| Nacionalizar los hidrocarburos |
| Escrito por GIL GARCIA | |||
| Sábado 20 de Mayo de 2006 00:00 | |||
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La masas bolivianas, que ya voltearon dos presidentes por negarse a nacionalizar los hidrocarburos, obligaron al gobierno de Evo Morales a nacionalizar la reservas y exigir mejores condiciones en la renegociación de los contratos con las petroleras. Esa medida, a pesar de ser extremadamente limitada porque en Bolivia existían condiciones para expulsar a las petroleras y no sólo para renegociar los contratos, provocó un gran entusiasmo en los luchadores antiimperialistas latinoamericanos. Esto tiene que ver con dos elementos contradictorios que se combinan. Por un lado el creciente odio de las masas hacia el imperialismo y al saqueo que realizan. Por otro, el hecho de que gobiernos como los de Lula, Tabaré, Kirchner, no hacen nada para enfrentar ese saqueo. Por el contrario actúan como guardaespaldas de las multinacionales saqueadoras como vimos con la represión en Caleta Olivia y Las Heras. El profundo servilismo de estos gobiernos hace que la postura diferente del gobierno boliviano sea vista con gran simpatía e, independiente de las intenciones de Evo, está provocando contagio como ya se vio en Ecuador. El mismo camino tenemos que seguir en Argentina. Las multinacionales imperialistas no sólo se roban lo que nos pertenece, sino que con su explotación irracional están acabando con nuestros recursos naturales. Se calcula que en 3 años deberemos importar petróleo, pero a pesar de eso lo siguen exportando porque lo único que les interesa es obtener la mayor ganancia posible. Enfrentemos ese infame saqueo desarrollando una gran movilización nacional, y latinoamericana, por la nacionalización de los hidrocarburos, sin indemnización y bajo control de los trabajadores. A pesar de que Chávez ya ha entregado el 40% de la producción petrolera a empresas extranjeras y de que las regalías bajaron del 30 al 16,6%, muchos compañeros confían en su discurso antiimperialista. Le decimos a esos compañeros que, a pesar de no compartir esa confianza en el presidente venezolano, estamos dispuestos a exigirle conjuntamente, que llame a esa gran movilización continental en contra del saqueo imperialista. La necesidad de luchar por la nacionalización de los hidrocarburos El control de los hidrocarburos es un arma fundamental para los imperialistas en su dominio del mundo. Ese sólo hecho justificaría la lucha por sacárselos de sus manos. Pero ese no es el único motivo de la lucha por la nacionalización. También tiene que ver con la necesidad de proteger al planeta, de preservar los recursos naturales, de encontrar nuevas formas de energía. En su avaricia, el imperialismo (sea yanqui o europeo) no sólo provoca guerras y matanzas en su afán de controlar los hidrocarburos, sino que actúa irracionalmente, malgasta la energía y pone en peligro la existencia misma del planeta. Tenemos un buen ejemplo de su irracionalidad con lo que hace con nuestro país al que, a pesar del bajo nivel de reservas petroleras, lo ha convertido en un país exportador de hidrocarburos. De seguir así, la consecuencia inevitable ya es un secreto a voces: en tres años nos veremos obligados a importar y, en pocos años más, nos quedaremos sin petróleo. El otro problema es el desastre ecológico que están provocando el sobre consumo del petróleo. Es el caso del llamado ?calentamiento global? que ha aumentado en los últimos años. Este fenómeno que parece ser el responsable de las grandes tormentas y maremotos, muchos expertos lo atribuyen a los efectos derivados de la combustión del petróleo y del carbón. Mientras los hidrocarburos estén en manos del imperialismo, tampoco se realizarán investigaciones serias en la búsqueda de energías alternativas, ya que la lógica con la que se mueven las empresas imperialistas las lleva a gastar hasta la última gota de petróleo antes de realizar las grandes inversiones que requeriría un cambio de la matriz energética. Todas esas razones justifican la lucha por la nacionalización de los hidrocarburos. Pero tenemos que ser claros. No tiene nada que ver con esto los reclamos que puedan hacer empresas como Repsol de una ?mayor ingerencia del Estado? para que se haga cargo de las actividades más costosas (como en estos momentos hace ENARSA). La nacionalización se hará contra REPSOL y todas las multinacionales. Deberá ser sin ningún tipo de indemnización, con la expropiación de todas sus instalaciones y bajo el control de los trabajadores. Pero, la pelea no debe quedar ahí. La pelea por la nacionalización de los hidrocarburos bajo control de los trabajadores, debe ser parte de la pelea por la estatización de toda la economía y la lucha por el poder obrero y la construcción del socialismo en Argentina y en toda América Latina. Esa será la única forma de que podamos encarar en forma democrática y solidaria, sin que intervenga el interés de la ganancia, la resolución de las nuevas formas de energías que mejor respondan a las necesidades de la humanidad y de la preservación del planeta. El petróleo y el saqueo imperialista El petróleo, es una fuente de energía no renovable que necesitó millones de años para su producción. Desde 1869, es el componente predominante de la matriz energética mundial. Lo que es lo mismo que decir que la sociedad actual basa centralmente en el petróleo, más precisamente en la combinación del petróleo y el gas natural, todo su funcionamiento energético. Pero los hidrocarburos no tienen solamente una importancia energética, sino también en la producción de agroquímicos, fibras sintéticas, productos farmacéuticos. No es casual, por lo tanto, el interés que siempre tuvo el imperialismo de tener el mayor control sobre este estratégico recurso natural y para eso ha recurrido a todo tipo de recursos políticos y militares. Eso no es algo nuevo? Ya en 1938, refiriéndose a la expropiación mexicana del petróleo Trotsky decía: ?La cuestión, en realidad concierne al saqueo de la riqueza natural del país. La naturaleza requirió muchos millones de años para depositar en el subsuelo mexicano oro, plata y petróleo. Los imperialistas extranjeros desean saquear estas riquezas en el menor tiempo posible, haciendo uso de su mano de obra barata y de la protección de su diplomacia y su flota? La actualidad de esa afirmación de Trotsky la vemos en la Guerra del Golfo, en las amenazas de golpe en Venezuela, en la criminal ocupación de Irak. También es cierto que ellos no logran todos sus objetivos a causa de la profunda resistencia de las masas trabajadoras. Así como en 1938 los mexicanos le impusieron la nacionalización del petróleo al imperialismo inglés, hoy las masas venezolanas derrotaron los intentos de golpe, las bolivianas obligaron a la nacionalización de las reservas y las iraquíes están colocando a los yanquis al borde de su segunda derrota militar.
