| Gran elección de Cristina ¿Y ahora? |
| Escrito por PSTU-Argentina | |||
| Lunes 14 de Noviembre de 2011 18:58 | |||
El 54% de un lado. Y del otro, una oposición patronal dispersa, fragmentada, enfrentada entre sí, sin proyecto y abandonada por la mayoría de los sectores empresariales. El resultado de las primarias se repitió aumentado. La Presidente logró un enorme poder: cuatro años más al frente del gobierno, el control de
ambas cámaras y de casi la totalidad de las provincias. Está en condiciones de gobernar como quiere, y no puede argumentar que “no la dejan”. Sin embargo, la inmensa mayoría de quienes la votaron verán frustradas sus aspiraciones.
Votos de todos lados
El apoyo a Cristina fue “parejito”. En todo el país, en zonas de clase media o más obreras y pobres. La votaron la gran mayoría de los trabajadores, y un sector importante de las clases medias tanto urbanas como del campo. Y recibió el apoyo (por convicción o espanto ante las alternativas) de casi el conjunto de los sectores empresariales, que ya antes de las primarias habían comprendido (y rendido testimonio en el altar de Tecnópolis) que Cristina era su única opción.
La aspiración de los trabajadores es que la situación no empeore, y en lo posible mejore, en cuanto a empleo, salario, vivienda, salud y educación. Hay una ilusión de que con Cristina la crisis no entrará (o entrará en menor medida), y que no volveremos a las penurias de la década del ’90. Las esperanzas de las clases medias es que se mantenga el impulso al consumo, el crédito, la “paz social”.
La de los patrones, seguir manteniendo el tremendo nivel de ganancias de los últimos años, que ha permitido que todos los sectores tengan altísima rentabilidad. Por eso, desde las multinacionales norteamericanas, los sojeros y el complejo agroalimentario, las automotrices y demás sectores ligados a la exportación llegó un apoyo explícito, al igual que de los sectores más relacionados al mercado interno. La propia entrevista con Obama ratifica ese apoyo.
El llamado a la “unidad nacional” realizado inmediatamente después de acto eleccionario es un intento de dar a esa convergencia electoral un contenido duradero. ¿Será posible?
Lo sería en la medida en que se mantengan tasas de crecimiento similares a las de los años anteriores. El “modelo” solo puede funcionar con ese requisito. Pero justamente es eso lo que está cuestionado. Todo indica que el nuevo pico de la crisis mundial, y sus efectos sobre China y Brasil, tendrán repercusiones. A uno u otro ritmo, con baja del crecimiento más abrupta o más gradual, la perspectiva es de deterioro. Sobre esa base, las contradicciones entre las aspiraciones de uno y otro sector entrarán en conflicto.
La ilusión de los trabajadores y los sectores medios de menores ingresos se revelarán como una falsa ilusión. Cada vez habrá menos beneficios y más ataques. Los aumentos tarifarios, los techos salariales y “ajuste de cinturones” golpearán a los trabajadores. La aspiración de la gran patronal (que produjo un aumento de la bolsa al día siguiente a la elección) será coronada con una gestión que intentará por sobre todo sostener sus ganancias. En este caso, los empresarios y el imperialismo no se equivocan: puestos a elegir entre perjudicar a unos u otros, serán los trabajadores los que perderán cada día más.
Ese es el contenido del Pacto Social que Cristina volvió a proponer, asentado en la fantasía de que si les va bien a los empresarios les irá bien a los trabajadores. Rechazamos desde ya ese Pacto, como lo rechazarán los trabajadores en cuanto comprendan, más temprano que tarde, sus objetivos.
La CGT, Moyano, la oposición
La presidenta ganó sola. “No le debe nada a nadie”, dicen los analistas. ¿Eso es fortaleza o debilidad? El festejo, junto a La Cámpora y el Movimiento Evita, muestran esa mezcla, su fortaleza y límites. El proyecto de Cristina, su “modelo”, nada tienen que ver con la solidez del primer peronismo. Perón se asentó en condiciones internacionales irrepetibles, para desarrollar un modelo de relativa resistencia a la penetración imperialista y otorgamiento de concesiones a las masas, opuesto al actual. El de Cristina acepta esa penetración, la colonización y el saqueo, combinado con un sostenimiento frágil del nivel de vida y consumo de la población que, lejos de representar un ascenso histórico como se dio a mediados del siglo pasado, solo ofrece un deterioro menos acelerado que el producido durante la década del ’90. No hay posibilidad de unión estructural, estratégica, durante décadas, de la clase obrera con un movimiento patronal como lo fue con Perón. Durará lo que dure la “bonanza” económica.
