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VW (Bélgica): junto a los trabajadores, defender el empleo
Escrito por LCT-BELGICA   
Viernes 01 de Diciembre de 2006 00:00

Desde hace años, los anuncios de una reestructuración profunda o de cierre de la empresa VW de Forest se han sucedido a intervalos regulares, produciendo cada vez más tensión entre los trabajadores de la empresa y de sus subcontratistas.

 

Estos anuncios no dejaron de tener consecuencias para los trabajadores: aumento de la flexibilidad del tiempo de trabajo, intensificación de la carga de trabajo, reducción de personal, externalización creciente de la fabricación de componentes.

 

El chantaje del cierre ha permitido hacer salir un número creciente de trabajadores por la  puerta grande de la fábrica para hacerlos volver a entrar por la  puerta chica de los subcontratistas, en condiciones inferiores,  así como permitió hacer aceptar por el personal condiciones de trabajo cada vez más difíciles. Entre 2000 y 2006, el número de trabajadores a VW pasó de 7140 a 5400 y la proporción de precarios en la empresa continúa aumentando.  A pesar de eso, el número de coches armados no disminuyó. Así es como los trabajadores a la cadena ven llegar cada 76 segundos un nuevo coche para armar.

 

Ante estas concesiones, los trabajadores podían al menos sentirse tranquilos de los resultados muy positivos de la fábrica de Bruselas, alcanzando elevados niveles de productividad (del 2 al 3% de aumento de la productividad cada año). Pero los esfuerzos aceptados de su parte y el aumento de los beneficios de la empresa cada vez se han traducido en aún más presiones y amenazas.

 

Frente a éstas, el Estado belga se apresuró en satisfacer lo mejor posible los deseos de la patronal de la empresa Volkswagen poniendo a su disposición un inmenso terreno público de 75.000 m² e invirtiendo más de 35 millones de euros en este Automotive Park, permitiendo reforzar la disponibilidad y adaptabilidad de los subcontratistas a las necesidades de la fábrica. La región de Bruselas invirtió 500 mil euros en un centro de formación, Iristech, destinado a los futuros trabajadores de VW y sus subcontratistas. Por último, se sucedieron los regalos fiscales que pueden evaluarse en cientos de millones de euros: disminución de las cargas patronales, disminución de las cargas sobre el trabajo en equipo y de noche, nueva disposición permitiendo poner en "paro técnico" (financiado por los fondos públicos) a los trabajadores cuando los pedidos de la empresa disminuyen...

 

Del mismo modo, el gobierno prevé cambiar la legislación sobre el tiempo de trabajo con el fin de adaptar el mismo sobre una duración de 6 años, que es la duración de vida comercial de un modelo de automóvil. El sistema de ahorro-tiempo, que fue objeto de un protocolo de acuerdo en mayo pasado entre Agoria (federación patronal de la industria tecnológica), la CSC Metalúrgicos y la ABVV Metaal Flandes, lleva aún más lejos esta flexibilización del tiempo de trabajo.

 

Pero, como no lo oculta el Ministro-Presidente de la región de Bruselas, C. Picqué, es precisamente allí donde está el rol del poder político:

 

"La población ha podido ver los esfuerzos que se hicieron para establecer de forma duradera VW en Forest, con este parque, así como con subsidios, reducciones de cargas... Pues el mundo político había hecho bien su trabajo".1

 

Con el anuncio de los despidos en Volkswagen, la clase dominante en el poder no duda en revelar la amplitud de su servidumbre a los intereses patronales.

 

¿Pero qué es lo que pasó?  Los trabajadores dieron un máximo, el Estado burgués realizó perfectamente su rol de instrumento al servicio de la patronal... y la dirección de Volkswagen dio su veredicto: ¡4000 trabajadores menos!  ¡Se retira el montaje del Golf!  A pesar de los inmensos beneficios retirados, ¡VW-Forest, nos cuesta aún demasiado caro!

