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Elecciones de 04 de abril: Una victoria con un sabor amargo
Escrito por GB-LIT - Bolivia   
Miércoles 28 de Abril de 2010 17:06

El MAS extendió su votación pero retrocedió en sus bases

El balance de las elecciones del 04 de abril está generando muchas discusiones y hace correr mucha tinta.
El gobierno afirma que el MAS obtuvo una victoria aplastante, intentando así ocultar su retroceso electoral en el occidente y evitar  una mayor crisis interna. Los viejos partidos de la derecha, enflaquecidos y fragmentados, consideran que hubo una gran derrota del oficialismo. Como revolucionarios, nos parece importante comprender, a partir de los resultados electorales, hacia dónde va el gobierno de Evo Morales y el MAS, y las tareas que tenemos por delante.
 
 Miremos el contexto en que acontecieron esas elecciones. Primero, el fin de la polarización política entre el gobierno y la oligarquía del Oriente, post el gran acuerdo del MAS con la derecha en octubre de 2008, que marcó un giro en la posición de sectores burgueses del Oriente hacia el apoyo a Evo Morales, y  un giro del MAS hacia la derecha. Segundo elemento, varios candidatos de posiciones neoliberales fueron indicados a dedo por Evo Morales, en contra de la voluntad y propuestas de las bases. El tercero elemento es la cooptación de las principales direcciones sindicales del campo y la ciudad, en particular de la COB y la FSTMB, por medio de regalos, prebendas y corrupción.
 
En este marco, analicemos los resultados numéricos.  Sin duda el MAS se transformó en la mayor y única fuerza política nacional, ganando la gobernación de 6 de los 9 departamentos, avanzando electoralmente en el Oriente del país, anteriormente copado por la Media Luna y conquistando  229 de 337 alcaldías. El gobierno consiguió imponer otra derrota electoral a la media luna, al ganar en el departamento de Pando, y al conquistar la mayoría de las alcaldías municipales de los departamentos de Santa Cruz, Beni y Tarija.
 
Sin embargo, a diferencia de las elecciones de la primera gestión del gobierno de EVO, estas 2 campañas electorales (diciembre 2009 y abril 2010)  no  reflejaron ni el entusiasmo militante de los “masistas”  y menos aún debate ideológico alguno con las otras corrientes y la derecha. El MAS creció y se expandió territorialmente sobre todo por la utilización de una poderosa maquina electoral y millonarios gastos, por ejemplo de manera muy clara en Beni.
 
Sin embargo, fue una victoria con sabor amargo para el MAS que ansiaba copar más espacio. Otrora la Plaza Murillo se llenaba para festejar las victorias del MAS;  en la noche del 4 de abril, Evo habló para unos cuantos militantes en una plaza vacía. El MAS solo ganó en 3 de las 10 principales ciudades del país, perdiendo en bastiones como Oruro, sin poder ganar la alcaldía de las ciudades de La Paz y Potosí. El claro retroceso del MAS en la región del Occidente se expresó en la ciudad de El Alto, donde Edgar Patana obtuvo 38,7%, cuando en las elecciones de diciembre,  9 de cada 10 alteños votaron por Evo Morales. El MAS también perdió en municipios representativos como ser Achacachi (altiplano de La Paz), Llallagua, Uncia (Potosí) y Plan 3000. (Santa Cruz).
 
¿Qué explica este retroceso y debilitamiento del MAS?
 
Evo culpa a las direcciones departamentales del MAS por los errores durante la campaña.  A nuestro parecer, las  razones del retroceso son más profundas: el MAS está pagando el precio por estar transformándose en un partido tradicional. La apertura del MAS a ex militantes de la derecha, la indicación a dedazo de los candidatos por Evo Morales y la cúpula del MAS sin consultar a sus bases, han generado fuertes descontentos en los sectores populares, movimientos sociales, bases indígenas y campesinas. Empiezan a surgir cuestionamientos desde las bases sobre las políticas encaradas y esas críticas se hacen públicas; por ejemplo, ciertas organizaciones indígenas  regionales reprochan la actual política  de sobre-explotación de los recursos naturales en acuerdo con transnacionales, sin respetar el derecho de consulta a las comunidades.
 
 El MAS ya no es el mismo, su degeneración y falta de democracia interna provocó rupturas importantes, como la de Román Loyaza (que se fue a la derecha) y la de Lino Wilca, quien logró capitalizar el descontento de algunos sectores indígenas y ganó así en 5 municipios rurales.
 
El debilitamiento del MAS en sus propias bases no significó un fortalecimiento de los partidos o agrupaciones de derecha ni de la ultraderecha, más bien se presentó, en las principales ciudades, como un “voto castigo”, que por la falta de una alternativa obrera y socialista en estas elecciones, fue capitalizado por variantes burguesas (centro- derecha), como el M.S.M. y el U.N. y variantes indigenistas como M.P.S. de Lino Villca. El descontento también llegó a los sectores obreros, como los fabriles, indignados con la Propuesta de Código de Trabajo del gobierno.  
 
Entonces, a la par que el MAS crece y se extiende como aparato electoral reformista, se debilita políticamente en los sectores sociales más combativos. Podemos decir que avanza la experiencia política de algunos sectores sociales con el proyecto del MAS en el poder, abriendo así las posibilidades de debatir sobre la necesidad de la construcción de otra alternativa, a la  izquierda y en oposición al MAS.
 
Frente a la degeneración del MAS: construyamos una nueva alternativa obrera y socialista
 
Las pugnas, agresiones físicas, toma de local, cambio de candidatos en las listas y el “dedazo” de Evo Morales en la definición de la candidaturas comprueban la falencia y degeneración del MAS. El debilitamiento interno de su proyecto reformista, solo reafirma la necesidad de construir una nueva izquierda, revolucionaria anticapitalista y antiimperialista. A los militantes honestos y luchadores del MAS que miran decepcionados todo lo que esta pasando con su partido, les decimos francamente, que el MAS dejó de ser el instrumento de las luchas de los movimientos sociales, para transformarse en un partido electorero y burocrático, no muy distinto a los viejos partidos neoliberales, donde los militantes de base no deciden nada y son utilizados por la cúpula para las campañas. 
 
Reconocemos y respectamos el sentimiento de la mayoría de la población, que después de 20 años de neoliberalismo, hoy deposita grandes expectativas en el gobierno de Evo Morales. Pero hay que ser honestos y decirlo claramente, este gobierno, con sus medidas populistas y asistencialistas, solo está adormeciendo el espíritu combativo del pueblo boliviano y alejándole de las reivindicaciones históricas del octubre de 2003.
 
 Por eso hacemos un llamado a todos los sectores combativos del campo y la ciudad, a la juventud y a los sectores obreros, que no se rindieron al MAS, y que mantienen su independencia política y sindical, a construir una nueva alternativa de izquierda, un nuevo Instrumento Político de los Trabajadores, que retome el camino de las jornadas de octubre de 2003. Solo así evitaremos que los luchadores de ayer no se pierdan en la fragmentación o apoyen variantes burguesas como MSM, UN etc.
 
 Desde ya, organicemos las luchas en torno a las demandas más inmediatas, por un real aumento salarial y una nueva ley de pensiones, y en contra del código de trabajo presentado por el gobierno. Solamente con la movilización podemos ir construyendo una alternativa de izquierda, obrera y socialista, que plantee un verdadero gobierno obrero, campesino y de los pueblos originarios, contra la burguesía y el imperialismo.
 
Fuente: Lucha Socialista n° 19, Abril 2010
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