| Vamos al XXIV Encuentro de Mujeres |
| Escrito por FRENTE OBRERO SOCIALISTA | |||
| Jueves 24 de Septiembre de 2009 00:00 | |||
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Escribe Lucha Mujer Por unos días, durante el fin de semana del 10 al 12 de Octubre, la ciudad de San Miguel de Tucumán cambiará su paisaje. Es que se realizará allí el XXIV Encuentro de la Mujer y miles de nosotras viajaremos desde distintos puntos del país, invadiendo las calles de la ciudad. Todos estos años nos convoca la necesidad de encontrarnos para discutir los problemas que tenemos como mujeres pero siempre está presente la realidad que vive nuestro país y el mundo. La crisis económica y la mujer Este año una crisis económica mundial azota a los trabajadores y trabajadoras Una crisis económica que ya no es una previsión sombría, sino una cruel realidad: bancos e industrias quebrando, servicios públicos abandonados a su propia suerte, caída brutal de la producción agrícola... Como un castillo de naipes, caen todos los sectores de la economía mundial, originando un panorama que combina el desempleo con el encarecimiento de los alimentos, la profundización de la destrucción de la salud y educación públicas, la pérdida acelerada de los más elementales derechos. Ya en el 2008 (en los inicios de esta crisis), la OIT (Organización Internacional del Trabajo) estimaba que el número de desocupados en el mundo, crecería en 50 millones, pasando 190 a 230 millones y que los trabajadores que viven con menos de un dólar aumentarían en 40 millones entre el 2008 y el 2009. El capitalismo imperialista, que provocó esta crisis, mostrando su incapacidad para responder a las necesidades de la humanidad, ahora la descarga sobre la espalda de los trabajadores. Doblemente atacadas, por la explotación y la discriminación, las mujeres trabajadoras ocupamos un alto porcentaje de los trabajos precarios. En las maquilas en México, Centroamérica y el Caribe, en las zonas francas de Brasil, en los trabajos semiesclavos de la confección en Argentina, en los miserables trabajos de las inmigrantes en EEUU y Europa. En épocas de mayor crisis todos los problemas de la sociedad recaen con más fuerza sobre la mujer trabajadora y pobre. El desempleo masivo deteriora las relaciones humanas; trae mayor violencia en la sociedad y en la familia obrera. Las mujeres y los niños somos las principales víctimas. En Argentina Nuestro país no escapa a esta situación. Crecen los embarazos adolescentes y los abortos clandestinos. Los brutales abortos caseros siguen siendo principal causa de muerte de miles de mujeres trabajadoras y pobres que se ven obligadas a recurrir a éstos ante el embarazo no deseado o la imposibilidad de poder ofrecerle a sus hijos una vida digna. Más de 200 mujeres murieron el año pasado víctimas de la violencia doméstica. El gobierno de Cristina Kirchner se presenta como "progre", habla mucho de los derechos humanos, de los pobres, pero muy poco hace para cambiar esta realidad. Salió rápidamente a salvar a los empresarios con préstamos y subsidios mientras mira para otro lado a la hora de prohibir los despidos, las suspensiones, las rebajas de salarios. También aumenta los multimillonarios aportes a la educación privada confesional y pacta con la Iglesia para que no se legalice el aborto. Semejante "hipócrita defensa de la vida" lleva a la muerte o a la mutilación a miles de mujeres trabajadoras y pobres. ¿Tenemos los mismos problemas todas las mujeres? Cristina KIrchner, Lilita Carrió, Margarita Stolbizer, y muchas otras[1], mujeres ellas, nada tienen que ver con nosotras las trabajadoras y pobres. No sufren la desocupación ni la falta de dinero para alimentar a sus familias. Apoyan la penalización del aborto porque seguramente no tienen ningún problema en pagar uno en las clínicas clandestinas que se llenan de dinero gracias a su política. No tienen nada que ver con nosotras aunque seamos mujeres: estamos en dos veredas distintas, somos de dos clases con intereses enfrentados. Ellas quieren hacer acuerdos con el FMI, entregar nuestros recursos naturales, destruir la educación y la salud públicas. Quieren que la crisis la paguemos nosotras. Pero nosotras podemos y debemos