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Aborto legal, seguro y gratuito
Escrito por PSTU - Argentina   
Miércoles 05 de Octubre de 2011 01:38
Bariloche: Polémica hacia el XXVI Encuentro

Los trabajadores debemos organizar-nos para conseguirlo.

La legalización del aborto es una de las cuestiones más debatidas en los Encuentros Nacionales de Mujeres. El próximo, a realizarse en Bariloche los días 8, 9 y 10 de octubre, no será la excepción. Sin embargo, el aborto es un tema difícil de abordar en el día a día. A continuación presentamos el punto de vista de Lucha Mujer y del PSTU.

Condenadas por ser pobres.

Los abortos se practican aunque estén prohibidos. En nuestro país hay unos 500.000 por año.  Las consecuencias de la ilegalidad son graves. Más de 100 mujeres mueren anualmente: son jóvenes y pobres, las que no pueden pagar los miles de pesos que co-bran las “clínicas clandestinas”. Desde 1983 los abortos sépticos - infectados - son la pri-mera causa de muerte materna en Argentina.

A esto hay que sumar que pueden ocasionar afecciones renales crónicas, mutilaciones, esterilidad; un gran porcentaje de camas de hospital se ocupan a causa de trastornos pos-taborto, con mujeres que concurren a último momento, por temor, por vergüenza.

Son muchas las que prefieren sufrir un aborto inseguro antes que continuar un em-barazo que no pueden afrontar. ¿Por qué se colocan en riesgo? ¿Tienen verdaderas con-diciones para elegir? La respuesta que reci-ben de la Iglesia Católica y las demás iglesias, de la derecha dura y del estado que debería protegerlas, es la condena. Estos poderes se entrelazan con fuertes intereses econó-micos; la ilegalidad del aborto alimenta un gran negocio dentro del millonario negocio de la salud privada, uno de los más renta-bles del mundo.

El derecho al aborto es una reivindica-ción democrática de todas las mujeres. Así, algunas corrientes feministas y agrupaciones políticas lo plantean como una lucha exclu-siva de las mujeres, de género. Pero para las burguesas es un problema menor, pues tienen dinero con que resolverlo. Son traba-jadoras y pobres las que pierden la vida o la salud en abortos inseguros. Por eso, para nosotros, la legalización es una pelea que debe tomar toda la clase obrera.
 
¿Qué dice la Presidenta?

A partir del revés que sufrió la Iglesia con la aprobación del matrimonio gay, después de los resultados de las primarias, que sacaron de escena a sectores ubicados a la derecha del FpV, el gobierno estaría en buenas condicio-nes de impulsar la legalización del aborto.

Sin embargo, la Presidenta se ha pronun-ciado siempre en contra. Luego del 14 de agosto, la única medida asociada con el de-recho a una maternidad digna fue el aumen-to de la Asignación Universal por Hijo y del Plan Nacer, de $220 a $270. Sobre el fin del trabajo precario, leyes que impidan el despi-do de embarazadas y prioricen en el empleo a la madre sola con hijos a cargo, jardines maternales, la legalización del aborto, nada dijo. Esta postura de Cristina Kirchner da el mensaje de que un embarazo debe llevar-se adelante a cualquier precio, aunque sólo cuentes con los $ 9 diarios de la Asignación, aunque estés desocupada o tengas un em-pleo precario, sin obra social. ¿Y la alegría de ser mamá? La Presidenta repite, así, la señal que dio en marzo último, al anunciar el Plan Nacer en la apertura de sesiones del Con-greso: “seguir apostando por la vida”. Jus-tamente, en aquella ocasión, eligió el mismo argumento que usan la Iglesia y sectores de derecha cuando censuran el aborto en nom-bre de la defensa de la vida.

Fuegos de artificio en el Congreso

El 27 de setiembre, un día antes del Día de Lucha por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe, se anunció un de-bate sobre aborto en el Congreso Nacional.

Hace tiempo circulan por el Parlamen-to dos proyectos de legalización del aborto. Nunca se discutieron.

Pero la propuesta era tramposa. La Co-misión de Legislación Penal, presidida por la Coalición Cívica, planteaba debatir los proyec-tos de legalización junto con otros proyectos que intentan recortar las leyes ya vigentes, que establecen el aborto para casos de viola-ciones o que pongan en riesgo la salud de la mujer. La oposición parlamentaria trataba de incomodar al gobierno, con un tema espino-so y, de paso, hacer retroceder la discusión a un siglo atrás, cuestionando derechos escritos en el artículo 86 del Código Penal en 1921.

Por su parte, organizaciones y legisladores “progresistas” no querían debatir la legaliza-ción en vísperas de elecciones. No deseaban chocar con la Presidenta ni provocar crisis por las distintas posiciones en el FpV. Así, se limi-taron a declarar que no era tiempo oportuno para la discusión del aborto legal y a defen-der que se apliquen, sin modificar, el artículo 86 y un Protocolo del Ministerio Nacional de Salud que lo reglamenta. Los tiroteos verbales ocultan que ni siquiera esto se cumple; si el artículo y el Protocolo sirvieran, no se habría impedido el aborto, en el pasado agosto, a una niña de 14 años de una familia muy pobre, en Misiones, violada por un tío y castigada por la negativa de médicos y jueces.

Finalmente, oficialismo y oposición prefi-rieron evitar colisiones “piantavotos” y pos-tergar, una vez más, la discusión parlamenta-ria hasta el 1° de noviembre.
 
Plan Integral de Salud Pública
Aborto legal, seguro y gratuito, ya

La única forma de evitar a las mujeres po-bres la tortura de embarazos originados en violaciones o las muertes por abortos inse-guros es la legalización, con el sólo consenti-miento de la mujer. La legalización no obliga a practicar abortos, no ataca creencias perso-nales ni se opone a la maternidad. Da solución a una realidad. Quienes no hayan atravesado esta situación, tendrán seguro una amiga, familiar o vecina obligada a interrumpir un embarazo, para no perder un empleo, por no poder mantener un hijo más, porque todavía no deseaba ser madre.

Acaso, ¿no tenemos derecho a elegir cuando ser mamás? Si queremos conquistar-lo, debemos organizarnos y luchar contra la privatización de la salud, por políticas inte-grales que contemplen una salud pública de calidad, por educación sexual y anticoncep-ción, por verdadera protección para la madre y el niño, por legalización del aborto realiza-do en el hospital público.

Estas peleas no son sólo femeninas, son de toda la clase trabajadora. Aprovechemos el Encuentro Nacional de Mujeres para discutir cómo organizarnos desde los sindicatos y cen-tros de estudiantes, cómo movilizarnos y cons-truir la fuerza que empuje a las CTA, la CGT y las federaciones estudiantiles a tomar estos re-clamos, comenzando por el elemental derecho democrático al aborto legal, seguro y gratuito.

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