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Vale: la explotación garantiza las ganancias de los accionistas
Escrito por Nazareno Godeiro y Dirceu Travesso   
Jueves 15 de Abril de 2010 02:08
Mientras cerrábamos esta edición y diversas organizaciones sindicales, como el Metabase (sindicato de los trabajadores mineros del estado de Minas Gerais) de Congonhas e Itabira realizaban, junto con organizaciones de trabajadores de la Vale de Canadá, Chile, Argentina, Guatemala, Perú y Mozambique, el I Encuentro Internacional de los Afectados por la Vale. El encuentro se realizaba en Rio de Janeiro y preparaba la lucha unificada contra la política predatoria de la empresa minera. Presentamos aquí una radiografía de esa empresa que, 13 años después de su privatización, explota cada vez más a sus trabajadores en todo el mundo para sostener sus ganancias.
 
En la primera semana de abril, la Vale consiguió reajustar el precio del mineral de hierro alrededor de 100%. Inmediatamente, se levantó una protesta internacional por parte de las siderúrgicas, de las automotrices y de otras empresas, contra el oligopolio formado por tres empresas abastecedoras del mineral (Vale, BHP y Río Tinto) que dominan 75% de las ventas de esta mineral en el mundo. La actitud revela la “puesta en marcha” anárquica del sistema capitalista internacional: el mundo todavía está sumido en la mayor crisis económica desde la Gran Depresión de 1929, con el mercado abarrotado de productos que no se consiguen vender y las empresas mineras dan un tiro por la espalda (de los otros capitalistas).
 
Para tener una idea de la superproducción de mercancías, solamente la industria automovilística puede producir 35 millones de vehículos adicionales por año que no se podrían vender. ¡Es la producción de Brasil por más de 10 años! El aumento de la materia prima del acero va a subir el precio de los vehículos y va a acelerar la crisis de las empresas. Este aumento también elevará la inflación en los países: en Brasil se evalúa un aumento de precios de 2% en 2010.
 
La Vale consigue este aumento porque China está comprando todo su mineral. Estados Unidos y Europa experimentan todavía una relativa recuperación, por ello hay una gritería generalizada de la patronal en los países imperialistas.
 
Una corporación transnacional
 
La Vale completó 67 años el 1º de junio de 2009. Hoy es una de los mayores conglomerados empresarios del mundo, formado por decenas de empresas, en 35 países y en los cinco continentes. Tiene 145.000 empleados funcionarios (más de la mitad tercerizados) y 80% trabajan en Brasil.
 
Sólo para comparar, la Vale llegó a estar valuada más de 100 veces lo que la GM mundial, en el periodo del acuerdo económico para salvar esta última empresa. Ahora, después de haberse recuperado, la GM, que fue durante décadas la mayor empresa del mundo, está valuada en 40.000 millones de dólares. Mientras que según Economática, en febrero de 2010, el valor de mercado de la Vale era de 135.000 millones de dólares. Para tener una idea de su tamaño, las inversiones de la Vale en Brasil, en 2010, deben alcanzar el total de 8.000 millones de dólares, mientras que todas las empresas de automóviles invirtieron, en Brasil, 2.300 millones en 2009.
 
La empresa dio un salto en sus ventas, a partir de 2003, cuando se ligó al desempeño fantástico de China como “fábrica del mundo”. Supo aprovechar la nueva división internacional del trabajo, surgida con la restauración capitalista en la URSS, en China y en el Este Europeo. En esta nueva configuración de la economía mundial, la Vale y Brasil se especializaron como proveedores de materia prima para el desarrollo industrial del mundo. La Vale aprovechó bien este largo periodo de auge de la economía mundial y tuvo un crecimiento medio de 48% al año. La empresa se localizó en el circuito mundial, se volvió una corporación transnacional, grandes inversionistas internacionales han adquirido la mayoría de las acciones, impulsando su espectacular crecimiento. La ganancia neta de la empresa, desde su privatización, en 1997, creció a una media anual de 40%.
 
La crisis económica y la Vale
 
Ante las primeras señales de la crisis, la Vale redujo drásticamente sus inversiones (de 14.000 millones de dólares previstos cayó a 9.000 millones, en 2009) y despidió 2.000 trabajadores directos y 13.000 tercerizados.
 
