| Inflación, especulación y crisis alimentaria |
| Escrito por Lucha Socialista | |||
| Jueves 24 de Febrero de 2011 00:02 | |||
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La situación económica del país durante los primeros años del gobierno de Evo Morales se ha caracterizado por la “bonanza económica”; a pesar de la crisis económica del 2008 la economía boliviana registró un crecimiento de 6,1 % en el 2008 y 3,4 % en el 2009.
Esta buena situación se explica, en primer lugar por los altos precios de las materias primas que exportamos en el mercado mundial, y en segundo lugar por el aumento de las recaudaciones del Estado a partir de las renegociaciones de los contratos con las empresas petroleras en mayo de 2006; Estas tasas de crecimiento solo han sido un buen resultado macroeconómico, pero las condiciones de vida de la población no han mejorado en nada. Pero el gasolinazo demostró que la buena situación económica que vivía el país era más ficticia que real. El crecimiento económico no significó una profunda redistribución de la riqueza. Los ricos se volvieron más ricos y los pobres más pobres, y las transnacionales siguieron saqueando nuestros recursos naturales. Ahora estamos frente a una crisis energética y alimentaria, que el gobierno intenta descargar en las espaldas de los trabajadores y del pueblo pobre. La “bonanza económica” tan propagada por el gobierno fue ficticia, por que Bolivia mantiene su economía dependiente de la exportación de materias primas, especialmente el gas y los minerales, situación que implica fragilidad, por la fluctuación internacional de los precios y la ausencia de un verdadero desarrollo interno del país.
Mientras el pueblo sufre, el gobierno negocia con los empresarios y terratenientes
Después del intento de gasolinazo la situación se volvió aun más crítica; la inflación, la especulación y la crisis alimentaría están desnudando poco a poco la política neoliberal del gobierno. En las calles, como en los años de la UDP, se ven filas y filas para conseguir productos básicos como azúcar; los precios de otros productos han subido considerablemente haciendo imposible el abastecimiento de lo que una familia necesita mínimamente. Para empeorar los transportistas anuncian aumento en las tarifas del auto transporte. La respuesta del gobierno a esta situación ha sido el incremento del precio del azúcar en más del 50%, un verdadero AZUCARAZO. Frente a la crisis el gobierno está otorgando más beneficios a los empresarios y agroindustriales, los mismos que especulan con el hambre del pueblo. Estos sectores privilegiados que ahora son beneficiados por el gobierno, son los mismos que controlan los ingenios, las fábricas y las tierras.
Según una investigación del CEDLA, “durante el gobierno de Evo Morales, los cultivos agroindustriales, producidos mayoritariamente bajo relaciones capitalistas de producción, habían incrementado su importancia: mientras en la gestión agrícola 2005/2006 representaban el 79% del total de la producción agrícola del país, en la gestión 2008/2009 significaban ya el 82%”. Estos datos demuestran que la política económica del gobierno está privilegiando y consolidando el rol hegemónico de los empresarios del oriente en detrimento de la producción agrícola de las regiones del altiplano y de los valles que concentran a la gran mayoría de las unidades campesinas del país. No existe por parte del gobierno una política agrícola que beneficie a los pequeños productores. Las principales tierras cultivables del país se encuentran bajo control de unas pocas familias. Los terratenientes no están preocupados en producir alimentos para atender las necesidades del pueblo.
Estamos sufriendo con la crisis alimentaria y el alza de los precios de los alimentos, porque en el país no producimos los productos básicos para el consumo de las familias, no existen medidas que incentiven la producción de alimentos. Como somos una economía dependiente del mercado mundial y de las oscilaciones de los precios, estamos sufriendo los efectos de la crisis alimentaria mundial. No es solo un problema del calentamiento global o de los desastres naturales como nos quiere hacer creer el gobierno. Según Enrique Ormachea, “durante los primeros cuatros años de gestión, el gobierno del MAS no ha podido cambiar sustancialmente, la tendencia hacia el incremento de importaciones de productos agrícolas y agroindustriales (…) se puede destacar que entre los años 2006 y 2009 se ha incrementado la importación de otros productos alimenticios entre los que destacan, además de las materias primas para la agroindustria, productos alimenticios básicos, como: frijoles hortalizas, frutas, arroz, papas y productos lácteos, entre otros, que bien podrían ser producidos en el país”. Frente a esta realidad, se suma el hecho de que no hubo una profunda reforma agraria en país, que seria el primer paso para que podamos alcanzar la soberanía alimentaria.
En la constitución aprobada en enero del 2009 se legitimó el latifundio. Hoy estamos viendo una alianza entre el gobierno y los terratenientes, que significa más incentivos a este sector, en detrimento de la pequeña producción campesina. El gobierno escucha las demandas de la agroindustria del oriente que le exigen libertad para exportación de productos, incentivos fiscales y liberación de los precios. Seguimos viviendo bajo una economía capitalista, donde reina el libre mercado. No hay un control estatal de la producción de alimentos, no hay una planificación económica que esté al servicio de las necesidades del pueblo. Emapa, a pesar de ser una empresa estatal, funciona como una empresa capitalista cualquiera, según las leyes del mercado, por eso sucedió lo del azucarazo. No es una empresa que controla la producción y la comercialización de los alimentos. Esta tarea está en manos de los grandes empresarios.
Según la FAO dos millones de personas, 24% de la población boliviana sufren hambre extrema. El alza de los precios es alarmante, la inflación aumentará aun más la miseria en nuestro país. A esto se suma el hecho de que la mayoría de la población no tiene un trabajo estable y está en el mercado informal y los trabajadores asalariados no tienen un sueldo que atienda sus necesidades básicas. Frente a esta situación critica, es necesario un plan económico de combate a la pobreza, el hambre y la desocupación, que esté al servicio del pueblo y no de los empresarios y terratenientes. Es necesario salir a la movilización exigiendo al gobierno un programa obrero y popular contra la crisis:
Por un plan económico a servicio de los trabajadores y del pueblo pobre
- Por el congelamiento de los precios de todos los productos de la canasta familiar y del transporte. Impulsar los comités populares de control de los precios.
- Ningún incentivo a los terratenientes y empresarios. Por una reforma agraria que expropie los latifundios en el oriente boliviano y reparta las tierras a los campesinos pobres y sin tierra, garantizando la ayuda necesaria para producir
- Basta de importar alimentos; que EMAPA, bajo control de los trabajadores y campesinos, impulse la producción y comercialización de alimentos baratos.
- Por un aumento salarial de 100%, para cubrir las necesidades básicas de los trabajadores
- Basta de trabajo precarizado e informal; en defensa de la estabilidad laboral. Por un Plan de obras publicas, para generar millares de nuevas fuentes de trabajo. Este Plan debe ser financiado con la plata de las reservas internacionales.
- Por una verdadera nacionalización e industrialización de nuestros recursos naturales. Fuera las transnacionales como Petrobras, San Cristóbal etc.
- Abajo la política económica neoliberal de Evo Morales y las trasnacionales
- Por un verdadero gobierno obrero, campesino, indígena y popular que rompa con el imperialismo y la burguesía.
Fuente: Lucha Socialista nº 23, febrero 2011
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