| Construir la unidad para derrotar la política económica de Evo Morales y de las transnacionales |
| Escrito por Lucha Socialista | |||
| Jueves 24 de Febrero de 2011 00:31 | |||
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Las movilizaciones que derrotaron el gasolinazo abrieron un nuevo momento en la situación política boliviana. Podemos decir que hay un antes y un después del “gasolinazo”.
Hubo un cambio significativo en la relación del movimiento de masas con el gobierno. En los primeros tres años de gobierno de Evo Morales, lo que primó fueron las ilusiones y expectativas de las masas. Ya no vivimos este momento. El año 2010 fue marcado por la eclosión de importantes luchas de sectores obreros y populares con el gobierno. El conflicto de los fabriles y maestros por el salario, la marcha de la CIDOB, el Paro en Potosí, la represión en Caranavi y las jornadas de lucha contra el gasolinazo, pusieron fin a la luna de miel entre el gobierno y los movimientos sociales. El descontento y la decepción se extendieron a amplios sectores obreros y populares. Algunos institutos señalan que el apoyo de la población a Evo Morales se redujo de 64% a tan sólo el 30%.
El gasolinazo desnudó lo que ya veníamos denunciando desde el primer día que asumió Evo Morales. Este gobierno por ser un “frente popular” de colaboración con empresarios, terratenientes y transnacionales, tarde o temprano atacaría la economía popular para atender los intereses de la burguesía nacional y extranjera.
Los discursos del gobierno ya no logran convencer a la población. La falta de alimentos básicos en los mercados, el reciente azucarazo y las largas colas para comprar azúcar aumentan aún más la molestia de la gente. Nuevos conflictos se anuncian en varios departamentos. En la ciudad de Oruro, durante los desfiles cívicos, una masiva movilización convocada por la COD y las juntas vecinales, rechazaron el alza de los alimentos y de los pasajes, y exigió a Evo Morales la abrogación del decreto neoliberal 21060. Evo tuvo que abandonar la ciudad, por temor a los manifestantes. En la ciudad de La Paz los maestros también alistan movilizaciones.
Aunque haya generado grandes expectativas en amplios sectores de la población, el gobierno de Evo Morales asumió el poder con el objetivo de desviar la revolución obrera, indígena y popular del 2003. Vimos la traición a la Agenda de Octubre, la aprobación de una Constitución pactada con la derecha y los terratenientes, y el reciente intento de gasolinazo. El pueblo pobre y la clase obrera estamos sintiendo en carne propia las consecuencias de una política económica, que mantiene una estructura neoliberal. Mientras el gobierno nos habla de “bonanza económica”, 3 de cada 10 bolivianos sufrimos de hambre extrema. Los trabajadores bolivianos seguimos recibiendo los peores salarios de la región. Sufrimos con la falta de alimentos básicos, porque las principales tierras del país siguen en manos de los terratenientes del oriente. El supuesto “proceso de cambio”, el “nuevo Estado Plurinacional” y la “economía comunitaria” no pasan de discursos vacíos, para seguir engañando al pueblo.
Sectores importantes de la población empiezan un proceso de cuestionamiento y ruptura con el gobierno y el MAS. Frente a este nuevo escenario, muchos compañeros luchadores se preguntan, ¿Cuál es entonces la alternativa? ¿Cómo hacer frente a las arremetidas del gobierno contra los trabajadores y el pueblo pobre?
Este artículo es una contribución del Grupo Lucha Socialista, sección de la Liga Internacional de los Trabajadores en Bolivia, para enfrentar los nuevos desafíos que tenemos, todos aquellos luchadores, obreros y populares, que siguen comprometidos con la lucha por la transformación revolucionaria de nuestro país. Es también un dialogo fraterno con los compañeros y militantes de la organizaciones de izquierda, principalmente el POR, que dirigen algunos sindicatos importantes, como el magisterio paceño.
