| Un discurso antiobrero |
| Escrito por PSTU-Argentina | |||
| Martes 10 de Julio de 2012 22:21 | |||
Cristina habló por TV, respondiendo a dos luchas claves: el paro y acto de la CGT y la pelea de los Dragones.
Como antes, cuando llamó “extorsivo” el paro de la UOM, “vagos” a los docentes que reclamaban por salario, ahora insistió en que el acto de la CGT era “desestabilizador”.
Hasta allí, nada nuevo.
Sin embargo, varios capítulos del discurso desnudaron la concepción de fondo de la presidente, la esencia de su “modelo nacional y popular”. Cristina “tiró la cuerda” en la cinchada contra los trabajadores, mostrando que juega en el equipo de los bancos internacionales, los países imperialistas y las patronales.
G20 y deuda
Insistió: seguirá la aplicación del impuesto a las ganancias y a los salarios. Incluso lo rebautizó como “impuesto a los altos ingresos”, cambiando el carácter del tributo.
Y dijo que quienes reclaman consideran una injusticia tener que poner plata para pagar la deuda externa.
¡Claro que es injusto, señora presidente! ¡Los trabajadores no tienen nada que pagar de esa deuda fraudulenta, que ud. dijo que ya era historia, mientras la sigue pagando a costa del pueblo argentino! Más aún, reconoció con todas las letras que la plata del Banco Central será librada para pagar al FMI y los bancos internacionales.
Dijo que el G20 fue “receptivo a las propuestas argentinas”, cuando todo indica que ella fue “receptiva” a las órdenes del imperialismo.
Repartir la pobreza
De las asignaciones familiares ni habló. Pero dijo también que es injusto el reclamo de dejar de pagar el impuesto al salario.
Porque sólo lo paga el 19% de los trabajadores, que ganan el 41% de la masa salarial, mientras el 81%, que solo recibe el 59%, no paga. Y, sin ponerse colorada, indicó que eso era sin tener en cuenta el 32% que está “en negro”.
Los trabajadores reciben solo el 34% de la renta. Para Cristina, el problema es cómo repartir ese 34%. Dentro de ese porcentaje, es de “tacaños” pretender que algunos paguen menos, porque eso perjudica a los otros.
Pero del 66% que se llevan las multinacionales, la oligarquía y los banqueros, no se habla.
¡No, señora presidente! ¡No se trata de repartir la miseria, mientras las ganancias patronales se mantienen intocables! Se trata de cobrarles más impuestos a ellos y nada a los trabajadores.
Nosotros somos quienes producimos toda la riqueza nacional
Pero claro, su gobierno no está para eso, sino para decirnos a los trabajadores con qué tenemos que conformarnos.
Definió a los gremios que se movilizan como los “principales beneficiados” del modelo, gente que se “quejan de llenos”.
Dijo que estamos en crisis –“en el Titanic”-, y que hay que sacrificarse. Y que posiblemente no modifique el piso no imponible del impuesto a las ganancias este año.
¡No, señora presidente! Los principales beneficiados no somos los trabajadores, sino las multinacionales, los bancos, la Sociedad Rural a los que ud. no pudo aumentar las retenciones. Ellos se reparten la riqueza, nosotros la pobreza.
Más represión, menos derecho a reclamar
Por último, rindió homenaje a los gendarmes muertos en accidente. Aseguró que “no volverán a intervenir en los conflictos”.
¿Quiere decir que dejarán de reprimir? ¿Qué se termina el Proyecto X y la persecución a las luchas? Para nada.
Resulta que esta forma de reprimir no está sirviendo, como quedó claro con los camioneros en La Matanza y los Dragones.
Ordenó a los jueces que actúen ellos, que persigan a los luchadores hasta sus hogares, y los metan presos allí “y no donde están todos juntos”.
Les ordenó, ni más ni menos, resolver los conflictos con cacerías de luchadores obreros y populares. Justamente como hace en su provincia, Santa Cruz, donde la policía fue a buscar a la casa a compañeros como Víctor Oñate y otros, como delincuentes. Como hicieron los gobernadores afines ante las luchas contra la megaminería.
Más aún, comparó a los compañeros de Cerro Dragón con los asesinos de Kosteki y Santillán, cuando mencionó la gran diferencia entre 2002 y ahora.
Cuando llegaron al poder, dijo, los pobres luchaban y la policía los mataba. Ahora, al revés, los pobres gendarmes mueren y los obreros tienen la culpa.
¡No, señora presidente! Los obreros no son asesinos. A estos gendarmes los mató el gobierno que los mandó a reprimir obreros.
¡No, señora presidente! La solución a estos conflictos es responder a los reclamos obreros. Claro, para eso hay que meter mano en las ganancias de las multinacionales, dejar de pagar la deuda externa, terminar con el saqueo de nuestros recursos, cambiar la Argentina completamente, afectar a los capitalistas.
Rechazar el giro antiobrero
Desde los sindicatos, las fábricas, las escuelas, los barrios, tenemos que prepararnos para enfrentar este giro del gobierno.
Comenzando por rechazar estos argumentos, y no dejar de pelear ni por un minuto por nuestros reclamos inmediatos como trabajadores, y por la independencia nacional.
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