La voracidad imperialista se agudiza con el agotamiento del petróleo Todos los especialistas están convencidos que se entró en la fase del agotamiento del petróleo y que se confirma la teoría del ?pico de Hubbert?. Este geólogo norteamericano comprobó, en los años 50, que la producción de los pozos de petróleo (así como la de los recursos minerales en general) crecía hasta llegar a un pico y que después inexorablemente comenzaba a decaer. Y que a ese pico se llegaba aproximadamente cuando se había extraído la mitad. Gubert llegó a la conclusión que eso no sólo era aplicable para lo pozos individuales, sino también para un país o una región. Los especialistas están llegando a la conclusión de que se estaría llegando o que se habría llegado al ?pico de Hubbert?, o sea que la producción de petróleo entraría en una fase inevitablemente decreciente. Junto a eso es un hecho que no se hacen ni se prevén descubrimientos de grandes campos petrolíferos. Hoy en día se consume 4 veces más petróleo que el que se descubre. El consumo de petróleo viene creciendo en forma acelerada y ese crecimiento se da en forma muy desigual. Los países imperialistas son los que más consumen, pero al mismo tiempo son los que más han agotado sus reservas. Eso se debe al verdadero despilfarro de energía, como parte del extremado consumismo de automóviles, electrodomésticos y otros bienes, que impulsan para garantizar sus ganancias. Ellos no están dispuestos a modificar su modo de vida. Para mantenerlo precisan controlar las fuentes energéticas del mundo, porque los países imperialistas que consumen más de la mitad de la producción mundial petrolera, sólo tienen el 5,7 de las reservas. Para mantener el funcionamiento de sus industrias y su nivel de vida, el imperialismo yanqui tiene una necesidad inmediata de controlar totalmente las fuentes energéticas donde ellas estén. Por eso la invasión a Irak, por eso el ALCA. Es que, como dice el geólogo y dirigente petrolero brasilero Dalton dos Santos, ?Lo que justifica las guerras y la matanza es el principio capitalista: 1) Sin energía no hay ninguna producción; 2) sin producción no hay mercaderías 3) sin mercaderías no hay ventas; 4) sin ventas no hay ganancia; 5) sin ganancia el capital y los patrones no tienen razón de existir. Por eso el control de las fuentes de energía es una cuestión de vida o muerte para el capitalismo imperialista.? REPSOL-YPF recibe el Premio Atila a la mayor destrucción ambiental del 2006 El 3 de junio, en vísperas del día Mundial del Medio Ambiente, la organización Ecologistas en Acción ha hecho entrega del ?Premio Atila? a la mayor destrucción ambiental del año. En la edición del 2006, el ganador ha sido la empresa española Repsol-YPF. Los ganadores han conseguido el premio en votación pública, a través de Internet, en la que se han recogido 23 nominaciones más. Algunos de los méritos de Repsol que se han destacado son: Bolivia: Repsol-YPF opera en 16 territorios indígenas, en 5 Parques Nacionales y en varias áreas protegidas. En todos ellos, las afecciones ambientales son muy importantes y pasan por la contaminación del agua y la tierra, la construcción de infraestructuras, la no realización, o realización posterior al comienzo de la actividad, de los Estudios de Impacto Ambiental. Argentina: Además de haber abierto campos en una reserva natural, está destruyendo el modo de vida y el territorio de los mapuches. Estos últimos han demandado a la empresa por 445 millones de dólares debido a los altos niveles de tóxicos que tienen en su cuerpo. Ecuador: La transnacional actúa en el Parque Nacional Yasuní, que además es territorio indígena. También está implicada en la construcción de un oleoducto de crudos pesados que atravesará varios territorios protegidos. Colombia: Aquí también opera en territorios indígenas y, además, Amnistía Internacional ha denunciado su connivencia con grupos paramilitares. Perú: Repsol-YPF actúa en varios territorios indígenas. Canarias y Cádiz: Las prospecciones que está realizando la transnacional en las costas de Fuerteventura y Lanzarote, así como en el Mar de Alborán, suponen ya un impacto insostenible para la vida. Este impacto se verá agrandado si, como pretende la empresa, se abren los pozos.
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