| Las Petroleras extranjeras siguen mandando en el país |
| Escrito por Lucha Socialista - Bolivia | |||
| Miércoles 16 de Febrero de 2011 23:40 | |||
Consciente de la reivindicación obrera y popular sobre la nacionalización e industrialización de los hidrocarburos en octubre del 2003, Evo anunció en mayo del 2006 una flamante nacionalización de los hidrocarburos. A partir de entonces, no para de repetir el discurso de que gracias a él se estaban recuperando los recursos naturales. Cuando se aprobó la Nueva Constitución se decía que los
hidrocarburos volverían a pertenecer al pueblo boliviano. La gente le creyó, incluso porque hubo una fuerte propaganda de que los bonos Juancito Pinto y Renta Dignidad, era la nacionalización llegando al bolsillo de la gente. Además, el gobierno compró nuevamente las dos refinerías hasta entonces en manos de la Petrobras y acciones mayoritarias en algunas empresas que habían sido capitalizadas, recuperándolas para el Estado. De la “bonanza económica” al gasolinazo La fuerte popularidad del gobierno se asentó en el hecho de ser el primer presidente indígena, y fue apoyada por el crecimiento económico que vivió el país; resultado de la renegociación de los contratos con las empresas petroleras (lo que el gobierno llamó nacionalización), que aumentó significativamente la recaudación del Estado, el aumento de las exportaciones y precios favorables de las materias primas. Entre 2004 y 2008 el Estado obtuvo ingresos de 3.500 millones de dólares pasando de una recaudación per cápita de $us 58 a $us 401, mientras que en 1998 recaudaba 391 millones de dólares. El gobierno hizo creer a la población que el crecimiento económico era resultado de la recuperación de los recursos naturales, o sea de la “nacionalización”. Este discurso fue creíble hasta que llegó el gasolinazo y puso en evidencia que el gobierno necesitaba agradar a las petroleras, léase aumentar sus ganancias, para que descubran nuevos campos petroleros. Nosotros nos preguntamos: ¿Si recuperamos nuestros recursos naturales con la nacionalización, porque el gobierno acepta el chantaje de las petroleras extranjeras para que inviertan en la búsqueda de nuevos campos? ¿Por qué no hay abastecimiento del mercado interno a tal punto de que seguimos importando gasolina y diesel? La respuesta es que sin duda seguimos siendo un país dependiente de las transnacionales imperialistas; no hubo una verdadera recuperación de los recursos naturales y por lo tanto no hubo una verdadera nacionalización. La bonanza económica en la macroeconomía fue resultado de una política de mayor entrega del país al imperialismo, de una mayor exportación de gas a Brasil y Argentina. Cómo dijo alguna vez un investigador del CEDLA, sin Petrobras y sin San Cristóbal el país no registraría ningún crecimiento. Saqueo y crisis: Se confirma que el gobierno es pro imperialista Evo intentó justificar la medida como una acción para frenar el contrabando. Sin embargo, el verdadero motivo es más estructural. El modelo capitalista- extractivista exportador de materias primas (hidrocarburos y minería) que permitió al gobierno una bonanza económica, generó mayor debilidad y vulnerabilidad frente al mercado internacional reforzada por las dificultades estructurales que tiene el país para incrementar la producción de hidrocarburos. Del 2005 al 2008 la producción en el sector oscilaba alrededor de los 313 miles de barriles equivalentes de petróleo por día (Bepd), en tanto que para el 2009 se registró un descenso a 278 miles de Bepd. Además se descubrió que el gobierno y las petroleras supervaloraron las reservas de gas probadas, y que éstas corresponden a 8,35 TCF’s y no 26 TCF’s, como había sido divulgado. El Decreto 748 desnudó el hecho de que la economía del país tiene graves problemas, la “bonanza” se agotó. La CBH sostiene que los campos petroleros están en su etapa final de declinación. Hace una década, estos campos entregaban el 90% de la producción de hidrocarburos líquidos, hoy llegan al 28%. Según datos de YPFB, la producción de crudo del país ha disminuido en los últimos 5 años en cerca del 50%. Es decir, las petroleras