 

Es que no son sólo los trabajadores de VW-Forest los que debieron hacer importantes concesiones a la patronal;  IG Metall, el sindicato único del sector del automóvil en Alemania, firmó un acuerdo en septiembre pasado con la dirección de Volkswagen, permitiendo un aumento del tiempo de trabajo sin aumento de salario. La contrapartida fue el mantenimiento del empleo pero la dirección de la empresa ya anunció una disminución de 20.000 trabajadores en las empresas alemanas en los próximos años. No es pues un "nacionalismo alemán" que guió la decisión de VW sino en primer lugar los compromisos armados por un sindicato más que implicado en los intereses de la dirección. (Se puede por otra parte afirmar que el sindicato alemán hace, de  cierta manera, directamente parte de la patronal, siendo accionista de la empresa y participando en la dirección del consejo de empresa).  Así es como los trabajadores alemanes corren el riesgo de ver sus condiciones de trabajo deteriorarse significativamente.

 

El método de las direcciones patronales queda muy claro:  se trata de poner en competencia los distintos centros de producción, y en consecuencia los trabajadores de estos lugares, con el fin de obtener un máximo de éstos. El anuncio de la reducción drástica de los empleos en Forest tiene por objeto en primer lugar aumentar la presión sobre los aproximadamente 1500 trabajadores que permanecerán, sobre los que eventualmente se contratarán de nuevo en un plan industrial futuro e incierto para Forest (con el montaje del Audi para 2009?),  y también sobre los trabajadores de los otros sitios europeos (con la fábrica española de Pamplona en primera línea).

 

El mensaje es claro:  si los trabajadores quieren guardar su empleo, deberán aún "hacer esfuerzos" para reducir los costos, para producir cada vez más riqueza en menos tiempo de trabajo y esto, con el fin de aumentar los beneficios de los accionistas y de la patronal.

 

Durante el encuentro de los sindicatos metalúrgicos europeos este lunes 27 de noviembre, en vez de señalar claramente la necesidad de un combate común contra la ofensiva patronal, el sindicato alemán IG Metall no dudó en prevenir y aconsejar a los trabajadores belgas, haciendo el  juego de la patronal:  "Lo importante es saber con qué rentabilidad un Audi puede armarse en Bruselas.  En Alemania, redujimos nuestros costos en un 20%.  Es necesario ver aquí con los sindicatos belgas cuál puede ser la amplitud de esta reducción de  costos:  15, 20%... "2

 

¿Aumento y flexibilización del tiempo de trabajo, reducción de los salarios, reducción de las cargas patronales... ¿hasta dónde deberán ir los trabajadores, qué más deberán aún ofrecer de si-mismo para salvaguardar el empleo?

 

Por otra parte, los trabajadores de Forest lo entendieron bien;  los que permanecerán serán "exprimidos como limones".  Ya que las condiciones de trabajo se volvieron intolerables para muchos de ellos, mucho temen por el futuro de los que la empresa querrá bien guardar.

 

Pero mientras que los trabajadores de VW se preocupan por su futuro, lloran su desconcierto, se indignan por la brutalidad de la noticia, y esperan consignas de sus direcciones sindicales para movilizarse, éstas permanecieron extrañamente preocupadas por una cuestión:  la de guardar la calma en su tropa, de "no aparecer como salvajes sino como víctimas". Al mismo tiempo que los trabajadores aprendían la noticia, las direcciones sindicales llamaban a "conservar la calma", a mostrarse responsable... en pocas palabras, desmovilizaban por temor de los desbordes de una multitud de trabajadores muy legítimamente en cólera. Durante la asamblea general que siguió al anuncio del despido por el Consejo de Empresa de VW-Forest, los representantes sindicales aconsejaron a los miles de trabajadores presentes de "permanecer en casa", y "esperar noticias por los medios de comunicación".  La asamblea se dispersó dejando algunos centenares de trabajadores manifestar su cólera, solos, en las calles de Forest.

 

Rápidamente, los medios de comunicación, el poder político pero también las direcciones sindicales retransmitieron una consigna: se trata de negociar buenos planes sociales y obtener una prima generosa para los trabajadores despedidos.