En 2009, ahorró con el despido de trabajadores directos 200 millones de dólares. También ahorró 616 millones de dólares con el despido de tercerizados. El total de ahorro de gastos  con estos despidos fue 816 millones de dólares La Vale descargó los efectos de la crisis sobre sus empleados directos, los trabajadores tercerizados y los municipios mineros.
 
A pesar de la crisis...
 
Si la Vale fue brutal contra sus trabajadores, supo preservar y cuidar muy bien de sus accionistas y sus ejecutivos. A pesar de la caída de la producción de mineral de hierro y de la disminución de las ventas y ganancias en 2009, los dueños de la Vale decidieron pagarse a ellos mismos, en 2009, 2.700 millones de dólares de utilidades, la misma cantidad que recibieron en 2008, año récord de producción, ventas y ganancias.
 
Los altos ejecutivos de la Vale también han sido premiados por su “óptimo desempeño”. En total, los seis directores ejecutivos recibirán, en 2009, cerca de 40 millones de dólares. Es decir, un promedio de 6.600.000 millones de dólares para cada ejecutivo.
 
¿Cuál es el secreto de la Vale?
 
La alta productividad del trabajador y la explotación de la mano de obra garantizan los espectaculares ganancias de la minera. Vamos a mostrar la explotación del trabajador de la Vale en Carajás, en el Estado de Pará, la mayor región mineral del mundo, donde a Vale apuesta todas sus fichas.
 
Según el Informe de Producción de la Vale, en 2008, las minas de Carajás produjeron y vendieron 96 millones de toneladas con 6.656 trabajadores directos. Esto significa que cada empleado de la Vale en Carajás produjo, ese año, 14.000 toneladas de mineral de hierro. Aun precio medio de 67,32 dólares la tonelada, cada trabajador generó, en 2008, 975.938,00 dólares, cerca de 500 dólares por hora. Casi 1.000.000 de dólares.
 
Sin embargo, el sueldo básico de un trabajador apenas llega a 800 dólares mensuales. Sumado a los premios mensuales por producción (unos 500 dólares) e incluyendo los premios anuales por “distribución de ganancias”, la Vale gasta cerca de 23.000 dólares anuales por cada empleado.
 
Esto significa que, con 4 horas de su trabajo, cada empleado de la Vale ya paga su sueldo mensual. Una verdadera “mina de oro” para los dueños de la empresa
 
Los municipios mineros
 
El pago de royalties de la Vale a los municipios mineros es pequeño con relación a sus ganancias, como muestra la tabla abajo, en el ejemplo de Parauapebas, en Carajás:
 
2006/2008 – en mil millones de reales (NdT: en esos años, el dólar valía aproximadamente 2 reales)
 

 año           Venta de mineral de hierro              Royalties pagados          % Royalties sobre las ventas 2006               4.618.563.285,13                              73.559.009,09                               1,59%

2007               5.068.420.869,10                             81.488.818,52                                1,60%

2008               7.598.741.732,28                           134.295.157,93                                1,76%

Ventas de la Vale en Parauapebas y pago de royalties por la explotación mineral (CFEM)

Fuente: Departamento Nacional de Producción Mineral (DNPM).
 
Debido a la ganancia de la empresa, que se rehúsa a ayudar los municipios, los problemas sociales se agravan en Parauapebas, donde solamente 54,49% de los domicilios son atendidos por la red de abastecimiento del agua y 9,1% tiene acceso la red de alcantarillas. La educación en el municipio está empeorando, pues no consigue acompañar la demanda de miles de nuevos habitantes que llegan a la ciudad. La deficiencia de la salud es visible: existe sólo un hospital municipal que no tiene condiciones de atender la demanda. Así, los trabajadores sufren una doble explotación: en el local de trabajo como empleado y en el local de vivienda como ciudadano.
 
Los municipios mineros intentan aprobar una ley que aumenta la Contribución Financiera por la Explotación Mineral (CFEM) de 2% para 6%, con el objetivo de disminuir la acción destructiva de la minería sobre la población y el medio ambiente de sus municipios. Desgraciadamente, los senadores, diputados y el gobierno Lula no se “sensibilizaron” con el asunto.
 
Probablemente, esa falta de interés sea provocada por las abundantes contribuciones electorales que a Vale suministra en años electorales. En 2008, la campaña de Lula recibió más de 2.000.000 de dólares de la Vale, a través de la CAEMI y de la MBR. En la Cámara de los Diputados, la Vale garantizó la elección de 46 diputados federales, donando casi 5 millones de dólares.
 
