo en este gobierno el más apto para “blindar” las ganancias capitalistas ante la recesión mundial.

Pocos días después, cuando Cristina presentó el plan agropecuario, se repitió el mismo espectáculo: no faltó nadie –incluyendo infinidad de productores agrícolas-, sólo la Mesa de Enlace, que no había sido invitada. Allí, la Presidenta presentó un plan de impulso a la actividad agrícola para llevar a 160 millones de toneladas la cosecha, aumentándola en un 60% en 8 años. Es decir, facilidades para los agronegocios, en un reconocimiento de que ante la crisis mundial, la soja será el sostén del conjunto de la economía capitalista argentina.

Una nueva demostración del carácter agrodependiente de todo el esquema productivo nacional, en lugar de la mentada “industrialización”, que sólo está en las fantasías del discurso oficial y oficialista.

Unidad de los patrones con el gobierno

Con esta novedad arranca Cristina para las elecciones de octubre.

El gobierno había perdido las elecciones de 2009. El conflicto con la oligarquía sojera, había llevado a que un sector de la burguesía y de la clase media rompiera lanzas con el gobierno. Además, las primeras manifestaciones de la crisis económica mundial en la Argentina del 2009, significaron un retroceso en el crecimiento de la economía: de cifras superiores al 8%, se había retrocedido al 5%. Pero a partir del 2010 se recuperaron las tasas de crecimiento, los capitalistas nacionales y extranjeros agradecidos, sus ganancias volvieron a crecer.

Por eso, en el Día de la industria, Mendiguren, el presidente de los industriales, le echó flores a Cristina, y ella se las devolvió, llamándolo “querido Vasco”.

Y la Presidenta, que pedía el voto obrero, popular y de centroizquierda prometiendo un combate a las “corporaciones”, termina prometiendo mayores ganancias al conjunto de los sectores patronales. Los llama a la “unidad nacional” y les propone ventajas en sus negocios, para prevenir el impacto de la crisis.

¿Por qué tanta ganancia?

El crecimiento de los primeros ocho años de gobierno kirchnerista, responde a un proceso mundial: aumenta la demanda de alimentos y materias primas que se origina en el crecimiento de China y de la India. Este crecimiento no es exclusivo de Argentina, se da en toda América Latina a pesar de la crisis de la economía mundial.

No es el único elemento. El otro tiene que ver con la política kirchnerista. Aunque se vio obligado a dar una serie de concesiones y contención social, para ir desmontando los efectos de la rebelión del 2001, ha conservado la mayoría de las leyes menemistas y ha creado nuevas, para garantizar las ganancias de los capitalistas: las leyes laborales que permiten toda forma de precarización y facilitan los despidos, la privatización de las empresas públicas, la entrega de los recursos naturales, los subsidios de miles de millones de dólares a los empresarios, la privatización de la educación y de la salud pública. Para ello ha contado con la colaboración de la burocracia sindical, de los dirigentes millonarios de la CGT y de la CTA, que aceptan sumisamente los acuerdos salariales por debajo de la inflación, que se han convertido en empresarios de las empresas tercerizadas, que siguen apelando a sus patotas asesinas para atacar huelgas y movilizaciones, que son emblema de la corrupción con delitos como el de los medicamentos truchos.

La explotación de los trabajadores

La otra explicación para tanto apoyo de los empresarios al gobierno de Cristina es que es el único que garantiza seguir con la explotación a los trabajadores, fuente principal de las enormes ganancias de los capitalistas. En el discurso que dio la Presidenta en el Día de la Industria afirmó: “me he convencido –al cabo de todo este tiempo– que no hay intereses más coincidentes que el de los empresarios con los trabajadores.”

Mantener en lo esencial la política de explotación de los trabajadores heredada del gobierno menemista niega esta supuesta armonía. Basta con mirar la situación de la inmensa mayoría.

Según datos oficiales el 34% de los trabajadores del país están precarizados. Si se incluyen los de los planes oficiales, llegan al 41%. El salario mínimo, vital y móvil, acaba de subir a $ 2.300, cuando la canasta familiar es de $ 6.500. Y hay varios millones de trabajadores que tienen sueldos por debajo de esa cifra, entre ellos los de los planes oficiales como el Argentina Trabaja.

Por eso no es de extrañar que según un estudio recientemente publicado, el 14,4% de los niños de áreas urbanas del país está en “inseguridad alimentaria”, el nombre que ahora le dan a la desnutrición. Que no coinciden los intereses de los trabajadores y empresarios se expresa además en los centenares de luchas que han dado petroleros, metalúrgicos, de la alimentación, docentes, trabajadores de la salud, estatales. En las que se dan por la vivienda. Y también en las más de catorce muertes de luchadores obreros y sociales que ha habido en el último año, por la represión oficial, que es también parte de la política del “modelo nacional y popular” que ha prometido profundizar la Presidenta.

La crisis que se avecina

El respaldo a esta política es lo que explica la nutrida presencia de los empresarios capitalistas en la exitosa cena del Día de la Industria. Sobre todo ahora, que la crisis mundial se empezó a “meter” en Brasil y China, lo que tendrá efectos inevitables sobre la economía argentina.

El plan agrícola revela que la mentada “industrialización” del kirchnerismo es una ficción. En cuanto las “papas queman”, incentiva una sojización aún mayor de la economía, una primarización y aceptación de la división internacional del trabajo que condena a nuestro país a ser proveedor de granos para forraje, algo de alimentos y materias primas.

Pero justamente esa realidad es la que provoca la renovada “unidad” capitalista. Es el amor a las ganancias, pero sobre todo el “espanto” del temor a la reacción de la clase obrera cuando, como en el primer pico de la crisis en el 2009, se vuelvan a perder empleos, cerrar fábricas como Massuh, Mahle o Paraná Metal, y haya que dar una nueva vuelta de tuerca al ajuste a la salud, la educación, y el nivel de vida del conjunto de la población.

Fuenta: Avanzada Socialista n. 11, Setiembre, 2011

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