La ausencia en los festejos del movimiento obrero organizado (tanto de la vertiente moyanista como de los “gordos”) es la mejor demostración de que ninguno se “casa” con este modelo. Moyano entiende que los tiempos por venir serán de distanciamiento entre los votantes obreros y populares con Cristina, serán tiempos de desilusión. Allí, La Cámpora y el Evita serán inútiles para contener la bronca de quienes confiaron y fueron decepcionados.
En ese momento, quedará claro que esta fragmentación y debilitamiento de la oposición son en verdad una debilidad del régimen político, no superada desde el 2001. No hay bipartidismo, no hay alternativa política patronal, que pueda sostener institucionalmente un futuro más caótico. Si recuperar el bipartidismo fue uno de los objetivos de la Reforma Política, no fue logrado.
En síntesis, el cristinazo electoral durará como fenómeno político, lo que duren las condiciones económicas sobre las que se construyó. Si ellas cambian, toda la épica militante carecerá de sustento. Todos esos jóvenes que festejaron con los carteles del Che, y cantando por la liberación, necesitarán un nuevo cauce político. Y los millones de trabajadores que votaron al gobierno sin festejos, tendrán que enfrentarlo y no dudarán en hacerlo.
Binner: una alternativa contra los trabajadores
Finalizadas las elecciones presidenciales, desde los medios de comunicación y los sectores patronales se ha lanzado una escalada para instalar a “la nueva oposición” al gobierno de Cristina. Como parte de este plan, se intenta aglutinar preventivamente alrededor de la figura de Binner a una fuerza “auténticamente progresista”, como se autodenomina el propio gobernador santafecino. Con el 17% de los votos, quizás algún sector de trabajadores lo haya votado con cierta expectativa, como el intento de construir una alternativa al kirchnerismo. Desde el PSTU queremos señalar por qué razones consideramos que el FAP no es ninguna salida para los trabajadores sino que constituye una variante al servicio de los empresarios.
En primer lugar, cualquiera que haya votado a los diputados del FAP para que ejerzan su rol de oposición al gobierno, ya puede ir comprobando como ha perdido el voto. Porque en su recorrida mediática posterior al domingo, el propio gobernador de Santa Fe se encargó de aclarar que va a apoyar al gobierno en lo que consideren necesario, como lo han hecho sus diputados anteriormente.
En segundo término, para aquellos compañeros que han optado por el Frente Amplio Progresista como una alternativa al bipartidismo, buscando algo distinto al peronismo y al radicalismo, lamentamos decirles que han tirado su voto. Al día siguiente de la elección, los máximos dirigentes del FAP convocaron una reunión para empezar a trabajar en la construcción de su movimiento político. “Binner aclaró que en esa invitación también está “incluido” el radicalismo, a pesar de las diferencias que hubo en el último año y que los llevó a presentarse en los comicios por separado.” (El Ciudadano Web, 24/10/2011).
En tercer lugar, quienes han confiado en los spots de campaña del FAP donde se construye una provincia paradisíaca, como un modelo distinto al resto del país, lamentamos decirle que esa no es así para los trabajadores santafecinos. La provincia del “socialista” Binner es un paraíso pero para las empresas multinacionales, como la General Motors, las agroindustriales y las exportadoras agropecuarias como Monsanto y Cargill. Los trabajadores de Mahle y Paraná Metal despedidos pueden dar cuenta de cual es el lugar para los trabajadores. Los docentes que luchan contra la reforma jubilatoria en la provincia, pueden demostrar las mentiras de los discursos y promesas para acabar con la precarización del empleo.
Por último, Binner y su partido (PS) pertenecen a la internacional socialista, la misma organización de Rodríguez Zapatero en España o Papandreu en Grecia. Éstos son los gobiernos que están aplicando brutales planes de ajuste contra los trabajadores y el pueblo para salvar a los bancos y a las multinacionales. Pero para despejar cualquier exageración de nuestra parte y dar claridad absoluta sobre el carácter antiobrero del nuevo líder “progresista” del país, basta con ver cual es su propuesta de salida a la crisis económica: “para controlar la inflación, los empresarios deberán ganar menos y los trabajadores no pedir subas salariales para tratar de pasar este momento”. (Clarín 18/10/2011)
Como resulta a la vista del buen lector, el falso progresismo y socialismo del FAP no son ninguna alternativa para los trabajadores. Por el contrario, ante la llegada de la crisis, su construcción estará al servicio de rescatar a las patronales.