El creciente desgaste del gobierno y la cooptación de la mayoría de las direcciones sindicales están abriendo un profundo proceso de reorganización en el movimiento obrero y popular. Los dirigentes sindicales traidores y oportunistas están siendo cuestionados por sus bases. Las organizaciones tradicionales como la COB, CSUTCB y la COR y FEJUVE alteñas son agentes del gobierno en las organizaciones. Vimos esto con bastante fuerza en las jornadas de lucha contra el gasolinazo.
Todo este proceso está generando espacios de confluencia entre diferentes sectores y organizaciones combativas, que deben ser impulsados. El mayor desafío que tenemos los luchadores es la construcción de una nueva dirección combativa para el movimiento obrero y popular. Para eso es necesario barrer con las direcciones oficialistas de los sindicatos. Pero algunas organizaciones de izquierda, sobre todo el POR, se rehúsan a buscar la unidad de los sectores combativos. Esta organización mantiene una política equivocada y sectaria frente al proceso de reorganización sindical y popular que estamos viviendo. Su política acentúa la división y la fragmentación de las filas combativas, y dificulta la construcción de una nueva alternativa de izquierda y revolucionaria.
El sectarismo del POR
Desde el grupo LUCHA SOCIALISTA, ponemos todas nuestras energías y fuerzas para alcanzar la unidad de los sectores combativos. La unidad que proponemos debe partir de la conformación de un frente único de las organizaciones obreras y populares, en torno a un programa que responda a las principales necesidades del pueblo boliviano y pueda unificar a todos aquellos que deseen luchar contra el gobierno y sus medidas antiobreras. Si queremos dar los primeros pasos en este sentido, no podemos tratar de imponer programas abstractos y sectarios, que no dialogan con el actual nivel de consciencia de los trabajadores y no responden a sus necesidades concretas. Para que las masas sigan avanzando en su experiencia con el gobierno es necesario seguir denunciando su carácter pro capitalista y pro imperialista, explicando permanentemente a los trabajadores y al pueblo que éste no es su gobierno, que hay que combatirlo con la movilización. El POR se limita a levantar la consigna “Fuera Evo Morales” y “Dictadura del Proletariado”, sin tomar en cuenta que amplios sectores de las masas aún confían en Evo.
Sólo debemos plantear la consigna de “Fuera Evo Morales” cuando la mayoría de la clase obrera, campesina e indígena esté convencida de que este gobierno es su enemigo y estén dispuestos a derrumbarlo con la acción directa. Levantar esta consigna (Fuera Evo Morales) ahora, sin que exista una real alternativa de gobierno de los trabajadores que sustituya a Evo Morales, es una gran equivocación. Amplios sectores de la población están decepcionados con el gobierno y dispuestos a salir a la movilización contra las medidas de Evo Morales, pero aún no están dispuestos a exigir “que se vaya Evo” como aconteció el 2003 con Goni, o el 2005 con Mesa.
Este sentimiento es aún minoritario entre las masas, a pesar de la gran decepción que existe. Lo que hace falta para avanzar en este proceso es la construcción de una alternativa política de los obreros, campesinos e indígenas. Las masas no ven al POR como esta alternativa, tampoco existen sectores revolucionarios con influencia de masas, que sean una referencia para las masas. Esta es una tarea de todos los luchadores, de las diferentes organizaciones obreras, populares y de izquierda que no apoyan al gobierno. Hoy debemos preparar la resistencia y la lucha de los sectores obreros y populares, contra los ataques del gobierno: la inflación, el gasolinazo y el creciente desempleo; y levantar un programa para la acción y la movilización, que dialogue con los sectores del pueblo que siguen creyendo en el gobierno, este programa debe buscar la unidad de todos los que quieran luchar. Solo así será una referencia para millares y millares de obreros, estudiantes y campesinos, que perdieron la confianza en Evo Morales y buscan una alternativa. Fuente: Lucha Socialista nº 23, febrero 2011
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