La privatización aumentó la explotación
 
El secreto del “éxito” de la Vale es el resultado de la abundancia de recursos naturales que dispone, recibidos casi gratis con la privatización, una técnica que cuenta con los últimos avances de la ciencia y una alta productividad de sus trabajadores, que reciben sueldos del tercer mundo.
 
Con esta base, se volvió una gran corporación internacional, disputando el puesto de primera empresa minera del mundo.
 
En los años siguientes a la privatización (1997-2000), la ganancia neta de la empresa sumó 3.300 millones de dólares, valor superior al que fue pagado en la subasta de privatización, en 1997.
 
El valor de mercado de la Vale saltó de 9.000 millones de dólares, en 2001, a 201.000 millones en 2008. ¡En un periodo de ocho años, su valor de mercado creció 22 veces!
 
También podemos ver cuánto perdió la población brasileña: desde la privatización, la empresa tuvo ganancias por 45.800 millones de dólares. Con este dinero, si hubiese sido usado para fines sociales, se podría asentar a todas las familias sin tierras de Brasil, estimadas en 4.500.000, en un amplio proyecto de reforma agraria.
 
¿Quiénes son los dueños de la Vale hoy?
 
La Vale entró en el circuito mundial como abastecedora de materia prima para el desarrollo industrial del mundo, en especial de China. En esta condición, se abrieron todos los caminos para ella, inclusive mucha inversiones internacionales.
 
En 2008, la Vale vendió 293 millones de toneladas de minera de hierro. Este mineral bruto, sin industrializar, tiene el mismo valor que 13 millones de toneladas manufacturados.
Esta especialización de la Vale, como productora de materias primas, es prejudicial al conjunto de la economía de Brasil, que terminará exportando productos básicos y tendrá que importar productos industrializados, por lo tanto, más caros.
 
Quién determina qué produce la Vale son los accionistas extranjeros. Para conocer los verdaderos dueños de la Vale, basta leer el “Acta de la Asamblea de Accionistas”, del día 16 de abril de 2009, donde aparece el nombre de los principales accionistas extranjeros: Citibank, HSBC, J. P. Morgan Chase, Barclays, Fidelity Management, Vanguard Emerging Markets, Morgan Stanley, Templeton, entre muchos otros bancos y fondos de inversión, sobre todo estadounidenses.
 
Es tan grande la extranjerización de los papeles de la Vale, que las transacciones con sus acciones ya alcanza 1.000 millones de dólares diarios en la Bolsa de Nueva York, cuantía muy superior al total es negociado en la Bolsa de Valores de San Paulo.
 
Sólo la reestatización de la Vale puede garantizar la soberanía nacional
 
Con la privatización, la empresa se transformó en una máquina de generar ganancias para sus nuevos dueños. La ganancia es el principio, el medio y el fin de las actividades de la empresa. La venta de la Vale culminó un proceso de recolonización de Brasil y la pérdida de la soberanía nacional.
 
Cuando Lula asumió el gobierno buena parte de la población creía que revertiría las privatizaciones. Sin embargo, en el gobierno, el PT y la CUT, se adaptaron al sistema y gobernaron para las grandes empresas, las transnacionales que dominan la economía brasileña.
 
El gobierno llega hasta al absurdo de prestarles dinero del BNDES (Banco Nacional de Desarrollo): por ejemplo, el préstamo de más de 3.500 millones de reales a la Vale, en abril de 2008. Y la empresa minera tuvo la caradura de usar este dinero para financiar el despido de trabajadores.
 
Lula, al aliarse con las grandes empresas internacionales, abandonó la lucha por la soberanía nacional. Por ello, se niega a reestatizar las grandes empresas industriales, que formaban la base de la economía brasileña y que hoy son propiedad de los grandes bancos internacionales.
 
La burguesía brasileña, desde hace tiempo, abdicó de un papel independiente en la historia. Se asoció con el capital internacional, comiendo de las migajas que caen del “banquete imperial”.
La lucha por la verdadera independencia nacional está en las manos de los trabajadores, de la población pobre, de los negros, de las mujeres, de la juventud pobre, de los indígenas, de los pequeños productores rurales. Es decir, de los que sufren con la explotación y la opresión.
 

Nazareno Godeiro es del Instituto Latino Americano de Estudios Socioeconómicos (ILAESE) y Dirceu Travesso, de la Ejecutiva Nacional de la Conlutas

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Traducción: Alejandro Iturbe


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