 

En paralelo, surgían de todas partes promesas de empleos para "futuros ex-trabajadores de VW":  algunos centenares a la SNCB (ferrocarriles), algunos centenares en la empresa de trabajos precarios Védior, algunos centenares en el sector de la construcción en Flandes, algunas decenas para el aeropuerto de Charleroi. Si se los suma, estas ofertas distan mucho de responder a las decenas de miles de empleos perdidos con la reestructuración de VW (en 2003, el Banco Nacional Belga había estimado entre 78.500 y 87.600 el número de puestos indirectos generados por VW-Forest).3 Por otra parte, estas ofertas no constituyen empleos suplementarios; no hacen más que prometer a los trabajadores VW hacerlos pasar adelante en la fila de parados.

 

Estas promesas de primas generosas y de empleos apuntan a desmovilizar a los trabajadores, haciéndoles creer que incluso "permaneciendo en casa", obtendrán algo. Ante esta clase de drama social, los políticos siempre se sienten incómodos. Ante la cólera de la población y los trabajadores, se trata de demostrar que no es una consecuencia del capitalismo sino, por el contrario, del no respeto de sus principios o de una falta de "liberalismo a cara humana".

 

Así, para el Primer Ministro Verhofstadt, en el expediente VW, es "el principio del mercado que no funcionó";4 las "consideraciones nacionales"  constituyeron, según el Primer Ministro, el fundamento de tal decisión. Pero si VW despide en Alemania en los próximos años en favor de una nueva fábrica construida en la India (donde se invertirán 530 millones de dólares próximamente), ¿podremos hablar de "consideraciones nacionales" o de proteccionismo alemán?

 

A este "nacionalismo de otra época", los dirigentes de los partidos llamados "progresistas" (PS, Ecolo, CDH...) añaden otra causa al drama de Forest, la de la falta de una dimensión social y humana al capitalismo:  el origen no estaría en la explotación del trabajo en provecho del capital sino en la debilidad de las protecciones sociales que deben acompañar el liberalismo económico.  No obstante, estos mismos partidos participan en el desmembramiento de estas protecciones sociales y del derecho laboral para proteger la sacrosanta "libertad económica" de las empresas, la de hacer beneficios a costa de los trabajadores y los fondos públicos.

 

Y de hecho, al mismo tiempo que la política de los "regalos a los patrones" resulta ineficaz para poner un freno a los apetitos insaciables de los capitalistas, como lo confirma la decisión de VW, el Gobierno se arrodilla y propone satisfacer todavía más los últimos deseos de la dirección de la empresa. Después del anuncio de VW, C. Picqué, el Ministro-Presidente socialista de la Región de Bruselas-capital, proponía "movilizar en favor de VW su sistema de ayudas a la extensión económica.  Sería necesario discutir con la dirección pero estamos dispuestos a invertir de nuevo si es necesario...  ".

 

Este "liberalismo social" tan defendido parece vincularse con un sistema de transferencia permanente de los fondos públicos, a un vaciamiento de las arcas del Estado y de la seguridad social en favor de los intereses privados de los poseedores de capitales, y eso "en nombre de la preservación del empleo".

 

Mientras que estas transferencias de lo público hacia lo privado han mostraron bien cómo en ningún caso están al servicio de los intereses de los trabajadores y de la población pero por el contrario abastecen el apetito de la patronal, proponen profundizar aún más esta política de sometimiento al mercado.

 

El Consejo de Empresa de VW-Forest que se celebró este martes 28 de noviembre nos revela la estrategia de la dirección VW, ya anunciada insistentemente por el sindicato alemán:  ¡si Bruselas quiere guardar VW y sus empleos, será necesario reducir los costos!  Sin confirmar esta noticia, la dirección alemana deja planear la duda:  100.000 coches Audi A1 podrían armarse anualmente en Bruselas a partir de 2009.

 

Podría esperarse que la noticia esté acompañada de este mensaje:  la dirección belga pide a los trabajadores reanudar el trabajo, "para aumentar las oportunidades de un desarrollo constructivo de las negociaciones". 5

 

Estas promesas sólo constituyen en este sentido una manera de lanzar migas a los trabajadores para que se dividan en la lucha por los posibles empleos que se conservarían, en condiciones que no dejan presagiar nada bueno habida cuenta de las declaraciones de la IG Metall y de la dirección de la patronal.