impedírselo luchando junto con el resto de los trabajadores y el pueblo. Y así lo estamos haciendo, como lo mostraron las trabajadoras de Terrabusi, de Paraná Metal, de General Motors, del Subte, las bancarias, las maestras. Tucumán, la trata de blancas y el genocidio Tucumán es una de las provincias más castigadas por la miseria, las mafias y la corrupción organizada. Tanto el gobierno Nacional como el Provincial permiten y le dan vía libre a los corruptos y mafiosos para que sigan trabajando y tal como se ve con el escándalo de los remedios truchos también son sospechosos de esa misma corrupción. Tucumán está gobernada por el kirchnerista José Alperovich quien mientras reduce en un 10% el gasto público, destina millones de pesos para que sus amigos empresarios del juego se sigan enriqueciendo, como el presidente del Club San Martín, Alejandro "la Chancha" Alé (ex barrabrava, capo de los punteros del PJ), denunciado por la madre de Marita Verón como el principal responsable del secuestro y desaparición de su hija (el caso emblemático que inspiró el programa "Vidas robadas" y puso en evidencia la existencia de las mafias que mantienen desaparecidas a más de 600 mujeres en democracia ). Y si hablamos de inseguridad, Tucumán es una provincia donde la mayoría de los prostíbulos de la capital habilitados por la Municipalidad son propiedad de policías. Son lacras del presente cuya raíz está en una herida aún abierta: el genocidio contra los trabajadores y el pueblo que se inició en 1975 con el tristemente célebre Operativo Independencia. Luego siguieron los centros clandestinos de detención que en Tucumán funcionaron en dependencias del Ministerio de Educación, hasta en escuelas, como la Escuelita de Famaillá, inaugurada por el represor Domingo Bussi, y en ingenios cerrados y en funcionamiento, lo que prueba la participación del empresariado en estos crímenes. Por eso, por Jorge Julio López, por Carlos Fuentealba[2], será grito nuestra voz en este encuentro para volver a exigir: ¡Juicio y castigo a los culpables del genocidio de ayer y de hoy! Desde Lucha Mujer nos comprometemos a llevar estos temas, para debatirlos y para ver cómo luchar por ellos desde nuestros sindicatos, universidades o barrios, junto con nuestros compañeros varones y el resto de los trabajadores. Llevamos el apoyo al pueblo hondureño en su lucha contra el golpe de estado. Nos pronunciamos por la movilización de los pueblos Latinoamericanos contra la instalación de las bases yanquis en Colombia. Levantamos como un gran ejemplo a las mujeres haitianas que están a la cabeza de la lucha contra las tropas de ocupación y exigimos el retiro, ya, de esas tropas. Estamos con las mujeres palestinas e iraquíes y repudiamos los atropellos y las matanzas del ejército israelí y de los invasores yanquis en Medio Oriente. Apoyamos las luchas de las trabajadoras de Terrabussi, Mahle, Subte, etc. Nos solidarizamos y apoyamos la lucha de las trabajadoras del Policlínico Bancario y de las madres de las víctimas de los remedios truchos, para echar a Zanola. Sabemos y estamos seguras que las mujeres trabajadoras somos importantes, que podemos cambiar la historia, que esto no puede seguir así y que tenemos que luchar. Pero también sabemos que sólo junto a nuestros compañeros trabajadores podemos hacerlo, porque somos de la misma clase y porque tenemos los mismos intereses: un mundo mejor para nosotros y nuestros hijos, un mundo sin ricos ni pobres, un mundo donde los trabajadores tengamos el poder y seamos dueños de nuestro propio destino. Un mundo socialista. * Unidad obrera para que la crisis la paguen ellos * Contra todo despido * Igual salario para igual trabajo * Guarderías en todos los centros laborales y de estudio * No a la Trata de Blancas. No a la violencia contra la mujer. Casas-refugio para las mujeres golpeadas, garantizadas por el estado. [1] Son las principales dirigentes mujeres de los partidos de la burguesía argentina (PJ, Coalición Cívica y UCR). [2] Julio López (secuestrado y desaparecido) y Carlos Fuentealba (asesinado por la policía en una manifestación) son los símbolos de la represión contra los trabajadores en años recientes.
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