Muy buena elección del Frente de Izquierda
Con medio millón de votos consolidamos lo logrado en las primarias
Miles de jóvenes, trabajadores, estudiantes y jubilados en todo el país votaron en las elecciones presidenciales a los candidatos del Frente de Izquierda y de los Trabajadores. Esto permitió que el FIT consolidase la elección que logró en las primarias de agosto con medio millón de votos a la fórmula presidencial y casi 600 mil votos a la categoría diputados nacionales. De este modo, con la unidad alcanzada entre el PO, el PTS, IS, al que nuestro joven partido el PSTU se incorporó con candidatos, logramos el principal objetivo de esta campaña electoral, el de fortalecer a la izquierda de cara a los acontecimientos que se vienen frente a un segundo mandato del gobierno de Cristina Kirchner
Una batalla desigual
La votación alcanzada por el FIT resulta más meritoria aún si observamos la tremenda disparidad de recursos con los que contaron los partidos patronales y los partidos de izquierda. El gobierno hizo campañas multimillonarias por televisión, con spots y programas propios, contó con los enormes recursos del estado, las grandes empresas, y la burocracia sindical, lo que le permitió estar en todas las provincias y municipios con miles de costosos pasacalles, afiches, obleas y volantes además de unidades básicas abiertas sólo para la elección y miles de punteros y personas contratadas.
Lo mismo hicieron Alfonsín, De Narváez, Duhalde, Carrió, Rodríguez Sáa y el PRO, cuyos partidos repitieron el mismo plan electoral con recursos millonarios aportados por las empresas. Mostraron la realidad de los partidos patronales, poca militancia, muchos empleados, campañas sin consignas políticas, apelando a mostrarse cerca de la población, haciéndose llamar por el nombre de pila: “creo en Daniel”, “lo nuevo es Pablo”. En síntesis, campañas vacías de contenido y militancia, pero repletas de dólares.
El FIT llevó adelante la campaña con recursos infinitamente menores a los de los partidos patronales, llevando nuestras propuestas políticas con mucha garra y militancia. Esto nos permitió dialogar con miles de trabajadores, jóvenes y vecinos en los barrios, batallando contra los aparatos políticos patronales. Apenas contando con los spots televisivos gratuitos otorgados por el estado, cada voto del FIT fue el fruto de una gran batalla, y un enorme esfuerzo militante, lo que da más valor al más de medio millón de votos alcanzado.
Gran elección en las concentraciones obreras y populares
Muchos compañeros creían que la elección del FIT en las primarias eran producto del “voto lástima”, o un voto sólo democrático. Sin embargo, los resultados muestran que la izquierda logró en esta elección el apoyo a su programa y propuestas políticas, con miles de compañeros que nos apoyaron aún en medio de una situación política de fortalecimiento de Cristina. Esto fue posible porque el FIT logró una gran elección en las principales concentraciones obreras y populares, en Capital Federal quedamos al borde de obtener un diputado nacional logrando mas de 100.000 votos, el 5,6%. Tuvimos una gran elección en Provincia de Buenos Aires con un total de 279.241 votos, el 3,57%. Se lograron muy buenas elecciones en varios municipios de gran concentración obrera en el Gran Buenos Aires como los logrados en Merlo, A Brown y JC. Paz del 3,9%; en Quilmes y Lomas del 4%; en San Martín, Berazategui y Berisso el 4,2%, en Lanús el 4,5%, en Morón e Ituzaingó el 4,6%, en La Plata el 4,7%; en Avellaneda el 4,8%, en Ensenada el 4,9% y en B. Blanca un destacado 5,50%.
En las provincias como Córdoba el FIT obtuvo 77.571 votos, el 4,34%. En Neuquén el 4,9 %, en Salta el 8,5% y muy buenas elecciones en Tucumán, Mendoza y Chubut. Así el FIT se consolidó en un polo de independencia de clase, recibimos el voto de una franja significativa de los trabajadores y de la juventud, y también establecimos un diálogo con miles que nos escucharon con atención y respeto, aunque no nos votaron. Haber sostenido la misma elección que en las primarias muestra que el apoyo no es sólo democrático ni ocasional, sino que la izquierda logró fortalecerse, aún con recursos dispares frente a los dispuestos por el gobierno y los partidos patronales, y de este modo logramos el objetivo de fortalecernos, porque logramos que una franja de la población otorgue su apoyo político a nuestro programa y nuestras propuestas.
Cosas para mejorar
Desde el PSTU consideramos que el principal objetivo de esta campaña electoral, debía ser fortalecer a la izquierda de cara a la situación política que se viene. La política que plantearon los compañeros del PO, el PTS e IS fue la de darse como objetivo central lograr “diputados de izquierda” y “una alternativa de los trabajadores en todo el país”. En los spots, afiches y volantes ya no tuvieron como centro las denuncias al gobierno, a su modelo económico, ni la grave perspectiva de la crisis mundial que se cierne sobre los trabajadores y el pueblo.