extranjeras no cumplieron con los contratos, no invirtieron en la exploración de nuevos campos petroleros, sino que solamente en descubrimientos de pozos gasíferos para exportación del gas a Brasil y Argentina, comprometiendo de esta forma el abastecimiento del mercado interno y la producción hidrocarburífera a largo plazo. ¿Y el gobierno que hizo? ¿Ha criado las condiciones para que YPFB pueda descubrir nuevos campos? ¿Construyó la planta separadora de líquidos para que se pueda producir gasolina y diesel para los bolivianos? No, en lugar de eso Evo tuvo la posición de apoyar a las transnacionales mostrando su verdadero carácter pro imperialista. El gasolinazo significaba que de inmediato el gobierno empezaría a pagar 59 dólares y no 27 como antes, por el barril de petróleo a las petroleras. Un aumento de más de 100% y además esto desencadenaría en la liberalización de los precios. La medida puso en evidencia que no existió una verdadera nacionalización de los hidrocarburos ya que las petroleras imperialistas mantienen el control de la producción de carburantes. Petrobras produce el 60% de gas en el país y en la producción de hidrocarburos líquidos (Petróleo, Condensado y Gasolina Natural) hasta noviembre del pasado año tenía una participación del 57%, con una producción promedio de 24.307 barriles día, seguida por la española Repsol. Además el gobierno regala anualmente 700 millones de dólares a Petrobras (el doble de lo que gasta con la subvención de los carburantes) ya que ésta empresa sigue llevando el gas rico y extrayendo los líquidos en Brasil, debido a la ausencia de una planta separadora en Bolivia. Debemos recordar que el gobierno había prometido construirla pero el proyecto se perdió en el escándalo de corrupción de Santos Ramírez/MAS. Aunque Evo haga discursos en la ONU, UNASUR y en las Cumbres mundiales, criticando al capitalismo, y dentro del país hable de que “tenemos socios y no patrones”, y que el gobierno lleva adelante una revolución cultural para descolonizar el país, esos son solamente discursos para que los pueblos indígenas sigan creyéndole. En verdad, hay una mayor presencia de las transnacionales en los sectores claves de la economía. Evo viene profundizando el proceso de recolonización del país manteniendo a las transnacionales demostrando su contenido pro imperialista y capitalista. La única solución de fondo: Expropiación sin indemnización de las transnacionales y Verdadera Nacionalización bajo control obrero y popular La única forma de garantizar el auto-abastecimiento energético del país, base fundamental para la soberanía nacional y, evitar que sigamos importando gasolina y diesel, es recuperar verdaderamente los recursos naturales para el pueblo boliviano. Y el único camino que nos puede posibilitar eso es nuestra liberalización del imperialismo/transnacionales. No puede haber desarrollo del país bajo el sometimiento y chantaje de las petroleras. Los pueblos de América Latina solo van a ser libres del imperialismo cuando expulsen a las transnacionales. El gobierno de Evo por su carácter capitalista y pro imperialista no rompe con las transnacionales. El pueblo boliviano debe movilizarse hasta imponer la expulsión de las transnacionales, el control de los recursos naturales y el control de YPFB. En estos 5 años, la estatal ha tenido unos 5 o 6 gerentes, hombres fuertes del MAS que no hicieron nada para fortalecer la empresa ni garantizar el mercado interno. No se hizo absolutamente nada para la industrialización del gas, tampoco se ha impulsado las redes de distribución de gas natural para uso domestico de la población y tampoco se avanzó en el cambio de la matriz energética (uso del GNV). Fuente: Lucha Socialista n° 23, Febrero-Marzo 2011
|

Consciente de la reivindicación obrera y popular sobre la nacionalización e industrialización de los hidrocarburos en octubre del 2003, Evo anunció en mayo del 2006 una flamante nacionalización de los hidrocarburos. A partir de entonces, no para de repetir el discurso de que gracias a él se estaban recuperando los recursos naturales. Cuando se aprobó la Nueva Constitución se decía que los 