 

El riesgo es que a falta de movilizaciones reales, fuertes y en torno a consignas claras, los trabajadores pierdan todo y en primer lugar su unidad. Las direcciones sindicales, que rechazaron hasta ahora el fin de la huelga sin garantía previa, deben en este sentido mantener esta unidad en torno a una reivindicación clara:  ¡empleo para todos sin degradación de las condiciones de trabajo!  Esta unidad debe construirse no sólo entre los trabajadores de VW y sus subcontratistas sino también buscando ganar la solidaridad y el apoyo en esta lucha de los más amplios sectores de los trabajadores en Bélgica. Esta lucha, que recibió el apoyo de trabajadores de la empresa VW en Brasil, debe también apoyar la resistencia de los trabajadores españoles de Renault que sufren una misma ofensiva patronal y la de los trabajadores de VW-Pamplona que corren el riesgo a su vez de sufrir las consecuencias del diktat del capital.

 

¡Contra la estrategia patronal de división de los trabajadores de los distintos centros de producción, exijamos a las direcciones sindicales de los distintos países acciones unitarias en torno a reivindicaciones comunes!

¡Ningún despido a VW-Forest, ni en los otros sitios!

¡Mantenimiento del empleo sin degradación de las condiciones de trabajo!

¡Reembolso por la patronal de VW de los subsidios y otros regalos recibidos del Estado!

 

1 L'Echo, 23/11/2006

2 Le Soir, 28/11/2006

3 L'Echo, 18/11/2006

4 Le Monde, 23/11/2006

5 Le Soir, 29/11/2006

 

 

 

El sistema de ahorro-tiempo

Este sistema, ya de aplicación en Alemania en las fábricas VW, lleva a los trabajadores a acumular sobre una cuenta individual sus horas extraordinarias, los francos de recuperación, en forma de capital-dinero.  Van a poder utilizar este ahorro-tiempo durante su carrera con el acuerdo de su patrón. Eso permite hacer trabajar al máximo a los trabajadores cuando la empresa tiene un máximo de pedidos y por el contrario pedirles permanecer en casa si los pedidos son pocos. Este sistema constituye una forma extrema de adaptación del trabajador, de su vida social y familiar a las necesidades del mercado. El Gobierno anunció querer proponer próximamente al Parlamento un texto destinado a cambiar la legislación con el fin de reconocer tales acuerdos. Entonces podría generalizarse a todos los sectores.

 

 

 

Mientras la burocracia sindical alemana apoya a la empresa.

"Todo consiste en saber con qué rentabilidad un Audi puede armarse en Bruselas.  En Alemania, redujimos los costos en un 20%.  Acá hay que ver con los sindicatos belgas cuál puede ser la amplitud de esta reducción de los costes: 15, 20%... ."

Bernd Osterloh, dirección de IG Metall, sindicato alemán del sector metalúrgico

 

 

 

...los trabajadores de São Bernardo dos Campos (São Paulo - Brasil) se solidarizan con los obreros

La oposición del sindicato metalúrgico de la VW-ABC votó por unanimidad en un plenario enviar a sus hermanos de clase en Bélgica la siguiente nota de solidaridad:

 Queremos manifestar nuestra solidaridad con la lucha que llevan contra el cierre de la fábrica, con el consecuente despido de cuatro mil camaradas [...] En Brasil, vivimos una situación similar, ya que VW está imponiendo un plan de reestructuración que pretende despedir a 5700 trabajadores de aquí al 2008. VW acaba de batir records de producción en Brasil y envía cada vez más dinero a la casa matriz en Alemania. Por lo tanto los despidos en VW no se justifican en absoluto y la única explicación para los despidos es la sed de ganancia con el fin de aumentar aún más los beneficios.

En estos últimos diez años, desde el gobierno de Fernando Henrique Cardoso (FHC) hasta el actual de Lula, 3,7 mil millones de Reales (1,3 mil millones ?) se han transferido a VW, dinero del Banco Nacional para el Desarrollo Económico y Social (BNDES), dinero que debería destinarse a la mejora de los servicios de salud, educación y vivienda y para crear empleo.

Trabajadores de VW-ABC - São Paulo, Brasil

 


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