La campaña se limitó a plantear algunas medidas correctas como la defensa del salario y los puestos de trabajo, pero sin decir de que manera se podían lograr, ni cuando ya era público el ataque a Sobrero y los delegados de la línea 60, incorporar con fuerza y como de denuncia central la campaña por Sobrero, los nuevos delegados, lo detenidos y procesados. Nada de esto se hizo. En el último tramo de la campaña, y sobre todo impulsado por los compañeros del PO, aparecieron afiches y volantes sin ninguna consigna política, que planteaban únicamente que faltaban 20.000 votos para obtener un diputado, con la única consigna de “con tu voto podemos lograrlo”, sin referencia al FIT, apareciendo sólo el PO, abandonando el perfil unitario.
Creemos que esto no fue lo mejor para aprovechar la oportunidad política que se le presentó a la izquierda. Es correcto pelear por tener diputados, pero fue equivocada la orientación que el PO, PTS e IS se dieron para lograrlo. Advirtiendo el fuerte apoyo electoral de Cristina, cedieron en las denuncias contra el gobierno, temiendo perder votos, por eso después de las primarias llevaron adelante una campaña que no tuvo como centro denunciar a Cristina, ni su modelo, ni siquiera mencionándola en muchos de sus materiales.
Cuando el FIT tuvo como centro la denuncia al gobierno se fortaleció. Así sucedió en las primarias donde denunciamos la proscriptiva ley electoral de Cristina y eso nos permitió ganar un espacio enorme entre los trabajadores y el pueblo. Para fortalecer aún más el espacio conquistado era necesario mantener la denuncia del modelo económico y el gobierno, y seguir mostrando su carácter antidemocrático con la ley proscriptiva y la persecución a los luchadores. La política oportunista del PO, PTS e IS hizo que perdiéramos la oportunidad de llevar adelante esa campaña. No sabemos si hubiera redundado en mas votos o hubiera cambiado la perspectiva de obtener diputados, pero como ocurrió en las primarias, hubiera dejado claro en millones nuestros planteos, ampliando y fortaleciendo aún más a la izquierda como un claro polo frente a la crisis que mas tarde o mas temprano va a desarrollarse en nuestro país. Vemos necesario desde el PSTU colocar este primer balance acerca de la política central que cruzó la campaña, sobre todo en los últimos 15 días, como un aporte al debate de las cosas que se pueden mejorar.
Gran campaña del PSTU en el FIT
Han pasado pocos días de las elecciones del domingo. Todavía se observan los afiches en las paredes que dan testimonio de una batalla electoral intensa. El cansancio todavía se siente, pero no impide valorar la actividad realizada, con la satisfacción de haber dejado todo lo que estaba a nuestro alcance y de haber realizado una buena elección.
Desde un inicio, el PSTU batalló para la constitución del frente, considerándolo una necesidad para la clase trabajadora, peleando para que se ofrezcan las candidaturas a los dirigentes obreros y populares más representativos, para que en la ecuación el componente de los trabajadores sea superior. Así fue que propusimos varios candidatos que no pertenecían a nuestra organización. En la recorrida de nuestros candidatos por las escuelas, en las volanteadas en las puertas de fábricas, en las plazas y estaciones de trenes, en las recorridas de los barrios obreros pudimos empezar a percibir que nuestra propuesta era bien recibida, que partía de las luchas de los trabajadores en su vida cotidiana. Que a pesar del claro triunfo, el voto a Cristina no es para nada un cheque en blanco, que los compañeros no se van a dejar atropellar y van a defender sus derechos.
Asimismo, las decenas de charlas y debates organizados para dar a conocer nuestras propuestas, los asaditos con los compañeros de trabajo, los actos, nuestra importante delegación de compañeras en el encuentro nacional de mujeres en Bariloche, han redondeado una muy buena campaña electoral, aportando cientos de fiscales para defender los votos del FIT. Por eso, con humildad nos sentimos parte de la buena elección realizada. Estamos orgullosos de la militancia desplegada, de la abnegación, la convicción, el entusiasmo y la alegría con que encaramos cada actividad.
Finalmente, con esta nota queremos agradecer a las decenas de compañeros y compañeras que nos han acompañado en la campaña. A su vez, es un compromiso para seguir peleando para que el FIT siga existiendo como una referencia electoral para los más de 500.000 trabajadores y estudiantes que nos han votado, reiterando nuestro llamado a romper con las mezquindades y el sectarismo, a abrir el frente y ponerlo al servicio de las luchas obreras y populares que se están desarrollando y las que vendrán. Por eso, desde el PSTU te invitamos a que te sumes a colaborar con esta tarea, porque como dijimos durante toda la campaña electoral, después de las elecciones, la lucha continúa y hay que organizarse.
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